sábado, 29 de junio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXIII

Capítulo XXVI

El Canto de los Dracidas


Oldbridge Town 5981 casa de los Kenneth
MÚSICA♫
Cierta vez, cuando Rise alcanzaba los  12 años de edad consiguió una guitarra acústica que sus padres accedieron a regalarle por su cumpleaños. El adolescente tomó clases con el padre de un amigo suyo que había tenido una banda en su momento. Durante ese tiempo se podría encontrar a Rise durante la noche practicando canciones de Rock o música punk con aquel instrumento.

Una noche su padre se sentó al lado de él en la cocina a escucharlo mientras bebía su cerveza. Era un viernes y ambos podían permanecer despiertos hasta tarde. Los ojos claros de Ben Kenneth se fijaron por un momento en su único hijo y estaba contento de que se dedicara a cosas como la música, nada que el hubiera podido hacer durante su infancia en Real Himburgo, la provincia más norteña del país.

En la cocina retumbaban las histrionicas notas de "Foxy Lady". O al menos lo más cercano a ella en un aprendiz como Rise con una guitarra acústica. En el rostro afable y grande de Ben Kenneth se dibujo una sonrisa socarrona cuando su hijo acabó la practica. El muchacho lo miró desconcertado, pensando que estaba burlándose de él.
- ¿Que pasa papá?- Dijo su hijo.
- ¿A eso llaman los tuyos "Rebeldia"?
- ¿Como?- Preguntó Rise
- Si a eso llaman "Música de rebeldía  tus amigos y tus maestros...
- Bueno...creo que sí...es por el sonido...algunos maestros dicen que el Rock And Roll se compone de notas y ritmos que incitan a las drogas y al desafió de la autoridad.

Ben estalló en carcajadas. - Dame eso Rise...
- ¿Te molesta que practique rock?- Preguntó el chico algo asustado.
- Na...esa es música para señoritas. Pero no me molesta, dame la guitarra.
Rise se la extendió sin saber que iba a hacer su padre con ella. Ben era un hombre bastante afable con su familia y las veces que castigo a Rise fue más por presión de su madre que por convicciones propias. A pesar de que el pibe armaba muchos quilombos en la escuela desde chico por su odio natural a la autoridad, le gustaba que así fuera. Al menos su muchacho no sería un conformista como otros de su edad.

Ben encendió un Chasterfield  y empezó a probar algunas notas, tratando de recordar la canción que iba a tocar. Esto provoco que Rise se sonriera con un dejo de orgullo por ser su hijo. Nunca antes había visto a Ben jugar con un instrumento. A Menudo la música que el ponía en el tocadiscos le gustaba aunque también le resultaba ñoña y de vejestorio como Chubby Cheker.
- No sabía que tocabas la guitarra pa...¿Donde aprendiste?
- Tocaba en la guerra, cuando nos mandaban de permiso a las ciudades liberadas o cuando encontrábamos el tiempo. No podíamos hacerlo en el frente porque cualquier francotirador helleniano podría escucharnos y rebelar nuestra posición. Pero cuando me llevaban a la enfermería por alguna herida menor o estaba de permiso, tocaba con mis amigos en una banda que habíamos improvisado con parte del pelotón. Eramos todos de Real Himburgo y tocábamos canciones tradicionales de la provincia. Esta me la enseño un Sargento, creo que se llamaba Jhon Still. Habla sobre un grupo de hombres que lucharon contra el rey Dreifus, un tirano de la edad oscura, no muy lejos de acá...¿Recuerdas la historia?
- Sí los Jethis ¿Y como se llamaba el héroe...?
- Bilingord, despues estaban Dalstein, Sigmund y Frigord. Esta canción habla sobre ellos, se llama "Heroes from our past..."- Ben empezó a tocar


And so the story's told of a hearty group of men it's a tale of their triumphs and their woes.
Be it raids and melees ancient or the modern worker's struggle
that inspires men to stand up for their rights.
And should we fall down by the wayside in this ever-changing world
we can look back to these heroes of our past.
With their staunch determination and ferocious iron will,
no tyranny would quell them in their task.
(...)
***
Witters Alley 5999
MÚSICA♫

Los Nazis no habían inventado el tanque Tiger en vano. Rise estaba seguro que debieron haberlo diseñado para luchar contra cosas como esta. Aunque apostaría su nula fortuna a que ni siquiera un cañón de 88 milímetros podría abrir un agujero en la mujer desnuda. A juzgar por el estado de la valerosa compañía mixta de dos Dracidas y media Avista (porque Daniela recién aprendía a controlar algunos de sus poderes) como mucho podrían pedirle disculpas por los problemas causados antes de morir.

Miranda tenía su mejor brazo en la espada echándose una siesta. El tenía un hueco del tamaño de una bandeja de CDs en el lado derecho y Daniela llevaba una Beretta. Un arma que a veces ni siquiera basta para matar a un hombre común. Delante de ellos (y al parecer en buena forma) estaba una suerte de espectro milenario o criatura mitológica que, entre otras cosas, cargaba una espada seguramente también muy legendaria, llena de propiedades misteriosas e invencibles.
Y tenía alas...
Y con toda seguridad no eran el tipo de alas de adorno que tienen las Avestruces. Seguro que ademas contaba con visión de calor como Superman y su cuerpo estaba hecho de acero. Si hace algunas horas el Jethi de Bilingord pensaba que Karl era un gran problema, esperaba vivir a esta noche para ingresar una nueva definición de la palabra problema en el diccionario.

***
El mango de Aistriena estaba mojado y frío, su acero manchado con la sangre de Karl le servia a Rise de bastón. El Hombro izquierdo estaba siendo sostenido por Miranda quien lo miraba como pidiéndole que hiciera algo porque a ella se le habían acabado definitivamente las ideas. Un poco detrás de él Daniela permaneció seria y en silencio.

Aquel asunto de la Avista había empezado en Troncor Street y en esto acababa de derivar. Nada que uno pudiera imaginarse después de tomarse todo el alcohol que pudo encontrar en un barsucho al volver a casa durante la medianoche. Y ante la imperiosa necesidad de nuevas y brillantes ideas para sacar a sus amigos de ahí Rise estaba desahuciado. Lo que en la guerra es casi como decir Vencido...

Miranda miró hacia atrás y vio a Daniela con aquel gesto de resignación en su rostro. Como aguardando a que la mujer desnuda dijera "abra kadabra" y los desapareciera a los tres de la faz del universo en un parpadeo. Tal vez en una muy sigilosa aunque inteligente maniobra de la señora con alas Miranda llegó a preguntarse porque estaba ahí y sobre todas las cosas Por que Rise y ella debían dar la vida por esta muchacha de la que apenas aprendía a pronunciar su apellido.

Decir que Miranda no sintió la palpable tentación de abandonar a la Avista  para asegurar su propia existencia algunos años más sería mentir y mentir muy mal. Decir que Rise pensó de la misma manera sería engañarlos. Y esa sea probablemente la razón por la cual la historia ha llegado a este punto.

Por primera vez en toda esta situación Rise tuvo un pensamiento claro, sin dobles verdades ni puntos de vista capaces de alterar el producto final. Aquello que tenían los tres delante no era una mujer Desnuda, ni un ser monumentalmente superior a todo lo que él o Miranda conocían. Lo que se estaba preparando para atacar era una Guerra. La primer Guerra de verdad en miles de años, la oportunidad de él y de otros como Rise para mostrarse a sí mismos que hasta los eventos más desgraciados en su existencia tenían por fin una justificación superior que hacia que el dolor se transformara, de manera mágica y surrealista en Heroísmo.

Y si cambiamos el guion actual por este, entonces la cosa es mucho más sencilla. Se trata de luchar y de morir, de vencer y ser vencido, de atacar y defender. Nada más y  nada menos de aquello por lo cual Rise había sido entrenado. Porque era de Bilingord y era un capitán, y los capitanes hacen eso: Van a la guerra.

El Plan de Rise era llevar a Daniela al bosque y esta cosa alada se interponía en su camino. Con un solo cambio de perspectiva en relación al problema que enfrentaba las respuestas llegaron en el último expreso de medianoche. Y finalmente comprendió muy bien que era lo que tenía que hacer. En cierta forma, aunque ella ni nadie allí lo supiera el tenía ventaja con respecto a la mujer desnuda.

Ser el Capitán de una compañía no solamente implica liderar un grupo, sino también cumplir con su deber con la menor cantidad de bajas posibles, cuidar de todos sus hombres aun si esto significaba su propia muerte. Rise estaba lejos de desear morir como un mártir y estaba, de una forma muy extraña, seguro de que eso no ocurriría esa noche.

Sí llevaba a cabo su pequeño y desesperado plan, la única forma de que Miranda entendiera lo que debía hacer dadas las circunstancias era plantear ante sus verdes ojos aquello que el mismo acababa de entender. Esto es una guerra, ya no son escaramuzas en barrios pobres de Balbania, ni entrenamientos en el bosque de Mitril. Es una conflagración donde todas las opciones deben ser puestas sobre la mesa para asegurar el éxito del bando que para el que se lucha. Si Rise le dijera a Miranda que el iba a enfrentarse solo a la mujer desnuda porque...la amaba, eso no surtiría ningún efecto. Habría discusión y la señora de la intriga que caminaba con una espada tan alta como Daniela habría ganado. Las dos intentarían salvarlo para morir solo unos segundos después que él.

Pero si daba una Orden, una orden de Dracida a otro Dracida...ella sabría entender y aunque las comparaciones son odiosas, Miranda se iría de allí como el perro de Pavlov ante el estimulo adecuado. Se lamento no saber si efectivamente viviría para regodearse de su "brillante" plan.

El Jethi de Bilingord escupió la sangre que se había acumulado en sus labios al suelo e intento liberarse de las amables manos de Miranda, sintiendo que la mitad de su cuerpo estaba a punto de separarse debido al hachazo magistral de Karl en su costado.- Escuchen...- Dijo Rise con la voz agotada por los golpes recibidos. - Si luchamos entre los tres no vamos a poder vencerla y si lo hacemos por separado tampoco.

Muy profundo en el interior de Miranda algo se quebró, haciendo el sonido de un espejo que se raja sin aparente causa. Daniela pudo ver los ojos verdes de esa bella mujer dirigirse instintivamente hacía ella y luego, a la mujer desnuda. La Avista, rápida en adivinar los gestos de quienes la rodeaban pudo observar un pequeño movimiento de sus labios, incómodos o incontinentes. El Dracida de Bilingord le gano de mano.

- Miranda quiero que la lleves al bosque, yo se que es lo que tengo que hacer... y vos también.
Daniela seguía sin entender.
-  Va estar más segura con voz que conmigo. - Dijo Rise. Miranda solo inclino la cabeza afirmando, intentando por todos los medios posibles no lanzar una sola lagrima y lo logró bastante bien.
- Yo preferiría...- Comenzó a decir Miranda
- No, es una orden.-  La Jethi de Sigmund instintivamente pareció pararse más erguida que de costumbre.
-Se lo que preferirías y no nos conviene, los dos somos Jethis, conocemos el código bien. Es hora de que aceptemos que esto es una guerra. La primera de verdad en siglos y con sensibilidades no se gana ninguna batalla. La vas a llevar hasta Hosmusilias y la vas a proteger con tu vida Miranda. En caso de que todo salga bien las voy a alcanzar al rato.

Miranda, que había sido entrenada al igual que Rise para no discutir las ordenes de un Capitán de la guardia de Hosmusilias (cosa que ella no era, pues era maestra y le aburrían las rondas) volvió a intentar hablar, pero a pesar de todo lo que deseaba dio un paso atrás.
- Haz lo que debes Rise y Cuídate mucho- Dijo Miranda con sus ojos clavados en el suelo.
- Seguro. - Le contesto Rise dándole la espalda a ambas. - Daniela, vos hacele las cosas fáciles.
MÚSICA♫

Miranda quería decirle muchas cosas a Rise mientras este, tras tomar la escopeta del suelo caminaba en dirección a la mujer Desnuda, con las llamas detrás de su infernal figura. Entre otras cuestiones quería contarle a su amigo que ella se sentía como una niña de 8 años viéndolo partir. Miranda deseaba gritarle que su corazón se estaba partiendo en cientos de pedazos al verlo marcharse pero que era incapaz de llorar, de darle un beso o de sonreirle. Por que, como decían sus padres, ella era un fenómeno, un demonio, un ser primordialmente abominable que no puede recibir ni dar amor.

Daniela intento ir corriendo hacia Rise tan pronto como esta adivino sus intenciones. Fue la primera vez que Miranda sintió envidia hacia la Avista, porque ella deseaba hacer exactamente lo mismo y mucho más. Pero se limitó a sostener a la piba con todas sus fuerzas y a alejarla del campo de batalla. Ahí se marchaba la única persona en este universo que había hecho que Miranda dejara de sentirse un alienigena o un monstruo entre los monstruos. Se alejaba de ella mas que seguro para siempre y ella debería cargar con la culpa de jamás haberse atrevido a abrir un poco su corazón de hielo hacia él.

Pero era así, ordenes son ordenes, Rise acababa de darle la mejor excusa para dejarlo allí.  Cuando la primer explosión del poder de la mujer desnuda hizo que la tierra se conmoviera y el color amatista arrasara arboles y escombros Miranda solo dio la espalda a Rise, con sus ojos hinchados de lagrimas que no estaba dispuesta a soltar ni pasado el puto apocalipsis. Aun luchando con Daniela que intentaba soltarse de su fuerte amarre, Miranda no dejaba de repetir una frase como una niñita traumada:
- Shhh, tranquila el sabe lo que hace nena.
- DEJAME HIJA DE PUTA ¿COMO TE ATREVES A DEJARLO? SOLTAME
- Shhh no hables...

No hables Daniela, no me recuerdes que estoy más cerca de una muerta en vida que de una Dracida, No me recuerdes que las personas se tienen afecto por lo general y que demostrarlo no es un símbolo de debilidad. No me recuerdes que mi vida y mi forma de ser esta parada sobre las columnas de la idiotez del deber. Mejor dormí  como yo duermo despierta desde los ocho años y así te vas a mantener con vida, porque no hay otra forma de hacerlo nena. No hay mejor forma de mantenerse con vida que estar muerto para los demás y visceberza.

Miranda no quiso ni mirar atrás, alcanzaba con escuchar el sonido del acero encontrándose, de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda...para que en el momento más impensado se detuviera dejando el silencio riguroso de la muerte. Corriendo con Daniela a cuestas llegaron hasta el linde de los bosques y Miranda no se detuvo ni aminoro la marcha, ni dudo un segundo en salir huyendo de allí.

- Sos una hija de puta- Seguía repitiendo alocadamente Daniela, con sus manos rasgando la ropa de Miranda tratando de liberarse de su amarre. - Soltame, basura, soltame!- Gritaba la avista golpeándole la espalda con sus puños, dejando sus lagrimas sobre el hombro de la Jethi de Sigmund, quien tomaba velocidad saltando la canaleta de la carretera. Los ojos amatistas de la muchacha perdieron el rastro de Rise en poco tiempo y se deshizo en gritos hasta que Miranda la golpeo en el punto exacto para que se quedara dormida...

Como ella...

***

Una vez sus dos compañeras cruzaron el circulo de Fuego, Rise volvió la mirada a la Mujer Desnuda. Dejó la escopeta en el suelo, estando seguro que no sería de utilidad esta vez y desenvaino Aistriena, tomando la misma con ambas manos.
- Bueno señora, usted y yo tenemos mucho de que hablar.
Nuestra lucha comenzó hace tiempo Señor Kenneth. Y en el plano de las ideas ha vencido en la mente de Daniela...por el momento. Dijo la Mujer Desnuda en la cabeza del Jethi. - Ahora veremos si es capaz de hacerlo en la lid. ¿Acaso cree que no voy a poder alcanzarlas a ambas tan pronto como acabe con usted?
- Estoy bastante seguro de eso Señora. Pero olvida algo...
La Mujer Desnuda levantó una ceja, luego de prepararse para el combate.
- Yo la conozco mejor que nadie. Soy el único, aparte de Daniela, que ha sido tocado por su gracia.
¿A que te refieres Dracida?
- No hace mucho...- Rise empezó a buscar algún lugar por donde atacar. - Usted, con su manera tan...educada me metió siete balazos en el pecho. ¿No lo recuerda?
La Mujer Desnuda levantó sus alas como si se tratara de un animal que intenta asustar al predador, a ojos de Rise se hizo más alta y terrible de lo que ya era.

El Jethi, sintiendo el calor del fuego a su alrededor, el mango de su espada entre las manos adoloridas y el piloto imitando el sonido de una capa por el viento en la ruta, casi podía escuchar las flautas, los violines y las palmas que solían preceder a las grandes batallas de los Dracidas en tiempos antiguos. Porque, en definitiva era la primera vez para él que iba a oficiar como según lo enseñado y, aunque el resultado fuera incierto, no podía decir que no se lo había buscado.

Sin embargo Rise se aferraba a una esperanza tonta. La primera vez que creyó que iba a morir fue durante el levantamiento en Oldbridge Town, mientras luchaba con la policía montada. La segunda vez, cuando el ejercito entro a su casa en la noche de los perros. Y en esta circunstancia no podía dejar de creer de que aun podría contar con algo de aquella maravillosa suerte. Por lo que se acomodo el cuello y su cerebro hizo la conexión por si solo.

Él era un rebelde. Como lo fueron los Dracidas en la antigüedad y como fue su padre muchos años más tarde ..y los rebeldes le traen problemas a la autoridad, pero sin perder el humor o la postura despeinada que enloquece a las chicas.

- Mire señora, soy un Jethi de Bilingord, y jure ante la tumba de nuestros ancestros que iba a alzar las armas contra las amenazas que yacen más allá del mundo mortal. Lease, que todos los bichos como usted que quieran venir a decirnos a nosotros y a los hombres como vivir pueden besarme el culo en el nombre del Altísimo  Heills.  Así que no tengo mucho más que explicarle que vamos a cagarlos a palos a vos y a todos tus emplumados amigos si se les ocurre jugar a la guerrita con nosotros. Ya lo hicimos con los nenes mimados de Namidian, y aunque no tengo la menor idea de donde viene o a quien responde, ustedes se metieron en el vecindario equivocado. Por lo que  en el nombre de los Dracidas, tiene dos opciones:
O saca su precioso culo de mi pedazo de tierra
O saca su precioso culo de mi pedazo de tierra. ¿Entendió?

Furiosa por el orgullo de su contrincante la mujer desnuda se lanzó al ataque y al menos su primer golpe fue bloqueado por la espada de Rise. La primer linea de defensa de esa raza en levantar las espadas en nombre de un juramento tan viejo como la escarapela, el primer soldado de una raza de alegres esclavos, borrachos, Fracasados , brutos  y malhablados hombres. Tal y como comenzó la Orden del dragón 2000 años atrás.
MÚSICA♫

Rise hizo un movimiento de "facha" con la espada, como esos que hacen los héroes en las películas y se preparo para atacar. Luego dijo a si mismo algo sonriendo que la Mujer desnuda no entendió:
-clear the way, me boys!!-
Estaba seguro de que el viejo Ben Kenneth no tendría nada que reprocharle en el cielo si llegaban a encontrarse allí en pocos minutos.
Letra de "Heroes from our Past"


domingo, 16 de junio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXII

Capitulo XXV
Irremediablemente Vivo


Hay momentos en que la vida se detiene. No es una impresión, después de todo Einsetin ya dijo que el tiempo es relativo al observador. En el instante que Illagros posó su mirada sobre el nido negro de aquella Desert Eagle el mundo se puso en pausa para él, para Crisald. A algunos Kilómetros de distancia  lo mismo sucedía en Witters Alley. Los tres compañeros no dejaban de maravillarse (y horrorizarse) por los ojos amatistas de la mujer desnuda. 

***
La brisa que recorría los alrededores de Witters besaba dulcemente las plumas de la Mujer desnuda, el fuego crepitaba en su alrededor inconstante y alto, llenando el cuerpo de aquella figura de luces coloradas, amarillas y de aspecto peligroso. A Rise le pareció que, más allá de estos sonidos era capaz de percibir la respiración calma de lo que fuera que estaba delante de él. 

A esta altura de la historia creo no tener que ser muy explicito a la hora de decir que Rise no era Católico, ni Cristiano ni Judío o Musulmán. Las cosas con alas, para él, eran parte de alguna fantasía alocada de los hombres, una importante materia para su imaginación y deseos de encontrar cosas hermosas en un mundo desgraciado. En ningún libro Dracida que pudiera recordar se mencionaba algo alado que no fuera un Dios, como Shannon, hijo de Heills que obtuvo las mismas de Aidisil. O las terribles hijas de Killme, Aspota (Muerte) y Uptunar (Guerra)

Pero a juzgar por el aspecto decididamente "Danielistico" de la Mujer desnuda las hijas de Killme seguían por allí en el submundo y Shannon....bueno todavía los Jethis lo estaban buscando desde fines de la guerra contra los Vlainds sin mayores resultados; en verdad, sin ninguno en absoluto.

Suele ser sorprendente la manera instantánea que nos damos cuenta de las cosas a comparación de la cantidad de tiempo que nos lleva explicarlas en palabras. Ahora mismo, con semejante criatura delante de él este Dracida de Bilingord pasaba por exactamente el mismo proceso. Miró a su derecha y vio a Daniela con la guardia levantada, como hecha de piedra aguardando una casi segura lucha.  Luego volvió a mirar a la Mujer Desnuda que evidentemente preparaba la espada para atacar. Y en un milisegundo lo comprendió:

Los Jethis no iban a encontrar nunca al hijo de su Dios. Al señor con alas que vertió el Rettem sobre el mundo como última voluntad de su padre. Nunca Jamás ¿Por que? Porque había encontrado otros después de la guerra. Otros como Daniela, más parecidos a él. Otros que no se corrompieran y decididamente mucho más obedientes. 

Eran impresiones en el aire, impresiones increíblemente certeras de que Los Avistos, si es que así se llamaban, eran medio Dracidas y medio "ente desconocido" porque eran efectivamente una nueva Raza programada y diseñada para borrar del mapa todo lo que había sobrado tras la guerra. Pudo imaginar a Karl gritándole "Te lo dije" a sus espaldas.

Rise miró entonces a su compañera Miranda, que tenía 10.000 libros más de estudio en su cabeza que él, apenas un iniciado en esa compleja mitología. Y para sorpresa de uno de sus ojos una lagrima cristalina estaba cayendo de sus hermosos ojos verdes. Rise podía adivinar porque, no era de miedo, pero si de impresión. Miranda había visto esto antes, con toda seguridad en la torre que la llevó a buscarlo en un primer momento.  Ese lugar que Mitril visitaba pero que mantenía en secreto.

***
MÚSICA♫
La Mujer Desnuda no  sabía hablar de la forma que lo hacen los hombres. Pero si era capaz de transmitir y traducir sus pensamientos en sus mentes.  Y si intentara efectivamente usar sus cuerdas vocales estaría como una niña de  2 años que recién ha comenzado a comprender el lenguaje que la rodea.

Sin embargo, el poder que yace más allá de los muros de la noche no iba a enviar a la madre espiritual de Daniela a hacer un curso de Himburgues. No hacia falta decir mucho en verdad, sino más bien hacer. Su objetivo era uno solo, recuperar a la piba. Volver a ganar sobre ella influencia de la forma que sea posible. Linda o fea, buena o mala. No hay interés en libre pensadores cruzando los nubarrones de la Gran Sombra. Y si Merry, la primera carta, había fallado. Entonces le tocaba a ella, su malvado ángel guardián, poner las cosas en orden en esa cabeza.

Analizando los pensamientos de Rise la mujer Desnuda había llegado a una conclusión apremiante. El Jethi no estaba Nada lejos de la verdad, pero seguía siendo una verdad parcial. Eso trajo cierta tranquilidad a la Mujer Desnuda, los Dracidas estaban bastante en pelotas a lo que refería la cuestión de los Avistos. Por un momento llegó a temer que hubieran alcanzado a develar el misterio. Ella sabía muy bien que los Vlaind de Liavenna eran quienes más se aproximaban a las preguntas "¿Quien?"  y "¿Por que?" O al menos llegó a dicha conclusión gracias a la información recabada por Elogios luego de su casi mortal enfrentamiento con Lauro.

Todo el plan pendía de un hilo si Daniela, primer Avista en muchos centurias, lograba tomar el control total de sus poderes. El tiro podría terminar saliendo por detrás. Habría confusión en las mentes de quienes la siguieran, incluso existía la posibilidad de que los Avistos terminaran por dividirse, tal y como la basura de San Jorge intento hace mil años atrás sobre la torre más alta de Werdlegger, el castillo principal del reino Avisto.

Aquello casi que logra llevar al total fracaso toda la operación. Fue una especie de problema de diseño de fabrica. La parte "Dracida" de los Avistos era indispensable para su poder y funcionamiento, como el uranio enriquecido  de una bomba atómica. Sin ella no les eran útiles, pero les traía complicaciones con los sujetos más perceptivos y sobre todo los que entraban en contacto por mucho tiempo con otras razas. De pronto el Avisto empezaba a creer que su verdadero fin no era separar la paja del trigo, sino más bien tener una especie de iglesia Evangelica dentro de la raza para revivir o exaltar las mejores condiciones y aptitudes de los Dracidas. Una suerte de confirmación o evolución de su fe.

La chota, eso no iba a ocurrir, no debía suceder NUNCA. Era un plan arriesgado andar jugando con lo que otros crearon sin duda, pero era una apuesta que La Estrella de Misínas estaba más que dispuesta a hacer, ya había sido derrotados una vez por seres humanos. Raza con poderes relativamente pedestres a comparación de los Jethis.

Ademas, la cosa tenía un buen propósito, quienes aceptaran de buena gana la propuesta iban a ser enviados al Essea. ¡El Essea! el lugar donde descansan los Dioses y las almas virtuosas. Ninguno de sus Dioses les abrió las puertas a tal recinto nunca. ¿Cual era el problema? ¿Porque se resistían tanto a irse? ¿No era acaso su existencia dolorosa y miserable desde terminada la lucha contra los Vlaind? A ojos de la Misínas los Dracidas y los Vlaind eran como una especie de anciano que esta empecinado en seguir trabajando cuando debería haberse retirado hace tiempo. Y era una buena jubilación...el Cielo al que ni siquiera los hombres mortales tienen acceso. Al que solo los Dioses pueden ir cuando desean desentenderse de sus peleas. ¿Que no era mejor irse con Heills a flotar en campos verdes en vez de seguir Jodiéndose la vida? Bueno, al parecer sería cosa de convencerlos...de una forma u otra.

***
N/A: Pongo esta canción casi a modo de celebración debido a que disfrute mucho viendo  Illagros correr como un niña asustada. Saludos...(Se que ustedes también lo esperaban) 
MÚSICA♫
La bala que Crisald disparó dio directo en un hombro de Illagros. Esta iba dirigida a la cabeza, pero el Vlaind de Gerardie se las arregló para correrse en el momento exacto. Los gritos de quienes se encontraban entonces en "Salome" se elevaron por sobre la música, rebotando entre las paredes. Illagros apartó a los hombres que lo miraban atónitos y buscó la salida más próxima de aquel agujero, como un zorro perseguido por perros de caza. 

El bruso saltó por la barra del local y tanteó en la oscuridad una puerta que llevara a una cocina. Detrás de él las balas de Crisald repiqueteaban entre botellas de vodka y Whisky. Ingresó dentro de la barra ante la azorada mirada del barman y casi toma a su enemigo por las mangas de su sobretodo cuando este se desvanecía detrás de una puerta de metal. Sosteniendo la misma con su cuerpo desde el lado de adentro Illagros utilizo el don de Namidian para modificar la materia de la cerradura antes de que Crisald lograra vencer la misma a fuerza de empujones. El cerrojo se convirtió rápidamente en una mole de acero imposible de quebrar. Escuchó los gritos de Crisald desde el otro lado, se dio media vuelta, tropezó con una mesera y busco la salida hacia el exterior entre jarras, aditivos para los tragos y cubiertos. 

El Vlaind de Rolando adivinó lo hecho por su enemigo al ver la cerradura original desfigurada en una mole de bronce pegada a la pared. Y si Illagros estaba dispuesto a usar sus poderes, pensó que el bien podría hacer lo mismo. Estaba dispuesto a hacer estallar todo Salome con tal de que este idiota no se le escapara por segunda vez.

Mientras los clientes del local salían por la puerta principal Crisald incineró el bronce con su fuego verde y le pego una patada a la misma con tal fuerza que la chapa se aboyo y cayo en el otro extremo de la cocina. Cuando entró a la misma vio el portón de emergencia cerrarse con el perfume caro de Illagros en el aire aun. La camarera lo observaba asustada creyendo que se trataba de algún policía. Toda la figura del Vlaind de Rolando, envuelto en su gabardina negra cruzó los diez metros de la cocina con un gesto de ira implacable. 

Una vez en el callejón que daba a la calle, donde se acumulaba la basura de Salome no encontró pisadas de su enemigo a pesar de la nieve y en un atajo de inteligencia miró hacia arriba. A veces los Vlaind se olvidan que no solo luchan con gente de su propia orden, y ese fue un error que bien podría haberle costado la vida.  Illagros estaba encaramado sobre la pared con sus garras de combate, luciendo como el Alien del Octavo pasajero y sus colmillos relucían ante la luz del alumbrado eléctrico.

La mole de Illagros se le lanzó como una fiera, Crisald logró atajarlo evitando que los colmillos le arrancaran parte de la garganta y ambos rodaron en el estrecho callejón con la nieve saltando por sus violentos movimientos. Escuchó el sonido de su propia Desert Eagle caer lejos de él.

La mirada de su enemigo, su aliento y fiereza solo demostraban lo desesperado que estaba el Bruso.
 - Voy a matarte como a la idiota de tu mujer. Dijo logrando zafar uno de sus brazos con el objetivo de estrellar las filosas y gordas zarpas en el cuello de Crisald.
- Para eso...- Dijo Crisald luego de correr la cara justo a tiempo.  Activó el fuego verde en su mano derecha y libre
- Tendrías que haberlo echo a mis espaldas, maricón.- Terminó de sentenciar una vez su mano, envuelta en una llama esmeralda, le rostizo la parte derecha del abdomen a Illagros. 

Como una cucaracha el Vlaind de Gerardie, aun humeando en su costado, se trepó por la pared del callejón tratando de alcanzar la terraza de la farmacia contigua. Crisald saltó para tomarlo por sus piernas (patas) traseras, pero se le escaparon por unos centímetros. Mientras Larenthguer volvía a buscar su Desert Eagle al costado del callejón Illagros le mostró otra de las asesinas y desagradables capacidades de los Vlaind de Gerardie.

Mientras escalaba por la pared Crisald vio como de la espalda de Illagros parecían crecer espinas. Escuchó el sonido de los músculos tensándose y de la ropa desgarrarse. Rompiendo la tela aparecieron unas cuatro o cinco puntas de hueso tan afiladas como lanzas. Antes de que Crisald pudiera tratar de llegar a una conclusión plausible sobre como alguien puede modificar su espina y seguir caminando, las mismas salieron disparadas como flechas sin una dirección clara. Los pequeños y filosos fragmentos rebotaron entre los ladrillos y contenedores del callejón amenazando con clavarse en su carne de manera dolorosa y profunda. 

Al Vlaind de Rolando le alcanzó con sentir como una de estas le tajeaba la pierna izquierda como para meterse dentro del  contenedor de basura esperando que las mismas dejaran de saltar por ahí como endemoniadas pelotas de goma. Para su sorpresa, las espinas de Illagros tenían una capacidad que era desconocida para la mayoría de los Vlaind de Gerardie. Tan pronto como su errático movimiento se detuvo estas se encendieron como brazas y estallaron levantando la basura y la nieve en el pequeño callejón. 

Pero Crisald no había pasado toda la semana matando gente como para dejar que algunos trucos nuevos y espectaculares de su enemigo lo detuvieran. Con una de las espinas estallando muy cerca de él, salio del contenedor y corrió fuera del callejón tratando de ver a su enemigo andar por las terrazas como la versión grotesca de Spiderman. 
En linea recta por aquella calle, a dos cuadras de ahí se levantaba el edificio de la estación de trenes de Oldbridge Town. Los edificios que llegaban a ella eran clásicos y bonitos, pero no contaban con escaleras contra incendios para desgracia del Vlaind. Sin embargo podía adivinar el propósito de Illagros. Por esto mismo corrió directo a la estación de trenes con todo el odio y la adrenalina alimentando el motor de sus miembros. 

Desde los tejados, a unos 50 metros de distancia de él Illagros saltaba de terraza en terraza cuidando de no resbalar en la nieve. Sabiendo fehacientemente que la Desert Eagle no alcanzaría para matarlo, el Vlaind de Rolando decidió gastar las ultimas vainas de su cartucho en la silueta de su enemigo. Si tenía suerte podría lograr que perdiera el equilibrio y hacerlo caer en otro callejón. 

Entre antenas de television y viejas chimeneas de ladrillo, Illagros se vio obligado a esquivar Balas. Las esquirlas de lata que se producían por los impactos o del propio ladrillo le golpeaban el cuerpo. Uno de los proyectiles le dio en un brazo mientras daba un saltó al tejado contiguo. Por poco y cae, pero fue capaz de aferrarse a la mampara de una mercería local. Dispuesto a no darle tregua, Crisald llevó su mano derecha hacia atrás haciendo brotar de ella aquel fuego devorador y lo lanzó, sin demasiada precisión sobre la esquiva silueta de su enemigo.

Como viniendo de una película de ciencia ficción, el fuego impacto muy cerca de la mano que sostenía a Illagros en el aire. No tardo demasiado en sentir el ardor de aquellas llamas en sus propios dedos/garras e imposibilitado de controlar sus reflejos cayo derecho al callejón de la basura, de donde unos gatos huían como la pandilla de don gato. Su cabeza se golpeó con uno de los tarros de basura y una pierna por poco se le quiebra. Pero la adrenalina y su condición de Vlaind jugaban a su favor. Mientras intentaba ponerse en pie nuevamente escuchó el jadeo de Crisald venir hacia él. Pensó rápido y cambio de posición.

El Vlaind de Rolando Iba a doblar en el oscuro recoveco cuando el disparo de la 22 robada por Illagros  al policía tras el choque se le hincó en el estomago. Una herida no mortal para alguien de su raza, pero sin duda muy dolorosa. Crisald se tomó la herida con ambas manos. Illagros aprovechó su oportunidad para lanzarle un garraso al pecho. Pero Crisald, a pesar de sentir que había tragado ácido caustico fue capaz de tirarse al suelo, recibiendo solo tres rajuñones en el brazo. La sangre de sus heridas pronto comenzó a manchar el blanco de la nieve debajo de él
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- Voy a matarte en un callejón como a tu esposa. ¿Que te parece eso Crisald?- Dijo Illagros tratando de respirar normalmente. Sin embargo, en el momento en que alzaba el cañón de la 22 y el rostro de Crisald aparecía en la mirilla todo se puso negro en un segundo tras sentir una terrible punzada en la nuca. 

Normalmente a este poder se lo conoce como "Velo de sombras" y es utilizado para marear o distraer al enemigo. Los Vlaind de Rolando pasaron mucho tiempo en las tinieblas y saben muy bien como mandar la cabeza de uno a ese lugar. Para Illagros alguien había apagado la luz de repente, pero era solo una ilusión mental con la cual debería luchar si quería salir de allí con vida. 

- Ni siquiera sueñes con una muerte Honrrosa como la de tu hermana, hijo de puta. Dijo Crisald tras encajarle un cross derecho con todo el odio que contaba. Illagros, quien andaba a tientas en la oscuridad de si mismo todavía, cayo al costado de la calle, muy cerca del asfalto. El Vlaind lo tomó del sobretodo caro y le volvió a propinar otro puñetazo, esta vez directamente en la cara. Illagros alcanzó a mantener el equilibrio pero su cabeza dio con un faro del alumbrado eléctrico, el sonido del metal congelado le rebotó en los oídos. 

Sintiendo que era Sony Corleone golpeando a Carlo Rizzi, durante estos dos minutos que tuvo a Illagros por completo a su merced, en la calle que le precedía a la estación de trenes, Crisald llegó a pensar que estaba inventando golpes nuevos, porque en el minuto 1 los tradicionales se habían acabado. Illagros quedo hecho una piltrafa en el suelo gimiendo y jadeando. 

Pero esto no era El Padrino y no había niños mirando la súbita acción suscitada en el barrio. Y Crisald no iba acompañado de otros matones que mantuvieran lejos al publico. Mientras Illagros intentaba, como podía, levantarse, Crisald hecho un vistazo a la calle y la desolación de la misma. La nieve no dejaba de caer entre los dos contrincantes, ambos cansados y heridos. La plaza de enfrente estaba vacía y lucia fantasmal ante las luces de la estación de trenes. 

Para esto había llegado hasta aquí. Solamente para esto y a  su modo de verlo era lo mejor que le había pasado desde que comenzó su raid de venganza en el último tiempo. Illagros si se lo merecía, tal vez aun más que el sufrimiento que Crisald podía proporcionarle. Tomándolo de los pelos para arrastrarlo al callejón y rematarlo llegó a pensar por un instante que tal vez todo lo que hacia no estaba tan mal. Tal vez era un héroe después de todo. Pero sobre todas las cosas el héroe de Liena...a la cual, no importara lo que hiciera no podía dejar de extrañar. 

- ¿Vas a matarme?- Pregunto Illagros como pudo con su boca inflamada por las contusiones. Crisald le pego un culatazo con la Desert Eagle en la mejilla. 
- Eso seria...
- Que lastima.- 

Finalmente liberado de la oscuridad de Crisald (quien se confió en dar la contienda por terminada) Illagros le  disparó con  la escopeta recortada que había robado al barman de los Cinco Gatos. La misma había quedado oculta debajo del sobretodo todo este tiempo. Illagros se aferraba a la esperanza de que Misínas no fuera tan poderosa ni tan previsora como Liavenna imaginaba. 

El disparo abrió un hueco en el sobretodo del Bruso, sus perdigones impactaron en el vientre de Crisald, cuya primaria herida no había dejado de sangrar. Las infernales bolitas de acero lo atravesaron como gel balístico chocando en la pared detrás.
- Que Lastima que seas tan idiota Crisald. Dijo Illagros. Crisald cayó sentado de espaldas.
- Te debes creer la gran cosa idiota ¿No? Una especie de Ángel vengador...Así terminan todos los boludos como vos que se meten en lo que no les importa. Tendrías que haberlo aprendido con tu esposa...- Illagros comenzó a recargar la escopeta recortada. Crisald quería moverse, pero el ultimo disparo lo tenía realmente abatido, con toda la furia de su ser no conseguía moverse ni un centímetro. De su boca comenzó a emerger cuantiosa sangre y casi podría decir que era capaz de percibir la vida misma yéndose de su cuerpo. 

Pero tal y como dijo la madre de Daniela antes de ser ultimada, ya no estaban solos los "Buenos" de esta historia. Illagros se disponía a rematar a Crisald cuando unas luces azules y rojas iluminaron las calles oscuras de los alrededores. El sonido de una radio, con sus voces como de fantasmas engranuladas ingreso en el ambiente.

- No...¡No!- Dijo Illagros, sintiendo que de pronto se había convertido en un ladrón de billeteras. 
Afortunadamente para Crisald, era la primera vez que la policía llegaba a tiempo. Si era obra de la estrella del abismo o de otra cosa no era capaz de saberlo. Pero su cuerpo pareció reactivarse con la esperanza de que  en algún lado del universo las cosas se alineaban para que, al menos, Illagros no se saliera con la suya.
- Corre Illagros...-Dijo el Vlaind de Rolando con el gusto a sangre en la boca. - Si tenes suerte, vas a aparecer en "Oficiales al Deber"

- Esto no termina aca...en unos años, cuando te olvides de mi..vas a ver. Dijo Illagros alejándose.

En su caso no le tenía miedo a la policía, sino a lo que podía llegar a ocurrir si lo atrapaban con vida. No estaba en condiciones, dadas sus heridas, de plantarse contra todo el departamento de Oldbridge Town y estaba seguro que eso sucedería tarde o temprano si no se iba de allí antes de que lo reconocieran como "El líder de una organización terrorista de extrema izquierda" Teniendo en cuenta su suerte en las últimas horas, de seguro, en ese auto de policías había algún Jethi de esos que trabajan para las fuerzas de seguridad. O Bilingord resucitado o algo parecido, no importaba. Tenía que correr. 

Con el sonido de una patrulla detrás de sí y el faro de la policía sobre sus espaldas Illagros corrió los 90 metros que lo separaban de la estación de trenes. Por su parte Crisald comenzó a levantarse llevando sus fuerzas y su propia vida al más delicado limite. Lo cierto es que le chupaba un huevo morirse ya, al menos deseaba morir un minuto después de Illagros y como súbito Héroe civil corrió detrás del Vlaind de Gerardie abriendo fuego como podía. 

MÚSICA♫
"Hay Vamos de nuevo" Penso Crisald. El estomago le ardía, le sangraba, trataba de obligarlo a tirarse en en el suelo para desangrarse hasta morir. Los músculos entumecidos por el frío de la nieve y el esfuerzo realizado, los copos blancos del invierno golpeándole la cara, haciéndole arder la frente y las mejillas sangrantes. Su paso acelerado y casi cojo por la espina de su enemigo. Aun así, seguía disparando y avanzando, no le importaba si le pegaba a la poca gente en la entrada de la estación ni si rompía alguna de sus bonitas ventanas, ni si la policía detrás de él se preparaba para balearlo.


Los cartuchos dejaban un camino detrás de sí, como Hansel y Gretel soltando migajas de pan para volver a casa. Una casa que ya no tenía  y que probablemente jamás podría recuperar. El único camino a seguir era adelante, adelante, hacia las mismas fauces de la muerte, tan próxima ahora con su guadaña analizando su pellejo para saber bien cuando cortar ese hilo dorado de la vida.

Illagros disparaba a medida que corría sin precisión alguna. Uno de sus tiros dio en la cabeza del oficial que conducía la patrulla, esta se fue de la calle y se estrelló contra el tobogán de la plaza en frente. Los oficiales que bajaron del mismo tras el choque devolvieron fuego inflados por un instinto asesino que no les resultaría propio después. Tres de sus balas dieron en la espalda de Illagros, con un pie en el hall de la estación de trenes. Nada que alguien como él no pudiera soportar, ante los gritos y el pavor de los humanos vio el anden y el expreso de medianoche hacia la huida. Iba a alcanzarlo, había logrado salir de ahí con vida, era el MEJOR. Saltó por los molinetes amenazando a medio planeta con la escopeta recortada. Dos oficiales vinieron a su encuentro desde el café de la Estación. Illagros los fulminó a medida que no dejaba de correr lleno de amor por si mismo.  

Uno de los oficiales logró atinarle en el pecho antes de caer preso de su plomo, la bala le atravezo el mismo y dio en la boleteria a su costado, pero La verdadera bala, la bala  dorada, la de Crisald  desde la puerta principal de la estación le impactó en el punto exacto, la médula espinal. El Vlaind cayo a 5 metros del anden totalmente inmovilizado como si los Dioses le hubieran robado sus terminaciones nerviosas. 

El Brazo armado de Crisald sostenía la puerta de cristal de la estación de trenes, la Desert Eagle humeaba lentamente. Desprovisto de casi todas sus fuerzas caminó, rengeando y abatido aunque de pie hacia Illagros, quien acababa de comprender que la bala de Crisald lo había dejado paraplejico. Solo podía morderse la lengua de la bronca al verlo llegar por sobre su hombro. 

El vlaind se movía entre un corredor generado por las personas presentes en la estación. Ni siquiera los policías que llegaron desde el piso superior de la estación o la entrada se atrevieron a moverse. Inspiraba mucho temor, con el pecho sangrando a graneles y su mano izquierda intentando en vano detener la hemorragia. Pero ademas, su figura alta y rubia, echa un desastre como estaba no dejaba de exhalar orgullo de ganador

Como el pistolero que era en sueños infantiles se paró adelante de su enemigo, en un angulo que sus ojos pudieran verlo bien.

- ¿Vas a matarme entonces?- Dijo Illagros esperando el disparo de gracia.
- Eso sería lo que yo querría Illagros. Pero imagino que Liena tendría otra cosa en mente...- Contestó el Vlaind encendiendo un cigarrillo. 
- ¿Que...que..dices?
Crisald sacó su celular y marcó un numero predeterminado en la agenda. Entre tanto los oficiales y los civiles se acercaban cautelosos. 
- Hola, con el agente Marco Warren  de la sección roja de la MI5 por favor...
- Sos una mierda Crisald....no tenes los huevos para...mierda...- se quejo Illagros. 
- ¿Ah no se encuentra? Dígale que llamó Crisald Larenthguer, el hombre que buscan esta detenido en la comisaria de Oldbridge Town. - Hizo un silencio y guiño un ojo a Illagros. - Si...intentó escapar tomando el último tren de la medianoche...Aja...sí Larenthguer. Sí, sí, el Vlaind. Bueno hasta luego.

Lleno de delicioso rencor por su enemigo Crisald tomó el paquete de Cigarrillos robados a Layla. Luego lo lanzó sobre el cuerpo de Illagros:
- Te van a servir en la cárcel...si llegas ahí con vida claro esta. 

La policía, con el Vlaind inerte y demasiado herido como para intentar usar cualquiera de sus poderes lo subió a una unidad medica escoltada por cuatro patrullas recién llegadas al lugar. La razón por la cual no detuvieron a Crisald era simple. Para los agentes locales ese Bruso era el culpable intelectual  de la muerte de más de 15 oficiales de la comisaria local. No iban a ponerse muy rigurosos con el procedimiento. Sin contar con que era mejor para el jefe local decir que habían sido los hombres del departamento quienes lo habían atrapado que algún insólito justiciero. 

Tal como vivió, Illagros fue apresado. Sin piedad de ningún tipo, sin que algún amante del código procesal elevara quejas sobre la forma en que fue atrapado. Y  al día siguiente de su aprensión, el MI5 hizo lo propio con él. Dos semanas más  tarde, tras pasar por sabe que tipo de interrogatorios   Illagros fue encontrado flotando por el río Margun en las cercanías del bajo Blondres. Y para variar, nadie pregunto por él, como tampoco buscaron la mitad faltante de su cuerpo.  Antes de irse de este mundo, la Mujer Desnuda se encargo de darle el beso de despedida. 

Crisald se escabulló en la noche buscando un lugar donde curarse las heridas recibidas, a pesar de todo estaba irremediablemente vivo y al parecer así continuaría por mucho tiempo más. Y por añadidura, genuinamente feliz.

Música de Cierre



domingo, 2 de junio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXI

Capítulo XXIV
De Guatemala A Guatepeor
El Coyote nunca debería mirar hacia abajo
ADVERTENCIA:
Lector/a este capitulo en particular es muy extenso. Y no se ha podido cortar debido a razones dramáticas. No Queremos que usted se muera leyendo este blog. Por lo que le recomiendo que vaya leyendo según le parece deteniéndose en los asteriscos y retomar la lectura cuando mejor le parezca. Gracias por su atención y apoyo. También le indicamos que hemos cambiado el espantoso aspecto de los Links a la música por una sobria y apropiada Corchea. Solo haga click en ellos si desea escucharla mientras lee (Nosotros se lo recomendamos porque sirve para comprender la obra según la vio/imagino el autor) Saludos


PD: Los queremos mucho y apreciamos su apoyo. El Blog cumplirá un año el 10 de este mes. ¡Así que brindaremos en su nombre!

MUSICA♫

A algunos metros delante de Layla y detrás de Crisald, el televisor aullaba en el establecimiento vacío como parte del paisaje desolado de Oldbridge una noche tan fría y lluviosa como esta. "El Show de David Holan" estaba siendo emitido; David Holan había sido un humorista muy famoso de los años 60 que murió tras caer de un balcón en condiciones sospechosas. Todo tipo de conspiraciones inundaban paginas de libros sobre su supuesto asesinato.

Vestido de científico en un laboratorio junto a su compañero, Roberto Garcia, (Latino que continuaba con vida) hacían las morisquetas que provocaban sonrisas a los pocos clientes de Los Cinco Gatos a estas horas de la noche.
- ¿Y este botón para que sirve Profesor?- Preguntaba Holan inclinándose sobre una maquinaria claramente echa de cartón pintado.
- ¡No toque eso!
- ¿Esto?-
El sonido de una explosión era acompañado por polvo que rodeaba la pantalla. Luego ambos humoristas aparecían con la cara llena de hollín.
- AH...ya veo para que servia. Risas Grabadas

Debajo del receptor de television Crisald llevaba sus manos a la cara. Al igual que Holan en el programa, había apretado el botón que Liena y otros le rogaron que no presionara. Sus manos fueron al café y bebió varios tragos. Entre nervioso y un poco mareado. Layla lo miraba condescendiente, esperando a que el Vlaind regresara al planeta tierra.
- ¿Puedo continuar?- Pregunto Alaysa al Vlaind.
- Bueno...que tan malo puede ser. Creo que ya me figuro a que va esto...esa noche enferme de Atrisus y mi familia no encontraba medico capaz de curarme...casi nadie, ni siquiera los Vlaind de la casa encargados de nuestra salud conocían en profundo esa enfermedad...Pero papá si conocía a una Vlaind con la suficiente antigüedad como para estar al tanto del método de cura...¿Que tan lejos estoy de la verdad?

- Nada cerca...
- Bua...- Contesto Crisald decepcionado.
-Según lo que me dijo Liavenna el asunto fue el siguiente.


***
La Madre de Crisald no deseaba que su hijo asistiera a la fiesta porque se había sentido enfermo el día anterior. En ese momento Himburgo pasaba por un otoño bastante crudo y el Heredero de los Larenthguer sufría de una leve fiebre. Los médicos de la casa lo atribuyeron a las bajas temperaturas que tan de pronto habían llegado tras un verano muy cálido, seguramente era uno de los primeros casos de Gripe ese año.

Pero en la mañana  previa a la fiesta Crisald se sentía lo suficientemente bien como para andar en la casa de aquí para allá jugando con sus cosas. Y su padre creyó que sería una buena idea que los acompañara para que viera como se hacían los negocios en el mundo Vlaind. Algún tipo de lección de padre a hijo con moraleja al final del postre. Su madre no quería saber nada con este asunto, pero a menudo exageraba tanto con respecto al cuidado del muchacho que hasta Crisald se sintió algo feliz de ir a la fiesta con ellos. Por lo general, pasada la cena, lo dejaban ir a jugar por ahí con otros chicos de su edad hasta el final de la cuestión.


Musica


Sea como fuera, Crisald efectivamente se sentó al lado de Liavenna Enarmarr esa noche y mantuvo el pico cerrado lo que duro el evento. Le gustaba su nueva e inesperada amiga, no lucia como las matronas de otras familias conocidas, ni se regodeaba de su fortuna frente a sus padres. Mas bien, a su edad le pareció que Liavenna se moría de ganas por tener un amigo en este mundo y a juzgar por la forma en que conversaba con su padre había logrado su cometido. Soñando con traer inversiones a sus fabricas y pozos petroleros Robert  se la paso vendiendo la empresa familiar a Liavenna. A la cual solo conocía por la fama de su antigua y enorme fortuna o esporádicos comentarios del Profesor Klauss, maestro de Crisald.

Luego de un abundante postre Crisald tomó de la mano a su madre, en su rostro le rogaba que lo dejara salir de allí al patio exterior. Su madre le negó con la cabeza varias veces y llegó a patearlo por debajo de la mesa para que el muchacho desistiera. Hacia mucho, mucho frío esa noche. Cuando Liavenna noto la incomodidad del muchacho le dijo a su padre:
- Creo que si seguimos hablando vamos a matar a Mesie Crisald de aburrimiento.
Crisald sonrió satisfecho afirmando con la cabeza.
- ¿Porque no vamos a la barra de cockteails y dejamos que Mesie Crisald se libre de nuestra aburrida platica?
Robert, que estaba por llegar a un acuerdo con Liavenna despachó al muchacho en dos segundos. Su madre, trinando de furia acompaño a Robert, pero le dio una directiva expresa a su hijo:
- Ni se te ocurra salir al patio. Te vas a enfermar. Juga por donde podamos verte y no hables con extraños.
Tal y como hizo con Liena muchos años después, Crisald mintió a la perfección y anduvo entre las mesas con tranquilidad viendo que cosa de allí podría divertirlo. Y al percatarse de que su madre estaba ahogando su preocupación en muchos Martinys se escabulló por el salón hasta el patio exterior.

No hay razón para mentir, los padres de Crislad no se amaban demasiado. Siempre pensó que ellos habían dejado de lado esos sueños de "Amor y felicidad" por cosas más importantes, como los negocios y el poder de la familia. Aunque nunca le quedo duda a Crisald que su madre sí lo amaba, tal vez demasiado, estrangulándolo de amor. Y Robert también aunque era esa clase de padre al estilo "Haz lo que digo, pero no lo que hago"

Los amoríos de Robert Larenthguer con cualquier Vlaind que llamara su atención era el chisme de las señoras adineradas de Himburgo. Era muy apuesto, con esa finura de galán de Hollywood de los años 40 y sin la idiosincrasia arrogante y pomposa de la mayoría de los Barones Vlaind. No era nada extraño que una persona tan sumida en la oscuridad como Liavenna sintiera cierta atracción por él.


Cuando Crisald llegó al patio encontró en los jardines muchas estatuas. Todas ellas de grandes señores de los Vlaind, de esos que Jeffrey o su padre le narraban, o las cosas que le contaban las Sirenas de la casa mientras lo bañaban. Había una por cada orden, la de Balabord era la central y descansaba sobre un pedestal de mármol negro. El rostro gallardo y valiente del Hijo de Namidian miraba hacia el cielo sosteniendo una lanza que lucia real.

Como un chico en una jugueteria, Crisald empezó a buscar la estatua de Rolando en ese enorme jardín lleno de fauna y flora. Había algunos gansos y patos entre lagos artificiales, bancos para sentarse y faisanes andando por ahí. Nada que un chico pueda resistir.

Corrió entre los animales y persiguió a los gansos, quienes graznaban como idiotas cada vez que el demonio de Crisald se les acercaba corriendo. Anduvo por caminos de piedra buscando los secretos de aquel jardín de ensueño que se extendía hasta la eternidad. Y en verdad corrió y jugo tanto con todo lo que veía que empezó a sudar mucho. Al punto que se encontró empapado y congelado por la baja temperatura. Agitado, algo en su cabeza le dijo que era hora de volver con mamá y papá. Pero tan pronto como quiso hacerlo se dio cuenta que estaba perdido.

Buscó y buscó, sin dejar de imaginar que era el propio Balabord en tierras extrañas que pronto serian todas suyas. A la vuelta de un sendero, desde donde ya se divisaba la casa, una hora después algo salio mal. Justo cuando llegaba a la estatua de Rolando sintió que las piernas le flaqueaban y que la cabeza le daba vueltas. Se resistió, creyendo que era producto de la agitación, pero el mundo se volvió algo salido de sus series animadas favoritas. El piso se ondulaba como un columpio y las estrellas en la noche clara se fueron de foco por un segundo. Crisald rodó sobre si mismo, como si estuviera borracho, y vio de pronto la cara de Rolando.

Al parecer el artista no era muy fan del Señor de la Caballería Vlaind. Por lo que en vez de retratarlo con sus hermosas facciones le puso su Yelmo de Combate. La estatua, en mármol negro a diferencia de las otras, era la viva representación de un monstruo enardecido que cargaba un escudo redondo y una espada fatal sobre sus hombros. Los ojos negros, llenos de odio y la boca que simulaba ser las fauces de alguna criatura sobrenatural se volvieron sobre él para devorarlo. El Vlaind apoyó su mano sobre el pedestal sintiendo que no podía mantenerse en pie y que de pronto la temperatura había descendido a mil grados bajo cero.
- Mamá...- Empezó a llamar sin fuerzas.
Desde la galería del patio trasero Liavenna lo vio andar vacilante. Y creyó que la historia se repetía. Cientos de veces había tratado, curado y no podido salvar a muchos niños Vlaind en la antigüedad durante las guerras de su raza. Tenía una fuerte debilidad por los pequeños, especialmente por no haber podido nunca engendrar uno propio.

- Señora Larenthguer.- Dijo con un tono de preocupación. - Creo que Crisald se siente mal.

El Vlaind volvió a llamar, pero su voz apenas le era audible. Trastabillo y se desplomó en el suelo como alcanzado por un rayo. Lo que siguió a esto fue la histeria de mamá, la preocupación de papá y la imagen de Liavenna viniendo corriendo hacia él.
MUSICA♫


Las voces llegaban en ecos distantes.
- Esta volando en fiebre señora Larenthguer.
La mano de su madre se posó sobre su cabello. Él solo veía imágenes distorsionadas y se sentía dentro de un zamba invisible.
- Tuvo algo de fiebre ayer. - Contesto su padre. - Ah de ser gripe sin duda.
Su madre lo levantó en brazos. Crisald quería decir algo, pero aunque era consciente de que no se estaba muriendo, comenzó a preocuparse. Algo le indicaba que esto no era para nada parecido a la gripe.
- No...esta fiebre es muy alta para ser eso señor Robert. Llévenlo adentro de inmediato.- Gritó Liavenna a los siervos de Ferdinand, quien entre otros invitados miraba muy preocupado lo sucedido.

Crisald podía ver sus propios zapatos, estaba acostado sobre los brazos maternos en una sensación de calma muy extraña. Las estrellas pasaban sobre él a modo de papel tapizado y la mirada de esa bonita mujer llamada Liavenna le traía tranquilidad, a pesar de que en sus ojos solo había un dejo de profunda y genuina preocupación.
La voz de Ferdinand vino desde algún punto del planeta tierra.
- Llamare a mi medico. ¡Cheryl! dile a Carlos que venga ya mismo para acá.

Sintió que su madre lo depositaba sobre una mesa. Estaba fría y se sentía dura.
- ¿Que tienes hijo? ¿Dime que tienes?- Rogaba
- Me siento como si...fuera a vomitar.
La mano de Liavenna se poso sobre su frente y luego examino sus piernas.
- Sientes cuando te toco aquí Crisald?- Pregunto la bonita mujer de vestido azul.
- Mmmm no mucho...es como si se me hubieran dormido las piernas.

Solo una persona como Liavenna presente allí podría saber a que se debía esto antes que otros. En su época no había tiempo para exámenes de sangre, ni antibióticos ni radiografías.
- ¡DIOS MIO TIENE POLIO!- Grito su Madre.
- No, no..creo que es otra cosa.
- ¿Usted es medica verdad?- Dijo Robert.
- Medica Vlaind, lo fui hace muchos años. Trabajaba con las enfermeras durante la guerra en mi juventud.
- ¿Y entonces?- Pregunto su madre.
- Puede ser un caso de Atrisus..no es muy normal hoy en día...pero puede suceder.
- ¿Atrisus? Eso es imposible...- Respondía su madre resignada.
- Dije que es posible y no que sea así. Fiebre muy alta y perdida de la movilidad en las piernas es uno de los primeros síntomas. - ¿Te duelen los brazos Crisald?
- No..
- ¿La espalda hijo? ¿Te duele la espalda?- Pregunto Robert
Crisald, solo se asustaba más a medida que le preguntaban cosas.
- No..no..se. Me quiero ir...

Las luces se movieron y se apagaron y volvieron a moverse. Las manos blancas de Liavenna abrieron su camisa a una velocidad de profesional. Apoyó sus oídos en el pecho del niño, eso le trajo calor y cierta sensación de consuelo.
- El corazón esta bien. Traigan unos almohadones y pongan sus piernas bien arriba, así por lo menos vamos a detener el mareo. Sus padres y Ferdinand reaccionaron rápido. - No te preocupes Crisald creo que solo te bajo un poco la presión..- Siguió la mujer de Azul dando tras tomarle el pulso con su reloj.
- ¿Donde esta el Medico Ferdinand?- Pregunto Liavenna.
- Ya viene...Ya viene pequeño, no te preocupes.. Le dijo el señor con aspecto de Estrella de Rock sonriendo.

Estando ahí tendido el heredero de los Larenthguer solo podía observar las caras atónitas de muchos desconocidos, a excepción de Su familia y la mujer de azul. Los ojos de los presentes rosaban la indiferencia total, por un instante tuvo el extraño pensamiento de que quienes lo rodeaban lo dejarían morir. Solo estaban interesados en ver si efectivamente presenciaban una súbita y extraña tragedia para contar en sus reuniones de masitas finas con sus amigos o sus reuniones de Cocktails.

- Abran paso...- Grito una mujer rubia de cabellos cortos empujando a varios de ellos. - Allí viene el doctor.
- Gracias Cheryl...- Musito por lo bajo Ferdinand.
Un hombre moreno, de bigote ancho y mirada amable depositó sobre la mesa su botiquín. -Hola campeón...- Dijo con cierta dulzura. - Soy Carlos, te voy a examinar un poco sí?
Crisald asintió

Luego el matasanos se dirigió a los padres. - Voy a llevarlo a mi consultorio y lo vamos a revisar. No se preocupen.- El doctor hablaba con un tono de calma que a Crisald le resulto muy apropiado para la situación. Se preguntó (como haría toda la vida) si le enseñan a los estudiantes algún tipo de técnica para calmar a la gente durante las emergencias o si era solo el talento natural que hace la diferencia entre un buen y un mal medico.

El traslado hasta el consultorio le recordó a las películas de acción. A pesar de sentirse bastante mal no podía dejar de pensar en que había algo excitante en la situación, algo que normalmente le pasaba a los adultos en la television o en el cine. Sin embargo, con sus pocos años en esta vida, ya podría pavonearse con sus amigos diciendo que sobrevivió a una emergencia medica digna de M.A.S.H

Ademas, estando aun bastante consciente de que la Muerte se encontraba muy lejos de allí (rondando en algún cementerio  quizás) recordó lo bien que todo el mundo lo trataba luego de enfermar. Las Sirenas de la casa dormían con él en su cuarto, le llevaban el desayuno para tomar en la cama y Papá llegaba con algún regalo imposible de conseguir como el Zintendo. Esta vez, pediría un Caballo...un caballo blanco como el de sus sueños.

***
En Los Cinco Gatos, Crisald completaba con aquello que podía recordar de estas cuestiones mientras bebía una cerveza permitida por su compañera. No solía hablar sobre estos temas con Liena, porque siempre odiaba que se lo encasillara en el papel de "El Niño rico que tiene tristeza" Alaysa lo comprendía sin embargo. Tras tener muchos años en este mundo sabía que para los Vlaind de Rolando todo lo que sucede dentro del ámbito de la Familia es bueno y sagrado. No importa que depravaciones puedan ocurrir. Uno es su apellido, con las cosas buenas y con las cosas malas. Es obligación del Heredero llevar el mismo, no al éxito, sino a la Vanguardia del éxito en lo posible.

Para esta camarilla de caballeros tan sombríos, no importa si tu padre es una basura, si tu madre es una loca adicta al prosac o si tus abuelos fueron genocidas de las SS. Lo único que debe importar es que capítulo sumara uno al álbum de fotos familiar. Pero sobre todas las cosas debe ser Glorioso...Y la Gloria no es solo territorio de la bondad...sino que tiende a pasarse al lado opuesto sin reparar mucho en dilemas morales.


- Claro que cuando me revisó no encontró nada fuera de lo normal.- Dijo Crisald tras beber un largo trago de una Milton- En unos minutos mis piernas estaban bien, aunque continuaba teniendo fiebre. Para variar atribuyó esta última a una gripe en desarrollo y un bajón de presión por haber estado corriendo. Me envió a hacerme exámenes de capacidad pulmonar y ese tipo de cosas. Todos sabíamos que era muy raro que un Vlaind visitara al medico...pero a veces esas cosas pasan.

Al día siguiente, cuando me despertó el mayordomo, no podía levantarme. Simplemente no era capaz de levantar las piernas más de unos centímetros, las sentía adormecidas y algo frías también. La fiebre continuaba en 39 y sudaba frío...mi vieja entro en Shok, estaba obsesionada con eso de la Polio. Cuando ella era chica una amiga humana, hija de una criada de la mansión, murió de esa enfermedad. Desde entonces donaba su dinero a muchas fundaciones que buscaban vacunas y curas para enfermedades de ese estilo.

Creo que estuve así dos semanas, mejorando para volver a enfermar. Por suerte le toma bastante tiempo a uno morir de Atrisus, solía ser mortal en tiempos antiguos, especialmente para los chicos entre 1 y 10 años. Me empezaron a medicar con cosas de Vlainds y ya estaba como nuevo. Pero mi vieja estuvo aterrada en esos días y mi papá gestionaba todo lo posible por encontrar la cura...un secreto perdido en el pasado supongo.

Layla tomó de su lata de Coca-Loca
- Entonces ¿Ya sabes quien te la  curo verdad?
- No recuerdo su nombre...el medico que me visitaba era un tal Jhon...un tipo estirado y con cara de pocos amigos y para nada amistoso.
Alaysa le dio un golpecito en la frente a Crisald, quien se aferraba a su versión de la realidad. La única en la que, de momento, podía sentirse a gusto.
- No soy Idiota Alaysa, Liavenna nunca vino a mi casa....la recordaría.
- No al menos en persona. Contesto Layla.
- ¿A que te refieres?

Layla hizo un gesto de sorpresa. No podía creer que fuera tan cabeza dura.
- Con razón te ha ido tan mal en la vida Crisald. Le disparas a las pruebas a medida que llegan ¿verdad?
Crisald hizo una mueca como reconociendo su argumento. Matar, asesinar y hacer explotar cosas es un buen método para descubrir y ocultar la verdad al mismo tiempo.
El Vlaind de Rolando dijo, refunfuñando:
- Bueno adelante Holmes, destruye la bonita imagen de los Larenthguer...me cago en mi viejo...
- Tu padre y Liavenna se mantuvieron en contacto luego del asunto de la fiesta. No solo debido a los negocios que estaban planeando sino que ademas ella estaba convencida de que habías enfermado de Atrisus y no una estúpida gripe. Tu madre no quería reconocerlo, porque sabia que tal cosa era una sentencia de muerte para su hijo. ¿Sabes que ocurre con los Vlaind que no mueren en batalla digna verdad?

Crisald asintió - El vacío...
- Exacto. Para el momento eras el único hijo barón de tu familia, con una madre sobre protectora y un padre joven que, más allá de su poco interés en  defender la institución matrimonial, te quería mucho. Pero resulta que de pronto, los millones de Balbans del petroleo que ganaba día por día  no podían salvar la vida de su único hijo. Y, por experiencia propia puedo decirte que en esos momentos la sensación de impotencia va más allá de lo que uno pueda imaginar. En las reuniones que mantuvo con Liavenna para cerrar un trato de negocios ella se percató del dolor que pasaba la familia y quiso ayudar. Pero como tu madre ya sospechaba de la aventura de los dos, no estaba permitido para ella curarte en persona. No le interesaba demasiado el hecho de que Robert la engañara. Pero tenía una imagen que mantener, permitirle a Liavenna ingresar a su casa sería ya demasiado.

- ¿Y mando la medicina?- Dijo Crisald con desgano y mala cara.
- Sí.
Layla hizo silencio por un segundo. Crisald la miro ansioso...
- ¿Y bien?
- Y envió un libro también.

En ese instante, el heredero de los Larenthguer comenzó a sentirse como el coyote cuando se percata de que esta flotando en medio del vació. Solo le bastaba una mirada hacia abajo para caer en picada. Así como los dibujos animados solo pueden desafiar las leyes de la física por un corto y humorístico lapso de tiempo, de la misma manera es imposible para una persona escapar de la realidad que intenta negar con cada paso que da.
MUSICA

- Dios...- Dijo Crisald mirando el suelo.
- Ella no podía curarte, al menos en persona y dudaba de la habilidad de un medico Vlaind corriente para hacerlo. Sea quien fuera ese Jhon ha de haber tenido un gran genio para sanarte con flores y hierbas medicinales traídas de las montañas con indicaciones a distancia de Liavenna.
- Dios...- Volvió a repetir Crisald sintiendo que el mundo se le venía encima con su horrible realidad.
- Por lo que aprovechó un contacto que tenían tu padre y ella en común...el profesor Klauss. Ella y tu maestro compartían, cada tanto, reuniones de investigación sobre los escritos de Rolando y sus averiguaciones sobre las ciencias de los hombres de Antaño. Al enfrentar la posibilidad de que la medicina cuasi medieval de los Vlaind no funcionase (como en el 50% de los casos según recuerdo que sucedía) le envió "Las Artes Secretas Auresianas" a Klaus, segura de que  este libro iba a ir a parar a tu madre. Ella pensaba que cierto apartado sobre la nigromancia de los años sin sol podría ayudar llegado el caso de que murieras.

Un relámpago llegó para cortar  la noche. Alaysa hizo silencio y evito mirar a los ojos al Vlaind de Rolando. Incomodo, con deseos de marcharse de allí corriendo para tirarse a un río, balbuceaba...Se encendió un cigarrillo, a pesar de las nauseas que subían desde su estomago a su boca. Los ojos de su compañera lo observaban como quien ve un castillo de Naipes derrumbarse inexorablemente hacia el pozo más hondo de la tristeza. Al vació de verdad.

- El Ritual de los Condenados. Dijo Crisald finalmente. - Llevar las almas del inframundo hacia el Ramkkara a través de un sacrificio para el señor del Mostross. Igualando con victimas frescas la cantidad de almas que se quieren salvar.

El Vlaind comenzó a repetir de memoria aquel pasaje que tan bien conocía de memoria por haberlo estudiado con fanático y febril interés.
- Se toma una cantidad igual de monedas de plata a la cantidad de almas que se desea ascender a los cielos.
Hizo un movimiento de su mano como quien toma un puñado de algo. El recuerdo de si mismo haciéndolo en el sótano de la casa familiar en ruinas se le apareció en la cabeza.
- Estas serán arrojadas a un río o lago durante una noche de nevada tras entregar a la primera victima.
Nuevamente se vio a si mismo lanzando las monedas al Margun cuando escapó de Troncor Street con la sangre de Rick aun en su Gabardina negra.

- El señor del Inframundo tomara las mismas como pago.  Luego se busca a las victimas restantes . Es importante que estas sean asesinadas por quien obra el ritual de manera violenta, de esa forma es más fácil que sus almas se demoren en el limbo y no accedan a la gracia divina. Esto ha de repetirse hasta saldar la cantidad de espíritus que se desea ascender. Una vez terminada la cacería se recitan estas palabras bajo la luna llena en el lugar donde se encuentran los cuerpos de quienes se desea salvar:
Idu Era Sivallion (Se escucho a si mismo decirlo en su memoria)
La Era Del Sol Esta Cerca
Solo el Vació nos espera
Cuando los rayos de quien mora más allá de la noche
Se ciernan sobre nosotros a estos ella no habrá de tener.

Con este Ritual ruego que
mis amados eviten el frío vació
y habiten felices donde
los espíritus dichosos. 
Para evitar así 
la desaparición de sus gentiles almas
cuando arrime sobre el cielo
la amatista corona
de la estrella de Misínas. 

- ¿Queres un poco de agua Crisald?- Dijo Layla al verlo rígido y evadido.
El volvió en si. - No...dudo que...
"Dude que ese libro te de alguna ayuda Crisald" - Dijo el Recuerdo del profesor Klauss cuando fue a buscar el mismo a su casa en Lambridge antes de conocer a ese Dracida en el tren. "Son los erráticos desviaros de Rolando en sus últimos años, cuando la zona oscura ya le había dominado"
- Supongo que otra cerveza hará el trabajo. - Layla se paro ir en busca de la Milton a la barra de Los Cinco Gatos.

La cerveza se infiltro dentro de su sistema como un elixir que, lejos de espantar a las sombras, las hizo más fuertes y pesadas que nunca. Alaysa, viendo a Crisald observar la lluvia caer por la ventana no estaba segura de continuar. Pero el Vlaind, al cabo de unos minutos de silencio, sin mirarla a la cara le ordeno:
- Vamos...continua. No puedo decir que no esperaba algo como esto después de todo...

- Como ya sabes no hizo falta ningún ritual para curarte. Pero de todas maneras tu padre leyó el libro que Liavenna envió a Klauss luego de que este se lo diera a tu madre, la más desesperada de todas. En un comienzo supongo que se intereso en el mismo como una aproximación intelectual...y en sus reuniones con Liavenna se mostró muy interesado por todo este conocimiento nuevo para él. Liavenna no pudo evitar, a medida que continuaba su relación extra matrimonial, hablarle sobre sus temores.

Alaysa miró el reloj. Faltaba menos de una hora para que saliera su tren desde la estación de Oldbridge a Vicent Church. Pagó de su bolsillo la cuenta directamente en la barra y pidió a Crisald que la acompañara hasta allí. Este, monosilavo, acepto y ambos salieron de Los Cinco Gatos. Ella amago a subirse al auto, pero Crisald le chisto con los labios.
- No...quiero caminar.
Ella iba a protestar, pues los primeros copos de nieve de una nueva nevada ya se desprendían de las nubes con su vuelo angelical. Pero decidió darle el gusto al Vlaind después de todo. Era consciente de que el cristal blanco lloviendo desde el cielo le recordaría, sin duda, a muchos otros eventos espantosos ocurridos en menos de 15 días.
***
30 Minutos más Tarde Oldbridge Town 

Las luces del Haudi de Illagros proyectaban sus faros al camino delante, entre las gotas de lluvia ya podían verse blancos copos de nieve, los primeros de muchos en lo que seguiría de la semana. El Vlaind tenía su radio encendida, pero no escuchaba nada de lo que se decía. Sus  manos aferradas al volante y sus labios sosteniendo un cigarrillo humeante dejaban en claro aquello que su ser Vlaind intuía pero que no podía expresar.

En las calles de Oldbridge podía sentirse la tensión en el aire, no solamente debido a los extraños sucesos acontecidos en tan corto lapso de tiempo, sino también a la impresión general de que algo oscuro y sombrío había llegado para quedarse en los poblados y villas que salpicaban el recorrido de la Ruta 4.  A Illagros le daba la impresión de que su Haudi estaba transitando solo una maraña de sombras envueltas entre los bosques de Pent y Rent. 

La calefacción del auto había dejado de funcionar hace unos minutos, por lo que era capaz de ver su propia respiración transformada en vapor danzante frente a sus narices. En muchos tramos del camino el alumbrado eléctrico había dejado de funcionar  y por unos segundos le pareció ver que las farolas callejeras se apagaban detrás de él una vez las rebasaba . Solo volvían a encenderse unos segundos después, como manipuladas por la mano negra de algún engendro sin nombre.

Illagros, dispuesto a no dar lugar en su imaginación a este tipo de cosas subió el volumen de la radio local para alejar cualquier fantasía terrorífica de su cabeza.
Este gobierno ha tomado lo peor de la Balbania comunista y lo esta llevando a nuestras escuelas e instituciones. Ahora el partido de los trabajadores de Himburgo ya no es aquel que representaba las voces y sueños de los ciudadanos, como si ocurrió en la época de Pallance. Ahora se parece más al bolchevismo que podemos ver en Amerika Latina, típico de Ronald Gomez.


El hombre que hablaba en FM IMPERIO era el candidato del partido "Liberal" de Himburgo en una entrevista grabada algunas horas antes. Illagros no había tenido suerte siquiera en encontrar buena música en las estaciones de Oldbridge Town, su música folk le resultaba muy básica y pedestre. Por lo que, si bien no le prestaba mayor atención  sintonizaba FM IMPERIO. Parte de un Holding perteneciente al empresariado armamentístico de Himburgo, para nada contento con esa cosa llamada "Democracia Representativa" 

Justo cuando encontró por fin el cartel luminoso de los Cinco Gatos entre aquel horizonte umbrío  dominado por la noche y las nubes de tormenta, la Radio decidió cambiar de estación por si sola y el volumen de los alto parlante saltó al máximo posible en un santiamén.
Si señores, Claro que Sí es "Roy Orbison" con "Its Over" 
- ¿Que mierda?- Dijo Illagros quitando los ojos del camino para ver el estéreo del Haudi.
Al parecer el contador había saltado 16 números del dial. Illagros volvió una mirada rápida al camino para asegurarse de no estrellarse con alguna carreta o algo así y cambio de nuevo a Radio Imperio. Pero de esta soló broto el ensordecedor sonido de lluvia, característico de una frecuencia que no transmite.
¿Acaso era una voz la que se escuchaba entre todo ese ruido metálico y chillón?
- Que auto de mierda que me dieron, me la van a pagar, traidores hijos de puta....- Volvió a poner la radio anterior. Pero esta vez ocurrió algo más extraño.  Había otra canción totalmente diferente.

- ¡Me cago!. - Gritó Illagros intentando retirar el estéreo del tablero, pero este se encontraba exageradamente bien ajustado. Le dio un golpe fuerte para callarlo, pero solo obtuvo un dolor punzante en los nudillos. El CD con los grandes éxitos de Queen salio disparado de la compactera al suelo. 

Por el rabillo del ojo pudo percibir que las luces de su Haudi empezaban a encenderse y apagarse alocadamente. Las trabas de la puerta subían y bajaban como haciendo una coreografía para la canción de "Happy Days". Los faros anti niebla se encendieron a su máxima intensidad, el baúl detrás se abrió y los para lluvias iban de derecha a izquierda como riendose en la cara de Illagros.
- ¡La concha de tu madre!- Gritó Illagros sin saber que hacer en un auto que acababa de enloquecer.
La Radio volvió a cambiar de estación.
 Y Ahora Volvemos con Nuestro especial "Dedique una canción a un amigo"
Esta es pedida por la compañía "El Poder del Otro lado del Círculo"
"Illagros, vas a morir. No existe posibilidad de excito en tus acciones. ¡A Todos les espera el Vació Eterno!" Bueno, pero que mensaje tan particular....sea quien sea ese Illagros ha de tener mucho de que preocuparse esta noche.

El volante del Haudi se movía como en el Daitona USA cuando se lo suelta durante una carrera. El Vlaind de Rolando lo tomó haciendo la mayor cantidad de fuerza posible sobre el mismo y evitó estrellarse contra un poste telefónico. Con todo el uso de su divinidad Vlaind, a pesar de que el carro abría y cerraba las puertas como un niño que juega  con un modelo escala, Illagros lograba imponerse de tanto en tanto. El capo dio con dos tachos de basura que llenaron el parabrisas de desperdicios. El Haudi  se subió a la acera dos o tres veces raspando el lado izquierdo del auto con las paredes de los negocios, disparando chispas doradas en la nieve blanca.

Iluminado por los Antinieblas, un vagabundo vio el Haudi acercarse a velocidades meteóricas hacia él. Pero el carro poseído no le dio tiempo de saltar, lo levantó en el aire y el cuerpo del pobre hombre giro sobre toda la silueta oscura del auto, cayendo rodando como un trombo sobre la acera fría. La sangre mancho el vidrio delantero y se hizo cataratas frente la mirada pavorosa de Illagros. 

- ¿Que mierda esta pasando ahora? ¿¡Sos vos Crisald!? - Gritaba Illagros tratando de tomar el control completo de la dirección del auto. El Haudi dobló con violencia homicida en una calle poco transitada dejando tras de sí el chirrido de sus yantas, el volante simplemente comenzó a girar como poseído por Satanás. Los edificios pasaban como sombras emborronadas y alargadas hacia los cielos, el velocímetro se disparó, en menos de dos segundos de 60 a 120. El Vlaind pudo ver, antes de que el auto la atravesara como un cometa, las rejas del Cementerio de Oldbridge Town. 

Las añejas puertas de hierro hicieron que el parabrisas estallara tras atravezarlas como un ariete. El carro comenzó a trepar por el pasto verde de aquel campo santo. Ahora Illagros luchaba por no chocar contra los mausoleos o las casas mortuorias que se encontraban repartidas por el lugar.
-  ¡Para! ¡PARA!- Gritaba el Vlaind sufriendo del enloquecedor paseo de un poder que no alcanzaría nunca a comprender.
Y en nuestro programa de Preguntas y Respuestas la consigna del día es: ¿De que Largo sera el Ataud de Illagros Zarovich de Sipea?
- Hola Trevor, soy Robert Larenthguer Creo que medirá un metro  con sesenta centímetros.
- Ohhh lo siento Robert,Illagros mide al menos Un metro Noventa. Mas suerte la próxima vez.
- Espera, nadie dijo que el señor Zarovich va a quedar Entero cuando esto acabe...

Cuando Illagros logró que el auto regresara hacia la derecha, es decir en dirección a la calle, una de las estatuas con forma de Ángel en gracia divina se le lanzó, literalmente contra el parabrisas. Illagros lo esquivo, aunque su alado y pedregoso compañero le arrancó el espejo derecho y destruyo las ventanas de ese mismo lado con sus alas gruesas. Escuchó que el vidrio de la parte trasera se rompía, pero no quiso ni ver que cosa lo había producido, siguió adelante como pudo para salir del cementerio. 

Y En otras Noticias, 
"Lauro, Katiana, Jhon Trimberg y Sarcant esperan ansiosos a Illagros. Lauro declaró esta mañana frente a la prensa "Illagros va a morir, pero nadie lo extrañara como a mi" ¡Seguro que no Mihijo!

Casi desgarrando los músculos de sus brazos el Vlaind tomo finalmente el control del Haudi y volvió a la calle reduciendo la velocidad como para tirarse a la calle, llegando o tratando de llegar a los Cinco Gatos por el otro lado. Cuando dobló en la esquina su enemigo hizo un último intento apretando el acelerador a fondo. El motor rugió como una bestia nocturna e insomne. Mientras el Vlaind intentaba abrir la puerta para lanzarse derecho a la calle antes de estrellarse contra una pared de ladrillo con el Graffiti "Idu Era Sivallion" Vio, o creyó ver (ustedes juzgaran) a una Mujer desnuda caminando por la vereda de enfrente, con su clásica mirada amatista, saludándolo como una modelo en un desfile de modas. La carrocería se hizo pedazos contra el muro y el airbag se disparo como globo inflable.  
***
Buen Momento para Tomarse un cafe, hacer sus cosas y seguir cuando usted quiera. Saludos!
Crisald y Alaysa anduvieron un rato en silencio por las calles vacías. Apenas habitadas por algunos mapaches que revolvían la basura de los cilindros de metal o camionetas de los productores agropecuarios de los alrededores. Una plaza con juegos para chicos  se encontraba vacía y las sombras que rondaban lejos de los faroles callejeros se revolvían en los huecos que estas dejaban.

- Al cabo de unos años ella termino por confiarle a tu padre que había fundado una orden llamada "Los Guardianes del Umbral" junto con otros Vlaind que conocían estas cuestiones sobre "La Era del Sol" y otras cosas de las que se habla en dicho libro. Sí estas creencias resultaban verídicas la  finalidad de la orden sería salvar a Dracidas y a Vlainds del exterminio por parte de los Avistos. Una raza poderosa que habito en Hellens durante la antigüedad y contra la que nos enfrentamos terminada la guerra contra los Jethis. Se supone que, con la llegada de la Era del Sol, ellos regresaran a la tierra para terminar con todos nosotros y librarnos de nuestra agónica existencia.

Tu padre se unió rápidamente a la orden, pero a pesar de que estaba convencido de que el deseo de Liavenna era muy noble,se preocupo  por el tono...mesiánico de la Orden.

Crisald la detuvo:
- Espera..¿Que queres decir con eso?-
- Bueno, Robert era un Vlaind de la vieja escuela y muy fiel a las autoridades de la nación. Barones y Jefes de Ordenes que no creen en este tipo de cosas por considerarlas "Desvarios de Rolando". Ademas era un sujeto bastante culto. Y si bien no era el más viejo de los Vlaind en este mundo, podía imaginar en que iba a acabar ese temor a "Desaparecer". Ya sucedió antes, en la antigüedad. Cada vez que la nación se ha visto bajo la amenaza de un enemigo poderoso los Vlaind tienden a ponerse muy nerviosos. No es mentira que nuestro pueblo ha sufrido la persecución y la tragedia desde que llego a Himburgo cruzando las montañas de las Sorrim.

Es parte de nuestra naturaleza cerrar las filas de una forma bastante psicópata cuando de guerra se trata y Robert lo sabía muy bien. ¿Te imaginas que pasaría si el día de mañana se cierne sobre nosotros otra guerra como la que vivimos en la antigüedad contra los Jethis? ¿Que crees que sucedería en el delicado balance entre las posturas más duras y las más abiertas al aparecer en el horizonte un enemigo de ese tamaño?
- Una Guerra facciosa...
- Exacto. Nuevamente se cerrarían filas entre los Vlaind, los barones mejor armados tomarían el control de las acciones políticas...todo con el pretexto de combatir un enemigo en común. Cualquiera que buscara otro camino que no sea por la fuerza sería considerado un traidor. Desde que los humanos nos forzaron al exilio de nuestra primera morada en Iridu, masacrando mujeres y niños desarmados los Vlaind han temido que dicha historia se repita. Un Genocidio...

- Sí, mi padre me contó eso. Cuando recién llegábamos a esta tierra vivimos una suerte de "primavera Vlaind" en una tierra distante escondida por Balabord, donde no había armas, ni crímenes ni muerte. Por eso cuando los Humanos la encontraron, llevados por el miedo que les producíamos debido a nuestros dones divinos nos masacraron como a perros. Desde entonces los Vlaind juraron nunca más ser tomados por sorpresa...¿Verdad?


- Sí, así fue...Somos un pueblo maravilloso, hermoso y lleno de virtudes. Pero el miedo y la desconfianza nos convierten rápidamente en personas de corazón frío y despiadado. Todas nuestras desgracias han comenzado así...y tu padre lo sabía mejor que nadie.

Crisald se sentó en un banco delante de la estación de trenes, fría y casi desierta. El murmullo de los alto parlantes de la oficina de información rondaba los muros del antiguo edificio.
- ¿Entonces el la buchoneo?
- No exactamente...Al comienzo elevó sus preocupaciones sobre este asunto a Ferdinand, el Gran Barón. Pero las actividades de la Orden por ese entonces no pasaban a mayores. Liavenna estaba inmersa en un mundo de leyendas y mitos buscando a la supuesta primer Avista de este siglo. El sueño de ella era encontrarla y eliminarla. Para detener o posponer estos eventos...Lo hizo en secreto por que no deseaba, justamente, alarmar a todo el mundo con estas cuestiones y que los demás Vlaind se pusieran paranoides y por ende comenzaran cacerías de Jethis por las calles. Por desgracia otros miembros de la Orden no tenían ni su paciencia ni su visión política.
- Illagros...- Susurro Crisald. Alaysa asintió.
- Hablare de esto cuando estemos en el bosque, si es que vienes. Pero créeme que lo que vivimos en el sur, en nuestro primer encuentro con los Avistos, nos dejo a todos bastante preocupados por el asunto. Los vimos aplastar a los Jethis y más tarde los vimos aplastarnos a nosotros mismos en las costas de Hellens. Illagros y otros creían que en vez de perder tiempo tratando de detener lo indetenible debíamos armarnos hasta los dientes y estar listos para cuando la guerra llegase. Eso sí que preocupo a Robert...Un 30% de los barones de Himburgo acumulando todo tipo de armas y hombres...millones gastados en organizaciones como "Los Dragones Negros" para que nos proveyeran de buen contrabando que se escapara de las narices del estado.

Crisald con su voz umbría por aquello que escuchaba dijo:
- ¿Un especie de estado paramilitar dentro de la misma nación?
- Sí, una facción que no dejaba de crecer en armas y poder. Cuando llegó el Regimen de Pallance las acciones de las compañías de armamento,energía, y petroleo, se dispararon hasta los cielos. Por ende nuestra "Ala Dura", propietaria de la mayoría de estas empresas gano muchísima, muchísima influencia dentro del poder político. Eso nos facilito bastante el trabajo e hizo a gente como Illagros, antes considerados no más que un 4 de copas, un Barón muy influyente en la Nación Vlaind.

Fue en este punto que tu padre quiso salirse. Pensó que las cosas se le habían ido de las manos a Liavenna y amenazo con delatarnos a todos ante el Consejo Vlaind sino desarmábamos el monstruo que habíamos creado. No había que ser genio para adivinar, que llegada la hora de los Avistos, ante la primer duda de la cúpula iban a lanzar una guerra civil sin precedentes en la historia de los Vlaind.
- Lo que ademas facilitaría el trabajo de estos tales...Avistos.
- Entonces para todos, excepto por mi, estaba claro lo que había que hacer. Debo decir que para Liavenna no fue fácil ordenar dicha cosa, pero a su vez era consciente de que necesitaría todo el poder de fuego necesario para cuando llegaran los Avistos. Tu padre era el huevo que bien vale romperse...
- ¿Y que hay de los demás...?- Crisald se levanto del asiento, enojado. Caminando enfadado de un lado al otro en la plaza frente a la estación de trenes.
- Puedo entender...juro que como Vlaind de Rolando puedo entender que hallan ordenado su muerte. ¿Ahora que necesidad había de matar a mi hermana, a mi madre, a los sirvientes...¡al perro!..Pintar las paredes con su sangre...¿Que clase de enfermo mental pudo ser tan hijo de puta?
- Como en otros episodios similares, el miedo pudo más que la razón. Las ordenes de Liavenna fueron claras. Solo a Robert, con eso si tu madre o alguien más sabia algo de la cuestión los pondrían en cintura. Pero los asesinos entraron en un frenezi cuasi religioso cuando entraron en tu casa...entre ellos Karl. Se que no crees en muchas de las cosas que hablan sobre este supuesto apocalipsis de nuestra raza. Pero puedo asegurar que el poder que vive del otro lado del circulo debió haber manipulado los hechos durante la operación para que esta terminara en un baño de sangre. Un baño de sangre lo suficientemente escandaloso para que alguien como vos, juegue a su favor. De todos los Vlaind de Himburgo sos el único dispuesto a desafiar a Liavenna y a los Guardianes del Umbral. Tu ira volvió a ellos como un tiro que sale por la culata en el momento menos indicado, cuando la Avista ya esta entre nosotros. Hasta se aseguró de que te demoraras lo suficiente en el aeropuerto esa noche...
- Coincidencias...
- ¿Como la mujer desnuda de ojos amatistas en la carretera?- Dijo Layla levantando una ceja.
Crisald se llevaba las manos a la cara, harto de furia y de odio. Quería empezar a gritar como un niño "No te escucho soy de palo..."
-¿Como tu educación en Hellens cuando históricamente los Larenthguer se educan en la Universidad de Blondres? ¿O como tu demora en tomar venganza durante siete años, justamente el año en que la Avista apareció? Soy una sacerdotisa, puede que no lo parezca pero lo sigo siendo. Se reconocer cuando las cosas pasan de Coincidencias a actos deliberados.

Crisald hizo silencio por unos segundos, buscando las palabras mágicas para huir de aquello que acababa de encontrar.

- ¡Andate a la puta que te pario Alaysa, vos, tu orden, tu rango y tu chifladura mesiánica! Así que ahora resulta que todo este asunto es una especie de....¿Odisea? ¿Una mente malévola que ha dominado todos los eventos que relataste como si se tratara de un sádico escritor de baratas novelas de horror? ¡No te creo un carajo! No hace falta nada de eso para que la gente sea malvada. Estas aprovechándote de mi desgracia para que juegue a tu favor y eso no va a suceder. Tus internas con tu grupo de delirantes arreglalas vos, yo no voy a hacer tu trabajo sucio.

- Esa es la verdad Crisald. Vos la querías y yo te la di. No hay nada en lo que te dije que no te hallas preguntado antes. Si ahora no te gusta lo que encontraste, es tema tuyo. Ahora me voy a tomar el tren, si queres ir a llorar sobre la tumba de tus seres queridos, esta bien por mi. Yo tengo trabajo que hacer. Si te vas a portar como un hombre te espero en el bosque, voy a estar ahí tres o cuatro días. La única forma que tenes de llegar hasta Liavenna es a través de mi y de otros, solo no vas a llegar ni a la esquina.
- ¿Otros? ¿Que Otros?-
- Eso lo descubrirás por ti mismo...

Como si Crisald acabara de terminar con ella, Alaysa se marchó cruzando la calle hasta la estación de trenes de Oldbridge town. El Vlaind se sentó en el banco de la plaza, temblando, de frío y de horror.
***
MUSICA♫

Cuando el Bruso abrió los ojos, sintiendo la sangre de su frente sobre el plástico del Airbag no le sorprendió que la radio siguiera sonando a pesar de la destrucción del motor. Convirtió su mano en una garra de combate de Gerardie y descargó sus frustraciones contra la tela blanca . Milagrosamente apenas tenía unos rasguños y moretones en la frente, nada grave.

Se bajó hecho una furia del auto y la puerta derecha voló por los aires de una patada del Vlaind. Sacó su Tokarev y apunto derecho al receptor de radio, disparo tres balas  contra el mismo pero no logro callarlo. Al cuarto, el arma se atasco. - ¡¡Me cago en todo!!. - Dijo golpeando el auto con sus botas de cuero. Cuando pensaba en marcharse de allí pudo ver el halo de luz de una linterna detrás de él. Era un oficial de policía muy impresionado por el milagro que acababa de ocurrir:
- Vamos hombre, tranquilo. ¡Agradezca que esta vivo! Voy a llamar a una ambulancia...lo llevaremos al hosp...
- NO. Grito el Vlaind - Esta bien...este..voy a llamar al seguro. No se preocupe oficial...
- Antes de que se marche me gustaría saber si tiene permiso para usar esa arma de fuego...como sabe estuvieron pasando cosas muy extrañas por aquí...
- ¿Me esta cargando? ¿Es una puta joda no? ¿Que es esto? ¿cámara escondida?
- ¿Perdone?
- ¡¡Estaba adentro del auto!!...- Grito Illagros dándose la vuelta como imitando a Jim Carrey en Mentiroso Mentiroso
- Bueno bueno, no se ponga así...entiendo. Voy a llamar a la ambulancia de todas maneras, luego puede preocuparse por el seguro..
Esto no puede estar pasando...Dios..no, no es posible. Bueno, se acabo, me voy a la mierda, basta, adiós. 

Cuando el Policía se acercaba a su patrulla para pedir la ambulancia por el radio Illagros lo golpeó con la culata de la tokarev en la nuca. El oficial cayo al suelo, sangrando por la cabeza. Muerto o en coma, no importaba. Lo único que quería hacer en este momento el Vlaind era irse corriendo al aeropuerto más cercano.

Había tenido suficiente. Era claro que nada en este universo lo iba a dejar llegar a Karl a tiempo ni a la chica por añadidura. Ya no le importaba en lo absoluto, al parecer había tropezado con algo cien veces más poderoso que todos los Vlaind que alguna vez conoció. Parado en mitad de la calle, con el Haudi estrellado detrás de él grito, levantando sus brazos y rostro al cielo, bajo la nieve:
- ¡Me voy! ¿Escuchaste? ¡Me rindo! Ahora me voy a dedicar a cultivar semillas transgenicas en países del tercer mundo ¿si? ¿Acaso eso interfiere en tus malévolos e intricados planes?

Nadie respondió, obviamente. Pero las personas en Los Cinco Gatos miraban muy divertidos la situación.
- Así que adiós. ¡Puede hacer lo que quiera, no interferiré!-
Cuando vio a los habitúes de los Cinco Gatos observándolo entre asustados y entretenidos, sacó del cinturón el revolver del policía que acababa de noquear y se dirigió allí, hecho un tornado de puteadas y bronca. Los clientes de esa noche salieron por la puerta de atrás. El Barman del establecimiento fue hacia la clásica escopeta debajo del mostrador. Illagros le impactó con un disparo en el hombro. El hombre de bigotes largos cayo al suelo.

Sintiendo que era Billy the Kid, el Vlaind saltó por la barra y tomó la escopeta entre sus manos.
- Escuchame una cosa amigo, tuve un MUY MAL DÍA, así que no me lo compliques más. ¿Entendiste?
El hombre asintió asustado. - Ahora dime donde tienes el teléfono.
- Al lado de la Rockolla.

Illagros fue hacia el mismo, manchando de sangre el piso del local mientras la mirada nerviosa de unas viejas, congeladas de temor lo observaban:
- ¡Y ustedes que mierda esperan! ¡Fuera de aquí!- A la mayor velocidad que le podían imprimir a sus viejos miembros, las ancianas se marcharon.
Illagros llamó por teléfono a la casa de los Enarmarr. Iba a señalar, apropiadamente, que algo así como "EL UNIVERSO" había entorpecido sus planes.
- Mansion Enarmarr, Arcard al habla..- Dijo la voz de su compañero.
- ¿Hola Arcard?
Se escuchó el sonido de un susurro detrás del tubo. Alguien tomo el teléfono ansiosa y rápidamente.
- Quiero que no digas ni una sola palabra Halik (Idiota en lenguaje vlaind)- Era la voz de Liavenna Enarrmar.
- ¡Mi señora!- Exclamo Illagros como ratón asustado.
- Mi señora la PINDONGA Illagros. - Gritó su jefa. Liavenna nunca usaba malas palabras, si lo hacia significaba que su furia había sido desatada. - Enciende el televisor.
- Estee tuve un acciden...
- QUE ENCIENDAS-EL-TELEVISOR
- Si señora...
Illagros apunto con el revolver al Barman. - Enciende el televisor.
El sujeto, asustado, tomó el control remoto detrás de la barra y prendió el receptor de TV

En la H.M.B había un boletín de ultimo momento.
Reiteramos la información que ha trascendido hace tan solo dos horas. Al parecer la investigación sobre el ataque terrorista en Oldbridge Town ha dado un vuelco inesperado. Las Autoridades han decidido allanar las oficinas de la financiera READY & COMP luego de hallar indicios de que esta estuviera lavando dinero de  grupos terroristas de extrema izquierda tanto en Balbania como en Amerika Latina. 

Según la investigación llevada a cabo por los agentes de la MI5 y el H.I.S el dueño de esta importante compañía,  Illagros Zarovich de Sipea, (Una foto de Illagros apareció en un recuadro en la esquina superior de la pantalla) sería un espía al servicio de la Unión de Republicas Socialistas de Brusia. Ahora mismo se están llevando a cabo distintos allanamientos en la zona del Alto Blondres. Siguiendo la documentación encontrada en las oficinas de la Financiera  La Policía de Blondres, bajo ordenes del Ministerio de Justicia ha realizado operativos sorpresa en los viejos mataderos del Bajo Blondres, donde se encontraron más de una TO-NE-LA-DA de armas de fuego y explosivos provenientes del mercado negro. Entre ellas material considerado como "Armas de Guerra".

La pantalla mostraba a los agentes de Herkrania Yard apilando en perfecto orden rifles de asalto AK-74, ametralladoras pesadas tipo  P.K y lanza cohetes R.P.G como ademas una infinidad de granadas de mano, detonadores y Chalecos anti bala.

- ¿Así que me estuviste ocultando algunas cositas no es así? ¿Con que las armas iban a ser llevadas a la mansión para uso de la Orden verdad?
- Yo..yo...estaba...
- Illagros.- Dijo Liavenna fría y conteniendo su ira. - Recién unos amigos de La MI5 vinieron a hacer algunas preguntitas por la casa de mi familia. Imaginas que me mostré MUY sorprendida y afligida por estas cosas y como una BUENA ciudadana de Himburgo colabore con las autoridades pertinentes. Si tenes suerte, te van a recagar a tiros en el aeropuerto más cercano. Andate del país, no...no, de Balbania...No, mejor todavía, DEL PUTO ET-ZULOTH, no me importa. Pero si llegó a saber de vos, si llegó a escuchar tu nombre más vale que sea cuanto lea  tu obituario...AMIGO.

Illagros corto el teléfono y se derrumbó con las espaldas contra la pared. Volvió a hablar hacia arriba mientras el barman lo observaba:
- ¡¿Por que?! ¿Por que me odias tanto He? ¡¿Que mierda hice para merecerlo? ¡Dejaste que los nazis invadieran todo este Asqueroso Continente! ¡Que O.J Simpsom se saliera con la suya! ¿Que hice yo a comparación de ellos he?

Luego, al ver al Barman tratando de salir de allí le grito apuntándolo:
- Tu, ¡Gusano!
- ¿Si?
- Dime una cosa. ¿Hay algún tugurio de por acá que este arreglado con la policía?
- Tugu que?
- Un prostíbulo, humano descerebrado...una de esas garitas de apuestas que siempre bancan los Alcaldes...
- Estee...
- Mas vale que no me mientas porque voy a venir a cobrartelo ¿Entiendes?- Dijo Illagros tirando hacia atrás el percutor del revolver.
- Si...si...hay uno se llama...estee..Salome ¡si ese es! La policía nunca va ahí, pagan buenas coimas. Esta a diez cuadras de aquí, cerca de la salida del pueblo.
- Gracias por su cooperación.
El barman camino hacia la salida. Illagros no había terminado de hablar:
- Lamentablemente no me puedo arriesgar.- Disparó a la cabeza y el barman cayo muerto. Illagros se escabullo por el callejón al que daba la puerta de emergencia detrás de la cocina de Los Cinco Gatos y corrió en la noche como un vil ladrón. 

***
A veces no hay nada peor que encontrarse con aquello que uno mismo ha buscado toda su vida. Lejos de alegrarnos como quien ha ganado un programa de preguntas y respuestas, tendemos a tener el irresistible deseo de huir, de escapar del Ángel transfigurado en Monstruo. Uno que, paso a paso, ladrillo por ladrillo hemos levantado con nuestras propias manos. Soñando con el día en que acabemos la pintura para observarla satisfechos .  Más de una vez el rompecabezas devuelve una imagen de nosotros mismos. Y, como en una pesadilla, el resultado nos horroriza.

Ahí estaba de nuevo Crisald Larenthguer, debajo de la nieve cayendo paciente sobre sus cabellos largos observando una hamaca mecerse por el viento, llenándose de blancura lentamente. Bebiendo una botella de litro de cerveza Milton comprada en la estación de trenes, sin importarle que estuviera prohibido hacerlo en publico a dichas horas. Solamente deseando que la nieve se lo tragase para siempre.

Una voz en su cabeza le indicaba que debería estar saltando de alegría por haber conseguido lo que buscaba, un culpable. Uno de verdad, un genuino horizonte a donde apuntar sus balas y acabar de una vez con el asunto. Pero este había resultado muchísimo más enredado y cercano de lo que creyó en un principio. La verdad acabo por matar a su Esposa y arruinar la imagen que, apropósito, sostenía de sus padres.

Caminó sin rumbo una vez más, cansado, agotado, deseoso de que un rayo lo partiera a la mitad. Que lo atropellara un auto en la calle...lo que fuera con tal de que algo lo liberara de la camisa de once varas donde el mismo se había metido. Como el fantasma apenas visible en la que su imagen se había convertido, llegó a lo que parecía un bar abierto las  24 horas. "Salome"
MUSICA♫


Se escabullo entre los hombres campechanos que bailaban y las mujeres fáciles. Pidió una botella de Whisky barato y se sentó en el rincón más oscuro que encontró. Los lentes negros reflejaban en sus cristales las luces de colores en la pista de baile, iban y venían como disparos de rayos láser. En una pantalla gigante se pasaban vídeos de los ochenta. La música brotaba de los alto parlantes como emergida de la oscuridad, retumbando en sus adoloridos oídos.

- Holaaaa Precioso...- Dijo una mujer rubia. Crisald solo le dedico una mirada de profundo desprecio. Olía a mujer barata en busca de unos tragos.
- ¿Que haces aquí tan solitario?- Dijo una de sus amigas vestida como una ramera.
Crisald se encendió un cigarrillo y se concentro en su bebida.
- ¡Ay claro, llevas el anillo de casado! ¿Es que acaso te da culpa bombón?- Dijo la mujer yendo a sentarse en su regazo. - Puedes quitártelo y sera como si esa bruja no existiera.

Crisald la empujó lo suficientemente fuerte como para que ella se cayera al suelo de culo con la mesa sobre ella. La amiga le golpeó con la cartera. - ¿Que te pasa idiota? ¿Sos un pirado o algo?
El Vlaind se mantuvo en inmutable silencio.
- ¡Mira lo que hizo este idiota! me empapó de cerveza.- Dijo la empujada tomando del hombro a un hombre con el que había estado conversando hasta hace unos momentos. Tenía una cabellera que Crisald creyó reconocer en la oscuridad. El sujeto se dio media vuelta pero este hubiera deseado que se lo tragara la tierra antes de haberlo hecho.
Crisald se quitó los lentes para ver mejor.
- ¡Haz algo Maldito! ¡Todavía me debes la chupada!- Continuaba la ramera.

El Vlaind de Rolando sacó por debajo de la gabardina la Desert Eagle, sin duda era él. Aunque no tuviera sentido que se encontraran de esta manera, tan lejos de todo lo que compartían, era él. Al parecer la estrella de Mísinas lo seguía guiando, no importaba lo mucho que el quisiera correr lejos de la cuestión, así se fuera a la Chonia el avión volvería a Himburgo, o se estrellaría sobre la mansión de Liavenna con el como único sobreviviente.

Era claro, era obvio, tan inevitable como el Destino mismo. Sería una desgracia desaprovechar las cartas que la Mujer desnuda le iba entregando por debajo de la mesa, haciendo trampa cada vez que era posible. Liavenna y los suyos eran el castillo de Naipes y Crisald el Tornado que los haría volar por los aires. Uno por uno.
- ¿Illagros? - Dijo al fin.
Su enemigo dudo...y solo atino a decir:
- No..yo soy Pablo eee...¡Ah que mierda!
-¡Hola Mi Príncipe!- Dijo Crisald sonriendo ampliamente, con su zona oscura degustando el futuro éxtasis. Le quitó el cerrojo al arma de fuego y todos abrieron un circulo entre los dos. El Vlaind de Rolando llevó su dedo al gatillo- Mi Mujer te manda saludos, basura. -

Por primera vez estaba dispuesto a aceptar que ciertas cosas, simplemente, están escritas y no había nada que pudiera hacer para cambiarlas. Con al menos 10 años de malas decisiones a sus espaldas, la eliminación del libre albedrío suponía un gran alivio para él.
" Y Ahí vamos de nuevo, de regreso al comienzo. Cada bala tiene un nombre, un rostro y una historia en ella. Pero esta vez, no hay nada que temer"