La Orden Vlaind: Información y Relatos


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Los Vlaind son los últimos hijos de los Dioses en la tierra. A diferencia de los Dracidas los Vlaind no cuentan con poderes provenientes del Rettem ni se cuentan entre los Hombres. Sino que son enteramente creación de Namidian Señor del Ramkkara. Sus orígenes son relativamente contemporáneos a los Dracidas y provienen del Oeste de Balbania, en la actual Landesia. 

Esta raza lleva consigo el "Numen Divino " también conocido como "El Don de Namidian". Esto significa que tienen la imagen, aptitudes y poderes que ostentan los Poderes de Balbania. Y se dice, con justa razón que no existen seres más hermosas que hallan caminado la tierra antes. Pues en sus ojos y blanquecina piel esta el vivo reflejo de la prole del Ramkkara. Altos, de tez nívea y de cabellos rubios en su mayoría los Vlaind tienen una apariencia que se condice con su noble origen, aunque también engaña.

Como pueblo han sido creadores de maravillas más allá de nuestra imaginación, dueños de una  riqueza y poesía  insuperable. Pero también responsables de matanzas y conquistas despiadadas en tiempos de guerra. Sus dos caras  tan contrastadas la una con la otra se deben a una serie de infortunados eventos que los convirtió en criaturas tan bellas como peligrosas. 

Origen de la Raza:


Como se ha explicado antes los dioses Hermanos, Heills y Namidian llevaban muchos años enfrentados en el Kelleth, pues ambos deseaban gobernar las tierras mortales por si solos y no tenían la mínima intención de compartir el trono dejado por su madre Mara. Así como Heills decidió usar el Rettem para que sus seguidores estuvieran a la altura de la guerra que se avecinaba, Namidian fue un poco más lejos que su hermano y decidió que enviaría a su tercer hijo varón a Balbania para que conquistase en su nombre los territorios en disputa con o sin el consentimiento de los hombres u otras criaturas de entonces. 

Namidian no iba a escatimar en esfuerzos para sacarle ventaja a los demás y le daría a su futura progenie todas las bondades con la que él y los suyos contaban. Eso, ademas de una apariencia sobrenaturalmente bella incluía por supuesto fuerza, talento por encima de la media humana en toda tarea (especialmente en el manejo de metales) y "El Don de Namidian": La única capacidad de modificar la materia, cosa con la que solo Namidian y sus hijos contaban en ese entonces diferenciandolo del resto de los Dioses.

Por ende concibió con su esposa, Flare Whotan, un tercer hijo varón del cual ya se hablaba por entonces en antiguas profecías. Namidian no estaba interesado en que su retoño fuera un persona dada al dialogo, el amor o la justicia. Sino más bien deseaba que él y sus vástagos fueran una fuerza arrolladora que asolara la tierra bajo el estandarte de la casa del Ramkkara. Cuando el muchacho hubo nacido le ordeno a su esposa que viajara a Balbania y lo depositara en el vientre de una mujer humana al azar. 

Si Flare Whotan hubiera hecho lo que Namidian le pidió al pie de la letra, los Vlaind no serían muy diferentes a Trasgos muy hermosos, criaturas sanguinarias y llenas de ambición en sus corazones. Pero el destino del muchacho ya había sido escrito muchos años antes de todos estos acontecimientos. Pues su madre estaba cansada de que Namidian actuara siempre de esta forma tan tirana para con las demás criaturas del mundo. Sin contar con que no le agradaba en lo absoluto que su último retoño fuera una persona tan detestable como su padre quería.

Se cuenta que cuando ella estaba llevando al chico donde Namidian ordeno, Flare volvió a sostener en sus brazos al muchacho llena de angustia por el fiero destino que le aguardaba y lloro muchas veces en la noche silenciosa de Balbania sosteniendo a su hijo. Las lagrimas de Flare, llenas de amor, de belleza y piedad terminaron por infundir al muchacho todas las cosas buenas por las cuales se lo conoció en adelante sin que Namidian estuviera enterado. 

Algunos meses después nació en la aldea de Villgrade Balabord, el último de los Semi Dioses que habitaron estas tierras. Pero ya en ese entonces parecía que los Vlaind estaban destinados al desarraigo. Pues su padre humano resulto ser un sujeto muy despreciable y al ver que Balabord no compartía en lo absoluto rasgo alguno con el o con su madre humana, pensó que era un bastardo. Y lo cierto es que la mayoría en Villgrade creía que esto era así. Pues Balabord tenía todo menos la apariencia de alguien de la zona. Sus ojos eran profundamente azules y su tez nívea eran rasgos más comunes en el oeste profundo que en esa zona de Balbania.
Balabord Nacío en una pequeña aldea
Humana donde sus rasgos "Divinos" lo hacían parecer
un bastardo en relación con sus padres humanos.

Brock se sintió humillado por sus vecinos y amigos tan pronto como estos vieron al chico y esa noche, lleno de ira, asesinó a su esposa acusándola de adulterio. Pero mantuvo vivo al chico, no por piedad sino por venganza. Viendo a Balabord como la razón de su humillación lo hacía trabajar incansablemente para él desde edad temprana. Hasta los 10 años Balabord no conoció amor o amistad alguna, siempre apartado de los demás por "Bastardo" 

Sin embargo ya  a su corta edad Balabord se mostró increíblemente paciente ante los abusos de su padre o sus vecinos en Villgrade.

Era un chico muy respetuoso, bondadoso, silencioso y solitario que trabajaba tiempo completo para su padre creando artesanías en piedra, madera o bronce que superaban las obras de los mejores maestros de la zona. Estos pequeños logros se debían al  Don de Namidian latente en él ya en ese entonces.

Cuenta la leyenda que una noche Brock llegó muy borracho a casa y enfadado como estaba por cuestiones de la vida cotidiana de ese tiempo, quiso desquitar su mal genio con Balabord. Por primera vez el muchacho decidió esconderse de su severo padre, quien a menudo lo golpeaba de forma cruel cada vez que bebía demasiado en la taberna local. Al ver que el muchacho no venía a su llamado, Brock enfureció más que nunca y lo encontró debajo de la cama. Lo quito de ahí y lo golpeó de una forma más brutal que de costumbre.

Balabord temió por su vida por primera vez y entonces la furia se apodero de él . El abusador se convirtió en victima, el hijo de Namidian le propino tal golpe a su padre Brock que este salio volando atravesando las paredes de madera y debido a la fuerza que vivía en Balabord la casa y el taller comenzó a arder en llamas de color verde . Nadie supo en ese entonces como el muchacho logro salir con vida del incendio, pero esto se debía a que las llamar que rodeaban la casa eran producto de su propio poder. Por unos breves segundos Brock y su maldad desataron la ira del hijo de Namidian y este había reaccionado como se esperaba de alguien con semejantes  fuerzas.
El Fuego color Verde es una de las características
de los Vlaind. Este tipo de llamas son a menudo encontradas
en las tierras de los Dioses, especialmente en los rayos de las
tormentas electricas de "La Gran Sombra"

Rápidamente el muchacho fue apresado por los demás hombres de Villgrade y lo llevaron con el consejo de ancianos sabios, pues pensaron que estaba maldito o poseído por algún espíritu de los frondosos bosque que rodeaban Villgrade. Los tres viejos  lo examinaron detenidamente y le hicieron muchas preguntas sobre su vida, especialmente referidas a su talento como artesano. Tras deliberar algunos minutos pasado el interrogatorio bajo las antorchas de los locales el destino de Balabord se cumplió. El Líder de los tres ancianos posó su mano sobre la frente del blondo pequeño y decreto en lengua Antigua: Vlaind


Vlaind significaba por entonces "Hechicero". No había muchos en esa época y el diagnostico estaba bastante lejos de la realidad. Pero no es una mala forma de llamar a un Vlaind, después de todo tienen la capacidad de modificar la materia y hacer otras cosas que nosotros entenderíamos como "magia". Tras esto nadie en Villgrade quiso tenerle cerca, por lo que le enviaron al Exilio bajo pena de muerte si osaba regresar a su aldea. Todos los habitantes de la pequeña Villgrade esperaban que perdido en los largos bosques del norte el muchacho moriría de hambre o bien seria devorado por lobos. 


Pero como imaginan, ante la tacita protección de su padre divino, Balabord no paso hambre ni sed ni fue atacado por bestia alguna. Muy por el contrario al cabo de unos 2 meses de vagar por completo en soledad Balabord llegó a la ciudad de Nixville. Uno de los centros urbanos más fuertes y desarrollados de ese entonces en el oeste, parte del orgulloso reino de Mindigrado. La única nación humana de ese entonces que aun albergaba muchas de las tradiciones y conocimientos de los días antiguos.

Gracias a su natural talento a la hora de trabajar con materiales fue rápidamente adoptado por un bondadoso carpintero de la ciudad llamado Rumbaram. Un hombre anciano que no había tenido la suerte de casarse o tener hijos. Rumbaram le dio a Balabord todo el amor y cariño merecido. Cuando el muchacho cumplió la edad de 18 años se unió a la guardia de la ciudad de Nixville y se destaco como Capitán de hombres.


Balabord descubre sus Poderes y Los Vlaind crean su primera Morada


Como dijimos Nixville era una de las ciudades más ricas y poderosas del norte de Balbania. Bajo el estandarte del reino de Mindigrado era ademas un objetivo codiciado por los clanes bárbaros que habitaban en las cercanías del valle de Agrenía, uno de los más hermosos jardines de ese tiempo, rodeado de verdes bosques y colinas pedregosas por donde corrían muchos arroyos que se desprendían del gran Río Claubio. Ya sea por su ubicación estratégica o su esplendorosa riqueza las escaramuzas eran muy comunes fuera de los muros de la ciudad. Fue durante uno de estos ataques que Balabord descubrió el Numen divino que vivía en él.

Una mañana sonó la alarma desde la torre principal de la ciudad de Nixville y sin demora se llamó al combate a todas las unidades disponibles, pues desde las colinas se acercaban los Bárbaros con intenciones de imponer un sitio. Balabord, como capitán de una escuadra de caballería salio por las puertas de la ciudad para enfrentar al enemigo.

Esta vez las fuerzas barbaras estaban bastante más organizadas y mejor armadas que en el pasado, pues el ataque a Nixville era solamente una parte de una gran ofensiva contra el reino de Mindigrado. Y cuando ya era tarde para echarse atrás tanto Balabord como sus compañeros supieron que habían sido victimas de un engaño. Pues al abalanzarse precipitadamente contra las primeras filas pronto las espadas de los Landesianos los cercaron, derribando a muchos soldados con una ira implacable.  Y mientras Balabord y los suyos no daban tregua a quien se les acercaba las flechas de los bárbaros montados a caballo o sobre las colinas mordían sus escudos y atravesaban sus gargantas.
Los Bárbaros rodearon a Balabord y a sus hombres
Fue en ese momento en que descubrió los poderes que
llevaba consigo.

Cuando la muerte era segura Balabord vio venir hacia el a un hombre fornido cargando un hacha de combate, se abría paso entre sus hombres con la furia de los propios Dioses, cegando vidas y hachando cabezas de lado a lado. Balabord decidió que, de ser esta su última hora al menos se iría con la honra de un capitán ya asuso a su corcel en dirección al líder de la banda de salvajes.

Sus aceros chocaron en medio de la terrible lid y como truenos sonaban los golpes de ambos.


Pero el jefe del clan lo superaba a Balabord en resistencia por lo que con su hacha golpeo y quebró el escudo de Balabord convirtiéndolo en astillas. El capitán cayó de su caballo muy abatido por el severo golpe y su espada quedo debajo del animal que montaba.

Desarmado, el hijo de Namidian pensó que esto era su perdición y mientras tanteaba a sus espaldas en busca de algún acero que lo salvara de la negra muerte solo hallo una flecha. Según dice la leyenda Vlaind, ante la inminente muerte Balabord rogó a sus adentros "Si pudiera convertir esta flecha en una espada, tal y como los Dioses hacen, qui mi vida no terminaría". 

Aquí el relato difiere según la fuente. Pero en su versión más antigua se dice que, tal y como cuando su padre casi lo asesina a los golpes, nuevamente su ser divino despertó ante el instinto de supervivencia. Y por obra de su numen divino la flecha se convirtió en una hermosa espada. Cuando el jefe de los Bárbaros bajó su terrible hacha sobre él, este interpuso dicha arma e hizo pedazos el acero de su enemigo. Balabord no lo pensó dos veces y dio muerte a su contrincante.

Luego, como infundado por hados extraños el Vlaind le salio al encuentro a todos los que cruzaba en su camino dejando solo cuerpos sin vida tras su paso, lo que llevo a otros soldados de Mindigrado a seguir y ejemplo y tras una fiera acometida contra los salvajes estos huyeron derrotados de regreso a sus tierras.

A pesar de haber salvado a Nixville de un largo sitio, este evento tan extraño le trajo más problemas que alegrías al joven capitán. Pues su valor y determinación puso en evidencia a muchos otros capitanes que, acobardados, habían huido a refigurarse puertas adentro en vez de luchar por la gente de su ciudad. Pocos días después, por envidia y vergüenza, acusaron a Balabord de no seguir ordenes de sus superiores (es decir, no haberse retirado del campo) y temiendo que la fama del Vlaind se volviera en su contra provocando algún motín lo expulsaron de la ciudad. Balabord lejos de reaccionar acato la orden y se marcho de Nixville pero esta vez acompañado por algunos de sus tenientes que habían visto de lo que él era capaz.

Ya siendo adulto y tras repensar muchos eventos extraños de su vida Balabord decidió ir en busca de respuestas a la torre del oráculo. Una vieja construcción al sur de Nixville donde pensaba encontrar respuestas acerca de estas aptitudes excepcionales que tenía. Junto a los hombres de su compañía viajo allí. Pero esta tarea tampoco sería sencilla, pues la torre estaba en lo profundo del bosque de la pena o "El bosque podrido" un lugar donde solo crecía vegetaciones muerta y fantasmal desde tiempos inmemoriales.
Balabord decide ir en busca de respuestas sobre sus poderes
a "La Torre del Oráculo" una vieja construcción de los hombres de antaño

Sin nada que perder y con la ayuda de Dauni, su primer teniente, Balabord y los demás iniciaron la aventura pasando por tierras barbaras intentando no ser vistos. Durante este viaje fue que Balabord comenzó a tratar de controlar las capacidades que le daba el "Don de Namidian". Cuando, tras muchos peligros alcanzaron el nefasto lugar se internaron dentro del bosque podrido y Balabord ingreso solo a la torre del oráculo.

Al ver que su hijo ya estaba listo para conocer la verdad, Namidian envió a uno de sus servidores conocido como Drakkar a que le rebelara todo sobre sus orígenes. El Vlaind entró en la torre e hizo las preguntas necesarias. Más lo único que dijo Balabord hasta el día de su muerte sobre este episodio fue que la torre lanzo este augurio:
- Lo que llevas en ti es, sin duda, el numen de Namidian. Más este puede volverse en contra tuya y de quienes lo alberguen de aquí en adelante ¡Mucho es el poder que tienes!, no ha habido pueblo alguno en esta tierra con la potencia para transformar la piedra en oro o la paja en plata. Pero también espadas pueden hacerse  de la madera y yelmos de la tierra. Cuidad de tu padre Balabord, pues sí le haces caso a sus deseos habrá sembrado grandeza para cosechara desgracia! Recuerda estas palabras cuando los dientes del dragón del este rosen tu cuello, pueden hacer la diferencia entre tus sueños y tus más oscuras pesadillas.

Tan pronto como Balabord salio de la torre fue encontrado por el enviado de su padre. Y todos sus compañeros fueron testigos de como Drakkar le anunciaba su razón y destino. En un principio sus palabras fueron amables y alegres. Drakkar le habló sobre grandes reinos para él y su gente, de paz, de poesía, de canciones que durarían hasta que el mundo fuera otro, de gloría y de Poder. Pero al final mostró lo que realmente su padre deseaba comunicarle:
- Todo esto sera para ti y quienes te sigan. Ya que puedes otorgar el Don de Namidian a quien más te plazca y a su vez estos lo pasaran a sus vástagos. Y veras que los retoños son aun más fuertes y hermosos que sus padres. Ya que el Don se hará más prodigioso a medida que tu pueblo crezca. Comparte con estos hombres que ahora te acompañan el numen de tu padre y veras que tengo razón cuando sus hijos nazcan. Más el Altísimo Namidian te advierte que los Vlaind no serán bien recibidos en la tierra y serán acosados por hombres y bestias. Muchos temerán de lo que son capaces y los atacaran sin dudar. Por eso su orden es que desde hoy te prepares para hacer de Balbania toda la morada de los Vlaind por la palabra o la espada. Pon de rodillas a cada insolente que ose ir en contra de los dictámenes del Señor del Occidente y planta el orgulloso estandarte de la casa del Ramkkara en las cumbres de las montañas. Pues su Numen los hace superiores a otras especies y solo una raza de esta nobleza puede evitar que los hombres la arruinen con su brutalidad. Has llegado para poner las cosas en orden bajo la insignia de tu padre, ese ha de ser tu norte de ahora en adelante.

He aquí que ya a Balabord no le gusto tanto ser el hijo de Namidian y le pareció un horror que alguien quisiera usar un poder tan maravilloso como el suyo para la guerra, la conquista y la violencia. Fueron las lagrimas de Flare Whotan las que jugaron en contra de los planes de su padre. Ya que Balabord pensaba que el Don de Namidian podía ser usado para reconstruir la belleza y el esplendor de los viejos tiempos en Balbania. Por ende le contesto muy enfadado para sorpresa de Drakkar:
- Dices que el Don de Namidian nos otorga la vida eterna de los Dioses, que nos dará riqueza y dicha imperecedera. Claro que tengo pensado usarlo y enseñarles a otros sobre esto. Más no puedo aceptar que semejante semilla sea usada de forma egoísta y ambiciosa. En un mundo lleno de mal y de anarquía la prole de los Dioses tiene que dar el ejemplo. Si quieren un conquistador, un ladrón de tierras o un vil guerreador entonces vayan en busca de cualquier hombre de este mundo. No pienso hacer semejante cosa, sea la voluntad de los dioses o no. Lleva ese mensaje a mi padre, si quiere someter a otros, entonces que lo haga el mismo.

No hay que decir que para Namidian esto fue un baldazo de agua fría que no esperaba en lo absoluto. Pero refreno su ira para con su hijo y pensó que tarde o temprano, cuando viera la grandeza de la que él hablaba entonces en su corazón nacería el deseo de tener más de lo ya conseguido. De todas formas mantuvo a Balabord vigilado en secreto por sus servidores y espero a que se desarrollaran los acontecimientos.

Balabord dijo a sus hombres cuando vio a Drakkar marcharse:
- Señores, todos han visto y oído lo dicho por el sirviente de Namidian, mi padre. Ahora tengo deseos de hacer algo por este mundo enfermo con el numen precioso de los Dioses. Más la guerra y la riqueza no esta en mi mente. Sino más bien la paz, la alegría y la dicha. Si ustedes me acompañan iremos a una tierra en el norte conocida como Urnison, vieja colina sagrada de nuestros antepasados. Allí fundaremos una reino donde nuestros hijos y nietos podrán vivir en paz alejados de toda la muerte que ronda los caminos de Balbania. Allí el don de Namidian crecerá entre los nuestros. Sera un lugar donde todos los hombres y mujeres que estén cansados de la ignorancia en la que vivimos puedan encontrar, a través de nuestro don, una tierra de paz, amistad, belleza y sabiduría.

Esa misma noche Balabord encontró la forma de otorgar su don a quienes deseaba, tal y como hacían los Dioses en sus tierras. Más le hizo jurar a los primeros Vlaind que estos poderes debían ser usados para el bien y todos estuvieron de acuerdo y se pusieron en marcha hacía Urnison. Durante el viaje invitaron a otros a que se sumaran a la caravana. Pueblo por pueblo Balabord fue comentando su visión sobre este reinado, dando muestras a los incrédulos del poder que vivía en la raza de los Vlaind. Muchos, llevados por el hambre y cansados de los abusos de los clanes bárbaros o lo soldados de Mindigrado le siguieron.

En pocos años el Don de Namidian comenzó a crecer en estas personas y sus hijos, un tiempo después poblaron Urnison, la primera morada de los Vlaind. Allí entre los frondosos bosques y las cristalinas aguas del Claubio se desarrollaron los primeros hijos de Namidian como los conocemos. Seres  de una belleza imperecedera que solo medra con el tiempo, contempladores de las estrellas y amigos de las aguas. Con ropas de colores claros y joyas que hoy se han perdido en el tiempo. Namidian vio los resultados de su hijo y por un largo tiempo estuvo tan contento de su prole que olvido temporalmente sus deseos de conquista recordando tal vez los buenos años del reinado de Mara, en que las criaturas como los estas podían gozar aun de paz. Por lo que mantuvo los problemas lejos de los Vlaind para que tuvieran una infancia digna de ser rememorada hasta el fin de los Días.
Los Vlaind comienzan su camino como pueblo en "Urnison" La
colina de los lagos" Un paraje hermoso pero desatibado hasta entonces.

Más los engranajes del destino corrían, aunque fuera de manera lenta. Pronto su temor a ser vencido o desplazado le hizo volver a las viejas mañas a Namidian. Hasta entonces los Vlaind no creían que fueran a ser expulsados a tierras desconocidas o que pudieran pasar penuria alguna ante el portento de lo que habían creado con su maravilloso don..Sin embargo, hasta entonces los Vlaind andaban el mundo y cantaban dichosos sobre la colina de Urnison, durmiendo bajo sus antiguos pinos y nadando en sus espejados lagos de ensueño.

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