domingo, 21 de julio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXV

Capítulo XXVIII
El Triunfo de la Compañía De los Bichos Raros
Balbania 1 - El Otro lado del Círculo 0 


MÚSICA♫
Del hermoso vientre de la Mujer Desnuda brotaba sangre, paciente y considerable sangre. Era lo más lejos que alguien había llegado hasta el momento en el marcador en su contra. - ¿Y bien? ¿No tenes nada que decirme?- Se quejó Rise, evitando los escombros en su camino. - ¿No hay ninguna frase de esas que siempre dicen las criaturas como vos? No seas cagona, vení a pelear en vez de mirarme con esa cara de Poker que tenes. Terminemos de una vez...- Rise pensó en algún insulto que cuadrara en la Mujer Desnuda.
- Este...Mujer...cosa..., ¡Culo interdiomensional!

Pero la Mujer Desnuda no tenía nada que decir, pues ella misma callaba producto del asombro. Se levantó del suelo limpiándose el polvo y sintiendo el profundo ardor en la herida, el Rettem quemandola por dentro como soda caustica. Sabía ya muy bien que si esa sustancia seguía recorriendo su cuerpo iba a debilitarla hasta la muerte como un poderoso veneno. 

Su ira ya no conocía parangón ni limite, ese sentimiento humano de venganza llenaba toda su psiquis como una explosión nuclear en cadena. Y lo gozaba al punto de estar casi arrepentida de no ser un humano o algo parecido. Todas las extremidades de su cuerpo ardían con la adrenalina, la angustia, el fervor y el Miedo. Jamás había experimentado todo este tipo de sensaciones que a su mente le resultaban tan extrañas como maravillosas. Y si tuviera que poner en palabras lo que provocaba a la Mujer Desnuda todo este tipo de situaciones lo más apropiado sería decir que eran como un Orgasmo para ella. En toda su larga vida jamás había estado tan cerca de aquello que se llama "Muerte". La sola idea de que ella era un ser con finitud incorporada le enloquecía de temor y de placer. 

La enrulada y alada amiga de Rise se apoyó en la espada a modo de bastón. Algo que para ella era sin duda vergonzoso. Una vez retomó la compostura la luz detrás de su figura pareció apagarse, diluirse en alguna sustancia oscura y maldita que se extendía en los alrededores como tinta de pulpo. Iba a tener su primer y tal vez último Orgasmo en el mundo mortal. 

Seguís conmigo ¿Karl?- Penso Rise
Sí...- Respondio su ex enemigo.

¿Y bien? Ya se me acabaron las ideas. Excepto que pienses que voy a batirme  a duelo con ella durante mil años al estilo Caballeros del Zodiaco, necesito algunas ideas viejo...

Para sorpresa de Rise y el Incorpóreo Karl la mujer Desnuda habló haciendo uso de sus cuerdas vocales. El sonido de la misma era como el de metales chirriantes, desaceitados engranajes, olvidados mecanismos primitivos de comunicación:
- Apajare la luzz con la Ozcurridad.- Y se sonrió muy satisfecha.
- Karl, sea lo que sea que eso significa, no puede ser nada bueno. 
Lo se, lo se, ¿Pero donde te entrenaron a vos pibe? Es muy simple lo que tenes que hacer.
Seguro, deje el Cañón de Prontones con Anti materia en el auto, ¿Podes dejar la arrogancia Frigord por un momento? 

Mientras los dos dracidas discutían, las luces de la ciudad empezaron a titilar para finalmente apagarse, a desaparecer manzana por manzana. Los cables de teléfono y electricidad salieron disparados tras un cortocircuito y Rise juraba que acababa de escuchar a la central Eléctrica de Witters hacer el clásico sonido de Diuuuuuuuuuuuu que hacen los generadores cuando se detienen de improvisto. 
En el horizonte detrás de su enemiga, los puntitos de luz que formaban otros pueblos o carteles luminosos desaparecieron uno a uno como las estrellas antes de la llegada del día. Pero lo único que iba a venir de esa dirección eran las tinieblas más espesas que Dracida alguno halla conocido. - Ja, Ja, Ja- Se reía ella con el sonido de una niña de 5 años con problemas en sus cuerdas bocales: - Jrazias Tracida, ahorra me Puedo Diberar de este limitado traje y volver a Ser Uno.

Bueno Karl...¿Le recomiendo mi Fonoaudilogo?
Esta por transformarse en energía Rise. Y al mismo tiempo va a mandar a todo este pueblo al infierno con ella.  ¿Recuerdas que siempre dicen que tus poderes son una porquería?  Bueno este es el momento en que se vuelven útiles. Esa cosa no es una mujer como ya sabes, es pura energía . ¿No te dice algo eso pedazo de burro?
- Purificación. Dijo Rise. - El ataque de Purificación es el único que tiene la capacidad de extinguir este tipo de cosas ¿Verdad?
Bingo! te ganaste una estrellita Kiko, ahora espera al momento justo y puede que no acabemos todos brillando como lamparas fluorescentes.


La Mujer Desnuda levantó la espada sobre su cabeza y lanzó un grito arrollador, tan potente y violento que arrastro las piedras y los escombros como un vendaval huracanado. La boca de la muchacha se abrió por encima de las capacidades de su mandíbula mostrando dentro una oscuro e infinito túnel, hambriento y añejo, como las propias puertas de la ciudad de Dite. Allí giraban como enloquecida espiral todo tipo de cosas horrendas. Cuando el Jethi agudizo su vista para ver un poco en el interior de aquella criatura pudo tener un lindo primer plano de la pintura que estaba colgada en la casa de Liavenna, aunque en este caso las figuras se movían y chillaban, acalladas por el estruendo del viento sus gritos. Era un embudo interminable, un centrifugado de desgracias sin fin y donde acababa aquello, estaba el núcleo. Un Fuego amatista, como el corazón de la bestia al descubierto, vibrante, lleno de vida, de poder, de odio y de hambre. 

Rise entendió bastante rápido que era a esa ínfima pelotita donde tenía que apuntar su ataque de Purificación. Por lo que bajó rápidamente la espada al suelo, golpeando el asfalto candente e invocó las palabras necesarias para llevar a cabo dicho ataque. Para ser más gráficos, Rise iba a vomitar Rettem puro, que es básicamente lo que hace el ataque llamado "Purificación" y La Mujer Desnuda, todo lo que fuera que le quedara de su fuerzas. 

Aquella pelotita de sus entrañas comenzó a girar sobre si misma creciendo a velocidades inenarrables hasta volverse tan brillante que era imposible mirarla directamente, todo esto acompañado por un sonido de usina eléctrica que ascendía varias escalas hacia lo ensordecedor. Este reflejo pasó en un segundo de la boca hacia la espada, apuntada hacia Rise como si fuera un conductor de corriente y toda el bólido luminoso fue en busca del Jethi. 

Con muchos menos efectos especiales que su contrincante, El Jethi de Bilingord chocó su espada contra el suelo y utilizo el ataque de Purificación. Teniendo en cuenta el tiempo que llevaba peleado este superó en belleza y nobleza al pobre intento del mismo que realizó en el apartamento de Daniela cuando la salvo de los Dragones negros. Y quizás debido a alguna mágica mano de Karl, o tal vez a modo de venganza, el Rettem tomo la forma de un Dragón con aires legendarios.  

Todo lo que había vomitado la Mujer Desnuda se hizo añicos contra el Rettem serpentil y como un cometa ingresó por la boca de la mujer desnuda, atravesó las bastas tinieblas de su interior como un devastador misil que se aproxima a su objetivo. Dio una curva por donde se encontraba el cuello para llegar hasta las entrañas. Hizo el día donde solo la oscuridad habitaba y abriéndose paso entre todo ese remolino demoníaco impactó en el núcleo amatista. La Mujer Desnuda se tomó por un instante  la garganta  con cara de afligida. En ese pequeñísimo instante Rise sintió algo de pena por ella, su gesto era el gesto de una niña que acaba de atragantarse y comienza a entender de súbito lo que significa morir. 

El Jethi no sabría decir que cosa sucedió inmediatamente después. Pero sintió primero un calor abrazador que ascendía hasta lo insoportable y luego una explosión lo envió volando de regresó a la zapateria, antes de perder la conciencia tuvo la sensación de que alguien lo abrazaba, como deseando protegerlo. 
***
Miranda iba delante de Daniela con sus ojos Fijos en el campo de sembradío que era visible entre los arboles gracias a las luces de la granja. La noche estaba oscura, pero ya no era silenciosa, ambas escuchaban los ecos que traía la desesperada lucha de Rise contra la Mujer Desnuda. Con cada tramo, o árbol que la Dracida de Sigmund dejaba atrás su mente y cuerpo se sumían en una profunda congoja, y Daniela lo sabía. 

La Jethi estaba tapando todos los huecos en su alma con la Misión. Incluso, si tuviera el corazón tan frío como aseguraba tenerlo, Miranda hubiera ido en busca de la Motocicleta para salir pitando de allí. Podría haber robado un auto en cualquier lugar del pueblo. Pero había optado por salir caminando del bosque. Era muy obvio para la Avista que Miranda solo esperaba no alejarse demasiado rápido de Rise porque se aferraba a la esperanza de que sobreviviera y lo más probable era que en cualquier momento la coraza de Miranda se rompiera y saliera corriendo hacia Rise antes de su muerte. Estas eran, más o menos, las razones por las cuales Daniela no estaba haciendo escándalo. Le sorprendió lo maquiavelica y manipuladora que sus poderes la hacían de tanto en tanto...

Cuando alcanzaban el linde norte del Bosque Miranda la detuvo. 
- Mierda...- Dijo a sus adentros.
- ¿Que pasa?- Preguntó Daniela.
- Hay un terraplén muy escarpado adelante...vamos a tener que bajar usando nuestras manos y pies.
- ¿Por que no vamos por la carretera?- Pregunto Daniela, muy a propósito. - Nos ahorraría mucho trabajo...
Miranda le echó una mirada altanera.
- ¿Rise no te enseño que en las rutas siempre anda la policía? No voy a arriesgarme a que me detengan con vos, llena de armas y con sangre en mi ropa E.T-
Seguro, no tiene nada que ver con ganar tiempo para que te decidas si vas a ayudar a Rise o no. Pensó Daniela a sus adentros.
- Bueno, como quieras.

Miranda se preparaba para descender, había mucha nieve entre las rocas de la colina y eso le preocupaba, tal vez la caída no las matara pero sin duda las demoraría mucho.  Mientras ella analizaba donde era mejor bajar el sonido del acero chocando llegó a ellas debido al viento. Se encontraban a un Kilómetro de distancia de Witters y los tejados de parte del pueblo podían ser vistos desde la saliente de la colina. Miranda llevó sus ojos verdes hacia allá por unos segundos, hizo una mueca y volvió a su tarea.
- ¿Crees que nos alcance? - Preguntó Daniela mirando en la misma dirección. 
- Más le vale, sino lo mato. Dejarnos solas, ¿Quien se cree que es? ¿Mcgiver
- Pero...-
- Shhh no discutas con una Jethi de Sigmund cuando esta enojada Daniela. Tómalo como parte de nuestro entrenamiento. Agarra mis cosas, voy a bajar primero y te voy a ir ayudando...

Parada en ese extremo de la colina donde acababan los Bosques de Pent hacia el norte, Daniela podía escuchar el viento frío aullar. Las nubes de tormenta parecían empezar a disiparse, pero la nieve seguía cayendo. Desde allí era posible ver el comienzo de las colinas de Darvis al este y las soberbias montañas de las Sorrim. Algunas luces de otras localidades se reflejaban sobre el cauce del Gran Río Margun a su derecha.  Respiró muy hondo sintiendo ese aire límpido y observando el hermoso paisaje nocturno, con atisbo de aventurera. 
- Apresúrate Sam....- Dijo a Miranda riendo  tras recordar los libros de aquel famoso autor de fantasía que a su hermano tanto le gustaban. 
- ¡A vos te voy a dar Sam!. Empeza a bajar en vez de jugar al Señor Frodo...Bajá por estas rocas que son solidas, lento y con cariño. No queremos que el Señor Frodo se rompa una pierna. 

Daniela hizo su debut bajando una colina con bastante amabilidad. Un momento después estaban a mitad de camino hasta los sembradíos. El techo nevado de una casa estilo mediterráneo estaba frente a ellas a unos cien o doscientos metros de distancia. La primera en notar que las luces estaban encendidas fue Miranda. 
- ¿Así que según vos hay vive gente buena que nos va a dar cama? 
- Sí, eso creo. Pero no recuero haber visto las luces prendidas antes...
- Bueno, no te fíes.- Miranda le dio la Beretta y ella cargó con la mochila y sus Ballers.

N/A:
Si a esta altura se preguntan como es posible que halla espigas de trigo en un otoño tan crudo, responderé a esa pregunta: En Himburgo las semillas transgenicas convencionales son parte del pasado, durante la época de Pallance se hicieron todo tipo de experimentos para lograr cosechas que fueran capaces de resistir las duras condiciones meteorológicas de las estaciones frías y en ciertos casos lo lograron. Obviamente solo los terratenientes más adinerados del país eran capaces de comprar las Semillas desarrolladas por  "Man Genetics", compañía que actualmente es un gigante de la industria alimenticia y se dedica a arruinar a pequeños y medianos productores a su paso. 

La última parte del descenso era mucho más amable que el anterior, por lo que simplemente bajaron normalmente hasta el campo de los dueños de la casa. Las espigas de trigo, a unos cincuenta metros de ellas se mecían amables, provocando ese murmullo característico y las nubes se abrieron un poco. - Mira Miranda...que linda luna ¿No?

La Jethi de Sigmund echó un ojo, como si la posición de la luna fuera a cambiar en algo su mala suerte esta noche. Pero teniendo en cuenta el tiempo que llevaba junto a E.T comenzaba a aprender que nada de lo dicho u hecho por la adolescente era inocente.  El satélite terrestre estaba partido a la mitad con exactitud y precisión quirúrgica. Su lado derecho era terreno total de la oscuridad y el izquierdo fulguraba con una tonalidad verdosa imposible de confundir. 

- Mala Luna...- Dijo como hablando a sus adentros Miranda
- ¿Em?- Preguntó Daniela.
- Uno de los más viejos dichos de este país es que cuando la luna se encuentra cortada por la Mitad las fuerzas de la luz y de la oscuridad están en igual condiciones de combate. Lo que significa que, en ese momento, cualquiera de las dos es factible de vencer. En el bosque solemos hacer un ritual para alejar a los malos espíritus con una fiesta...Pero esto no es el bosque...
El sonido de una voz amistosa irrumpió en su conversación. Venía directamente de la puerta de la granja, una silueta producida por las luces dentro de la misma, amarillentas y lejanas, saludaba. Los perros en el costado de la vivienda empezaron a ladrar con cierto frenezi.
- No, esto no es el bosque. Repitió Miranda. 

Antes de que la misma Daniela pudiera utilizar cualquier de sus poderes, Miranda la tomó del brazo y la puso detrás de ella. La silueta (al parecer de un hombre) se acercaba caminando, la Jethi de Sigmund notó que llevaba una mano detrás y otra delante aparentando ciertos buenos modales y afabilidad. 
- ¡Hola! ¡Aquí!...- Gritó el desconocido.
- Debe ser el dueño de la granja. Dijo Daniela.
- ¿No me digas?- Miranda se volteó en dirección al hombre. - Buenas noches.- Y tan pronto como terminó de decir esto pudo sentir, como buena Jethi de Sigmund, que las cosas en algún lugar de este mundo,acababan de cambiar repentinamente. 
- Escuche los ruidos que vienen de Witters...¿Saben que esta ocurriendo allí? La tele dice que hay un incendio.- Continuo el granjero, al cual no podía versele el rostro. Daniela se dio cuenta a tiempo que la jaula de sus dos Doverman estaba abierta. De la pequeña abertura a modo de puerta que tenía el canil la Avista pudo ver un destello amatista. 
- Disculpen...mis perritos están un poco inquietos, no le gustan los extraños...

Todos los sentidos de alarma se prendieron en la cabeza de Daniela cuando ambos caninos se posaron al lado de la figura oscura del granjero y se detuvieron formando una fila con él con precisión militar. Miranda estaba teniendo suficiente charla. Le dijo a Daniela por lo bajo. - Saca la Linterna de la mochila Dani...- Daniela la buscó afanosamente mientras el granjero se acercaba, a esta distancia ya era obvio que el sujeto cojeaba o bien caminaba con una rigidez asombrosa. 
- ¿Y quienes son ? Dudo que dos hermosas chicas como ustedes vengan a robar mis sembradíos en pleno otoño...
- Acá esta la linterna.- Dijo Daniela. Miranda la tomó
- Perdone, voy a prender la linterna para asegurarme de no tropezar con nada. - Le dijo al Granjero Miranda simulando ser amistosa. 
- Claro Hija...- La voz del sujeto cambió por una totalmente diferente, iba del grueso al agudo en intervalos largos, como si proviniera de un sueño lisergico donde las formas y los sonidos se deforman (Mayúsculas, sonido Grave, Minúsculas Agudo) - CLARO mi Hija, NO QUEREMOS, que se tropieZE por AQWY. Tal Vezzzzz Caiga en un POZO del cual NUNCA salDRIA...Ha PasADo Antesssssss.

El halo redondeado (que siempre recordaba a una teta para Miranda) de la linterna se elevó desde los pies del Granjero hasta la cabeza. La parte baja del enterito de Jean estaban manchadas con lo que parecían gotas de sangre seca. Cuando el mismo alcanzó el estomago, la parte izquierda se encontraba abierta y sangrante, parte de sus órganos brillaron como perlas ante la luz de la herramienta. La tela de Jean había sido rasgada con violencia y le faltaban dos o tres dedos en la mano con la cual había saludado. Su garganta estaba abierta, devorada con hambre voraz y el lado izquierdo de su cara era un cambalache de piel desgarrada. 
La mano más rápida del Bosque de Hosmusilias no pudo con el movimiento del Granjero, quien escondía en su mano derecha una escopeta de doble caño usada para la caza. Miranda se tiró al suelo junto con Daniela esquivando el disparó de su enemigo. Los ojos del Granjero ya parecían dos reflectores amatistas cuando, tomando de la mano a Daniela, Miranda corrió en busca de cobertura.

Los perros del granjero,de cuyos hocicos pendía aun la carne de su dueño salieron disparados con ladridos asesinos delante de ellos. Miranda le disparó al Granjero pero sus balas no dieron en el blanco, Daniela por otra parte probó por primera vez (en estado consciente) algunos de sus poderes de ataque. Cuando uno de los doverman estaba por saltarle a Miranda, la Avista extendió su mano hacia el mismo y el canino poseído se  detuvo un segundo en el aire para luego retorcerse, el sonido de sus huesos triturándose fue tan fuerte como tétrico. Abatido el pobre perro cayo muerto. 

- ACAso CreEEn Que Un TRACIDA ES CAPAZ de detenerMe. ¡No SaBEN Naaaaaaadaaaaaaaaa de Míiii.- Dijo La Mujer Desnuda, en el cuerpo del Granjero. - Podria LuchaaaaaaaaaR Con UN Ejercito en Himburgo Mientras JUEGO ajedrez en El ConGO.

- Ocúpate del perro, yo voy por el Granjero. Dijo Miranda desenvainando su espada. La tenía a mano desde que salieron del bosque, no podía decir que no esperaba una cosa como esta.

El pseudo zombie volvió a disparar sus balas sobre ambas, pero las dos pudieron correrse a tiempo. Tanto Miranda como Daniela entendían que esa cosa estaba debilitada, se movía lento y hablaba como si alguien estuviera consumiendole la batería, lo que significaba que Rise seguramente aun vivía. Eso inspiró a Miranda y a Daniela a la hora de luchar.

La Avista encontró de inmediato al segundo canino y volvió a estrujarlo como papel de diario, sin dejar de sentir mucha pena por el pobre animal. Por suerte era de noche y no era capaz de ver con precisión en que cosa repugnante se había transformado el Doverman.

Miranda corrió hacia el Granjero con su espada en alto lista para cortarle la cabeza de un santiamén mientras este recargaba torpemente. Pero el poseído alcanzó a cubrir el golpe con el caño de su arma, la hoja llegó a penetrar algunos centímetros de los cilindros. Su enemigo aprovechó la oportunidad para girar su sangrante y hediento cuello hacia la Jethi de Sigmund.
- ¿ME Temes VERDad? ME TEMES PORQUE soy ComoTU, UNA ABOminaCION de la ESPecie. ¿No Es así Monstruito?

La Jethi de Sigmund se quedo como congelada ante la mirada de su contrincante, larga, profunda, inmensa y vacía. Por unos momentos tuvo la sensación de que comenzaba a flotar en alguna sustancia acuosa y relajante. -  Soy LA viva RepreSENtacion DE TU imagen MENTAL más SeminaL.- Miranda creyó escuchar las voces de sus padres que la castigaban por usar sus poderes. Daniela, quien corría hacia su compañera vio como por debajo de la nieve unos tentáculos horrendos comenzaban a emerger, rodeando las piernas y el cuello de Miranda. Sin pensarlo dos veces su lado Avisto decidió salvar a Miranda.No iba a dejar que La Mujer Desnuda se la llevara con un truco tan barato.

La Muchacha atravesó la nieve como una bala, el viento, las imágenes y la luz se fundieron hacia atrás, sacó la Pistola Berretta dispuesta a disparar a la cabeza del Granjero cuando algo se le tiró encima. Era pesado y fofo, olía a papas. Cuando una mano sucia fue hacia su cuello se dio cuenta que era una mujer. Sin duda la esposa del Granjero, igual de controlada que su Marido. Las uñas largas se le clavaron en el cuello a la Muchacha quien comenzó a golpear lo que pensaba que era su cabeza con la culata de la Beretta.
- SOy lA eSTrella GuÍAAA, cruzando las Tinieblas VIvO,  TrasCIENDO a la MuERTE Y a La Vidaaa, soY eL vACío. HijITA. ¿POR QUE NO vUelves A CASA Con Laaaaa Princessaaaa de PLATaaaa en ELL cASTillo de CristaaaallLLL?
- Ya escogí bando en esta guerra...- Dijo Daniela mientras intentaba quitarse de encima a la gorda granjera, que estaba armada con una Hoz tan herrumbrada como tenebrosa. - Y NO sos mi Mamá, Bicho de mierda.

Rise estaría orgulloso de esa ultima frase.
MÚSICA♫
Daniela soltó la Beretta en su mano derecha, junto todos los dedos como si formara una lanza con los mismos y se la clavó en el estomago a la Granjera con todas sus fuerzas. Pudo sentir sus dedos atravesando la piel, la carne y los músculos duros, casi que toqueteo en algún lugar el intestino delgado. Rápidamente la sangre comenzó a cubrir todo su antebrazo mientras la adolorida señora no dejaba de aullar como bestia mortalmente herida.

- Yo también tengo muchas cosas que decirte, Mami. - La mano de Daniela choco con la espina dorsal haciéndola trizas y salió triunfante por la espalda. Sometida al más horrible dolor, la Granjera se quedó quieta, mascullando y gruñendo. La Avista se la sacó de encima y se paró delante de su derrotada contrincante, quien no lograba ponerse en pie debido a la falta de las conexiones nerviosas.
 - Esta es la verdadera espada de San Jorge. Gracias por enseñármela la tarde que llegó el Señor Doubts a Casa, Hija de puta.

Como la versión gore de Shura de Capricornio, Daniela volvió a levantar su brazo y seccionó los brazos de la poseída de un golpe. En su mirada Daniela podía ver a la Mujer Desnuda llena de horror y de asombro.
 - NO PUEDES SePararTE De TU  EnsamBlee NO TIENES PERMITIDO LEVANTAR LA MANO CONTRA MÍ....eS...ImPOSIBLE.

Miranda despertó del pequeño sueño para darse cuenta que estaba siendo asfixiada. La erupción de Daniela acababa de salvarle la vida. Como si de pronto no valiera nada para La Mujer desnuda, el Granjero la soltó como un tiburón que huele sangre en otra parte y corrió en dirección a Daniela con su Escopeta lista para disparar.

La Jethi de Sigmund no esperó un segundo más e invocó a las fuerzas de la naturaleza para que la ayudaran. Mientras en sus manos se gestaba un blanco, poderoso y luminoso rayo de tormenta, Daniela se encontraba en el éxtasis de su propio poder. Estaba parada delante de su enemiga alzando el brazo a modo de espada. Dos grandes alas le nacían de la espalda, blancas como la nieve que venía del cielo, el sonido de sus plumas fue un canto hermoso y luminoso en la tenebrosa oscuridad que las rodeaba. La Granjera sin brazos intentaba, como podía arrastrarse lejos de su Verdugo gimiendo.

La Avista se elevó del suelo unos centímetros gracias a sus alas. La cara de la muchacha exhalaba odio, mucha bronca contenida hacia este sombrío personaje que había acabado con todos sus sueños desde los cinco años adelante. La cosa esa era la responsable de todo su sufrimiento hasta el día de hoy. Nunca antes el cuerpo de la muchacha había sentido en sus músculos, en todos sus nervios, aquel impulso fríamente homicida, como tampoco tanto poder, pero esta vez controlado. Lo que en otras palabras la hacía una Avista de verdad.

Miranda vio como la nieve debajo de la muchacha se fundía al punto de generar vapor, el brazo alzado se encendió en el mismo color que sus ojos, un amatista profundo, más oscuro que el visto anteriormente. Bajó el mismo en dirección al suelo y se abrió un surco entre ella y la granjera, como si alguien estuviera pasando la herramienta de arado. Cortando la blancura del suelo, en un pestañeo, Miranda vio la luz amatista cruzar la distancia entre ambas, penetró en los restos de la granjera como un láser quirúrgico y la misma se convirtió, inmediatamente en cenizas que el viento se llevo.

El otro poseído ni siquiera se animo a continuar con su pobre intento de ataque. Y para cuando Miranda dejo de asombrarse lo traspaso con su rayo, que quebrado y con estrías luminosas lo traspasó de lado a lado en un santiamén. Su cuerpo sin vida ni energía cayo en la nieve, fundiendonse en la misma debido a la temperatura del ataque de Miranda.

Daniela escondió las alas, se desvanecieron tras un sonido similar al de una espada que se enfunda. Y como era costumbre de ella, estaba sonriendo mirándose su brazo lleno de sangre muy orgullosa y satisfecha de lo que acababa de hacer. Aunque le entristecía que Rise no estuviera ahí para verla en acción, Miranda sin duda estaba muy asombrada.
- Nada mal para tu primer combate E.T...- Le dijo la Jethi de Sigmund. Se acercó, en una actitud más humana que de costumbre y choco los cinco con la alegre compañera.
- Me lo estaba guardando para algo importante...Por un segundo perdí el control. Temía que me manipulara en el momento de mayor trance. Pero lo controle. - Daniela observó el surco de fuego de unos 10 metros que ella había creado y luego se dijo entre dientes: -¡Que campeona...!-
- Si fuera vos no haría eso en el Bosque...son gente muy...Impresionable. Por cierto...¿Ya acabo? - Pregunto la Jethi mirando el cuerpo chamuscado del granjero. - Me refiero la mujer...
- Eso depende de Rise ahora.
- Agarra...- Miranda no pudo acabar la frase. Pues sus sentidos Dracidas dispararon de nuevo la alarma, no de un enemigo, sino más bien de una catástrofe. Le echó una mirada a la granja y se percató de que los animales estaban muy inquietos, las gallinas hacían escándalo en el gallinero. Poco después las luces de los alrededores se apagaron, dejando a oscuras todo el lugar.
- A la Granja, ahora Dani. - Tomó a Daniela del brazo y corrió como el diablo hasta la casa de tipo mediterráneo.
- ¿Que pasa ahora?
- Hay una inmensa cantidad de energía concentrándose en un solo punto...en Witters.
Miranda pateó la puerta de la casa y entró junto a la muchacha. - ¡Aléjate de las puertas y de las ventanas! Debe haber un sótano por acá...- La voz de Miranda reflejaba lo muy asustada que estaba y no era para menos.

Los Dracidas se Sigmund tienen un ataque conocido como "Día del Juicio" que era algo muy parecido a lo que la Mujer Desnuda estaba haciendo frente a Rise en ese exacto instante. En el caso de los Jethis de Sigmund estos simplemente hacer estallar todo el Rettem que guardan en su interior cada noche o cada siesta que pasan durmiendo. Un Jethi de Sigmund suele utilizar este ataque a modo de ultimo recurso y lo más probable es que termine muriendo tras su ejecución. Que es, básicamente, un bálsamo de fuego que puede llegar a ocupar 1 Kilometro a la Redonda al estilo de una pequeña bomba Atómica.  Miranda sentía que en el sur Rise o La Mujer Desnuda se preparaban para esto. Las luces sin corriente, los animales inquietos y la aparente dualidad de los Poseídos durante el combate eran las pruebas de ello.

La Jethi encontró finalmente la puerta del sótano junto a la cocina. Abrió esta y corrió escaleras abajo con Daniela mientras los vidrios de la casa comenzaban a fracturarse debido a la presión en el aire. Buscó el recoveco más seguro, lejos de despensas y herramientas y se lanzó al suelo con Daniela, protegiéndola con su propio cuerpo. - Cerra los ojos hasta que te diga.- Ordenó la Maestra.
MÚSICA♫
Todos los Relojes a 5 Kilometros de distancia se detuvieron a las 4:35 de la madrugada. Los pocos autos que iban a esa hora por carreteras aledañas se detuvieron sin aparente explicación, provocando innumerables accidentes de transito, choques en los pinos de los bosques y demás. Uno de los Helicópteros de la base aérea del Ejercito que realizaba un vuelo llevando suministros a la misma (pues la tormenta los tenía incomunicados) paralizo su rotor  para caer en picada sobre Tritón Parade, justo en la estación de trenes, por suerte no provoco heridos, aunque el piloto murió en las llamas que produjo su combustible.

Las tapas de las cloacas de Oldbridge Town, Witters Alley y Triton Parade salieron disparadas hacia arriba como en un alocado intento por volar. Algunas de ellas fueron encontradas a más de  20 Kilometros de distancia ante los asombrados ojos de las poblaciones cercanas. Una de estas impacto y secciono a la mitad al botones que había buchoneado a Karl a la policía de Oldbridge. La comisaria del mismo pueblo fue impactada por otra que cortó las piernas a alguien que esperaba  para prestar declaración: Illagros Zarovich de Sipea, quien entendió por fin porque le habían prometido "No medir lo mismo" que el cajón barato con el cual sería enterrado. Nadie más resulto herido en la Estación de Policía, milagrosamente.

Tras toda esta destrucción desvergonzada la cosa llegó por fin su punto más álgido. Todos quienes estaban despiertos entonces pudieron ver como desde Witters se proyectó primero una luz blanca tan potente que dejo ciegos temporalmente a la mayoría de los testigos. Y tras el cantar de un profundo sonido de vació que se cierra (como el de un submarino estallando bajo el agua) llego la explosión.

Un lacerante y devorador hongo de llamas que se abrió paso en el horizonte de la campiña como algún colérico Dios de la destrucción. Ensordecedor, emperador de la desgracia, devorándose a si mismo a medida que se levantaba sobre el bosque y las construcciones aledañas poco antes del amanecer. Su cabeza gigantesca adueñándose del paisaje, llenándolo de polvo, de tierra y de esquirlas. Calcinando todo a su paso en un gran perímetro que por unos segundos ardió con todo el odio de la Mujer Desnuda.

Los muros de la Granja se ladearon un poco, como una tormenta que arrecia de improvisto, la honda expansiva se llevó el tejado y el gallinero. Arrancó todos los arboles que encontró a su pasó, uno de ellos se introdujo en la casa por una de las ventanas y quedo atravesado allí, ardiendo. Y ya en el paroxismo de la cosa Miranda y Daniela quedaron a ciegas por el derrumbe de la casa. Escucharon todos los materiales desprenderse, chirriar y caer como plomo sobre la puerta del sótano, que afortunadamente resistió el impacto. Al fin, más de 50 años de paranoia sobre la guerra nuclear le eran útiles a alguien, esa habitación había sido acomodada para este tipo de emergencias.

Pasaron unos segundos de silencio tras la batahola que produjo la explosión. Miranda podía escuchar la respiración de Daniela, algo asustada y agitada. Miranda la soltó gentilmente y se puso de pie.
- ¿Estas bien Dani?- Preguntó Miranda luego de toser dos o tres veces.
- Sí...¿Vos?
- Voy a necesitar una ducha, pero bien. Crees que...
- Sí. Rise esta vivo y esta bien.- Los ojos de Daniela brillaron en la oscuridad con su color habitual por un segundo.
- Te preguntaría como lo sabes...pero supongo que hay una explicación muy E.T para eso...
- En efecto ¿Vamos a buscarlo?
A pesar de que estaban a oscuras, Daniela pudo imaginar la sonrisa de Miranda ante esas palabras.
- Seguro.- La tomó de la mano y encendió la Linterna.

Ambas salieron a la superficie por una puerta que llevaba a un acceso de emergencia a unos 10 metros de allí. Al parecer tuvieron la suerte de encontrar la casa de un granjero muy preparado para estén tipo de cosas. Miranda abrió la puerta de acero y salio a la superficie, el fuego había tomado muchos arboles, la casa había dejado de existir a excepción de una pared y parte de la estructura de la chimenea. El sembradio estaba corroido, negro y humeante.

Daniela se adelantó a Miranda y observó los alrededores, calmos tras la explosión, silenciosos y grises.
- ¿Así se siente verdad?- Preguntó de pronto.
- ¿Que cosa?- Inquirió Miranda, apreciando el desastre provocado.
- No se...¿Ganar?
- Eso supongo Dani. Aunque dudo que la gente de estos lugares piense lo mismo. Ahora vamos a buscar a ese hijo de puta de Rise...

Las dos aceleraron el paso en dirección a Witters, una mole de llamas y humo, apretando el paso a pocos centímetros la una de la otra. Avanzaban sin sospechar siquiera que una Alianza muy extraña había contribuido a esta victoria: Dos Dracidas, Una Vlaind con delirios Mesiánicos, un vengador de Rolando, una Avista y el espíritu  ahora redimido de Karl. Sin siquiera saberlo trabajaron juntos. El Próximo obstáculo sera ver si podrán volver a hacerlo cuando se conozcan en persona.
Dentro de poco tiempo
En solo unas horas...

martes, 9 de julio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXIV

Capítulo XXVII

La Conocida Hospitalidad Balbanesa
¡Eso NO es Todo Amigos!


No muy a menudo se puede ver la cara del mal y aunque iba a comenzar este capítulo con una frase del tipo "Antes era más fácil reconocer donde estaba el mal bla bla bla" lo cierto es que no es así. Porque solo en momentos muy, muy particulares de la historia uno puede asegurarse de donde se encuentra la línea que divide  la luz y la oscuridad. 

Ahora mismo Rise podía estar seguro de que tenía asientos de primera fila para presenciar un momento así. En toda su guerrera gloria milenaria la Mujer Desnuda brillaba como recubierta por diamantes ante el fuego que rodeaba el ring improvisado, su alas llenas de hermosas tonalidades entre blancas y grises se elevaban detrás de su espalda como la capa de una Diosa y encumbrando aquella tremolante figura sus ojos Amatistas consagraban todo su porte destructor. 

Rise solo se afirmó aun más al suelo con sus piernas, cansadas y débiles. Aferró el mango de su espada hasta que le dolieran las palmas y apretó los dientes intentando que su cuerpo despertara para la lucha, como un caballero de armadura galante que  acaba el recorrido para llegar a la Guardia del Dragón. Y ya no hacia falta que alguien empujara las ideas en su cabeza para que se percatara de que este era su verdadero propósito.

El caballero, la doncella a salvar de la aldea pobre en el reino de cuentos, su terrible confinamiento y la bestia insomne que guardaba las llaves estaban todavía aquí, en Himburgo miles de años después como un cuento de hadas que puede cambiar sus vestiduras pero nunca su esencia. Una esencia que se repetiría ad infinitum mientras tipos como Rise anden por el planeta.
Como un rayo de acero la espada de San Jorge bajó hacia Rise formando una ligera curva en el aire, golpeó pesada y llena de Odio sobre Aistriena, el arma de Rise. Por poco y el Jethi no cae al piso sintiendo que un colectivo de la linea 60 acababa de atropellarlo. El filo de su espada retumbó y vibró como diapazon, llevando su sonido a los bosques y casas de los alrededores. 

¿Acaso crees que he venido Sola, Dracida? Preguntó la Mujer Desnuda en la cabeza del Jethi. Inmediatamente después volvió a lanzar otro ataque, deseando intimidar a su enemigo. Pensaba que con hacer algunos trucos el Dracida se iría corriendo de allí. Nuevamente Rise bloqueó el ataque y por segunda vez la cabeza le dio vueltas. El choque entre ambos aceros producía un sonido similar al del cortocircuito. Aistriena estaba cohibida, humilde, callada ante la arrogancia de La Espada de San Jorge 

Realmente crees que Daniela es la única capaz de llevar a cabo la tarea que se le ha Ordenado. Ustedes los Hombres, siempre tan predecibles. Sueñan y temen a los salvadores, a los elegidos, a los mesías. 

La mano derecha de la Mujer desnuda se separó del mango de su espada y esta llevó la misma hacia atrás, como quien se prepara para lanzar una bola de cañón en las olimpiadas. Rise pudo ver como su delicada y femenina extremidad se convertía en una garra de tres puntas gruesas, metálicas y ardientes. Para el Jethi aquello significaba que La Mujer Desnuda no iba a "calentar" antes de entrar a la lucha, sino que se iba a lanzar sobre él con absolutamente todo su poder. El sonido de madera crujiendo llegó por detrás lentamente, Rise utilizó su Rettem para "ver", como dijo a Daniela que era capaz de hacer. Mientras ella le hablaba un objeto grande y contundente se levantaba lentamente del suelo. 

Nadie puede decir  que en su historia una guerra halla sido ganada por un solo hombre. La voz de la Mujer desnuda sonaba distinta ahora, como muchas voces, de hombres y de mujeres, gruesas y marciales. El Dracida tuvo la sobrecogedora sensación de que no estaba charlando solo con ella.

Sin embargo  las guerras pueden ser perdidas por un solo líder. No es la clase de error que estoy dispuesta a cometer. ¿A cuantos Avistos hemos despertado desde que ustedes protegen a esta muchacha? ¿A cuantos he llegado desde que los Vlaind han centrado todos sus esfuerzos en una sola persona? ¿Cuantos de estos Avistos ya están listos para el combate mientras tu intentas siquiera adivinar que cosa es Daniela? Dime...Jethi...¿Cuantas personas están allá afuera en las capillas de las iglesias, en sus trabajos de oficina, en su corriente vida añorando la salvación.  Con sus mentes urgiendo, gritando, muy dentro suyo, ser parte de algo. De algo que les de sentido a su mera existencia. No se trata de Heills, ni de Namidian. Son los hombres los que les ponen figuras y formas a sus ensueños. Los que ponen a Jesús en una cruz o a la estrella de Rock en el santuario después de muerto. Todos los hombres están tan solos, tan aislados el uno del otro, que solo pueden sino soñar, soñar con el poder de un niño que son parte de algo maravilloso y especial. 
La Garra de la Mujer Desnuda abrió sus candentes extremidades como un picahielo. Rise volvió a escuchar aquel sonido de madera y preparó sus piernas. 
Yo, Dracida, les cumpliré su sueño. 

La Garra atacó con toda su furia sobre el Jerhi, al mismo tiempo uno de los troncos que había quedado del cartel de bienvenida de Witters Alley salió disparado en dirección a Rise. El Dracida se agachó y rodó fuera del alcance del ataque, el tronco chocó contra la garra de la Mujer Desnuda y se hizo cenizas en menos de un segundo. Antes de que el Dracida pudiera posicionarse para el ataque una patada de aquellas hermosas piernas le impactó de lleno en el pecho, dejándolo de inmediato sin aire, escupiendo sangre y atontado. Rise cayó sobre la parte delantera de un auto estacionado en el otro lado de la carretera. 

¿Que arma puede matar el anhelo  más primario de su raza? 

Cuando Rise se recompuso vio a su enemiga corriendo hacia él a una velocidad impensada, imposible según las leyes de la física. La garra ardiente se elevaba sobre su hombro con determinación homicida, Rise volvió a esquivarla y el capo del auto se fundió como manteca en la Sarten, burbujeando al instante de ser alcanzado. El Jethi todavía no tenía intenciones de pasar a la ofensiva. Según sus propios cálculos solo necesitaba que la misma Mujer Desnuda calentara los músculos de su cuerpo, que provocara que el Rettem en su sangre hirviera como nunca ante la inevitable destrucción que enfrentaría de lo contrario. 

Rise sabía que llevaba mucho tiempo "Frio" y en esto se encontraba la piedra angular de su plan. Mientras ella más exigiera sus capacidades estas más rápido llegarían al punto deseado por el Jethi de Bilingord. Dios sabe que sus poderes como Dracida, a comparación de otros, eran entre mediocres y malos. Excepto por uno y ese uno solo tendría efecto si el se encontraba en el albor de sus fuerzas. 

Eres Rápido para moverte...Aunque el más pedestre de los Avistos es un lince comparado contigo. No tienen posibilidad de subsistencia. No Son Más que  viejos como soldaditos de plomo Dracida...

La Mujer Desnuda fue a su encuentro, acero contra acero. La espada de San Jorge subía y bajaba, buscando su cabeza, el Jethi trataba de seguirle los movimientos, sintiendo como poco a poco el Rettem en su sangre empezaba a despertarse, a mover de nuevo los viejos músculos, como un boxeador que se prepara para entrar a la arena. Pero no era nada fácil, su enemiga lo presionaba cada vez más. Sus espadas chocaban con cada vez más fuerza y de a momentos la garra bajaba para intentar un golpe de suerte, Rise era capaz de percibir el calor de aquella cosa, como hierro en su punto de fundición, rozándole la cara, el pecho o las piernas. Cada cosa que tocaba esa extremidad era inmediatamente fulminada, derretida. Hizo varios huecos en el asfalto que burbujeaba con su solo contacto. Rise empezó a sudar de verdad. En un descuido la Mujer Desnuda le dio otra patada, esta vez en la cara y el Jethi salio volando hasta la canaleta de la ruta. 

Que duermas bien.

A pesar de estar acumulando mucha agua de lluvia y nieve Rise pudo ver como el agua empezaba a burbujear tan pronto como cayo en esta, de uno de los extremos de la canaleta brotó un fuego arrollador, como llevado por una locomotora infernal a la velocidad de un Ferrari. Las llamas conformaron una suerte de serpiente, haciendo vapor y escándalo en la noche. Rise dio el mejor salto de su vida y alcanzó a aferrarse  a las ramas de un árbol. 

La Mujer Desnuda lo miraba, a menos de 5 metros de allí, sonriendo. A una orden de su mano izquierda el árbol se levantó del suelo como llevado por un huracán y lo lanzó hasta la Gasolinera. Vamos, muéstrame tus trucos monito...

Dios sabe que el Jethi se asusto mucho al ver como el árbol sobre el que estaba iba directo a los surtidores de nafta de la Wako Oil. Se soltó unos segundos antes de que este chocara con ellos y pudo ver como, a un disparo amatista de aquella garra, el árbol se encendía como por obra de combustión espontanea tomando los surtidores rápidamente. Rise solo pudo atinar a volver a saltar lo más lejos posible, con su cuerpo rodando por el asfalto, raspándole sus rodillas, escuchó y sintió el albor del estallido de la Wako. El simpático castor en el cartel de neón cayó cerca de él rebotando como una pelota de goma, pesado y estruendoso. 

He destruido Imperios Señor Kenneth. Como ve nada en su naturaleza esta preparado o diseñado para vencerme.

De nuevo volvió el acero de San Jorge sobre Rise y Aistriena tímida y atontada empezó a bloquear los ataques con cierta hidalguía. A unos metros de allí los vecinos de Witters no podían verlos luchar debido a las llamas que rodeaban su contienda, pero en el paredón de una casa lindera sus sombras estaban proyectadas como en un teatro chino. Las espadas iban y venían como también los golpes de puño. Rise empezaba a sentirse cerca de su punto de despegue. Su confianza en la victoria residía en esto, la razón por la cual Lauro murió ante Merry era la misma por la cual Rise tenía una mínima chance de vencer.
Cuando un Vlaind da todo lo que tiene y aun así falla, debe prepararse para la muerte. Por en cambio los Dracidas no se cansan del combate, sino que los ceba todavía más. Mientras el enemigo se empeña en destruirlos mayor quema el Rettem dentro de ellos. Por lo que todo Vlaind sabe que, si se va a matar a un Dracida lo mejor es hacerlo lo más rápido posible. Si el combate se extiende innecesariamente solo se le esta regalando energía.

La Garra de la Mujer desnuda se elevó hacia arriba y  aquella luz amatista volvió a aparecer. Concentrándose en las tres extremidades disparando pequeños relámpagos al estilo de una bobina tesla, mientras su otra mano no daba cuartel al Jehi. En un movimiento inteligente Rise pudo herir su brazo derecho y salir de allí antes de que su cuerpo fuera pulverizado por el disparo de la garra. 

Rise jugueteo un poco con la espada a modo de película ya mucho más concentrado que antes. Con los ojos despidiendo aquel brillo verde que Crisald le vio en el apartamento de Troncor Street. Ahora sentía su cuerpo, sus músculos bien firmes en la tierra, la herida provocada por Karl parecía haber dejado de doler y lo invadió por un instante la arrogancia digna de un maestro de su Orden. 

- Bueno señora, creo que es hora de acabar con lo nuestro. Así que, si usted no deja de jugar, yo tendré que poner las cosas en serio por acá. 

Otra de las cosas que produce el calentamiento del Rettem en Dracidas como Rise que no han estado en servicio por muchos años es que empiezan a recordar los trucos que utilizaban antes. Ahora toda su mente, su proyección del lugar y sus neuronas estaban puestas en vencer. No importaba si era Lilith o un pandillero del bajo. El Rettem susurraba consejos a su cerebro sobre como ganar.

Recordando que él también era capaz de utilizar la Telequinesia.  Cuando la Mujer desnuda, ya enojada se elevo en los aires con sus alas para  aplastarlo como un martillo con la espada de San Jorge, Rise levantó el auto sobre el cual había caído antes y ante la mirada algo absorta de su enemiga, el Chevrolett se estrelló en el cuerpo de su contrincante cuando esta tenía su filo muy cerca de su cuello. Llevada por la sorpresa y el peso del automóvil la mujer desnuda se dio de lleno con la pared de la casa contigua a la Gasolinera en llamas. 

- Yo también tengo muchos lindos trucos, señora. - Dijo Rise con voz brava y cortante. - Pero no me confió tanto como usted. 

El metal del auto se fundió como si estuviera hecho de plastilina ante la garra de la mujer Desnuda que aprecio entre los fierros como un dragón hambriento. Ella levantó el pesado vehículo y lo envió lejos, claramente enojada, en sus labios hermosos una gotita de sangre heria su orgullo. Se toco los mismos y le hecho una mirada aterradora. 
Estas más muerto que Kriling Pendejo. 
Las estrellas podían ser vistas desde el claro del Bosque. Miranda intentaba no alejarse demasiado del camino sabiendo que era muy probable que de lo contrario se perdiera. A menudo cuando salia de Hosmusilias lo hacia con Rise a su lado, y el oficiaba por lo general de Guía.

Miranda no recordaba la última vez que había tenido que huir así, de manera tan imprevista como desesperada con un incendio voraz detrás de ella y un compañero abandonado en la linea de fuego. Cuando vio el rostro compungido (aunque dormido) de Daniela, comprendió que esto también era bastante nuevo para ella.

Ya hechos unos cuantos metros por el interior del viejo y frondoso bosque, Miranda acostó a Daniela sobre una roca e hizo un recuento de todas sus balas: Tenía 50 balas en total, dos de las granadas de mano que siempre llevaba en su bolsillos, sus cuchillos y espada. Daniela contaba con dos cartuchos de Beretta y nada más. Una vez terminado el inventario se sentó para recuperar un poco el aliento y poner en orden sus pensamientos.

A pesar del buen clima allá arriba, en el cielo, abajo la noche era muy fría. Miranda tuvo que recurrir a uno de sus poderes de Sigmund para calentar su cuerpo. Una técnica muy conocida por su Orden que es usada para este tipo de casos, aunque se debe tener en control completo la técnica para no caer en una fiebre. Acercó sus manos a Daniela y calentó sus músculos también, aunque dudaba que una cosa como ella pudiera en verdad enfermar, lo último que deseaba si iba a ser el trayecto al bosque sola, era cargar con una gripe a cuestas.

Mientras las manos de Miranda daban calor al cuerpo de la Avista esta abrió los ojos, lentamente. Miro a la Jethi con un dejo de tristeza o de pena por Miranda. Le dolía que fuera una mujer con pensamientos tan duros como atravesados y en su mente era incapaz de comprender sus actitudes.
- ¿Por que lo dejaste Miranda?- Susurro Daniela inclinando su cuerpo hacia adelante.
- Porque me dio una Orden. - Muy fiel a sus costumbres, intentando disimular que era un cumulo de Nervios se encendió uno de sus últimos cigarrillos. - Y en ciertas situaciones, como esta, las ordenes se cumplen al pie de la letra. No hay otra forma de luchar una guerra que esa. Si conoces otra contamela...
- No me gusta la idea de que estemos separados. Creo que es lo que a ella más le conviene, intento separarme de Rise desde que lo conocí.

En el bosque las palabras de ambas mujeres se perdían entre la oscuridad y las sombras de los altos troncos de Pent. Algunos susurros nocturnos invadían la noche lentamente, y ambas tuvieron la sensación de que el bosque era parte de otro mundo, inalcanzable a las fuerzas que las perseguían.
- A pesar de todo, Rise sabe bien lo que hace. No había otra forma, es mejor que caiga uno y no tres ¿No te parece?
- No.
- Bueno...vas a tener que entenderlo si vas a vivir con tus poderes E.T. Hablando de eso..¿Alguna idea de donde estamos?
Daniela cerro sus ojos un instante y luego dijo:
- A un Kilometro de acá hay un sembradío de Maiz. También una granja pequeña de gente humilde, si necesitamos camas ellas nos las proveerán.
Miranda se volteo sorprendida.
- Sos mejor que un mapa, ¿Como podes saber esas cosas?
- Algo parecido a lo que hace Rise, pero sin imágenes. Puedo percibir el viento moviendo el trigo, el molino de agua al costado de la casa. Pero sobre todas las cosas el amor de esa pareja por aquel lugar. Es como tener una sopa de impresiones y sentimientos. Luego solo se separan los elementos y se los ordena hasta que tengan un sentido lógico. Mi lado Avisto hace la sopa, mi lado humano ordena los elementos y saca una conclusión.
- Me das miedo E.T. Bien, en marcha a esa granja entonces, vos seras el guía ahora.
- También se que no queres ir hasta allá.
- Lo que yo quiera no tiene importancia ahora Froid. Vamos...
- Rise estará bien...
- ¿y como...?
- Se aferra al amor, algo que su contrincante no conoce en lo absoluto.

***
MÚSICA♫
La Mujer desnuda acababa de vomitar llamas desde su propia boca en dirección a Rise. Como una lengua de algún gigante nórdico, la fueguina serpiente Golpeo a Rise en el pecho haciendo que su cuerpo cayera dentro de una vidriera de una zapateria. Cientos de cristales cayeron sobre el Dracida al igual que muchas cajas de zapatos y estantes de plástico. Milagrosamente el Piloto verde no parecía haber sufrido ningún daño, aunque el podía sentir toda su piel ardiente, como si acabara de recibir un baño de pimienta roja. Por unos horrendos segundos todas sus vías respiratorias fueron tapadas, el aire reemplazado por un ardor y picazón insoportables. El Jethi estaba en posición fetal, parcialmente chamuscado, lleno de polvo y hollín, tosiendo.

Eso que sientes en tu cuerpo es polvo de donde provengo. Te puedo asegurar que el Infierno es un bonito lugar a comparación de El Otro lado del Círculo. Claro que es un lugar que nunca conocerás y que tu mente jamás podrá comprender. Es todo un honor que puedas respirar esa bonita fragancia a la que estoy condenada. 

El Jethi vomitó todo lo poco que había comido con una generosa porción de sangre. Apoyo sus manos en el suelo, extrañamente candente o tibio. La Mujer desnuda llegó por la vidriera rota y le descargó 3 disparos Amatistas desde su mano para asegurarse de que el Dracida se quedara así. Lo tomó de sus cabellos y lo vio a la cara como quien observa un tubo de ensayo.

Aun bastante golpeado debo reconocer que eres un espécimen Humano muy apuesto. Es una lastima que hallamos tenido que conocernos en estas circunstancias  de lo contrario hubiera gozado de su primitivo método de reproducción cuando aun estaba en el cuerpo de Daniela. Los Dioses saben que has tenido unos sueños muy particulares con ella no es así ¿Jethi?

La cabeza del Jethi fue estrellada contra la pared de la zapateria . Por suerte el dueño era muy agarrado como para usar ladrillos en su construcción. Por lo que Rise evito una fractura de cráneo cuando cruzo la pared del local hacia el deposito del establecimiento.
- Esta mina es como...- volvió a toser sangre. - Robocop...- Dijo a si mismo algo delirante por la cantidad de golpes recibidos.
Extrañamente una voz, que no era la de la mujer desnuda pareció responderle.
Levantate Dracida...Era una voz masculina y amable.

Su enemiga descendió con toda su fuerza sobre su nuca cuando Rise hacia un amago por levantarse. Una de esas patadas asesinas provocó que su rostro se diera de lleno contra el suelo de cerámica, rompiéndose la misma y enterrando la cara del Dracida unos  20 centímetros en el suelo.

Con tus ideas románticas sobre la caballerosidad no has llegado a ningún lado Dracida. ¿Que acaso es parte de su entrenamiento alejarse del placer y los deseos propios de su especie? No puedes acostarte con Miranda, no puedes acostarte con Daniela. ¿De eso se trata entonces ser un Jethi? ¿Pararse en las murallas mientras los idiotas dentro se divierten a cuestas de ti? 

De nuevo la otra voz:
No la escuches...Parate y cagala a piñas.

Otra patada bajó sobre  la espalda del Dracida cuando, por segunda vez, intentaba levantarse sin ningún éxito.

Vamos, antes de que te mande al Vacío quiero que me cuentes de que se trata Dracida. ¿Cual es el sentido de tu penosa existencia? ¿Cual es la llama que alimenta su tozuda resistencia al cambio? Estoy intrigada por descubrir el secreto que pone a personas como ustedes de pie. 

Luego de esto comenzó a pisotearlo con mayor violencia y velocidad. El Dracida se sentía como un montón de uvas siendo exprimidas por alguna gorda mujer dentro de un barril. ¡Dímelo! ¿Es el poder? ¿Es el amor? ¿El Orgullo? ¡¿QUE?!

Cuando ella dejo de patearlo Rise parecía muerto. La Mujer Desnuda se lamento por no haber obtenido la respuesta que buscaba. Sin embargo el Dracida movió sus dedos y empezó a levantarse con sus últimos alientos de vida. Muchas cosas en su cuerpo hicieron Crack cuando finalmente, tambaleando y sangrando por su boca, se puso de pie. Tomó su espada del suelo y como un borracho que esta por venirse en banda tras una pelea en un bar la señalo.

La Mujer Desnuda apenas podía creer que estuviera de pie. Sus ojos, mucho más viejos y profundos que cualquier otro por allí no solo veían al Dracida de pie, sino una suerte de luz dorada y cálida detrás de su silueta. Nada de los Dioses que ella ya conocía o de las criaturas que antes había visto en su larga vida.
- Te dire de que se trata...
El resplandor detrás se hizo más fuerte, fulguró para perder intensidad y volvió a brillar. Rise se irguió de una manera un poco menos penosa, sonriendo sin siquiera saber que lo estaba haciendo.

Esa Luz...esa luz ¿Es acaso la misma que vio Elogios en el Hospital? ¡No es posible! 

Rise hizo un sonido extraño y gutural, la Mujer desnuda vio como su garganta y su boca se movían de una manera repugnante y esforzada. Tras unos segundos el Jethi hizo un sonido nasal aun más asqueroso y cuando menos lo esperaba una mole biscoza de moco llena de sangre Dracida  fue expedida de su boca hacia el rostro de la Mujer.

Era toda la sangre que Rise había podido juntar en su boca estando en el suelo. Sabía que el Rettem era como ácido para estas criaturas, o agua bendita para vampiros. Su enemiga lanzó un grito de dolor corto pero poderoso tomándose el rostro y parte del pecho, ambos humeaban emitiendo un tufo horrendo.

- Se trata de matar a bichos como vos. Para eso nos hicieron y para eso nos entrenan, para ese momento único en la  historia que solo ocurre una vez cada siglos, para estar listos cuando una parva de delirantes espectros-dioses- o lo que mierda sea que venga del otro Lado del Circulo quiera venir a jodernos. Somos como esos muebles o herramientas que no parecen tener utilidad alguna. Ocultos, apartados, juntando polvo en algún ático para no ser usados y para ser siempre la última opción, como también la última esperanza. No estamos en decadencia, solo estábamos esperándolos.

Rise paso entonces a la ofensiva con Aistriena en ambas manos y mientras la Mujer desnuda intentaba ver a su enemigo Rise le corto la garra espantosa en su lado izquierdo de manera limpia y eficiente. Luego le hinco su espada en el vientre lo más hondo que pudo y finalmente, sabiendo que aun no estaría acabada  utilizo su pierna para darle una patada y al mismo tiempo retirar la espada de su cuerpo. Su enemiga, como bestia mortalmente herida salio eyectada a través de la pared del deposito y atravesó toda la zapateria para volver a la calle, rodando y gimiendo.

El Jethi la siguió con su rostro ensangrentado, cojeando y adolorido. Debajo de su mirada fría y despiadada la Mujer Desnuda se cubrió los ojos con su antebrazo en una actitud tan humana intuitiva. Algo en el Dracida o en esa luz que podía ver tras de si la había retrotraído al tiempo en que otros hombres y otras espadas la habían vencido.

- ¡Bienvenida a Balbania!- Grito Rise orgulloso de su propio éxito momentáneo.
Hubo un silencio tan corto como extraño.
Bien hecho Rise, ahora escúchame atentamente, porque solo tenes una oportunidad para vencerla. 
¿Quien eres? Pregunto el Dracida a sus adentros. Sin quitar los ojos de su contrincante.
¿Acaso no reconoces mi voz? 
¿Karl? Inquirió asombrado el Dracida.  Quien podría asegurar que las voces eran producto de tantos golpes en su cabeza. Y sin embargo esto se sentía distinto.
El mismo...Vengo a tender una mano a un compañero Dracida en necesidad. Aun estoy dentro de ella, como muchos otros. Y por eso mismo puede decirte exactamente como vencerla.¿Magnifico plan no lo crees? 

Rise pudo ver como la Mujer Desnuda, evidentemente, presentía la presencia de un tercero y de manera instintiva, por un terror muy antiguo, se arrastró hacia atrás muy asustada por aquello que era capaz de percibir. No a Karl hablando desde quien sabe donde, sino a aquella presencia afable y amistosa. Esa energía provenía de un lugar muy, muy lejano.
Del Otro Lado del Círculo...
De su mismo universo....