viernes, 12 de diciembre de 2014

Memorias de la Nevada XV


La Sombra de la Mujer Desnuda 

Jhoony comprendió que estaba en un cementerio cuando las luces de las linternas detrás de él reflejaron las sombras de altas cruces y rostros de piedra a su derecha. Tanteando con sus manos y moviéndose lo más sigiloso posible alcanzó a dilucidar que estaba en un pequeño camino de loza entre dos largas hileras de tumbas. Buscó entre estas la más alta donde fuera capaz de cubrirse de las luces que venían desde su derecha y se quedo muy en silenció escuchando atentamente lo que la policía decía. El murmullo de sus radios penetraba el largo silencio del campo santo. La lluvia era más pesada.

Lo que se insinuaba en la noche se había vuelto evidente para Jhoony Woodward. A medida que su búsqueda se hacía más frenética la Mujer de Ojos Amatistas parecía tener mayor poder. Había comenzado en sueños y recuerdos muy vividos allá en Witters. Ahora su sentido de la percepción la podía sentir cada vez más cerca, más grande y opresiva. Como una sustancia invisible que rodea el área dominando los acontecimientos con su misteriosa influencia.

Tomándose un tiempo que no tenía Jhoony intentó ubicarse para hallar la salida del cementerio. Levantó la cabeza por detrás del hombro de un Cristo cargando una cruz y le pareció ver entre la bruma los tenues resplandores de las calles de Lapan Grows. Lo poco que recordaba de sus visitas familiares a este lugar era que el Lapan Memorial se encontraba relativamente a las afueras de la ciudad. De hecho, la casa de su abuela estaba en el otro extremo sur. Eso significaba que solo tenía que evadir a la policía una noche más antes de llegar a destino. 

El sonido de las radios empezó a acercarse. Las voces que emitía, granuladas  fantasmales eran claramente audibles en el silencio de la necropolis. Jhoony tomó uno de los tres cartuchos restantes y accionó el cerrojo con él mayor sigiló posible. Lastimosamente Jhoony se vio obligado a gatear entre las viejas baldosas hechas pedazos hace añares. Las afiladas puntas y las piedras pequeñas le raspaban las rodillas, una de ellas empezó a sangrar. Mordiendo una bala para evitar gritar comenzó a andar cuerpo a tierra. 

Los haces de luz de las linternas pasaban  sobre él con asesina lentitud. Para suerte de Jhoony el ruido que la lluvia provocaba evitaba que los oficiales oyeran el sonido de su cuerpo al arrastrarse o el clank metálico del hacha al golpear alguna tumba. Antes de quedar al descubierto producto de una unión de calles en el cementerio, Jhoony recordó un film de Rambo y hundió su cara en el lodo. Metió su cara lo más profundo que pudo hasta que su piel blanca quedara completamente cubierta por la tierra mojada y la basura. Luego se echó de espaldas y guardo la 45 debajo del piloto para evitar que el resplandor de la misma ante la luz lo delatara. 

Este tipo de ideas y conocimientos sobre como pasar desapercibido no eran propias de un granjero o escritor. De hecho, matar a tres oficiales de policía tampoco. Pero como dijimos antes ahora la Mujer De Ojos Amatistas susurraba en su favor, le daba ideas, lo hacía más inteligente y mortal. Mientras se preparaba para moverse rápidamente de una calle a otra escucho:

- Debe haber salido por la puerta Norte. No hay otra salida.
- Petersbourg dice que encontró la Reja junto a la carretera abierta, dice que el tipo debió usar un hacha o algo, Menudo loco. Esta siguiendo su rastró desde allí. Así que cuando Robert De Niro salga huyendo de nuestro amigó nosotros lo atrapamos en la puerta y le damos su merecido. 
- Parece el de "Regresados de la Tumba..."El Zombie con brazo de hacha y pierna de Motosierra" que ataca en el cementerio prohibido. 
- No me recuerdes esa mierda ahora rodeados de tumbas idiota...
- Bien,  entonces que tal el capítulo donde ese tipo entierra a su hijo en el cementerio indio y luego ¡paff! intenta matarlo. Ame ese capítulo.
- ¡A tu trabajó Roberts!

Asustado Jhoony vio hacia el camino por donde había venido y se aterrorizó al ver que efectivamente el policía que lo había seguido desde que bajara por el terraplén ahora se encontraba de camino hacía él. Pero su linterna no había dado en el blanco aun. Descubrió entonces que quienes estaban custodiando la salida hacía el cementerio eran miembros de otra patrulla y por el hueco que el hizo en la reja venían otros.  Mientras formulaba algún plan, la luz lo cegó.

- ¡Hey No se mueva si quiere vivir pedazo de basura!- Gritó Petersbourg. Y Jhoony se echó a correr en la primera dirección que encontró.

El Cementerio se vio iluminado por los fogonazos de los disparos sobre Jhoony cuando este se hecho a correr. El mundo se cubría de blanco por menos de un segundo para volver al negro una y otra vez. Los gritos de las 22 y 45  por poco y dejaron sordo a Jhoony debido a su cercanía. Las balas mordían las lapidas, hacían saltar esquirlas que lastimaban su piel. El olor a pólvora lo seguía como el hálito de un mortal monstruo de plomo buscando su cabeza.  La cara de la Virgen delante de él estallo en pedazos y una de sus manos abiertas al cielo se desprendió en el acto tras ser alcanzada por una de las balas.

¡No te rindas! ¡No te rindas! ¡Dales lo que merecen por separarnos Jhoony!

Dijo la Mujer De Ojos Amatistas

Son como ocho y yo...yo soy un granjero. Estoy perdido. ¡Me has llevado a mi muerte!
Contestó Jhoony esquivando balas

El cielo se conmovió ante el severo tronido de la tormenta y un rayo verde cubrió todo el cementerio con su luz brillante, casi cegadora. Uno de los arboles cercanos a la capilla se encendió en llamas lanzando chispas todo alrededor. A la dama no le gustaba ser contrariada, ni siquiera por Jhoony, su primer caballero.

Mientras Jhoony corría saltando lapidas y cruces, sintiendo una de las balas rozar su pierna y otra su hombro derecho la voz de la Mujer de Ojos Amatistas llenó su mente como un parlante que hace acople, lanzando palabras directo desde el mismo infierno:
ERES MI CABALLERO, MI ELEGIDO, MI PRECIOSO. ACTÚA COMO TAL.

Jhoony sintió de pronto un viento gélido venir hacía él, una fuerza indómita que por un momento tomo por completo control de sus movimientos. Sus zapatos se deslizaron producto del suelo mojado y chocó contra la pared de una bóveda mortuoria. De inmediato, al detenerse todas las luces cegadoras de las linternas lo iluminaron como reflectores en busca de Godzilla. Jhoony se cubrió los ojos instintivamente debido a la potencia de las mismas. 

- ¡Quédese quieto payaso! Suelte el arma. -Grito Petersburg. Los demás se le unieron a la carrera y lo apuntaron rodeándolo.
- Suelte esa hacha o lo lamentara. - Gritó uno en el fondo. 

Cuando Jhoony sacó su mano de sus ojos los oficiales lo vieron y ahogaron un gritó de asombro. Uno de ellos dijo más tarde en su reporte que por un segundo creyó ver la sombra de una mujer detrás del hombre. Otro declaró que los ojos de Jhoony estaban ardiendo en color amatista. Sea lo que fuera todos los reportes indicaban que algo muy extraño pendía sobre ese sujeto y que todos pensaron en huir de inmediato.

- Esto ha ido muy lejos....- Dijo Jhoony a la Mujer de Ojos Amatistas. - Ya no puedo seguir...es una locura...es...me pides demasiado. Soy solo un hombre...

El amor, Jhoony querido, es sacrificio.

- Entonces muéstrame que estas dispuesta a hacer por mí. Ya no puedo solo. Hazlo por mí...o se acabó. Lo siento. 

Lo Haré por ti mi amor. Y veras a la princesa del castillo de Cristal vestirse de Reína. 

- ¿Con quien mierda habla este pirado?- Susurro uno de los oficiales. 

Cuando este oficial iba a tomar el hacha cerca de Jhoony notó que, como dominada por una fuerza magnética, el hacha se corrió de lugar, evitando ser tomada por sus manos. Algo en él le dijo que sería mejor salir corriendo de ahí antes que detener al sujeto de la cresta. Los demás policías se miraron consternados. 

La lluvia arreció y el viento dobló su velocidad e intensidad en menos de un segundo. Las gotas empezaron a golpear las caras de los policías como si miles de niños estuvieran disparandoles con pistolas de agua. El rugido del céfiro, como de lobo dormido, cubrió todo el cementerio llevando sus garras nudosas hasta Lapan Grows. Se escuchó el sonido de cristales romperse producto de la presión. El quejido del cableado eléctrico de la ruta siendo desprendido cable por cable. inundando de centelleantes chispas la carretera. Las rejas del cementerio comenzaron a crujir, como si una enorme presión intentara dominar sus negros fierros.

- ¿Que mierda esta pasando? - Dijo uno de los Oficiales. 
Otro advirtió:
- ¡No lo dejen ir, agarren al Payaso!
La Mujer de Ojos Amatistas, tal y como dijo, se vistió de reina aquella noche por primera vez en muchos siglos. Cuando Petersbourg se acercó a Jhoony con las esposas en una mano y la pistola en la otra, el hacha en el suelo se levantó como cobrando vida propia y en un santiamén le rebanó el brazo de cuajo. La sangre empapó a Jhoony de pies y cabeza. El resto se confundió con la violenta tormenta cubriendo las lapidas y sus placas de bronce. 

Uno de los Policías disparó a Jhoony y lo alcanzó en el hombro. El Escritor recibió otro balazo de uno de sus compañeros en el pecho, muy cerca del corazón. Jhoony tomó la 45 y como pudo hizo varios disparos, solo dio uno en el blanco matando a quien le había herido. Adolorido y sangrando, Woodward se acostó contra la puerta de la bóveda. Los cinco oficiales restantes alzaron sus armas para tirar a matar.  

- Es el final...- Dijo Jhoony esperando las detonaciones, mirando como resignado al cielo en tinieblas.

Sí hay algo que se, es sobre el fin, y créeme que no este el final. Sino el Comienzo. 

Primero se escuchó el sonido de una detonación en los cielos. Más precisamente sobre la carretera por donde Jhoony había llegado. Cuando los policías miraron en esa dirección les pareció ver un resplandor cegador que atravesaba la noche, la cortaba como un diamante ardiente. La luz se hizo cada vez más intensa y su lugar de origen más y más grande. El silbido de algo cayendo a gran velocidad rodeó todo el área. Fue de agudo a grave, cada vez más insoportable y dominante. Una estela de brillante color amatista surco los cielos en un instante cegador. 

De inmediato la tierra tembló como si hubiese sido impactada por algo de enormes proporciones. Las lapidas al costado de ellos cayeron como piezas de domino y todos vieron las leguas de fuego levantarse en el aire como monstruos gigantes y ardientes, calcinando los arboles del bosquecillo, arrancando sus plantas de raíz. La reja del cementerio salió volando haciéndose pedazos, fundiéndose su acero. La tierra se levantó producto de la onda expansiva y se elevó ante sus azorados ojos para luego caer sobre todo ser viviente. El estruendo los dejo ciegos y sordos de inmediato. Solo Jhoony pudo percibir las patrullas del bloqueo llegar volando por los aires en una errática caída en picada como autitos de juguete que un niño revolea enfadado. 

Los automóviles atravesaron la barrera del fuego y aun humeantes chocaron contra la tierra del cementerio, rebotando como pelotas de goma entre bóvedas y cruces. Una de ellas se hizo pedazos, partiéndose en dos con su sirena aun chillando como pidiendo pronto auxilio. El motor aplasto la cabeza de uno de los Policías. Otro fue atravesado por el caño de escape de lado a lado. Los demás, aterrados se echaron a correr con el agua de la lluvia vaporizándose detrás de sus pasos. 

Jhoony sintió entonces que alguien lo tomaba en brazos. Reconocía su perfume, la firmeza de sus músculos. ¡NO MIRES A LA LUZ! le dijo. Jhoony agachó la cabeza.  La Mujer de ojos Amatistas lo cubrió con su cuerpo, dándole la espalda a la explosión. Los Oficiales de Policía que intentaron huir fueron rápidamente alcanzados por el mortal anillo de fuego y su ropa, su carne, sus músculos se desintegraron como papel quemado al viento. Se encendieron en llamas para apagarse casi al instante y sus esqueletos carbonizados se desplomaron a la carrera sobre el verde campo del cementerio. La noche se hizo día por medio minuto y la figura clásica de un hongo de polvo y llamas se levantó con orgullo asesino sobre el Horizonte de Lapan Grows. Destrozando ventanas y tirando puertas. Dando vuelta coches estacionados y descarrillando uno de los Trenes de la Northline. 

Esa alta y poderosa columna de fuego y despojos que se elevaba enflaqueciendo su tallo pero engordando su cabeza era la corona de la princesa probando sus vestidos para convertirse en reina. Tal y como ocurrió hace  40 años cuando Caroline Sunders  aterrizó en Lapan Grows. 

***
Los Radares de Alerta Temprana en las montañas cercanas a Lapan Grows enloquecieron. Los operadores del Radar Militar de largo alcance leyeron con asombró, en grandes letras rojas la primer conclusión de la computadora de defensa mientras su alarma chillaba, girando una y otra vez su luz colorada en el bunquer.

IMPACTO DE DISPOSITIVO NUCLEAR TÁCTICO

ERROR
LANZAMIENTO NO DETECTADO
(REVISANDO BANCO DE DATOS DE OTRAS ESTACIONES)
PROBABLES RAZONES:
ATAQUE TERRORISTA CON UN ARTEFACTO PORTÁTIL

VICTIMAS ESTIMADAS DE MOMENTO
CONSECUENCIAS MINIMIZADAS POR ÁREA POCO POBLADA
LECTURAS DE RADIACIÓN:
NEGATIVAS HASTA EL MOMENTO
RAZÓN:
PROBABLE FALLA DEL DISPOSITIVO (¿PRECARIO?)

ESTIMADO DE VICTIMAS EN EL ÁREA DE LAPAN GROWS
MÍNIMO: 10
MÁXIMO: 320
***


ANTECEDENTE COMPATIBLE
AÑO 5946. MONTAÑAS DE LA BRUMA

CLASIFICADO

ARCHIVOS PROPIEDAD DE CIBERDRONE SISTEMS









Memorias de la Nevada XIV

Un Agujero en el Cielo 



Para los habitantes de Witters Alley o aun para Lucy Drissen era imposible saber que era lo que estaba verdaderamente en juego en Julio del 83. El poder que de un modo u otro parecía ahora dominar las vidas de Jhoony Woodward y Lucy Drissen no estaba siquiera en la cuenta de grandes sabios del pasado y muchas de las canciones que hablaban  sobre ella en la antigüedad estaban perdidas en la muy corta memoria del hombre. Para entonces tan solo  en las paginas del manuscrito de Thomas y eventualmente en el de Jhoony. En el borrador estaba su nombre y ella necesitaba recordarlo para volver a ser aquello que fue. 


En el submundo, las razas de los Dracidas y los Vlaind que más adelante se verían directamente afectados por esto, dormían aun el largo sueño en el que la modernidad los había sumido. Ocupados como estaban en sus rencillas mezquinas y mínimas a comparación de lo que la vieja y gran estrella empezaba a motorizar lentamente.  El primer golpe aun tardaría en llegar otros 18 años, cuando ya nadie recordara a Lucy Drissen o preguntara por el enloquecido Jhoony Woodward. Por lo que el destino de miles quedó en manos de Lucy Drissen, Jhoony Woodward, Lidia Allens y Howar Fells. Antes del Hongo de fuego que arrasó con la vida de más del 80% de la población de Witters Alley en el 99 hubo un incendio  previo en el  83 que le secundó en victimas.
En el Cocoon Club.

***
Estación de Radares de Alerta Temprana "Kilo" 
A Pocos Kilometros de Witters Alley.

Sam Treckler ya tenía aspecto de cansado cuando llegó al comando de radares de alerta temprana del Sur de Himburgo conocido como "Kilo". A menos de dos Kilometros de la base aérea de Triton Parade, pueblo vecino de Witters. El Coronel recibió el saludo marcial de todos los operadores en la estación y se acercó a su adjunto para ponerse al tanto de las novedades. Treckler estaba recién llegado de una junta del ministerio de defensa en Blondres. 

El sonido de las computadoras y el murmullo de los operadores era contante en ese bunquer caluroso. Aunque tenía que reconocer que en los últimos años la Administración corriente había hecho del lugar un amplio salón luminoso y de aspecto moderno. Hasta hace no muchos años "KILO" era un agujero de computadoras y circuitos oscuro y deprimente.  Ahora por poco y daba algo de gusto estar frente a las grandes pantallas conectadas con las otras estaciones como esta a lo largo del país.

En las paredes  aledañas podían leerse lecturas y números de todo tipo y colores. Eran los resultados de monitoreo del espació aéreo y la información recibida desde la computadora central de defensa en el norte del país.

- ¿Como estuvo el viaje Coronel?- Preguntó Ruby acercándole un mate.
- Como todos...Si hubiera querido formar parte de esas cosas sería político, no militar. Estan obsesionados con el tema de la "guerrilla" y la "revolución latina". No se ni para que me invitaron. Que yo sepa los guerrilleros no caen del cielo ni los detectan los radares....El tarado de Siller preguntó como reaccionarían nuestros radares si los guerrilleros en el exterior se lanzaran en paracaídas sobre Himburgo. El jefe del HIS dice que hay un plan de Ronald Gomez que consta de lanzar varios paracaidistas sobre la capital y que estos cuenten con el apoyo de células terroristas latinas en nuestra zona de mando.  Por su parte el monje negro de Inteligencia Militar añadió a la muy lógica fantasía que ellos tienen informes de que Ronald Gomez pretende lanzar no soldados, sino Simios con bombas en sus pechos sobre Platino para que se detonen en las calles creando pánico. 

Ruby, de lentes gruesos y cabello corto contesto irónico,
- Veo que en Blondres todo sigue igual de bien...-
- No sigamos hablando de eso, me pone de mal humor. Dame un cigarrillo. - Ronald Gomez y sus aliados no tienen siquiera la capacidad operativa de controlar sus fronteras. ¿Como van a encarar cualquier cosa si nuestros aviones espía pasan por su espació aéreo como agua por un colador? Esos paranoides me irritan...

Teckler de unos 50 años era un militar de alto rango. Y por suerte para él su misión era cuidar de los cielos de Himburgo en toda la región suroeste del país. Muchos militares (de los aun buenos por así decirlo) preferían esta clase de trabajos de monitoreo y vigilancia antes que involucrarse con los horrores de la dictadura. Solían bromear diciendo que el comando de vigilancia aéreo espacial solo trabajaría duro un día o  "Ese día". Es decir, en el caso de una guerra nuclear. Por suerte no había nada que hiciera pensar que algo como eso podría llegar a ocurrir. 

Ruby informó de las novedades al Coronel y eran todas cuestiones de los más normales y rutinarias en KILO. Y en lo último de la lista Ruby añadió con cierto enfado:
- En resumen jefe, lo único que todavía no hemos podido solucionar es el punto ciego del que le hable antes de que se marchara. 

Teckler se acercó a una de las pantallas delante de un joven operador. En la misma podía verse al área de cobertura del radar y este funcionaba a la perfección en toda su extensión excepto por un pequeño, mínimo punto entre Fixa Town y Witters. Teckler preguntó al oficial al mando que vigilaba la pantalla.
- Esa cosa sigue ahí he...
- Así es señor. Y en efecto...- Collins, el operador, fue hacía otra pantalla más pequeña y tras apretar algunas teclas gruesas en un tablero aparecieron unos números que iban de mayor a menor en color verde.
- Hemos hecho algunas lecturas junto con la estación de Radar de Herkrania. Ellos coinciden en que hay un punto ciego entre ambos radares y que este no existía hasta hace unos tres días. 
- ¿Han preguntado a Experimentales de Triton  sí están probando algún prototipo allí?
- Sí señor. Y la respuesta es no. También consultamos acerca de dispositivos Brusos o Chonos capaces de evadir radares. Pero la respuesta fue negativa. Hay solo un antecedente a una anomalía como esta y esa fue hace más de cuarenta años. - El hombre de color miró la pantalla nuevamente y continuo: Fue en el área de Lapan Grows. Poco después de la guerra las estaciones del comando oriental sufrieron una situación similar por una semana. A los siete días desapareció.  Reportaron igual anomalía que nosotros hace 24 Horas. Están trabajando en solucionarlo.

Ruby, incomodo agregó:
- Sí, en el 46  desapareció luego de que un meteorito pequeño chocara contra las montañas. Hubo un fiero incendio...espero que esta vez sea solo un error de la maquinita
- Si quieren buscar meteoritos preguntan a la agencia espacial. - Dijo Teckler. - ¿Que contesto Meteorología?
- Dijeron que lo más probable es que el mal tiempo halla dañado el radar. 
- ¿El mal tiempo? ¿Un Radar militar de largo alcance que costo quince mil millones de Reales no puede con una tormenta?
- Dos Radares...- Agregó Ruby. - El de Lapan es el mismo tipo...un poco más viejo pero de igual funcionamiento. 

El operador Collins hablo:
- Señor, llevo siete años en esta estación trabajando con este radar. Le aseguro que nunca pasó algo parecido. Los técnicos ya lo revisaron mil veces tanto el radar como las computadoras. Sea lo que sea no es el aparato. Ademas...- Tomó unos papeles sobre la mesa. - Este punto ciego no solo no se va sino que ha crecido con el tiempo. Hasta ayer eran menos de 200 metros que quedaban fuera de cobertura. Ahora 500 metros. Justo al sureste de Witters Alley. 

- ¿Le dio Cáncer al Radar?- Preguntó una operadora al lado de Collins. 

Teckler ordenó:
- Vigilen esa cosa e informen periódicamente si sigue creciendo. Ruby, habla con la gente de Lapan Grows sobre ese antecedente. Yo haré mis llamadas. Puede que los idiotas de Inteligencia estén probando algún dispositivo demasiado super secreto para informarnos. Quizás si preguntó yo directamente accedan a informar. 
- ¡Debe ser para atrapar a esos malvados Simios explosivos!- Bromeó Ruby. 



***
Afueras de Lapan Grows
Bona Vita Motel 
Jhoony Woodward se miraba al espejo en el motel donde había pasado la noche, a tan solo tres Kilometros de Lapan Grows. Los rastros de su rasurada cabellera se amontonaban en el suelo. Donde antes había estado su peinado de raya al costado ahora una cresta mohicana se presentaba brillosa y con orgullo. La luz amarillenta del pequeño cuarto de azulejos blancos le daba un aspecto enfermizo. No recordaba ni siquiera haber dormido en la cama que rentó. De hecho casi que no recordaba haber rentado un cuarto. Toda su energía estaba puesta en llegar a casa de su abuela, tomar el manuscrito y leerlo en voz alta como quien conjura un poderoso hechizo de mirada a las estrellas. 

Iban a intentar detenerlo, lo sabía muy bien. No solamente la policía, algo más o alguien más deseaba separarlo de manera inmediata de la Mujer de Ojos Amatistas. Ir armado era una precaución que no le hizo asco tomar. La tarde del lunes fue a un enorme super mercado en medio de la ruta y compró treinta  balas calibre 45 para la Colt. Luego las ruedas del carrito lo llevaron a donde se presentaban en fila cientos de hachas para leñadores y moto cierras. La cierra le pareció un poco exagerado, pero el hacha estaba bien para él. 

Luego de los eventos ocurridos en Lapan Grows en la madrugada del miércoles Jhoony Woodward no pudo explicar que fue lo que le ocurrió a su mente. Dijo en varías oportunidades que en diferentes intervalos parecía estar viviendo un sueño sintiendo una gran distancia con la realidad. "Como si viera una película de la que soy parte, pero sobre la cual tengo un mínimo control" Declaró ante el juez dos años después.

Tal vez el beso de la Mujer de ojos Amatistas había llegado muy profundo en él. Y no fue un beso de amor sino de entrega absoluta a ella y sus ruegos. Como el personaje de una novela de romance medieval su vida, sus deseos, y anhelos ya no eran suyos, sino de la dama cuyo listón llevaba altivo. Ella podía tener todo el poder que quisiera sobre él, porque lo amaba y como lo amaba sabía que cosas deseaba transformar y la mejor forma de hacerlo.

Alrededor de las 19 Horas, con el sol ya ocultándose entre las colinas de Strickland y con las negras figuras de las montañas elevándose en sombras Jhoony Woodward salió armado del Motel "Bona Vita" de cartel de neón rosado que zumbaba en la inmensidad de la nada misma. Su luz se reflejaba sobre la Chevy cuando se subió a la misma. Ajustó la 45 a su cinturón oculta tras un piloto de lluvia y dejo el hacha en el asiento contiguo. La Chevy comenzó su lento andar hacia la carretera. Delante de él podían verse las luces de Lapan Grows. Ya no era el pueblito rural que recordaba. Desde su posición se abrían los puntitos de luces blancas, amarillas y rojas entre las desdibujadas figuras de edificios bajos. La  carretera se cubrió de bruma y Jhoony aceleró.

***

Al mismo tiempo Lidia Allens cerraba todas las puertas de su casa con cerrojos. Tras lo visto en el noticiero sabía muy bien que las cosas acabarían tal cual habían comenzado en el Estudio de Thomas, en locura, dolor y sufrimiento. Pensó en tomar la misma salida que casi escoge la noche en que asesinó a Caroline Sunders. Sin embargo, si no había entregado a su hijo mucho menos iba a dejar a la zorra que se quedara con su nieto. De una forma y otra la iba a detener. 

Lidia Allens no podía llamar a la policía diciendo que gracias a un crimen que ella había cometido ahora otro se iba a suceder. Estaba muy vieja como para querer pasar sus últimos años en prisión. Guardo los manuscritos en el escritorio de Thomas. Iba a intentar razonar con él...pero tenía una ligera idea de lo que podría llegar a ocurrir. Si las cosas llevaban a ese punto aun tenía tres balas en el revolver que uso aquella vez. No quiso recargarlo...tal vez aquellas viejas cabezas de plomo del  41 todavía guardar el poder de aquella noche. Si a su amiga le gustaba jugar con simbolismos y cabalas entonces ella haría lo propio. Escondió el revolver entre los pliegues de su manta y se sentó a esperar la llegada de su nieto. 


***

La radió sintonizaba la estación local. Jhoony no le prestaba la menor atención a la música. La carretera era una larga serpiente negra de manchas blancas marcando el doble carril. A sus lados los arboles se perdían en sombras difusas y la luna brillaba con toda una mitad arrancada por la oscuridad. Las luces de su camioneta se proyectaban hacía adelante como enormes faros adentrándose en la inmensidad del espació exterior. Como un buzo con una gran lampara, la Chevy hizo esos  tres Kilometros zambullida en las tinieblas.

Su mirada estaba perdida en la carretera, el reflejo en el cristal de varios anuncios publicitarios traía claridad a la cabina del conductor, a sus manos aferradas al volante, al hacha en el asiento contiguo sacando la cabeza por la ventanilla como un perro jugueton y asesino. La lluvia dio signos de su retorno en el parabrisas con diminutas marcas salpicando el capó y el cristal. A Jhoony le daba la sensación de que su vehículo estaba avanzando hacía un nuevo mundo que se levantaba en tinieblas delante de él, lleno de figuras difusas y sombras esquivas solo  ahuyentadas  por las luces de la Chevy, penetrando las densas tinieblas con estoica voluntad.

Desde el beso a la Mujer de ojos Amatistas Woodward no se sentía igual. Como un androide re programado la duda, la culpa y la angustia habían sido pulverizadas de su mente. Era un autómata que no experimentaba asombro o fiebre alguna. Y sin embargo estaba consciente, al menos minimamente consciente como para tomar decisiones más pequeñas como acelerar, doblar y mantener los ojos abiertos en la soñolienta noche que rodeaba Lapan Grows.

Música
La Radió cambio de estilo musical y la bruma pareció hacerse algo menos densa, dejando algo de lugar a las sombras de los arboles y carteles de transito en la carretera. Jhoony tomó el acceso este de Lapan Grows anunciado en un gran cartel verde de letras Blancas justo cuando Siouxie and the banshees brotó de los altos parlantes. La Chevy, como fantasma, pasó por debajo del cartel a una velocidad suicida.

Jhoony no lo sabía y seguramente tampoco le importaría estar al tanto, pero el beso sí había sido de amor. De amor entre ambas partes, y que nadie se confunda pensando que la Estrella Amatista quería algo malo para él. Pero la letra chica en los labios de Caroline Sunders era el primer Ensamble de la era. Más sencillo que el de Lucy y mucho más probable. Había sido un ensamble planeado hace muchos años por los dos amantes separados por el espació tiempo pero unidos por la desesperada necesidad  de compañía y comprensión. Jhoony y Caroline ya eran uno y no dejarían de serlo hasta que el universo se cayera a pedazos pieza por pieza.

Y cuando eso ocurriera iban a seguir juntos abrazados observando embelesados la belleza del fin. ¿Por que él? ¿Por que ahora? ¿Que tenía de especial para un ente milenario y maligno? No lo sabía, pero al igual que a Lucy, le importaba una mierda. Ella los entendía a los dos, ella comprendía su sufrimiento y sus pesares  tal y como la mujer del libro de Jhoony. ¿Desliz de bondad en la vieja estrella? ¿Anhelo de salvación tardía? ¿Cinismo? ¿Morbo por las pequeñas mentes de los humanos?

El amor se construye de varias formas y no todos sus cimientos son impolutos. No todas sus razones son las adecuadas. Sobre un pozo de horror puede descansar una sociedad como la de Himburgo. Sobre las vigas del dolor se pueden levantar edificios. A veces, llega un punto en el cual simplemente deja de importar al sujeto amante aun sabiendo que el derrumbe se llevara puesto todo lo que equivocadamente ha decidido construir.

Jhoony Woodward había decidido eso. Iba a estar con ella hasta la hora del fin. Observando con la calma que precede a la muerte el vació final y definitivo en el cual aun Ella misma estaba destinada. Como generales en un Bunquer viendo en sus pantallas los misiles siendo lanzados y contando los minutos para el armageddon con suspiros de resignación y cigarros humeantes.

Las piezas del castillo de cristal caerían sobre los dos, enredados en beso eterno y tomados de la mano darían final al sufrimiento. Pues nada quedaría en pie una vez ella terminara. Todos iban a regresar al mismo lugar de donde habían venido, fuera tortuoso el paso o no. La misión a Jhoony le parecía gloriosa por lo desesperado aunque inevitable de su final. ¿Que tanto más habría de esforzarse el hombre por mejorar un mundo cuyos únicos cambios son para peor? Había que renunciar a la lucha, a la ridícula y angustiante esperanza de alcanzar esa "Felicidad" de tarjeta de navidad.

Otros hombres en el pasado pudieron manejar mejor estas cuestiones, aquellos Héroes de la Mitología balbanesa tan populares en cuentos y películas de muchos millones. Pero en el siglo corriente aceptar que el anhelo tan buscado (y vendido) de la perfección no era otra cosa que una fantasía era igual a la muerte.

Aceptar que sus gustos, sus deseos, temores y angustias no eran otra cosa que un castillo de naipes muy endeble era igual al Apocalipsis, siempre cercano y personal. Los soñadores como Jhoony habían llegado muy tarde para cambiar las cosas. El mundo iba cada vez más hacia abajo donde las llamas crepitantes del infierno empezaban a picarles las puntas de los pies. Era mejor una guerra termo nuclear con los Soviéticos, un meteorito chocando y extinguiéndolos a todos, una catástrofe natural que se los llevara de un plumazo antes de que se dieran cuenta de esto:

El sufrimiento existe. Es real y es invencible. Abandona una forma para tomar otra. Pasa de ser el juguete deseado y nunca comprado por tus padres a la chica del colegio que no te da bola. Después se encumbra como gigante en sueños frustrados, cosas que no se hicieron, cosas que mejor no se hubieran hecho y finalmente llegando la muerte se transforma en los años que uno podría haber seguido viviendo.

La Estrella escogió este siglo para retornar poderosa porque su reinado estaba ya en la tierra mientras ella dormía, lo descubrió con Thomas. Los hombres ya lo habían preparado y acondicionado para su desembarco triunfal con una alfombra roja cubierta de billetes, productos, publicidades, programas de televisión, radio y modas cercadas por humeantes ametralladoras que repiquetean plomo a quien intente salir o alzar un grito al notar la sangre que tiñe la tela carmesí. Como Lucy Drissen o los cuerpos debajo  del Shapuka.


***

Unas luces azules y coloradas aparecieron delante irrumpiendo en la uniformidad de la oscuridad. Jhoony redujo la velocidad y miró con atención. A poco menos de un kilómetro de la entrada oficial de Lapan Grows había un control policial. Era evidente que estaban allí por él. Después de todo había disparado sobre oficiales de policía en un pueblo cercano.

Ahora la lluvia era más densa y los oficiales tenían largos impermeables con pequeñas marcas fluorescentes. Jhoony decidió que se entregaría nuevamente a la suerte o a la fuerza que le pudiera dar su invisible amiga. Ante la señal de alto por parte de un oficial Jhoony detuvo su andar junto a uno de los tres patrulleros. Uno de los policías saludo con su mano amistosamente al conductor y le pidió que bajara la ventanilla. Jhoony lo hizo.

- Oiga...Vaya que se parece a Robert de Niro con esa cresta....
Woodward fingió una risa.
- ¿Me hablas a mí?- Contestó Jhoony a modo de imitación y el oficial se rió. - Me tengo que ganar la vida amigo...- Dijo el escritor. - ¿En que puedo ayudarlo?
- Solo deme sus papeles y licencia. - Por sobre el hombro del Oficial pudo ver un cartel donde un auto de un popular vídeo Juego de carreras yacía volcado. Sobre este se leía la clásica frase

"Continue? Yes/No"

Debajo estaba escrito:
"En la vida no hay Continue."
Campaña de Educación y Prevención Vial
Administración Pallance. 

Jhoony había perdido sus papeles durante el tiroteo anterior. Pero por suerte siempre guardaba su carnet de conducir en los para soles de la Cheby. Siendo esto una campaña pelotuda de "Maneje Bien" pensó que no tendría mayores problemas. El Escritor le dio su identificación y el hombre por poco lo deja marcharse cuando de repente dijo:

- Ah...siento molestarlo, pero tuvimos una alerta hace unas horas. Necesito chekear algo de información con la central. No se preocupe, no están buscando a Robert de Niro....- Y empezó a ir en dirección a la patrulla.

Jhoony sabía muy bien que iba a pasar cuando su nombre fuera ingresado en la computadora. Era mejor actuar rápido y con sorpresa que tener que esperar a que los 5 oficiales le estén apuntando de lejos. Llevó una mano a la 45 escondida debajo del largo piloto gris y llamó:
- Espere oficial...venga...

El policía se arrimó a la puerta con su usual modo amable. Clarence era el clásico oficial que se usa en estos programas para dejar una buena impresión de la policía. Jhoony envió muchas cartas a su familia luego pidiendo perdón y hasta algunos billetes de su dinero cuando salió del psiquiátrico.

- ¿Dígame?-
Música
Dos disparos atravesaron la tela del piloto y dieron en el cuello de la victima. Jhoony quedo empapado de sangre producto de la primer herida, aun el parabrisas y el volante fueron alcanzados por la sangre. El hombre cayo desplomado junto a la puerta. Jhonny dio marcha atrás rápidamente mientras los compañeros de Clarence intentaba adivinar que mierda había pasado. El Escritor salió disparado hacia adelante a toda velocidad  chocando uno de los Patrulleros que dificultaba el acceso, los conos naranjas y luces de desvió salieron volando sobre el capo de la camioneta.

El aullido de las llantas hizo eco en los campos aledaños. Las sirenas rugieron como demonios enardecidos, espantados y enfadados. Las balas de dos oficiales a pie sacaron chispas a una de las llantas que pinchada provoco que la camioneta se ladeara a la derecha. Jhoony intentó mantener el control, pero el fuego era nutrido. El cristal trasero estalló en cien pedazos, lastimando su cuello. Otra pulverizo el retrovisor que quedo colgando en el interior. Una patrulla le dio alcance y golpeó el lado izquierdo de la camioneta. Jhoony no pudo evitar salir de la carretera e ir barranca abajo precipitadamente.

La camioneta dio un vuelco completo, Jhoony sintió todo allí temblar. El hacha por poco le arranca la nariz durante la feroz revolcada. Sin pensarlo dos veces, Woodward tomó la misma y salió a las apuradas del coche, sin mayores heridas. Cuando vio hacia arriba se dio cuenta que había caído en un pequeño terraplén que conducía a unos bosquecillos. Desde allí, las linternas de la policía lo buscaban afanosamente. Dos de ellos bajaban como podían para apresarlo, dando voces de alto y empuñando sus armas.

Jhoony corrió hacia los arboles con las balas silbandole en lo oídos. Los fogonazos alumbraban la noche como ruidosos relámpagos. Woodward disparó sin apuntar, esperando que eso retuviera algo su marcha. Hizo cinco disparos con la automática y los oficiales, yendo a cubrirse no pudieron alumbrarlo con sus linternas. Por lo que cuando retomaron la cacería solo encontraron un bosquecillo. Llamaron por radio pidiendo apoyo y fueron tras él.

Como Richard Kimble en El Fugitivo, Jhoony simplemente fue en la primer dirección que se le ocurrió, rogando con que los arboles y fresnos le fueran de cobijo para la graciosa huida. Cada tanto paraba para ver que tan cerca o que tan lejos estaban sus enemigos y luego seguía su errante andar, agitado y asustado pero convencido de que así tenía que ser. Si no se entregó en Camino Hills ¿Por que lo haría ahora?

Mientras andaba a casi ciegas Jhoony choco de pronto con algo alto y resistente. Cuando pudo enfocar la vista vio que era una muy alta cerca de acero sobre un muro de piedra liza. No podía ver que había más allá de ella producto de la lluvia y la noche. Pero, sin demasiadas opciones tomó el hacha y golpeó una y golpeó dos y luego una vez más hasta que parte de los viejos fierros cedieron. El ruido atrajo a uno de los oficiales. Jhoony paso ambas piernas y se internó, sin saberlo, en el cementerio de Lapan Grows.

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Memorias de la Nevada XIII



¿Sufren los Robots?


Madrugada del domingo.
Horas antes del suicidio de Peter Leggins
Tronador Hills Hospital - Fixa Town.


¿Saben? Voy a hacerles una confesión. Decía el ya algo veterano periodista mientras paseaba con aires pensativos por su estudio de la cadena IMPERIA NEWS.  Cuando el partido de los trabajadores, el de Jack Pallance, ganó las elecciones tuve miedo. Pensé que íbamos a volver al Himburgo del pasado, de la confrontación, del populismo, de la burocracia estatal...Ah, pero a los jóvenes y a los pseudo progres Pallance los tenía encantados y fueron en masa a votarlo.

Ahora, que finalmente este  partido parece haber adoptado la vía del progreso me encuentro tenso, confundido. ¿Ellos se volvieron liberales o yo me convertí en Socialista? Himburgo es un país de lo más extraño. Ahora esos mismos jóvenes que debatían conmigo son de la contra.

Por último, hablando de los Jóvenes Dijo el famoso Periodista que a menudo hablaba a una tal "Doña Rosa". Quiero hacerle una pregunta a todas las madres de este país. El ya algo anciano comunicador miró directo a la cámara, hizo una pausa como intentando amenizar las duras palabras que tenía para decir a su temerosa audiencia. ¿Usted sabe donde están sus Hijos? Cuidado...pueden estar poniendo bombas. 
Hasta Mañana.

Auspiciaron este programa las Siguientes Empresas a las que les Importa el País
Ciberdrone Sistems, Producimos el Futuro, Producimos el cambio
Centnel Comunications, Hablar nos hace Mejores, nos hace humanos
Olgaciber Robotics Una Vida sencilla es una Vida Robotizada.
Wako Oil Una Animalada de Rendimiento y Velocidad.

Y Ahora un Nuevo capitulo de "Amores en Peligro"
Cuando tu esperanza esta en los grandes medios de comunicación, tu esperanza esta infectada y morirá al poco tiempo, el mismo breve lapso de tiempo que dura una noticia en cualquier lugar del mundo de cualquier medio de cualquier planeta. Lucy Drissen no tuvo que ir a la universidad para entenderlo. Habían pasado 48 Horas según pensaba desde que una banda de salvajes la violaran, la golpearan y la dejaran semi muerta en la desierta ruta bajo la congelada lluvia. Y habían pasado 24 desde que mirara a la puerta de la habitación aguardando por un medico. 

Si creen que Lucy le hizo caso al viejo Thomas se equivocan. A pesar de que el anciano seguía sentado al costado de su cama en un religioso silencio, Lucy dijo reiteradas veces a las enfermeras del Tronador Hills  de Fixa Town que quería hacer una denuncia policial. Ellas solo le contestaron que estaban "Trabajando en eso". De hecho Lucy Drissen contó brevemente a una de las enfermeras del turno de la mañana lo que le había ocurrido. Aunque suponía que la historia anterior sobre un viejo loco que se empecinaba en estar sentado a su lado hablando sandeces bien podría haber dado por muerta su esperanza de que alguien le creyera aquello que tenía para contar. 

Pero aun descartando la posibilidad de que algún elemento del estado recogiera su denuncia tenía verdadera fe en aquello que la había acompañado de pequeña: La television. Imaginó que a esta altura su madre ya debía haber hecho la denuncia y eso la tranquilizó un poco las primeras horas que estuvo internada, viejo loco o no, su madre haría lo posible por encontrarla. Y de no encontrar respuestas satisfactorias como adelantó Thomas, iría a algún medio de comunicación como es usual en los ciudadanos que se sienten abandonados por el estado que sus impuestos alimentan.

Más tenía el televisor encendido día y noche esperando encontrarse a si misma reflejada en el viejo Tashita Classic amurado a la pared. Pero en 48 horas ni la más escueta linea sobre su caso había alcanzado los titulares nacionales o provinciales. Las cadenas de Himburgo estaban ocupadas en cosas más importantes como la camada de tigres blancos nacidos en el zoológico, el accidente de un barco petrolero cerca de las costas de Baresto y el nuevo y ridículo discurso de Ronald Gomez, el dictador caribeño enemigo numero uno de Occidente por esos años. Ahora mismo podía en el telediario. Desde el balcón de su palacio agitaba el puño al aire a medida que gritaba "¡Viva la Revolución Latina! ¡Viva el pueblo latino!¡Abajo los fascistas Amerikanos! ¡Abajo la dictadura asesina del Himburgues-colonialista  Jack Pallance! - Luego disparó al aire con una pistola Tokarev. La gente enloquecía ante ese viril gesto de autoridad. 

Con frecuencia, durante esas largas horas de espera, miraba a Thomas sentado a su lado con la vista fija en la pared del fondo. Visión o no, tenía que reconocer que era bastante educado y silencioso. Tras su última conversación no había emitido palabra alguna. En ciertas ocasiones giraba su cabeza hacía la ventana fuera como un jubilado que ve las hojas de los arboles caer. Midiendo el tiempo que le toma al mundo dejar el color verde para pasar al marron. O, en cierta forma, midiendo el tiempo que le queda antes de ser olvidado por todo ser viviente en esta tierra. 

Lucy aun continuaba debatiendo sí el anciano era real o no. Y en verdad todavía imaginaba que Thomas no era otra cosa que un producto muy elaborado de su mente que funcionaba como consecuencia del gran Shock emocional al que había estado expuesta. Con el paso de las horas dejó de preocuparle si era real o no. Llamó mucho más su atención el hecho de que Thomas albergara algo que ella era capaz de reconocer como real y eso era el dolor. Un lugar donde ella podía verse reflejada, fuera el espejo ficticio o no. 

A muchos de ustedes podrá parecerles extraño (y ¿A quien no?) pero lo que llevó a Lucy a establecer una comunicación sincera con El Ensamblador tal y como él esperaba que ocurriera no fue la de hallar en este la salida a su problema o encontrar la justicia que aparentemente todos los que la rodeaban habían decidido vedarle. Sino que fue debido a algo mucho más humano y primordial: La certeza de que, de alguna forma, ese anciano sentado al costado de la cama o bien  el poder que habitaba detrás de sus pupilas comprendía con exactitud la desesperación del abandono. 

Como ya saben, Lucy Drissen no era un ser sobrenatural, ni una luminosa mente, ni siquiera una avispada adolescente. Pero por esas breves horas que paso con El Ensamblador hasta el final alcanzó a comprender sin que Thomas dijera nada por qué ella había sido escogida para el sombrío encuentro. Porque solo una victima de la total ignorancia, del rechazo más feroz y del alejamiento más cruel era capaz de comprender el verdadero sufrimiento del vacío. Y si era capaz de comprenderlo era igualmente capaz de forjar un nexo en común con ella, la gran estrella, la olvidada princesa de Ojos Amatistas en su castillo de cristal.

Lucy bien podría haberse resignado a morir y de hecho eso hubiera ocurrido indefectiblemente de no ser por la extraña compañía de Thomas Woodward, el Ensamblador. Pero lejos de permitirse morir en la fría cama de un hospital público decidió hacer migas con la única cosa que parecía tener cierta empatia con ella. ¿Quien uede culparla por ello? 


- Y bien...- Dijo Lucy mirando a Thomas desde la cama. 
El anciano, inexpresivo, volteó hacia ella.
- ¿Y bien que?
- Habló de cosas raras y se calló de pronto. ¿No era que necesitaba que tomara una decisión? 
- ¿No crees aun que soy producto de tu mente?
- Dadas las circunstancias, me importa una mierda. Pero no tengo nada mejor que hacer. 

Thomas hizo una breve pausa y volvió a mirar su reloj. 
- Eres algo más avispada que tus antecesoras. En hora buena, el tiempo no sera nuestro aliado en esta empresa. 

El ensamblador sacó un billete de 50 Reales y los depositó en la mesa de luz de Lucy. Luego sacó un pequeño portafolios de debajo de su asiento y lo acomodó sobre sus rodillas abriéndolo con rapidez. Del mismo retiró muchos papeles de lo que a Lucy le parecieron diarios de diferentes medios locales, Provinciales y Nacionales. 

- ¿Para que es el billete?- Preguntó Lucy.
- Ah, creo que con eso bastara para que, eventualmente puedas verificar por tu propia cuenta todo lo que voy a decir de ahora en adelante. 
- Solo quiero aclararle que todo lo que  me dijo todavía me parece una idiotez. Pero me gustaría escucharlo de todas formas. Digamos que, la situación actual no tiene mucho sentido de por si. 
- Y con el tiempo perderá todo el sentido que aun conserva. 
- Que quiere abuelo...

Thomas aclaró su voz.

- Necesito de tu cuerpo, de tus conocimientos como humana, de tus sentimientos, tus impresiones, deseos y angustias. Necesito todo lo que tu mente procesa y de la forma en que lo hace. Necesito tu forma de percibir la vida y la muerte, la tristeza, la risa o la ironía. En resumen, me es preciso un espécimen humano de tus características en este tumultuoso tiempo y de toda memoria genética posible que se halle en ti. Mi señora ha estado ausente de este mundo por muchos años y le es menester conocer en profundo la naturaleza del humano. Por desgracia dicha naturaleza es cada vez más errática, elaborada y cambiante, por lo que otros ya no nos son útiles. De la misma forma que un auto viejo ya no sirve en una carretera moderna. 

- ¿Quiere que se lo anote? Viejo loco...
- Tampoco es importante que tu, en tu estado actual llegues a comprender el porque de esta petición. Pero dadas las circunstancias en las que te hallas preferimos mantener cierta cordialidad y afabilidad en nuestro pequeño intercambio. 

El anciano hizo silencio y luego retomó puntualizando con modos aun más elocuentes, como un fiscal intentando convencer a un jurado:
- Mi objetivo, Lucy , es el de ensamblar todo lo que te he referido con parte del ser de mi señora para llevar a cabo el plan propuesto por la misma. Dicha pieza, que tengo aquí en mi maleta, se hará una con tu cuerpo restaurando tu aspecto original antes de este incidente pues tu belleza ha sido de su agrado. Según dice, y yo secundo, tu tienes los rasgos más acabados de lo que la especie humana considera una "Bella Mujer" y, por ende, de un objeto de deseo en este tiempo. La razón por la cual me he detenido a analizar lo que tu sociedad consume en la television y medios gráficos es básicamente confirmar dicho diagnostico.

- ¿Y que piensa hacer tu...señora con todo eso? ¿Una campaña de modas?

Lucy logró sacar una sonrisa del gélido Thomas Woodward. Como quien ve a un perro hacer una gracia más propia de un ser humano.
Touche. Bueno saber que nos estamos entendiendo. No exactamente, aunque podríamos decir que la parte más importante de nuestro plan es la de generar el mismo efecto que una campaña de modas o los anuncios publicitarios. 
- Bueno...¿Pero para que?

Thomas contesto radiante:
- Para que todo vuelva a la completud e uniformidad del inicio. 
Lucy movió su mano para indicar que el anciano estaba equivocado.
- No existen los mundos perfectos. Tu señora es una boluda como yo.
- Pero Existieron, mucho tiempo atrás, antes de que todo se fragmentara y al fragmentarse naciera la ausencia. Fue en un tiempo que solo mi señora y otro recuerdan, no lo comprenderías. Pero, en resumen tal es su objetivo y por consiguiente mi misión. Parte esencial es recibir tu aprobación para utilizar todo lo que te he mencionado.
- ¿Y si me niego?
- No veo que razones tendrías para negarte.

Lucy se indignó.
- Por empezar, sigo viva maestro...¿No cree que tengo mejores cosas que hacer que...entregarle mi cuerpo a un demente como usted?
- ¿Y cuales serían esas cosas?
- Yo...- Lucy hizo un alto al verse entubada y entablillada en la cama del hospital. - Yo...no lo se, puedo empezar de nuevo. Tengo traba...- Recordó a Peter Leggins marchándose a toda velocidad por la carretera. - Es decir...tengo aun trabajo en la cafetería de Joes!

- Un buen lugar para trabajar, si es que sobrevives a tus heridas, claro. La chusma ignorante de un pequeño pueblo rural aumentando la clientela de un restaurante medio pelo con tal de ver a la victima de un horrendo crimen. O ¿Acaso crees que entenderán tu derecho como victima a la intimidad? ¿A la distancia?
- No se de que planeta viene señor. Pero aquí hay muchas buenas personas, gente de trabajo y solidaria.
- Como Peter Leggins.
- ¡Como mis vecinos! Repuso Lucy con autentico enojo.

- ¿Te refieres a las personas que viven en los alrededores de tu hogar? ¿Por que ellos harían más o menos que Peter?  ¿Por que viven en la puerta de junto? Las sonrisas de "Buenos días" y "Buenas noches" no serán de mucha ayuda cuando regreses. No van a pagar las cuentas de tu tratamiento una vez terminada la urgencia, ni las operaciones a las que deberás someterte hasta la mayoría de edad. Tu madre esta casi en edad de jubilarse, ahora deberá continuar trabajando en ese taller textil del cual quiere despedirse hace años para mantener los nuevos gastos que supondrán mantenerte viva y sobre tus pies. Silla de Ruedas, medicamentos, nuevas internaciones, post operatorios, dietas especiales, y desde ya la muy necesitada ayuda psiquiátrica que requerirás una vez camines fuera de este hospital.

¿Universidad? eso cuesta mucho más de lo que tu salario de Joes! puede pagar Lucy. Tendrás trabajo, eventualmente alguna mano caritativa te dará una oportunidad. No por que crean que la merezcas, sino más bien para lavar las culpas de alguna compañía que necesita estar exenta de impuestos como Mc Dowals o Burguer Kong. Esa no parece la clase de vida que merece la pena vivir. ¿No es así?

Trabajos mal pagos de turnos nocturnos, habitar una vivienda más accesible para una familia con tus dificultades. Seras un fantasma de Witters Alley caminando por el barrio pobre de la ciudad que es solo seguida de cerca por los comentarios sobre su trágica historia que es entretenida de contar debido al morbo que contiene. Más irrelevante en términos de pedidos de reparación. Dije que esta sociedad ha firmado tu sentencia de muerte y no he exagerado al respecto Lucy.

- Puedo mudarme a un lugar donde nadie me conozca. ¿Que dice de eso Gandalf?
- ¿Con tu anciana madre a cuestas? ¿La obligaras a dejar el único lugar que conoce para esconderte en el anonimato de la gran ciudad?
- ¡No lo se! Ni siquiera se...- El rostro de Lucy se contrajo en una mueca de llanto contenido. - Ni siquiera se si voy a estar viva mañana.

Rompió en llanto.
- Lo estarás.
- ¿Y como carajo lo sabe?

Thomas golpeó suavemente el portafolios que había abierto.
- Lo tengo todo aquí. Mi señora me ha otorgado para esta misión de todos los recortes de diarios que se emitirán desde mañana en adelante sobre este caso. ¿Como los consiguió? Bien...es un poco previsible saber que van a escribir sobre ti y este asunto. Esta tan segura de esto que me ha dado esos  50 Reales para que tu misma puedas verificarlos, comprando cada uno de ellos al final de nuestra charla. Si encuentras una coma de más siquiera puedes negarte y olvidar todo lo que te he dicho.

- Suena como que fue tu señora la que hizo todo esto.- Contesto Lucy con desprecio.

Thomas rió:
- Oh no Lucy. Tu caso lleva escrito "Made In Himburg" por todos lados desde el comienzo. Si realmente estuviéramos deseosos de forzar la situación ni siquiera estaríamos teniendo esta charla. Yo ya tendría lo que quisiera. Desgraciadamente no es así. Eso sería Digno de Los Dioses-Debiles-Del-Cielo a los que mi maestra aborrece por su...bueno, falta de tacto.
- ¿Dioses débiles del cielo? Usted sí que esta chalado.
- No tiene importancia, olvídalo.
- Y porque no fuerza la situación y me deja en paz.
- En ese caso el ensamble sería una tarea extremadamente dolorosa para ti y dadas las circunstancias, no estamos interesados en darte mayores tormentos.

Lucy afirmó con la cabeza y contesto con cierta perspicacia.
- Osea que siente Piedad.
Thomas, inexpresivo como estatua de prócer no supo de momento como recoger el guante. Luego respondió algo apresurado.
- No es cuestión de piedad, sino de eficacia. La piedad contiene un importante grado de menosprecio y otros sentimientos humanos que no son propios de nuestra señora.
- ¿Y usted?
- Yo soy solo una forma de ella. No albergo pensamientos o juicios propios. Pero esta imagen que ves es más accesible para alguien de tu especie.
- ¿Y seré como usted si me...ensambla?
- En un 99%. El 1 restante quizás albergue parte de tus costumbres o gestos tales como formas de caminar, saludar o sonreír.
- Pero si me muero acá o me muero al ser ensamblada es lo mismo.

- Nunca hable de matarte, sino de ensamblarte. Seras parte de Ella y ella sera parte de ti.
- ¿Y a usted como le fue con eso viejo?
- Experimento una algarabía incapaz de ser comprendida en otro estado mental.- Dijo Thomas sin que se le moviera un pelo.
- Más bien parece un robot repitiendo pavadas.
Thomas se sonrió. Luego contestó.
- Tal vez...pero ¿acaso sufren los robots?
- No...pero tampoco son felices...- Lucy intentó imaginar el estado emocional de su tostadora y por un momento se convenció de que la locura finalmente había llegado a su cerebro.

- Eso es lo que nos hace diferentes y el trato mucho más apreciable para ti Lucy. El mejor ejemplo para alguien de tu educación religiosa serían los Ángeles o bien los espíritus gentiles que están en la gloria del Señor según dicha creencia.

De pronto Thomas hizo un alto en su discurso y hecho una mirada a la habitación.
- Tal vez lo mejor sea salir de aquí. Este cuarto no es de gran ayuda a la hora de explicar ciertas cuestiones.
- Seguro...llame a una agencia de coches y vayamos a tomar algo a los Cinco Gatos...- Respondió Lucy irónica.

Thomas se llevó una mano a la barbilla:
- Estaba pensando en el Mar.

***

Lo primero que escuchó luego del apagón fue el canto de gaviotas y su nariz percibió de inmediato el familiar olor del Mar. Lentamente, como llegando en un trago largo pero espeso el sonido de las olas chocando contra los acantilados se hizo más y más fuerte. Cuando la oscuridad retiró el velo de sus ojos se halló en un largo precipicio junto al océano donde la hierva verde le besaba los pies descalzos. El cielo estaba algo nublado y el viento rugía y aullaba entre las rocas del acantilado. Pero estaba de pie y vestida.

A su lado, con sus ropas caras y dientes brillantes, estaba Thomas. Su pelo cortó blanco como nieve era ahora despeinado de su engominado natural. Lucy miró en rededor y creyó reconocer algo en ese lugar. A solo unos pasos un viejo camino de grava se abría paso en el accidentado terreno, rodeado de florecillas aunque desprovisto de arboles. El serpenteante sendero ascendía hasta una pequeña capilla cuyo campanario miraba a la mar con dejos de melancolía religiosa. Las campanas sonaban y el resonar de su bronce trajo sosiego a Lucy por primera vez en muchas horas. 

- No te preocupes por tu aspecto. Nadie nos vera aquí. - Dijo Thomas, quien ahora tenía aquel bastón caro que se exhibía en la pintura de Lapan Grows. - Luces como estabas antes del incidente en el Club. No quiero que te asustes al pasar por algún espejo. 

- ¿Que?...¿Como? ¿Es un sueño?- Preguntó la muchacha asombrada tras notar que tenía puesto su vestido negro de encaje y que su ojo derecho ahora podía ver a la perfección. Como dominada por la sorpresa o la histeria empezó a tocarse por todos lados en busca de heridas o suturas. 

Thomas, ante todo un caballero, abrió un paraguas y le palmeó la espalda calmandola:
- Lo que dije es tal como lo dije. Es la imagen mental que tienes de ti misma. No hemos ido a ningún lado en realidad. Estamos dentro de tu mente. 

A pesar de lo bizarro de la cuestión la energía renovada que Lucy sentía ahora la hizo bromear como si Thomas fuera un viejo amigo. Se rió juntando los ojos y el sonido de su carcajada reboto entre las piedras. Algo había cambiado en ella. - ¿De que capítulo de La dimensión desconocida salió?

Thomas se tomó a buen grado la broma. 
- Te sorprenderias...- Pero Lucy no supo que quiso decir con ello. El ensamblador la invitó a caminar por el camino de grava hacía la capilla. - Vamos, o nos perderemos la ceremonia. No te preocupes por ellos, no pueden verte ni tocarte. Este es un recuerdo que has tenido guardado por muchos años y tal vez, tarde o temprano lo hubieras recuperado. Adelante.

Lucy Drissen fue caminando del brazo de Thomas colina arriba. Las gotas de una lluvia pasajera caían sobre los dos, pero hacia calor y dado el estado y color del campo debía ser primavera o verano. Ya más cerca vio una fila de personas vestidas como en los años setenta haciendo fila para ingresar en la iglesia. Había muchos niños y niñas de blanco de la mano de sus padres. Entre la multitud le pareció reconocer a algunos.

- Espere...- Dijo deteniéndose. - ¿Esta es mí...?
- No te culpo por haberla olvidado. Estos rituales son por lo menos aburridos para cualquiera. Sí, esta es tu primera comunión. La tomaste cuando aun vivías en Riggensport, antes de que tu padre falleciera. Viniste aquí con tu madre y otros chicos de tu edad. 

Dado el Shok Lucy  trastabilló y Thomas evitó que cayera al suelo. Aun a sus 21 años el recuerdo de su padre enfermo de Cáncer cuando  niña era un ataúd que no se había decidido a abrir del todo.  Su madre sufrió mucho por la partida de Clark Drissen, obrero Ferroviario que trabajaba en los talleres de Riggensport, en la provincia de Saint Custer en la costa sur de Himburgo.

- No quiero....no quiero ver a...a....

Tan pronto como empezó a rememorar esos momentos de su infancia  el cielo pareció ennegrecerse a una velocidad inusitada y el mar embraveció de manera súbita. Un trueno resonó y un relámpago cruzó el hasta entonces paradisíaco firmamento. Thomas la tomó muy fuerte del brazo y la hizo volver en sí y entonces todo pareció regresar a la normalidad lentamente. 

- La Mente es un lugar muy inestable jovencita. Te ruego que te controles. No olvides que mi objetivo es mantenerte con vida. Si no fuera por mí ya estarías camino a la tumba. Por lo que te imploro que guardes la compostura hasta que regresemos. Si te alteras lo suficiente puede que no regreses nunca a la vigilia.  

Lucy suspiró.
- Bien. Confió en usted...pero no quiero ver a mi....padre. 
- No estaba aquí ese día. Ya estaba muy enfermo y no pudo asistir. Seamos rápidos y no nos arriesguemos a que tus propios demonios nos ataquen aquí. 

Al cabo de poco tiempo los invisibles transeúntes habían subido la loma, toda adornada por banderitas y listones dispuestos por la iglesia. Se abrieron paso entre las familias con sus cámaras de fotos e ingresaron a la capilla. Allí Lucy se pudo ver a ella y vecinos de entonces aguardando su turno para su primera confesión ante un sacerdote. Un hombre gordo y calvo con cara de mal carácter iba desparramando bendiciones y pedidos de rezos a cada niño que se acercaba a su confesionario. Lucy estaba tercera en la fila y parecía más distraída en las pinturas de la iglesia que en el evento mismo.

Thomas y Lucy se pararon al lado de la Lucy niña y aguardaron el turno de la confesión. 
- No se que quiere demostrar con todo esto anciano. 

El Ensamblador señalo al cura con su cara de aburrido y nariz de borracho..

- ¿No recuerdas la pequeña conversación que tuviste con ese hombre del señor? 
Lucy lo examinó detalladamente y luego explicó:
- Me acuerdo que el cura que iba a darnos la confesión era uno muy amable y anciano que cayo enfermo esa semana. En su reemplazo mandaron a este desde Triton Parade. Todos los padres se quejaron de que era muy brusco y desagradable. Mi madre prefería al padre Guerrard, la sostuvo desde que supimos lo de...Papá. Luego nos mudamos a Witters.

Avanzaron un turno en la Fila. Lucy aprovechó el momento para verse a sí misma allí parada con un vestido blanco tejido por su abuela y una vincha donde su madre había tejido tres ángeles muy amistosos. - Bueno...al final mamá tenía razón. Era una niña muy adorable a esa edad. 

- Ya casi es tu turno. Presta atención ahora y veras porque te he traído aquí. Le dijo Thomas estricto. 

Lucy se vio a si misma ponerse de rodillas ante el padre Gregor, quien con desgano hizo toda la parafernalia previa a la confesión y luego pregunto:

- Dime Niña, ¿Que pecados has cometido? - Preguntó desganado.
Lucy Niña respondió:
- Le mentí a mi madre. No le dije que me saque un aplazo en matemática. 
- ¿Alguna otra cosa?- Preguntó el Padre Gregor.
- Sí...me comí siete panchos el otro día, me dolió toda la semana la panza. Mi maestra de catequesis dijo que eso era gula. 
- Ajam...¿y?
- Eso es todo Padre.
- Tres ave Marias y un Padre nuestro. ¡Siguiente!

Lucy Adulta miró a Thomas con una expresión Irónica:
- ¿Esos siete Panchos son los responsables de lo que me paso? ¿Para que me trajo? Ya supere la Anorexia ¿sabe?
- ¡Silenció Jovencita!. Mira...- Thomas le volteó el rostro para que escuchara.
Lo que Lucy adulta vio entonces hizo que la tierra de los cimientos de aquella Iglesia mental temblaran y por un breve momento la luz de su recuerdo titubeó, amenazando convertirlo en trauma. Thomas la tomó del brazo, aferrándola para evitar que desabarrancara. Ahora empezaba a recordar:

Por un breve segundo la Iglesia desapareció,  como en una obra de teatro un haz de luz se reflejo sobre ella y el párroco. Todo lo demás quedo envuelto en las sombras de su propia mente, sombras que cubrían todas aquellas cosas olvidadas en el caminó largo de la vida. Podía ver el confesionario y a la niña en un océano de soledad. Fue exactamente así como se sintió a los siete años cuando preguntó lo siguiente al desganado Gregor.

Como haciendo un esfuerzo tal vez demasiado grande para una niña cuyo padre esta enfermo de Cáncer terminal, juntó sus manos y por primera vez en la charla bajó la mirada, con cierta vergüenza. Algo en la cara del cura le dijo que este esperaba algún pecado grave, tal vez la confesión de una chica abusada (le había pasado alguna vez) Aun el inamovible e inconmovible Gregor pareció sobrecogerse ante la actitud de la pequeña con la vincha de Angelitos. 

- Padre...
- ¿Sí Hija?
- Dígame...¿Como es el Cielo?

Vago pero no tonto Gregor fue hacia la evasiva:
- ¿Y porque quieres saberlo?
- No alcanzó a imaginarlo. Solo dígame como es.
- Bueno...- Comenzó a explicar Gregor en un tono algo más amable. - Nadie lo sabe con exactitud Niña. Pero puedes imaginarlo como quieras hasta estar allí.
- Usted lo sabe. Me dijeron que las personas de la iglesia saben muchas cosas sobre eso. 
- Bueno...este. Según nos dice la Santa Biblia en el cielo hay una enorme ciudad dorada, que es la nueva Jerusalem donde reina el Señor. Allí todos los espíritus habitan en compañía de la gracia del Señor cantando "Alabado" "Alabado" rodeados de ángeles y sus seres queridos que ya partieron por toda la eternidad. 

La luz volvió a la capilla y Lucy se alejó de allí para ir donde su madre para que su tía le sacara una foto junto a otros compañeros. Lucy Adulta se alejó de Thomas y se sentó en uno de los largos bancos de madera frente al altar con sus ojos haciendo lo imposible por no lagrimear. Thomas sacó de su bolsillo un pañuelo y se lo alcanzó. Ella se limpió el rostro.
- Muchas gracias por recordarme esta mierda, Señor. - Dijo Lucy enfadada.
- No creas que mi propósito es revolver estos años dolorosos para ti y tu madre. Vengo a ayudarte a que puedas entender a donde iras, que pasara cuando seas ensamblada. ¿Recuerdas porque preguntaste tal cosa a Gregor en tu confesión?

Lucy se vio a si misma sonriendo para la cámara de su tía aun con los aparatos puestos. 
- Claro que me acuerdo viejo de mierda. - continuaba muy enojada. - Mi...mi viejo estaba por morirse ¿Que más iba a querer saber yo? Me fui a mi casa...- Lucy empezó a reír resignada. - Me fui a mi casa pensando que el cielo era un lugar espantosamente aburrido. Su respuesta no me consoló en lo absoluto. Ni siquiera sabía que mierda significaba "Alabado" a esa edad. 

Thomas respondió:
- Supongo que no tengo que explicártelo ahora...-
- ¡Hey! Guárdese su sarcasmo. 

Thomas le cruzo un brazo por su espalda, de la cual mucho se dejaba ver en el vestido negro. 
- No se podía esperar más de un espécimen de la raza humana demasiado preocupado en ese momento por volver a sus clases de Teología que por escuchar las confesiones de una manada de niños demasiado chicos como para pecar. Pero, al menos lograste su atención. El Padre Gregor no tenía muchas ganas de responder preguntas ese día. Sin embargo, Lucy, creo que yo puedo hacer un trabajó mejor. 

Lucy levantó la vista y le pareció que la iglesia, el suelo y las paredes empezaban a desvanecerse al ser amalgamadas por una luz blanca radiante y amena. No flaca y débil como la del sol o la eléctrica. Una luz con consistencia tan liviana que inspiraba a flotar. De los cuadros en los cuales podían verse ángeles brotaron primero cientos de partículas luminosas, como un racimo de maravillosas luciérnagas que se desplazaban como  enjambre, como miles de copos de nieve sueltos al soplido amoroso de un alma gentil. 

Thomas estaba ahora parado a su lado y la cogió de la mano con delicadeza. Sobre ellos las estrellas parecían otras, no tenían la misma forma ni su brillar era igual al de la tierra. Eran mucho menos tristes y ocupaban toda la extensión de un cielo de ensueño. Al rededor de ella y de Thomas las figuras de los cuadros, como animadas por la luz ascendían con una gracia divina hacia el centro de aquel cielo estrellado donde una luz parecía conducirlos de manera tan magnética como espiritual.

- Esto es lo que quiso explicar Gregor esa tarde. Dijo Thomas. - Aunque no lo culpo. No contaba con mis mismos recursos. Y esto que ves Lucy es lo que trataba de explicarte en la habitación. La plenitud. Todos los que alcanzan aquella luz que ves allí se encuentran entonces en un eterno regocijo. La carne desaparece, el Yo se funde, se derrite por su propia putrefacción y alcanza la totalidad de donde vino en un primer lugar. Tu, yo antes de ser El Ensamblador, todos los seres de este mundo que albergan vida han venido de allí y su único destino es regresar. Lo que pasa en medio puede variar según cada individuo. Al final del camino, no reviste importancia alguna. 

Lo que sucederá una vez te haya ensamblado es eso mismo. Como ya te explique no soy una criatura de aquella cosa que ustedes llaman "Dios". Tu Padre ha de estar todavía cantando "Alabado" "Alabado" sin duda. Sin embargo no se ha separado de ti ni de tu madre por la simple razón de que es parte del todo que te sostiene en la tierra ahora mismo. Esta en el aire que respiras, en la hierba que pisas, en el sol de la mañana y en el resplandor de las estrellas. 

El Sufrimiento dejara de existir en este mundo una vez todos se hayan Ensamblado el uno con el otro, formando un lienzo uniforme donde la verdadera felicidad podrá ser por fin alcanzada por todos. hombres, animales o dioses.  Te desprenderás de tu cuerpo, de las ataduras de la carne y la angustia del estar separada sabiendo que deberías estar unida como quienes allá van. Tal y como ocurrió con tu progenitor tras lanzar su último suspiro sobre la tierra. 

Era imposible que lo comprendieras a esa edad y era imposible para tu madre o el cura explicarlo. En verdad es difícil aun explicarlo con mis recursos. Pero ve todo esto Lucy, ve esta maravilla, la matriz de la creación que se levanta por sobre las sombras de los inicios y dime, dime Lucy Drissen sino es mejor que la mejor vida que crees que puedas tener sobreviviendo a tus heridas y dolor.

A cambio de tu cuerpo, mi señora te ofrece el fin de todo dolor y la desaparición de toda angustia. Tu alma nunca más volverá a esta triste, gris y desabrida existencia en el mundo mortal. Una vez leas los reportes que te he traído sera el momento de que tomes tu decisión. Veras que nada de lo que crees que debería ocurrir, efectivamente, ocurrirá. Pues como dije, El poco sentido que tiene pronto lo perderá. Cuando eso suceda, ni siquiera yo podre salvarte del vacío en el que tu alma quedara presa.

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Memorias de la Nevada XII

El montaje final es muy curioso, 
es en verdad realmente entretenido 
vas en la oscura multitud desprevenido 
tiranizando a quienes te han querido. 

Ji ji ji - Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota 


El Hombre que Soñaba con Venados 

Amaba a los Animales

Música
Howar Fells era una de las muchas sombras matinales que había elegido Joes! para desayunar ese lunes. Cansado como estaba del ambiente encerrado y lúgubre de la parte trasera del Coocon o bien la fantasmal pista de baile. Masticaba con esfuerzo una medialuna particularmente acaramelada mientras leía la sección deportiva del Day Lay Sunday. En la calle frente a la ventana el mes de Julio continuaba igual de lluvioso y triste. El traficó pasaba por el doble carril con los limpia parabrisas yendo y viniendo en su repetitivo baile. Los transeúntes se apresuraban sobre la acera para llegar a sus destinos y el día despuntaba con una lentitud  melancólica.

El Capitán de Inteligencia había logrado un avance en el asunto de la muchacha, aunque desgraciadamente para él no fue debido a la experticia de sus hombres a la hora de encontrar lo que quedara de esa chica. Sus hombres se habían vuelto muy duchos en  matar en selvas, desiertos y aldeas remotas más muy poco efectivos para actuar en terreno urbano. Y ya figurándose el fracasó en la búsqueda recurrió a personas algo más cercanas a la cuestión. Tras hacer algunos llamados el domingo en la noche obtuvo por fin resultados.

Sobre la gran barra de Joes! el reloj marcaba las seis en punto de la mañana. Pidió a la camarera otro café negro y suspiró aburrido. Su contacto ya se había retrasado quince minutos. Tamborileo sobre la mesa de plástico con sus dedos nerviosamente y observó la bruma levantarse entre los bosques aledaños al mirador. Desde el acceso norte del pueblo con el clásico cartel que despedía a los nulos visitantes de Witters Alley vio a un hombre grande con sombrero panameño y piel oscura. Llevaba un estuche de guitarra sobre la espalda y caminaba con andar cansado envuelto en un abrigo grueso. Su silueta oscura emergió de entre la bruma como si llegase directo de un sueño. 

Howar dejó el diario en la mesa y lo siguió con la mirada hasta que se marchó. Había soñado eso mismo esta mañana. O algo parecido, Howar no era la clase de persona que le prestaba atención a sus sueños. Más la coincidencia le llevo a recordar que, en dicha visión nocturna una figura parecida, envuelta en la neblina le susurraba al pasar:



"Todo lo que sube, tiene que bajar. Pero cuando baja, ¡cuidado! Se puede desplomar"

Una mano se apoyo amistosamente en su hombro derecho, sacándolo de sus recuerdos. Un hombre de cabellos grises y ojos claros se sentó en la mesa y se acomodó en el asiento frente a él. Llevaba un piloto largo color azul y parecía algo nervioso, atemorizado. 
- Siento el retraso señor. Dijo con la vos gastada por una gripe.
- No hay problema. ¿Quiere tomar algo? Yo lo invitó. Dijo Howar siempre amistoso y educado.
- Oh...no, tengo mucho trabajo y no quiero demorarme...

El militar apagó su cigarrillo dejándolo caer sobre su taza de café. 
- Le agradezco lo que ha hecho. Dijo Howar. - Y le agradeceré aun más cuando me diga que sabe de este asunto. Si es cierto lo que me dijo por teléfono...soló diga donde y podrá marcharse. 
- Lamentablemente, no es tan sencillo...-Dijo en voz baja el informante. Estornudo. 
- Deje que yo juzgue eso Wilkings.
- Bueno...se lo diré tal y como ocurrió. - Volvió a estornudar y se acercó un poco más a Howard para hablar en voz baja.
- Adelante...soy todo oídos.-

Al informante la presencia descontracturada aunque fría de Howar lo tenía a punto de hacerse encima. Su carrera había sido, dentro de todo, bastante limpia en un pueblo tan ridículamente pequeño y abandonado como Witters Alley. Pocas veces se encontró en situación similar. Pero aunque había pasado los últimos años rogando porque nunca le tocara ser parte de la maquinaría despiadada de la Dictadura, eventualmente terminó por serlo. Como casi todo su pueblo...

- Hay una persona que la vio, la encontró en la carretera cuatro camino a Fixa. La chica, según me dijo estaba en muy...muy mal estado. Él le dio un abrigo y una linterna, le recomendó ir al Hospital de Fixa Town pero no sabe si llegó allí pues no se atrevió a llevarla el mismo.
- ¿Cuando fue eso?- Pregunto Howie con interés.
- La misa noche del...asunto. Durante la madrugada...fue de pura casualidad el no...- El militar lo interrumpió.
- No hace falta que lo aclares...continua.
- Bueno...quien la vio y yo somos buenos amigos desde hace mucho tiempo. Es una persona importante por aquí, muy querida y respetada por todo el pueblo. El Sábado, como todos los sábados íbamos a hacer un asado, pero me llamó para cancelarlo en la madrugada del viernes. Note que estaba muy mal, borracho como una cuba. Cuando indague me lo contó. Me pidió que no le dijera a absolutamente nadie, esta devastado porque parece que la conocía. Este hombre no es un...terrorista...ni nada parecido. Es...bueno, como la mayoría de la gente en Witters. 

Howard afirmó inclinando la cabeza. La camarera llegó con otro café y le dio un sorbo largo. Luego encendió otro cigarrillo.
- Lo se...lo se.  Sabemos que la gente de este pueblo es decente y tranquila. Usted no se preocupe por nada y deje que nosotros lo manejemos. De todas formas, lo que me dice no es mucho más de lo que ya sabía.  ¿Que puede decirme sobre su llegada al Hospital? 

- A eso iba. Tan pronto como usted me habló, llame a un amigo medico que tenía un consultorio aquí en Witters. Vive en el pueblo, pero trabaja en el Tronador Hills Hospital de Fixa hace unos meses. Pregunte discretamente, como si fuera parte de una investigación del departamento. Me dijo que sí, que hay una chica con la descripción que usted me dio que llegó la madrugada del Viernes. Un cura la ingresó. El doctor tomó la guardia del Sábado a la noche y supo de su caso. Seguro que puede hablar con él, es un buen muchacho. Se llama Juan Camparelli.  

-Parece que la chica esta muy delicada y con seguridad, me dijo, morirá de sus heridas en no más de una semana. Pero, le pregunte lo que me pidió. Y sí, esta lucida y puede hablar. Estuvo haciendo algo de escándalo con las enfermeras, pidió que alguien le tomé la denuncia. Le dije que iría personalmente o que enviaría a alguien de la comisaría para ganar un poco de tiempo para su unidad. Le dijeron que esperara y desde entonces habla sola e insiste en que hay un anciano sentado a su lado. Las enfermeras le dieron calmantes y esas cosas, pero no le hacen efecto. Habla durante horas y horas...con un tal Thomas Woodward.

Wilking hizo un gesto con sus dedos y una mueca de Chiflado.

Howar se alegró de que el Jefe de Policía de Witters Alley hubiera resultado mucho más perspicaz de lo que el había juzgado. Sin que moviera un dedo o le indicara algo, había hecho la mitad del trabajo por él. Muchos de estos personajes se doblegaban de inmediato al conversar con un miembro de la Inteligencia del estado por esos años e incurrían en desmedrados esfuerzos por hacer su labor lo menos pesado posible. Algunos pensaban que de esa forma obtendrían cierta recompensa por parte del gobierno en otros asuntos. La Policía de Witters y su destacamento no necesitaba muchas cosas. Pero cuando el Coocon se instaló en el viejo Aeródromo el Intendente le dejó claro a Wilkings que era menester para Witters y su economía  la presencia del pequeño comando de Inteligencia.

- Muchas gracias - Dijo Howar. - Solo necesitó una cosa más de usted y cuando salga de esa puerta podrá ir tranquilo a su casa fingiendo que nada de esto a ocurrido. Lamento haberlo separado de sus deberes por esta cuestión y no quiero nada más de usted. Pero hay algo que tengo que pedirle. Necesito saber el nombre de su informante, no del doctor, sino del otro.

La cara de Wilkings se contrajo en una mueca de miedo.
- No...mire, él...él esta destruido por lo que pasó y me rogó que no le dijera a nadie. Es un viejo amigo y sería muy descortés de mi parte traicionarlo así. Ha ido al Psiquiatra y esta medicado, no deja de tener pesadillas con Venados muertos y otras cosas horribles. No quiero exponerlo a nada.

- Tranquilo..- Contesto Howie con una sonrisa amplia. - Tranquilo, no se lo pediría sino tuviera una buena razón para hacerlo. ¿Quien se cree que soy? ¿Al Capone?- La risa de Howar no fue secundada por Wilkings.

Howar dejó propina y el pago de su café sobre la mesa.

- Escuche bien...Wilkings. No tema...Entiendo que muchos, aun un hombre de carrera policial como usted puede tener cierto temor al enfrentarse en estas situaciones tan complicadas. Pero su amigo puede estar en un muy grave peligro. Estos...terroristas son personas muy complicadas y no llegan solos a los pueblos. La mayoría de las células dormidas como estas son grupos de al menos tres personas. No somos los únicos que buscamos a esta muchacha desde entonces y si llegaran a él...Bueno, le pasaría algo mucho peor que tener que ir al Psiquiatra y tomar muchas pastillas.

-Supongo que ha visto las noticias. Aquí en Witters todo es muy tranquilo, pero en Blondres o The Kings Valley, aun en Lambridge y Bartiel todos los días gente como su amigo vuela por los aires cuando se sube a su coche. ¿Comprende? Eso después de que los interrogan y los amenazan para sacarles información. El terrorismo urbano es muy difícil de combatir y nosotros estamos aquí porque sabemos (como usted también) que hay una célula Marxista tratando de crear agitación en el sindicato minero. Si me dice quien es su amigo, puedo hacer que lo custodien alguno de mis hombres.

Wilkings contestó:
- No se preocupe por eso Señor...el departamento de Policía puede hacerlo por ustedes.
Howar se hecho a reír y le palmeó el brazo:
- Capitán...Si pusiera dos hombres en la casa de su amigo, sería como ponerle un cartel luminoso a su amigo diciendo "Aquí esta Juan Perez". Mi gente puede custodiarlo un tiempo sin que él siquiera se de cuenta. Somos profesionales...,confié en mí. Su informante ni siquiera tiene que saber lo que me ha dicho.

El Jefe de la Policía de Witters Alley sudaba frió. Y la sonrisa de Howar, sus cabellos abultados y rostro radiante, casi angelical, no lo calmaban en lo absoluto. Vio al hombre fumar, esperando una respuesta que sabía que iba a obtener desde que sentara su culo como un Sultán en Joes! esa mañana. Su lenguaje corporal, su pecho amplio debajo de la camisa de Jean exudaba algo mucho peor que el poder y eso es la impunidad que viene con ese poder. Sabía que si daba el nombre de Peter, ellos podrían hacer cualquier cosa con él. Sea custodiarlo como dejarlo tirado en la ruta como a la misma Lucy Drissen.

Wilkings dejó de sentirse un buen hombre en una situación difícil entonces. Era plenamente consciente de que temía a Howar y sus hombres porque en el fondo sabía muy bien que no era solo un agente de inteligencia. Sino el miembro participe y ejecutor de una Dictadura asesina que asolaba el país como un torbellino desde hace años. Sí, aun en Witters Alley. Cuyo Sindicato minero ni siquiera había logrado personería gremial en los años de la democracia.

Tal vez lo más aterrador para Wilkings era que Howar Fells y sus superiores no necesitaban mentir. Con sus armas, con sus balas y fusiles ellos podían simplemente crear la verdad a fuerza de disparos y secuestros. La nueva verdad en Himburgo era la verdad que "El poder" decía que era, sin importar la realidad fáctica y científica de los hechos. Si mañana Lucy Drissen resultaba ser la encarnación de la virgen María y Peter Leggins Jesucristo poco iba a hacer la diferencia frente a una 22 bien cargada en la cabeza de cada ciudadano.

Todo lo que sube, tiene que bajar. Y cuando baja ¡Cuidado! Se puede desplomar. 

Recordó  Wilkings que le dijo el Blusero Jimmy de la iglesia Evangélica poco antes de que entrara a Joes! tras una breve conversación sobre el clima.

Howar aclaró la voz y preguntó en un tono algo más imperativo. A Wilkings le pareció que un rayo cruzaba sus ojos azules:
- Bien...¿Voy a tener que volver a preguntar?-
El Jefe de Policía rogó:
- Solo...solo prométame que no se va a enterar.
- Tiene mi palabra. Al menos de mí boca nada saldrá. - Repuso Howie

Wilkings bajó la cabeza y dijo:
-Peter Leggins, era su supervisor en la Wako del acceso sur. La encontró en la ruta como le dije cuando iba para Fixa a ver a su madre.

- Le ha hecho un gran favor a su país. Dijo Howar tomando su mano. Y luego añadió mientras posaba sobre sí su piloto Gris: - Y lo que es más importante, a un buen amigo.

Wilkings le siguió hasta la salida de Joes! La lluvia volvía a caer en grandes cantidades, haciendo estruendo en el asfalto y  las copas de los pinos producto del impacto:
- Otra cosa señor...-Dijo Wilkings abriendo su paraguas.
- Lo que sea...
- La Madre de la chica... Ya hizo la denuncia y amenazó con ir a la prensa. La evite lo más que pude pero finalmente tuve que....Pero creo que ira a la prensa igual. Sabe como se ponen con estas cosas.
- No se preocupe ni por eso ni por la prensa.- Howar vio, cruzando la calle, un cartel de propaganda que la secretaría de deportes había pegado en todo el país desde comenzado el Mundial. Se lo señalo y citó:

EN HIMBURGO AHORA TODOS JUGAMOS DEL MISMO LADO DE LA CANCHA

En la pegatina se veía al Arquero de la Selección atajando una pelota heroicamente. Pero había un ligero error en el cartel que obligó a cambiarla con el tiempo. Las tribunas detrás estaban vacías.

***

A la mañana siguiente ( y como todos los otros siete días de la semana) el ejemplar del "Witters Now" llegó a la casa de los Leggins en los suburbios oeste del pueblo. Como venía ocurriendo desde aquel oscuro encuentro con Lucy, el calvo y fumador Peter había soñado con venados en la ruta que él atropellaba toda la semana. Más esta vez el venado había sido reemplazado por Lucy Drissen. La sangre cubría  su camisa. Al verse en el retrovisor de su auto descubría que el que sangraba era él. Ese liquido espeso brotaba de su boca sin detenerse, como vomitando sus entrañas, llevándose sus dientes.

El histrionismo del programa de radio local "Mañanas Azules" lo despertó.

¡Arriba Todo Mundo! - Bramó el Radio Despertador. - Son las seis de la mañana en punto y el sol brilla ya radiante aquí en Witters. Quien les habla es su fiel Servidor Walter Kicleer y para que empiecen la mañana bailando, tenemos a las preciosas Pointer Sisters en nuestra mañana para hacerle menos trabajoso el trabajo. Al fin se ha ido esa maldita y deprimente lluvia y tenemos una temperatura actual de 19 grados. ¿El pronostico para el Día de Hoy? ¡Sol, Sol y más sol por lo que queda de esta semana, que esperemos quede en el olvido...!


Su esposa estaba levantada hace ya una hora para cuando Peter salto de la cama y fue al baño. En el aire percibió la fragancia a café recién hecho llegar desde la cocina. Intentando poner algo de alegría a su día, o al menos energía, Peter fue al baño de su habitación, lavó sus dientes al ritmo de "I´m so Exited"  y en solo minutos ya estaba sentándose en la mesa con su desayuno servido por su dulce esposa. Antes de acomodar su corbata fina y negra se encendió el primer cigarrillo de la mañana. Y lo recordó....

- Querida...¿Entraste el diario? 
Susana, rubia y delgada se pasó la mano por la cara como diciendo "Caspitas".
- Siempre te olvidas...- Dijo Peter riendo. 
- ¿Para leer esas noticias tan deprimentes?...no se que tanto te gusta de leer esas cosas ni bien levantado. Has estado algo decaído en los últimos días...el psiquiatra dijo...-Comenzó a decir a modo de reproche.
- Solo leeré deportes. Quiero saber si ya echaron a la mierda al director de la Selección. 

Susana abrió la puerta de calle de la bonita casa en el barrió más acomodado de Witters, cerca de la escuela primaría del poblado. Tuvo que cubrir sus ojos debido al sol que finalmente había decidido re aparecer sobre Witters Alley. En el aire se respiraba tranquilidad y algo de jubilo de parte de los chicos ingresando al jardín de Infantes al sonar la campana.

Susana tomó el diario, doblado por la mitad, pero no se distrajo con los titulares debido a que tenía un tostado haciéndose en la hornalla para Peter. Entró de nuevo a la casa, dejó el diario al lado de Peter y fue hacia el horno a continuar su labor. El hombre que amaba a los animales le agradeció a su esposa el tostado recién servido y agitó el papel de diario para desplegarlo frente a sus ojos. En grandes letras negras de molde se podía leer en la cabecera:

Joven Playera  Desaparecida

Sospechan de su Jefe 



En el día de ayer Florencia Ekert, madre de Lucy Drissen, (Joven de 21 años de edad) Denunció la desaparición de su hija a las autoridades  luego que esta no regresara al hogar tras más de 48 horas de ausencia. La Policía ha comenzado la búsqueda activa de Drissen, quien fue por última vez vista en el local Bailable Cocoon, en el acceso sur del pueblo el Viernes cerca de la Media noche. 

El Jefe del departamento de Policía, Walter Wilkings, dijo a los periodistas presentes ayer por la noche en una breve conferencia que aun son incapaces de dar precisiones sobre el caso y que esperan hallarla "Sana y salva" en las próximas horas. 

Si bien la policía local no ha emitido mayores comentarios hasta el momento, fuentes cercanas a la dependencia policial (Aunque no miembros de la fuerza) dijeron a "Witters Now" que Lucy habría salido del Coocon en compañía de un hombre mayor de edad que un testigo reservado identificó como Peter Leggins, su jefe supervisor en la estación de Gasolina frente al Club bailable. Empleados del Cocoon dicen haber visto a ambos besándose en el VIP. La Policía no ha afirmado ni descartado estas versiones. 

Susana comentó, pero se detuvo al ver que su esposo estaba pálido como un fantasma con sus ojos clavados en el diario. 
- Hoy que hace calor podríamos.... ¿Peter?.
- Voy al baño. - Dijo Peter como un robot, sus ojos oscuros no reflejaban la vivacidad acostumbrada ni su boca su usual buen humor de la mañana que lo acostumbraba. 
- ¿Pasó algo?- Preguntó Susana. Peter tuvo una arcada como si estuviera por vomitar el desayuno. 
- Nada...- Murmuro el Jefe de Lucy Drissen. Manteniendo cierta compostura e invadido por una frialdad espectral se marchó. Antes que ella pudiera echar una mano al diario sobre la mesa Peter lo tomó en un movimiento brusco, casi arrancándolo de sus manos y se encerró en el cuarto. 

Susana, muy asustada pensó en llamar al Psiquiatra, Peter no había estado muy bien desde que regresara de Fixa. Pensaba que tal vez su madre finalmente estaba muy cerca de la muerte tras haber batallado con el Cáncer por muchos años.

La esposa de Peter comenzó a marcar el numero desde el teléfono amurado a la pared de la cocina. escuchó a su marido salir del cuarto apresurado. Oyó el cerrojo de la puerta del baño cerrarse. Su mujer conversó con el psiquiatra y arregló una visita para esa tarde. 

Dos Horas después estaría limpiando los Sesos desparramados de  Peter Leggins en los azulejos celestinos del baño que aun conservaba el olor a pólvora de su Escopeta de Caza Remington, a los pies de su cuerpo sentado en el inodoro, con la parte trasera de su cabeza destrozada.

En efecto, ella sabía que Peter Leggins cazaba venados en los bosques de Pent junto a Walter Wilkings. Era un pequeño secreto de los tres. La clínica para animales silvestres era su forma de lavar sus culpas. Pero ninguna clínica, donación o gesto caritativo iba a poder borrar de su mente el asunto de Lucy Drissen.

EN HIMBURGO AHORA TODOS JUGAMOS DEL MISMO LADO DE LA CANCHA
Exactamente a eso se refería Howar Fells