jueves, 17 de enero de 2013

El Ritual de los Condenados XXIV

Capítulo XV

Liavenna También sabe Rockear



Esa era la última entrada del diario de Verónica. El resto de las paginas estaban en un blanco que sonaba a jugarreta o a interrupción.  Poco después del nacimiento de la muchacha los comentarios de Verónica eran cada vez más felices y esperanzados. Dios, la Iglesia, el Cura y su marido no formaban ya parte de esos escritos. Al parecer luego de nacer la muchacha se tomó unos cuantos años para reflexionar seriamente sobre su rol en la casa. Aunque nunca dejó de ser Cristiana el tono mesiánico de sus declaraciones había descendido a los niveles normales de cualquier evangelista. 

Lauro acomodó sus manos en su barbilla tratando de pensar que podría haber sido de ella luego de eso.  Al ver a Selena ya quitarse el delantal para irse a su casa, amagando con apagar las luces del local, Lauro se acercó a ella. 
- Aquí le dejo todo lo que le debo y un plus por su paciencia. - Dijo el Vlaind algo avergonzado por haber hecho que Selena se quedara dos horas más en el bar. 
- No hay problema, gracias a usted.
La muchacha Brusa salió tras él hacia la calle, vacía y nevada. Sintiéndose algo incomodo o triste debido a la  batalla que le esperaba en no más de 48 horas Lauro se dio media vuelta:
- ¿Señorita?
- ¿Si?
- ¿Tiene quien la acompañe a su casa?
Otra vez Selena se puso roja como un tomate. Pero a pesar de que el cliente fuera muy bello y correcto no estaba segura de poder confiar en él. 
- En verdad no. Vivo aquí a tres cuadras, no es mucha distancia.
- Va a sonar a locura pero...¿Le molesta si la acompaño?
- Este...no creo que haga falta.

La muchacha lo saludo con la mano y se dio media vuelta para marcharse. Lauro se sintió un idiota por un momento, pero la verdad es que ella le recordaba a sus estudiantes, a los que probablemente no vería nunca más. 

Estaba oscuro y frió afuera, el Vlaind decidió que llamaría a Liavenna desde la estación de trenes para comentarle sus novedades y la posibilidad de que Elogios en verdad no conociera el paradero de la mujer. A pesar de que había encontrado mucho material interesante para Liavenna y sus amigos, sentía que aun no entendía que hacia el padre Merry en Triton Parade. De hecho Daniela ni siquiera había nacido allí...

-Adiós amigo...- Dijo el Hombre de Color que había estado tomando algo antes en el café  Pasó a su lado con un sombrero blanco tipo panamá  Llevaba en sus manos un estuche de guitarra y caminaba rápidamente hacia la estación de trenes. 
- Adiós dijo Lauro.- Sin prestarle demasiada atención. Solo se percató de que era un hombre de bigote canoso. 
Entonces lanzó una pregunta al viento:
- ¿Señor me permite una pregunta?
El músico se detuvo y dio la media vuelta, su rostro afable y algo redondeado tenía algo especial que Lauro no podía identificar. 
- Adelante amigo, pero apúrese, tengo que ir a tomar mi tren a Platino en unos minutos.
- Mire, estoy buscando a esta mujer...- Saco del diario la foto de las vacaciones. El Blusero  se arrimó bajo la luz pálida del alumbrado publico, la acera brillaba producto de la helada estación. 
- Mmmm si, los Vounsheim, vivían a unas cuadras de aquí. Recuerdo bien a la señora...
- ¡La conoce!- Dijo Lauro exaltado.
En el rostro del músico se hizo una mueca. 
- Sí...era una buena mujer. Mi hermana canto varias veces con su coro Gospel en la iglesia yo solía acompañarla hace algunos años. Siempre nos veíamos en las fiestas...ajam, buena mujer. 
- ¿Donde puedo encontrarla?
El músico meneo con la cabeza y hizo un sonido con sus labios gruesos:
- Ella esta encerrada ahora ¿sabe?, la llevaron al Golden River en Triton - Sacó un poco de su petaca de Whisky le ofreció un trago a Lauro y este lo acepto sin dudarlo. 
- ¿En Triton?
- Yeap, si todos lo recordamos aquí por que fue algo muy extraño. De un día para el otro plaf, se le zafó un tornillo. Creo que fue el viejo párroco quien la aconsejo que la internaran...no pudo superar el hecho de que su hija se fuera de la casa, tampoco la muerte de su otro hijo Jasper en un accidente. Triste historia, pobre familia. 
- Disculpe que abuse de su tiempo señor...
- Jimmy.
- Señor Jimmy ¿Hace cuanto tiempo que ella esta allí?
- Mmm eso debió haber sido hace unos cuatro años. Si poco después de que su hija se marchó. 
- Gracias Señor, le debo mucho. Dijo Lauro Sonriente-
- De nada hijo, que pases buenas noches y que Dios te bendiga...-

Jimmy y su estuche de guitarra con una calcomania que decía "Iglesia Evangélica de Riggensport: Cristo Bajó del Sol" se perdió en la neblina. 

***

Corrió en dirección a la estación de trenes sintiendo que acaba de conseguir la copa del mundo, ahora todo tenía perfecta claridad en su cabeza. Menos mal que él había decidido, por una razón lógica o no, haber ido en lugar de Illagros o Arcard. 

Mientras corría colina arriba con su sobretodo caro y bufanda azul al viento sobre las calles fantasmales de Riggensport Lauro pensaba "Ya lo tengo, Sí, Merry no sabe donde esta la chica. Verónica debe haberla motivado a irse de la casa mucho antes de que el llegara para reclamarla" Sus pasos rápidos se acercaban desde la vereda hasta la avenida que se encontraba justo delante de la estación de Trenes del pueblo. "Verónica debió haberse dado cuenta mucho antes que la chica no iba a ser nunca feliz, entonces la envía a la ciudad en secreto. Para que su esposo no sospeche, le dice que ella se ha ido y el no pregunta más nada porque la odia. Cuando el Padre Merry llama preguntando como esta su protegida y se entera que Daniela se fue saca a relucir su verdadera personalidad. Tal y como los otros obstáculos en su plan, Verónica es azotada por alguna enfermedad extraña a la que nadie le encuentra una explicación  La lleva a un lugar donde va a poder encontrarla cuando sea momento de despertar a la muchacha solamente tiene que torturar a Verónica hasta que se lo diga. Un tipo como eél seguramente intuye una mentira, tal vez no conozca las razones pero si las intuye. Ahora solo necesita que su madre le diga donde esta...

Pero hay algo mejor....

Lauro llegó a la estación y abrió las puertas vidriadas de la misma lleno de adrenalina. Delante suyo, a solo unos veinte metros estaban las cabinas telefónicas  Buscó entre sus bolsillos una moneda mientras pensaba debajo del techo de madera de la antigua parada. "Lo mejor es que por alguna razón Merry no puede encontrarla como lo hubiera echo hace algunos años. Si aun lo uniera a ella su enlace "Avisto" como creíamos entonces ya habría dado con ella, es por eso que necesita a la madre, no esperaba que alguien tan sumisa y tonta como Verónica se animara a desafiarlo. Pero lo hizo una vez, cuando intento abortar. Tan pronto como ella se alejaba de Merry, sea en las vacaciones o en otros viajes, ella desconfiaba de él.  Y si no puede rastrearla es porque...es porque parte de ella no quiere ser encontrada y eso significa que....

Tomó el tubo del teléfono publico, se percató de que no tenía cambio. 
- La puta madre...
- ¿Problemas?- Pregunto una voz gruesa detrás de él. Lauro se volteó y vio a Jimmy allí  sentado en los bancos de espera aguardando su tren. 
- ¿No tendrá cambio no es así?
- Seguro, ten.- Dijo el Blusero. Lauro le agradeció,  el sonido de un altavoz anunciaba la llegada del tren hacia Platino. - Bueno, me voy amigo.
- Adios Jimmy, buen viaje.
El músico enfiló hacia al anden, pero antes de marcharse de la sala de espera se dio media vuelta y le dijo:
- Tenga cuidado señor
Lauro lo miro con el cejo fruncido. No parecía una amenaza sino mas bien un consejo.
- Si fuera usted haría el llamado y me iría de aquí  Este lugar siempre queda muy desierto ya para estas horas de la noche y los vagabundos no son el único problema con el que se encontrara... por cierto, cuando viaje a lugares desconocidos  no olvide su equipaje. - Jimmy señalo el bolso de Lauro debajo de sus pies, el mismo que el había dejado en el auto antes de entrar a la casa de Daniela. 
- ¿Como?- Pregunto Lauro, pero Jimmy se había perdido en la niebla de Riggensport.

***

El paraje de la estación era desolador. No se podía ver ni una sola alma allí a excepción de la basura que se había soltado de algunos tachos de basura derribados por el viento. Ni siquiera podía oírse un tren a la distancia ni las comunicaciones que avisaban a los pasajeros sobre arribos y partidas. En verdad era un viejo espécimen de construcción ferroviaria de mediados del siglo pasado. Detrás de Lauro estaban las ventanillas para la compra de boleto con su forma original y un redondo y correcto reloj marcando los segundos fantasmales que pasaban por la estación de Riggensport.

La Soledad y el eco eran las únicas compañeras de Lauro, quien arrimado sobre la cabina telefónica intentaba comunicarse con Liavenna sobre sus últimos descubrimientos, mientras lo hacia no reparó en que su aliento generaba volutas de vapor producto del descenso de la temperatura.
Música
El pulso telefónico fue finalmente cambiado por la voz de Liavenna. Lauro estaba llamando a una linea directa que no podía ser escuchada o intervenida por nadie. A pesar de sus celos no desconfiaba de Arcard, pero sí de Illagros. - ¡No esta yendo en busca de la chica!, esta buscando a su madre mi señora.- Espetó Lauro tan pronto como fue atendido.
- ¿Que dices?
- Sí, él no sabe donde esta...creo que no puede saber exactamente donde esta...- Del otro lado del tubo a Liavenna le volvía el color al rostro y una cálida sonrisa apareció en su palidez. Arcard se emocionó al verla así  supo que eran buenas noticias, las primeras desde que llegó a la casa.
-¿Como es eso posible?- Pregunto Liavenna intrigada.

El Vlaind de Hatanst explicó lo mejor posible todo lo averiguado y luego expusó con claridad Vlaind sus conclusiones. Aunque algo nervioso y apurado por una sensación poderosa de estar siendo observado. Liavenna lo escuchaba atentamente mientras unas lagrimas que mezclaban orgullo y tristeza se enredaban ente sus cabellos.

- Eres maravilloso Lauro, realmente maravilloso. ¿Pero crees realmente que alguien como él Necesite a su madre para encontrarla? Ha de tener una fuerte conexión con la muchacha desde hace algunos años ya como para necesitar de su madre o guiarse por métodos humanos de búsqueda.

- No son los métodos tradicionales mi señora. Lo he visto antes: Algo del engendro que vive dentro de la chica también habita lógicamente dentro de su madre. Tal y como los padres de los Dracidas no tienen suficiente Rettem en su cuerpo como para poder ser uno, sin embargo algo de ello albergan. En este caso es lo mismo, pero de una manera mucho más peligrosa.
- Explícate.

- Lo que sea que utilizan los Avistos para sus poderes es en parte también Rettem, pero de una forma mucho más "viva" que una sustancia. Algo más parecido a un espíritu que habita en ellos. Alguien como Elogios puede recurrir a esa semilla aun dormida en la madre de Daniela y así saber donde se encuentra porque mal que mal son parte de lo mismo. A través de Verónica él puede ver, escuchar y sentir aun quesea una pequeña parte de lo que Daniela hace. Incluso si la muchacha no quiere ser encontrada, su alma Avista es como una Radio, aunque ella no este transmitiendo todavía puede recibir mensajes ¿entiende?

- Claro...comprendo Lauro. Es verdad lo que dices, recuerdo que ellos tenían una forma muy particular de desenvolverse en el combate y era extremadamente difíciles engañarlos. Siempre sabían con exactitud donde estaban los demás y que ocurría en las tierras de los otros como si fueran...
- Como si fueran una sola conciencia. - Corto Lauro en seco luego de encender un cigarrillo. La expresión alegre de Liavenna se detuvo ahí mismo para no regresar. - Ahora mi señora necesito que me haga un favor.
- Dime Lauro.
- Necesito que gane tiempo para mí...tengo que llegar a Verónica antes que Elogios y eso no sera posible a menos que lo retrasemos.
- El ya sabe que estas cerca Lauro...
- Lo se. Pero necesito que me de tiempo para alcanzar a Verónica y romper su "Onda corta" ¿comprende?
- Si te entiendo. Veré que es lo que puedo hacer por ti Hijo. Por cierto ¿Que paso con tu celular?
- Adivine...no tiene señal. Este pueblo esta infestado de Siggets* por donde se lo mire.- Luego observó su maleta y recordó al tal Jimmy. - Aunque tal vez no estemos tan solos como creíamos.
- Llámame cuando estés en Triton. Y Cuídate Lauro.
- Si mi señora.

*1: Siggets, nombre en Sixvandes para los llamados "Malos espíritus". Los Vlaind de Hatanst se dedican a su estudio desde la antigüedad.
***

El Clank del teléfono cortándose hizo eco en la sala abovedada. Liavenna se quedo un segundo observando hacia la ventana de vidrio repartido. Arcard supo que se encontraba en extraños pensamientos, de duda, de muerte o de guerra.
- ¿Pasa algo mi señora?- Pregunto el Vlaind mayor de la Orden. Liavenna le respondió con aires Graves.
- He pasado toda mi vida tratando de evitar una guerra. Ahora me toca comenzarla...
- ¿A que se refiere señora?
La Vlaind giró sus ojos a su viejo compañero:
- Elogios no sabe donde esta la muchacha. Pero esta muy cerca de su madre, según Lauro a través de ella puede encontrarla fácilmente.
 Arcard bajo sus ojos al suelo gris. - Sí, es verdad. Pero no se a que se refiere con eso de la guerra.
- Lauro necesita tiempo para llegar a la madre antes que él y lo menos que puedo hacer por mi sirviente ahora es dárselo. A veces me siento igual que Lauro aquí sentada.
- ¿Y que tiene en mente Jefa?- Pregunto Illagros acercándose tímido al cuarto habiendo escuchado la conversación desde el marco de la puerta.
- Dárselo, por supuesto. Solo déjenme pensar la mejor forma de hacerlo...

***
Arcard e Illagros esperaron fuera del cuarto porque Liavenna dijo que necesitaba cambiarse por ropas más cómodas.  Ambos se miraban el uno al otro a ambos lados del pasillo esperando a que la Señora saliera del cuarto, se estaba demorando más de lo esperado. Arcard trataba de pensar que forma podría tener Liavenna de demorar al Padre Merry, Illagros trataba de imaginar que diría cuando alguien llamase por el teléfono anunciando la muerte de su odiado Lauro.

En las miradas de los dos estaba patente la división que existía entre ellos. Uno que se encontraba allí por puras ansias de poder, el otro por tradición  Cuando una de las Sirenas de la casa entro para asistir a Liavenna casi podría haber adivinado que ambos planeaban matarse el uno al otro cuando estos asuntos terminaran.

- A la torre caballeros.- Dijo de pronto Liavenna quien había salido del cuarto sin ser vista por sus hombres.
- ¿Y que haremos allí señora?-
- Darle tiempo a Lauro y a rezar por que funcione.

Los dos hombres siguieron a la mujer por una puerta lateral que daba a los jardines traseros de la mansión de los Enarmarr. Allí se abrían largos campos verdes repletos de todo tipo de plantas maravillosas y la noche en el norte estaba especialmente despejada. La mujer se dirigió hasta el limite de los mismos donde se abría un sendero pavimentado por añejas piedras blancas. Siguiendo el mismo y cruzando los Bosques linderos de los terrenos se abría el paso hacia una colina donde, en inveteradas épocas,  se alzaba la torre en la cual Liavenna solía oficiar de sacerdotisa para los reyes Vlainds.

Mientras andaba debajo de los Arboles, Illagros se sentía parte de una excursión turística, pues si bien tanto Liavenna como Arcard sabían bien donde pisar, el siempre quedaba rezagado, pues sobre los bosques pesaba un hechizo viejo como el tiempo mismo que rechazaba a todo aquel al que considerar no propio de sí. De no haber sido acompañante de la señora, seguramente se hubiera perdido en los frondosos bosques de Pent.

La luz iba disminuyendo poco a poco, al cabo de unos minutos Ilagros estaba tan cubierto por la flora en su alrededor que no era capaz de ver nada, excepto algunas estrellas entre las copas de los arboles. De pronto, algo ansioso debido al temor reverencial que le producía la parte más antigua de la mansión se tropezó con un material duro. - No te demores Illagros, si no queres perderte el Show. - Dijo Arcard a algunos metros de su posición.

El anciano Vlaind fue en su ayuda y lo auxilio a levantarse. - ¿Nunca estuviste por acá?- Dijo Arcard mirando alrededor.
Illagros meneó con la cabeza.
- Estos son los primeros arboles del bosque de Pent, uno de los terrenos en disputa durante la guerra contra los Dracidas. Rolando tenía, donde ahora esta la casa, su ciudadela y ahora estamos yendo al corazón de su fortaleza o lo que queda de ella.
- ¿Con que me choque? ¿Que no hay acaso luz en estos lugares?....(Dijo Illagros pensando en algún dispositivo eléctrico como el que tenía en sus propios jardines en Brusia).
La Voz de Liavenna llegó desde lo lejos, aunque acercándose a él como una silueta en la oscuridad:
- Tiempo atrás se apagaron las luces en Sigredon, la atalaya del sur. Pero ahora tal vez sería prudente volver a encenderlas....

La mujer susurró algo en Vlaind antiguo de Iridu:
- Domenes asestes Dul....
Lentamente como pequeñas luciérnagas que de pronto deciden despertar tras largo letargo varias luces comenzaron a encenderse en torno al sendero. La más próxima en el objeto que Illagros había chocado con su cabeza. La misma era una estatua alta y blanca, aunque algo descuidada por el tiempo pasado. Tenía la forma de un lamparero en cuyas manos sostenía la propia luz que ahora alumbraba las fronteras de los bosques de Pent. No eran llamas, pero tampoco energía eléctrica lo que despedía aquella estatua, se parecía más bien al brillo del oro más puro que los ojos de Illagros hubieran visto.
- El Sendero de Sigredon...- Dijo Arcard rememorando los viejos tiempos mientras los pequeños puntos, como luces de una pista de avión formaban un camino ascendente hacia la base de la colina.
 - Las guardianas de Pent.

- Apresúrense, no hay mucho tiempo.- Ordenó Liavenna y continuo andando por el camino serpenteante.

Bajo la mirada ceñuda pero vacía de las estatuas, separadas la una de la otra por diez metros de distancia, Illagros siguió a ambos Vlaind por aquella carretera de antaño, donde debajo de la maleza y troncos podridos podían encontrarse muchas de las bases de los viejos edificios, que alguna vez, defendieron ese bosque contra los Dracidas. Muros blancos como la propia nieve y gruesos como la noche.

- Si tan solo tuviéramos algo como esto, creo que no le temería a los acontecimientos venideros Illagros. Dijo Arcard quien seguía observando a los lados sin perder de vista detalle alguno. - Hace muchos años por aquí,  por este mismo camino, partimos con la caballería de Rolando para repeler el sitio de Allion en el norte y sobre nuestras cabezas se levantaban las torres de su Ciudad. Si lo hubieses visto Illagros ¡Todos esas mujeres, esas doncellas arrojando sobre nuestras cabezas pétalos de flores blancas y rojas! Las trompetas bramando entre las colinas y el estandarte del León bien alto sobre nuestras cabezas erguido y orgulloso.

Rolando y su hijo delante de todos nosotros guiando la marcha y detrás la infantería con sus armaduras doradas rutilantes a la luz del alba...si tan solo tuviéramos el cuarto de los hombres y la mitad de la valentía que en aquellos años podríamos por fin descansar en paz.

Poco a poco la fronda fue cediendo en el terreno y el camino se hizo recto para subir a modo de escalera a la cima de la colina. Liavenna seguía adelante, decidida y valiente, con sus cabellos dorados acariciándole su espalda. Cuando ella se detuvo, los otros dos hicieron igual e Illagros vio frente a el lo que parecía los primeros tres pisos de una torre venida abajo.

- ¿Que vamos a hacer aquí?- Pregunto mirando el bosque brillar como el oro en plena noche debajo de el.
- Esta torre fue construida por mi abuelo para vigilar los pasos al norte y a las fuerzas de Sigmund en las colinas de Darvis como ademas las costas orientales del Margun. Solo dos cosas se pueden hacer desde Urss-Arkgor: Orar o guerrerar. - Dijo Liavenna ingresando por el viejo arco ornamentado por el cual se ingresaba a las escaleras de la torre.
- ¿Vamos a llamar a nuestros ejércitos?- Dijo Illagros burlándose de Arcard.
- No, pero vamos a dar el primer golpe. - Contesto Liavenna. - Siganme.

Ascendieron por una escalera de caracol dentro de las ruinas, bastante bien conservada a pesar de la maleza y las enredaderas que crecían por dentro de la estructura. Al llegar al segundo piso, rodeados por muros bien sólidos de piedra blanca, aunque en algunas partes ya gris o negra debido a la inclemencia del clima y el tiempo, Illagros observó hacia arriba y vio las estrellas brillar con una intensidad que le era desconocida. Todo el lugar estaba rodeado de una energía que era una mezcla entre nostalgia y esperanza, poder y sabiduría o quizás una ambigüedad entre luz y oscuridad que crecía en su mente.

Cuando Liavenna le echó una mirada a medida que subía por las escalinatas sintió que estaba siendo atravesado por la misma. No le gusto aquello, tuvo la impresión de que en ese lugar los ojos de su maestra eran aun mucho más profundos de lo que podían ser debajo en la tierra mortal. Porque estando en Arkgormaar (Otro nombre para la torre cuya traducción sería: El Vigía de la oscuridad) nada parecía salido de lo común o lo mundano de la modernidad.

Finalmente llegaron a la cima, que no era otra cosa que la cuarta planta de la torre, los otros siete pisos habían sido derribado muchos años atrás por los Jethis durante la guerra. Sin embargo estaban tan alto como en un pequeño cerro y las montañas, de copos nevados de las Sorrim parecían más cercanas en el oeste.

Liavenna se paró en el centro y se quitó sus ropas hasta dejar solo su túnica blanca ceremonial, con su torquel dorado sobre el níveo cuello y puso ambas manos en sus caderas. - Ha pasado mucho tiempo desde que no hago esto, espero que todavía pueda lograrlo.
- Bueno señora, no ha estado fuera de practica en los últimos días precisamente.
- Más vale que esto le de a Lauro todo el tiempo que necesita, de lo contrario acá se acaba nuestra misión.

Illagros, quien se sentía totalmente ajeno a la conversación se sentó sobre una piedra larga y rectangular que había sido en otro momento parte del muro de la torre y encendió un cigarrillo. Esperando que su jefa hiciera algo muy de ella como orar y llevar buena onda o algo así a Lauro. Siendo un Vlaind de Gerardie, Illagros comprendía muy poco sobre la magia de los otros Vlaind.

En la Hostería de Triton Parade a Merry empezó a picarle la nuca, lo que interrumpió su meditación, que obviamente no hacia otra cosa que buscar a Lauro, pues quería saber si había averiguado sus intenciones. Algo parecido sintieron los demás involucrados en el asunto. Daniela se revolvió en sueños dentro de la camioneta, Rise tuvo una extraña sensación de ansiedad, Alaysa interrumpía el tercer coito consecutivo con Crisald y Karl soltaba la escopeta que acaba de reparar.

Música 
Liavenna abrió su mano derecha y dijo en lenguaje de Iridu:
- Dinaan era sillon.- Sus palabras se perdieron entre las colinas y los pinos del bosque.
Acto seguido un gran y rutilante arco de oro macizo se apareció  corporizándose sobre su cabeza resplandeciendo hasta tocar sus manos como entregado por divinas manos. Illagros bufo:
- Con todo respeto señora,  a pesar de que todos sabemos lo poderoso que es el arco dorado de Rolando, dudo mucho que sea efectivo contra...
- Igenorad estipul- Continuó Liavenna y, al igual que el arco, una flecha dorada se apareció en su mano izquierda.

Merry tuvo la imperiosa necesidad de mirar hacia el oeste, algo compungido o preocupado de repente.

Liavenna posó la flecha en el arco y tenso de él. Por el momento el fulgor y la magia se habían ido y en sus manos solamente sostenía un arco y una flecha de oro que más allá de ser muy bonitos no parecían tener otra propiedad.

Liavenna hablo en voz alta, aunque no se dirigía precisamente a nadie allí:
- Este es el arco y la flecha dorada que le fueron otorgados a los antepasados de mis antepasados en tiempos de desesperación. Mucho antes de que los Vlaind existiéramos el auxilio de los Dioses de la antigüedad le fue dado a los hombres de buen corazón para resistir el poder de las tinieblas

Tanto Illagros como Arcard comenzaron a sentir que una poderosa energía  bondadosa y cálida rodeaba a su señora. La brisa sobre la colina se transformo de pronto en un céfiro vencedor que rodeo la figura de la Dama de Allion con ribetes dorados que iban aumentando en cadencia.
- Hoy recurro a dicho poder como mis antepasados Notielienses en igual apremio.

El resplandor dorado rodeaba ahora toda la figura de la mujer y sus cabellos se agitaban como si estuviera dentro de un remolino al igual que sus ropajes, la punta de la flecha comenzó a centellear como una estrella tomando cada vez más y más fuerza.
- ¡Dame tiempo padre!, ¡y Dame sabiduría madre!. ¡ Guía esta flecha al corazón de nuestra desgracia y conviértela en esperanza para nuestra gente si no nos han olvidado aun los severos poderes de la tierra!

Merry, en Triton supo inmediatamente que la vieja Vlaind estaba concentrando toda su energía en el oeste.
-No Tienes el poder para lograrlo Liavenna Enarmarr, tiempo atrás este mundo ha sido librado a su suerte. ¿Que esperanzas guardas en el mundo de los Dioses-Debiles-Del-Cielo? Mejor sigue el consejo del padre de Crisald y acéptalo: Los tiempos cambian y los Dioses también.-

Las Rocas en el suelo alrededor de Liavenna comenzaron a fundirse como si estuvieran expuestas a las temperaturas de un volcán  la flecha dorada se transformó de pronto en un rayo de luz dorado al cual era difícil ver directamente, cegaba a todos los presentes menos a la Dama de Allion quien estaba sudando debido al inmenso esfuerzo que le producía pasar esa energía a través de su cuerpo, debilitado y adormecido por las largas noches de insomnio.

Desde el pueblo más cercano todos vieron los vestigios de la torre encenderse como un árbol de navidad, sus pequeñas troneras y ventanitas se llenaron de un color dorado y blanco que fue ascendiendo hasta la punta, donde Liavenna sostenía la flecha. El viento tomó su punto más álgido llevándose consigo algunos arboles y parte del tendido telefónico:
- Que el fuego del Ramkkara te quite lo Vanidoso Elogios- Dijo Lievanna y soltó la flecha.

En el preciso instante que hizo esto, Illagros cayo al suelo como si de pronto una turbina de un 747 hubiera comenzado su vuelo delante de él. Arcard se sostuvo en una de las columnas de la torre, como un pequeño pero luminoso cometa amarillo la flecha salió volando desde la torre en dirección al este, directo a la posada "El Olimpo"

***
Música
La Ford de los Dracidas llevaba unas cuantas horas en la carretera en dirección al norte. Ya estaba muy oscuro y a ambos lados se levantaban los pinos de los bosques de Pent y Rent, viejos hermanos del antiguo mundo, testigos de muchas cosas que siempre callaran. Rise conducía y como si se tratara de un niño de siete años que se va a de vacaciones con sus padres, manejaba mientras cantaba con Daniela "Karma Camelon", canción hallada en un porta CDs del dueño original. Ambos palmeaban junto al estribillo y se reían,  Miranda solamente estaba echada en el asiento trasero con cara de sufrimiento.

Lo cierto es que estaba allí a regañadientes. Primero tuvo que dejar su amada motocicleta atada en la parte superior de la Camioneta, cosa que la preocupaba. "Si se le rompe un solo espejo te arranco los huevos por la nariz Rise" le dijo mientras este la ataba con fuerza. Según Rise, era mejor que ella llevara la delantera con la motocicleta, pero Daniela no estuvo de acuerdo. Cuando le preguntaron porque, respondió algo muy Daniela "No se, me da mala espina" A Miranda no le gustaba nada seguir el consejo de una desconocida por una "Corazonada" pero Rise le rogó porque confiara en su instinto y ella termino por acceder con tal de marcharse de una vez al bosque. 

Segundo: Algo raro le pasaba a su amigo Rise, si bien seguía siendo el tipo que ella conoció en el Bosque en la niñez, ahora estaba como más "Pelotudo", haciendo pelotudeses mientras preparaba las cosas para el viaje y diciendo muchas pelotudeces que a menudo hacían reír a Daniela, como ahora, cantando esa música de maricones. Traduciendo esto en un lenguaje más normal, Miranda quería decir que Rise estaba más "Alegre sin necesidad" porque uno puede estar contento, pero eso de andar con esa sonrisa idiota las 24 horas del día no era nada que se viera en el bosque donde ella vivía  "La ciudad le pego mal" Pensaba mientras observaba a Rise cantar junto a Daniela. "O la chica lo tiene pelotudo"-

Y por último estaba la chica, esa tal Daniela. Lo cierto es que Miranda no confiaba un carajo en ella. No le agradaba la forma en que de pronto estaba tan callada como una piedra para pasar, sin razón a aparente, a un estado de animo mucho más efusivo, a menudo cuando Rise estaba cerca de ella. Era una cosa muy dual como para llevarla al bosque. A Miranda le recordaba a los Vlaind de Rolando, que de pronto y sin muchas tribulaciones se despachan compañeros de trabajo, vecinos, novias o lo que sea que despierta su irritable y oscura alma.

Desde que salieron de Oldbridge Miranda no dejaba de observarla y convenció a Rise de que al menos, si iban a viajar con una especie de exterminador de Dracidas converso, le quitara las armas por precaución  Rise no quiso acceder a esto, pero finalmente fue convencido por la insistencia tan particular de su amiga. Daniela no se quejo en lo absoluto y Miranda se alarmó. Para ella ningún Dracida o Vlaind que se precie de serlo deja que le quiten las armas mientras anda con extraños. 

"¡Tiene 18 años por el amor de Dios Miranda! ni siquiera vos eras así de desconfiada a su edad ¿o si? ¿Jugabas con muñecas o con un Ak-47?" Le dijo Rise mientras Daniela dormía con aires angelicales en el pórtico de la casa aguardando para marcharse. 

La verdad es que sí, ella había aprendido desde sus 8 años que la vida de un Jethi es una vida donde el peligro es constante y era esto mismo lo que enseñaba a sus aprendices en el bosque. A veces no hace falta que uno se cruce con un Vlaind malhumorado, a veces los hombres son tan peligrosos como ellos. A veces la gente le teme a lo que sabe no puede vencer e intenta destruirlo o dominarlo. 

Los Jethis de Sigmund como Miranda son, en todos los casos, seres extremadamente sensibles.  Tienen una gran conexión con sus sentimientos y sus vivencias en este mundo. Lo que provoca que se transformen (si logran vencer sus desbordes emocionales) en personas amorosas, dulces, compañeras, fieles y pasionales. Si ellos no llegan (¿Cuantos de nosotros llegamos alguna vez?) a exorcizar ciertos miedos y prejuicios se vuelven seres muy cerrados, fríos, y desconfiados. 

Adivinen a que grupo pertenece Miranda, bingo.
"Sigmund de Hielo" les llaman pues son más proclives a este tipo de elemento que los del fuego. Y Miranda tenia buenas razones para serlo. A los 8 años, cuando sus poderes despertaron en Vicent Town, su padre quiso entregarla al MI5 para convertirla cuando creciera en un agente de inteligencia. Lo que hizo que, desde su más temprana infancia se sintiera como un X-man en medio de un poblado demasiado normal, al menos en la superficie. 

Cuando una chica de su clase se enojaba, a lo sumo, lloraba mucho y pataleaba en la tienda de dulces. Cuando Miranda se enojaba las cosas se prendían Fuego, así de simple. O se congelaban hasta estallar en cientos de gélidos pedazos como le ocurrió con la lapicera de una de sus compañeras. Mientras estuvo en la escuela estatal todos, todos, la llamaban a sus espaldas "Ojos de Fuego" en referencia al famoso personaje de S.King. El estreno de la película coincidió con el despertar de sus poderes. Tal vez por que al verla en la sala de su casa junto a su madre supo, en lo más profundo de su cabeza que ella podía hacer lo mismo y eso la aterrorizo toda su vida. 

Al despertar los Jethis siempre hacen cosas muy locas como hablamos antes. Rise le hizo unas lindas ventanitas al abusivo de su escuela en la dentadura y otras cosas de las que luego hablaremos. Karl destrozó a trompadas a su padrastro cuando todavía estaba en los primeros años de la primaria. Daniela adivinaba resultados de football y tenía visiones del futuro. Cosas raras pero satisfactorias para un niño, porque a partir de ese momento se da cuenta que tiene algo que nadie tiene y sobre todas las cosas todavía puede creer que es Posible que aquello sea real o normal.

Pero incendiar las cosas ya es otro tema. Nadie le diría a una chica "¿ Así que te estaban molestando e incendiaste toda la escuela? ¡Así se hace Miranda, les enseñaste una lección" Y sean sinceros ¿Ustedes se juntarían con una chica que al enojarse transforma en hielo lo que toca? ¿O lo quema? ¿O lo hace salir volando con una especie de torbellino? Desde sus primeros años Miranda tuvo siempre la idea de que ella era un peligro para los demás  Y en añadidura, los otros tampoco la querían mucho, le temían, y al temerla muchos la odiaban por hacerlos sentir así. 

Lo que provocó que se llevara bien con Rise  era que él fue la primer persona en decirle que sus poderes le parecían geniales, que los envidiaba, que eran asombrosos. Todavía recuerda lo dicho por él bajo los arboles de Hosmusilias. Un comentario que le pareció estúpido en su momento, pero que luego y secretamente (muy secretamente) lo uso varias veces con sus alumnos cuando tenían ese tipo de problemas:

"Eres como los X-Man o Somos como los X-Man. Tenemos estos poderes y capacidades que generan temor a las personas normales, nos persiguen, nos apartan o nos esconden. Pero lo cierto es que podemos usarlos para hacer cosas buenas. Y aquí Mitril se parece bastante, en ese sentido, al Profesor Charles Xavier..."

Al recordar aquello una Sonrisa le nació en el rostro mientras miraba por la ventanilla. "Los X-Man" solo un tipo como Rise podía salirse con algo como eso. Pero era muy efectivo a la hora de levantar los ánimos  quizás después de todo Daniela también debió sentirse así según lo que Rise le contó.  Siempre tenía como esa necesidad de andar regalandole felicidad y aliento a todas las personas que se encontraba en el camino. A veces Miranda envidiaba esa capacidad...

- ¿Te acordaste de algún buen chiste Miranda?- Dijo Rise moviendo el retrovisor para ver la cara de su compañera- La expresión de Miranda volvió a la corriente.
- No me jodas Rise.
- Estuviste muy callada últimamente. Eso si que es raro en vos...
- No me jodas y seguí manejando.
- Decime que te pasa, Daniela ya se durmió...se ve que el poder favorito de su especie es "Dormirse en cualquier lugar y a cualquier hora"
- Nada, estaba pensando que iba a hacerte si esa moto se llega a caer del techo. 
Rise se rió alto y claro. Y como si le brotara del propio pecho o del corazón salió un comentario que años atrás no hubiera echo jamas:

- Yo estaba pensando en que hacerte también ..- Casi saca las manos del volante hacia su boca horrorizado por lo que acaba de decir. 
- ¡¿Que?!- Dijo Miranda con un dejo de condesa alterada aunque sin monóculo.
- Nada Miranda...Bromas ¿Te acordar que la gente  a veces se ríe y dice cosas que se salen de lo cotidiano...
- Callate y maneja que quiero llegar de una vez.
Rise continuaba:
- Por lo general esos comentarios o exageraciones de situaciones normales son llama...
- Rise...
- Bromas, que hacen que la gente se sienta bien en vez de andar con cara de culo todo el día.

- ejejejeje. Dijo Miranda burlonamente. - ¿Y  a vos que te pasa que andas tan payasito últimamente  ¿Tu  nueva amiga tiene el poder de tirarte la goma mentalmente mientras duerme?
- ¿Por que siempre tenes que hablar así de ella?- Otro comentario que Rise no hubiera echo si no hubiese estado a punto de morir unas horas atrás salio de su boca. - ¿Estas celosa?

(Si idiota, me muero de celos,-¿Que mierda acabo de pensar?) - ¿Celosa? ¿De esa freak de la ciudad? Vos tenes que dejar de fumar porro Rise.

- Si te interesa saberlo, el hecho de que tenga una buena amiga no cambia nada. Seguís siendo mi compañera- Le extendió el paquete de Lucky Blend por detrás del asiento.  - Pero ella tiene la sana costumbre de a veces reírse y hacer boludeces como yo. 
- Si, también tiene la sana costumbre de asesinar Jethis. 
- ¿Otra vez con ese tema?

- Perdoname por preocuparme por vos Rise. No hay nada de peligroso en andar con un bicho salido de la Dimensión desconocida-
- Nosotros también fuimos bichos de la dimensión desconocida  ¿o me equivoco?

- Si pero no matábamos a los que se nos acercaban con buenas intenciones. No te preocupes igual, la tengo vigilada. A la primera paff, se acabo el problema. 

Rise hizo silencio, vio que Daniela se movía en sueños y se percató al mismo tiempo que el viento de pronto había cambiado inesperadamente. Los pinos de Pent parecían estar doblándose hacia la derecha, Miranda vio y sintió igual.

Daniela poso su brazo sobre el Dracida de una manera tenebrosa. Miranda estuvo a punto de desenfundar una de las Ballers. - ¡Para el Auto Rise!- Dijo Daniela con sus ojos inyectados de Amatista.
- ¿Estas teniendo otro ataque o...
-¡Para el auto YA!

Miranda miro a su izquierda y vio un puntito amarillo que crecía y crecía. - Tiene razón Rise, para la camioneta.

El Dracida se detuvo en medio de la carretera tratando de entender que le pasaba a sus compañeras y cuando estaba estacionando el carro en medio de la ruta oscura y brumosa pudo percibir un poder demoledor que venía a toda velocidad desde su izquierda. - Bajen todos. Ahora.- Dijo Daniela con la consternación y el miedo en su voz. Todos le hicieron caso, hasta Miranda. 

Rise y la Jethi de Sigmund examinaron el cielo. - Vos que sos de Bilingord tenes mejor vista que yo ¿Que es eso? ¿Un satélite?- Pregunto Miranda.
- No, se mueve demasiado rápido y viene para acá.
Daniela grito:
- ¡La moto!
Ambos la miraron extrañados.
- Saquen la moto de la camioneta...va a quedar echa polvo contra los arboles del costado. 
- Seras muy rarita pero tenes buenas ideas.- Dijo Miranda. Ambos desataron a "La Niña" y la dejaron al resguardo-
- ¿Que pasa Daniela? ¿Vos sabes que es eso?- El punto amarillo se hacia cada vez más grande y bajaba más y más a tierra.
- No se que es...pero siento como si la energía de algo o alguien estuviera viniendo para acá  Creo que va en esa dirección.- Daniela señalo hacia el sureste. 
- Por ahí esta Triton Parade. Dijo Miranda. 
- Bueno, alejémonos del camino y por las dudas saquemos algunas cosas. - Dijo Rise mientras la sensación de estar a punto de ser aplastados por un martillo llegaba hacia ellos. 

El Jethi de Bilingord se quedo examinando el extraño objeto:
- Ya se que es, pero no puedo creerlo.
- ¿Que?- Preguntó Miranda mientras bajaba de la camioneta las armas y la comida.
- Es una flecha dorada de Rolando....- Continuo Rise con una expresión de asombro que solo crecía con el tiempo.
- ¿Una que?- Dijo Daniela como si Rise y Miranda estuvieran hablando de Ingeniería. 
- Una Flecha dorada de Rolando. Para que lo entiendas, era como un Misil Tomahawk en tiempos antiguos. Pero nunca vi una que volara tan rápido...
- Ni que brillara tanto. - Añadio Miranda.
- Va hacia Triton Parade...esta buscando algo ahí ..o a alguien. Dijo Daniela con sus ojos amatistas brillantes en la nocturnidad. Ojos que hacían desconfiar a Miranda temiendo de que de pronto los atacara como tomada por alguna locura.
- ¿A quien busca?- Pregunto Rise.

Las criaturas en el bosque de Pent comenzaron a huir, la pelota dorada ahora estaba más cerca y parecía estar bajando a la tierra. Ellos estaban a unos 6 kilómetros de la Salida a Triton. Los pájaros huyeron con sus alas en la noche recortando la silueta de la luna. La noche aclaro por un instante, el poder abrazador de Liavenna estaba por pasarles sobre sus cabezas antes de que pudieran evitarlo. 

Uno de los letreros que decía "Cuidado, Animales sueltos" llegó volando desde el oeste, era como una oscura saeta cortando todo lo que encontraba a su alrededor. Antes de que Daniela o Rise pudieran reaccionar, los ojos de Miranda despidieron una luminiscencia tan verde como una botella de cerveza y de sus manos emergió una especie de contra viento. El céfiro violento que había levantado en un santiamén a modo de protección desvió el cartel. De no estar ella allí Daniela ya estaría decapitada. 

- Todo el mundo abajo, ahora. - Ordenó Rise. Tomó a ambas y se lanzó a la canaleta. Ahora parecía que un monzon había llegado para arrasar con todo en su camino hasta su objetivo, Triton Parade. La pelota ignífuga de tamaño surrealista cruzo el cielo en un solo segundo. Los arboles más jóvenes en los lindes de Pent salieron volando en un segundo, arrancados de raíz por la fuerza de la flecha dorada de Liavenna, los otros, que estaban más firmes se incendiaron. En un solo pestañeo la noche se puso roja como las salas del infierno.  Miranda vio desde su cobertura como, por acción del viento, la camioneta era disparada contra los pinos del bosque a la izquierda, Rent. La chapa y los fierros de la Ford se destrozaron entre los troncos, que serrucharon al automóvil como si estuviera echo de juguete. 
"Eso le podría haber pasado a la Niña, o a mí si hubiese estado manejando la misma en vez de ir en la camioneta. Sera rarita pero nada boluda..." Pensó Miranda. "Y Rise ya podría sacarme la mano del culo..."
***


Música
Todos la vieron cruzar el cielo desde su posición  inclusive Lauro quien iba con su auto directo a Triton, desde el retrovisor pudo observar esa tea encendida cruzar la noche como el carro de una deidad cabalgando hacía la victoria.

La flecha dorada de Liavenna cruzó  más de 200 kilómetros rompiendo la barrera del sonido. Desde la posición de Merry parecía que el cometa estaba arrancando la noche de cuajo a su paso, fulgurando cada vez más y creciendo más y más en tamaño. La cabeza puntiaguda de la flecha de Rolando comenzó a descender una vez llegó a su punto de caída  y cayo sobre Triton Parade con el sonido de una bomba.

Merry no tuvo tiempo de decir "Ay", aunque sin duda al ver semejante astro condensando venir directamente hacia su ventana sintió  por primera vez que estaba subestimando a sus enemigos.  Su largo abrigo de cuero comenzó a deshacerse como si las partículas de su tela estuvieran desapareciendo una a una y los lentes se le quebraron en un instante, cayendo al suelo mientras la pelota crecía y crecía antes de chocar directamente contra él. La cruz de plata de su cuello se derritió sobre su propia piel generándole un ardor doloroso.

Lauro vio desde su auto como la fachada delantera de la Hosteria el olimpo se doblaba unos cuantos metros hacia dentro frente a la pelota dorada que ya tenía el tamaño de un globo aerostático.  Y entonces impactó y por su sonido Lauro pensó que sus oídos iban a estallar al igual que la posada. La versión antigua y épica de un Misil Tomahawk (como la llamaría Rise)  chocó de lleno con la ventana de Merry y un bálsamo de fuego la abrazo en un segundo haciéndola saltar por los aires en un sin fin de pedazos. Los vidrios del auto de Lauro estallaron y tuvo que detenerse, el resplandor fulminante casi lo cegó.  El techo de "El Olimpo" se convirtió en un millón de brasas ardientes que se dispararon en todas las direcciones. Por puertas y ventanas la luz dorada de la flecha arrasó con todo dentro, menos con las pocas vidas humanas en ella. El clamor del humo y el polvo se levanto en la noche con la forma de un hongo que hizo llover cenizas y fuego sobre el poblado por unos dos o tres minutos pasado el impacto.

Lauro, desde la carretera  se quedo mirando asombrado y orgulloso de que su maestra le estuviera devolviendo sus servicios con creces. No se disparaba una Flecha dorada de ese tipo desde los tiempos de Balabord y probablemente se debía a que nunca habían estado tan cerca de la destrucción como ahora. Y la única que entendía eso, mal o bien, era Liavenna. Una heroína  confundida, pero heroína en fin en un mundo de cobardes y de estúpidos.

- Vaya manera de "Ganar tiempo"- Pensó el Vlaind satisfecho con los resultados. Ahora el Olimpo no era otra cosa que un cráter de 100 metros a la redonda lleno de escombros y vestigios encendidos en llamas.

- Mi...mi...seño..señora...- Dijo Arcard observando a Liavenna de una manera totalmente distinta  Pocas veces la había visto luchar y en esas ocasiones había sido con las armas tradicionales.
- ¿Si Arcard?- Dijo Su maestra luciendo ya más humana, aunque como revigorizada por su disparo.
- Le..le..¿Dio?
Liavenna Sonrió como si se tratase de la versión femenina de Robin Hood. Ayudo a levantarse del suelo a Illagros y le quito el polvo de la ropa. - Justo en la nariz. Le guiño un ojo a Arcard y lo palmeo en las espaldas.
- ¿Usted...usted..hizo eso?- Dijo Illagros utilizando sus poderes para ver el pavoroso incendio en el que se había transformado Triton donde ya se movilizaban las fuerzas de seguridad creyendo que un ataque terrorista había tenido lugar - Es...es..impresionante.
Liavenna encendió un cigarrillo:
- ¿Que se creen que solo Alaysa tiene Rock? Vamos a comer algo, me dio mucha hambre. Dijo Liavenna y se fue como dando saltitos llena de una alegría que desconocía desde sus años mozos.





viernes, 11 de enero de 2013

El Ritual de los Condenados XIII

Capítulo XIV

El Secreto de Verónica

Eran alrededor de las once de la noche cuando Selena Andropova, inmigrante Brusa llegada al país hace tan solo dos años llevó el café negro con unas gotas de Coñac a ese sujeto tan distinguido que acaba de entrar en "Monrning Joe" un cafecito esquinero del pueblo que, a pesar de su nombre tan Himburgues, anunciaba en su vidriera que hacían Repostera Helleniana.

Lauro llevaba algún tiempo dentro revisando diligentemente tanto el diario como la Biblia que había traído de la casa de Daniela. Solo para asegurarse de que Liavenna no se preocupara por él llamó a la mansión y dijo a Illagros que avisara que había decidido recavar información sobre el asunto antes de ir en busca de Elogios. Illagros no tomó para bien la noticia, pero Liavenna no pronunció queja alguna, atravesada por el dolor como estaba; solo le pidió que se cuidara y, que en lo posible, tratara de llegar a Triton Parade en uno o dos días.


Del otro lado del cristal de vidrio repartido las calles vacías seguían recibiendo su porción de la nevada, bajo la luz cálida de su mesa Lauro examinó el diario de la madre de Daniela. Las entradas más antiguas no tenían mucho más de 20 años, por lo que sus memorias eran recientes. A juzgar por el contenido de sus comentarios, los problemas para Verónica, o al menos los problemas que necesitaban ser "Leídos y Escuchados por Dios" comenzaron poco después de la llegada del Padre Merry a Riggensport.

2 De agosto de 5980

El padre Simon ha fallecido. Aun no nos explicamos como fue que ese rayo atravesó el techo de la iglesia y lo fulminó, pero a veces estas calamidades ocurren. Fue feo ir al velorio, era un hombre realmente decente y preocupado por su rebaño, en la asamblea todos están de acuerdo en que se levante una placa conmemorativa en la Iglesia de San Jorge. Es triste que un hombre de Dios muera, y más cuando todos sabemos que había sido un héroe en la Segunda Guerra Mundial salvando a todos esos niños Judios de la ocupación Nazi. Hoy ha venido un Rabino desde Blondres junto a un enviado de la embajada de Isroel para dejar una corona conmemorativa, creo que le pondrán su nombre a una calle allá en Tel Aviva.

Sin embargo a todos nos ha gustado mucho conocer a su reemplazo, llegó hace una semana desde Merlin, es un Helleniano que domina muy bien el Himburgues. A pesar de que es muy joven para ser párroco (creo que no tiene más de 30 años) es de la misma congregación y tiene servicios distinguidos. Mi marido teme que sea un comunista, porque al parecer él ayudo a los rebeldes de Oldbridge Town refugiandolos en la capilla de la misma orden cuando se levantaron contra el gobierno. A mi el Señor Merry me parece un sujeto muy correcto, aunque siendo tan joven puede que tenga algunas ideas...comunistas. 

Lauro saco de su cigarrera de acero su fino tabaco. No era un fumador, pero cada muerte de obispo disfrutaba de poder encender un cigarrillo, especialmente en invierno junto al fuego luego de la sopa o el café  Selena, desde el mostrador iba a levantar una queja, a pesar de que los dos estuvieran solos. Lauro la miró tenso en un comienzo pero luego saco a relucir todo su encanto:
- Sí, también podes fumar si queres.
Selena, una brusa muy tímida y que sufría la discriminación de muchos en el poblado largó una risita tonta.
- Yo también fumo, pero el jefe se enojarria si lo ve.
- ¿Esta el jefe por acá?- Preguntó Lauro haciéndose el distraído.
Ella volvió a sonreír.
- La vida es corta. Le dijo Lauro sabiendo exactamente a que se refería  Se acercó al mostrador y le dejo un cigarrillo. - Que sea nuestro secreto.
Embobada por la belleza del Vlaind la Brusa se puso roja como tomate y fue a fumar al deposito. Lauro encendió el suyo y volvió a su lectura.

3 De Septiembre de 5980

Hoy me he confesado por primera vez con el Padre Merry, vaya si que es distinto a Simon. Le conté sobre la desgraciada costumbre que tiene mi esposo de beber. Sobre lo odioso que es verlo embriagado y alejado del camino del Señor. A menudo Simon me decía que rezara por su alma, pero el Padre Merry no solo me ha dado una buena lista de salmos para recitar frente al altar, sino que también estuvo muy interesado sobre nuestro matrimonio. 

También le conté sobre mis pesadillas con el Apocalipsis. Me dijo que los sueños sobre el fin del mundo son muy comunes en la gente. Me resulta algo extraño aunque emocionante que el Padre Merry no sea tan ortodoxo como era Simon. Me dijo que si continuo teniendo ese tipo de pesadillas no debo creer que el fin esta cerca "Porque Dios solo sabe cuando eso ocurrirá y no se lo revelara a nadie hasta el día del Juicio, cuando sea tarde para arrepentirse"  Me ha recomendado ir en busca de un Psicólogo. Quizás deba escucharlo, al ser tan joven puede tener ideas un poco locas pero sin duda interesantes. 

También me dio algo de vergüenza decirle que desde que nació nuestro hijo ya no tenemos relaciones sexuales. Es algo pecaminoso y peligroso tener sexo sino se desea procrear, Dios lo sabe. Hemos discutido el asunto con Robert la semana pasada, él no quiere saber nada con tener otro hijo, de hecho creo que no quiere saber nada conmigo. Han pasado muchos años y la belleza que Dios me dio en mi juventud comienza a marchitarse....pero el Deseo. Dios Me Libre de la Tentación. 
Dios Me libre de Satanás en todas sus formas.

Lauro escuchó la campana que anunciaba a un nuevo cliente, teniendo en cuenta los últimos sucesos se dio vuelta con una mirada sospechosa. Era un hombre de color en busca de un café,  nada en eso parecía estar fuera de lugar. Cuando Selena regresó apresurada con olor a tabaco ambos se sonrieron y el regresó a la lectura. El hombre de color bajó el ala de su sombrero panameño en dirección a Lauro a modo de saludo. Ante la duda, Lauro solo inclino ligeramente la cabeza y prosiguió. 

Había otras cosas de poca importancia que la madre de Daniela había dejado allí  pero pudo notar como su letra prolija iba tomando cada vez unos trazos más erráticos que dejaban de manifiesto al ojo entrenado que cada vez estaba más y más tensa, aunque sus palabras no la delataran. En la que leía ahora, su letra estaba bastante desdibujada a razón de la anterior:

4 de Diciembre del año 5980
Hoy Satanás se hizo presente en mi casa, aunque Merry diga lo contrario yo se que es así  Me encontraba lavando los platos cuando el nuevo cartero llegó a entregar la correspondencia. Resulta que el loco de Doubts, un hombre que viene a la iglesia por que no puede dejar sus vicios, ha conseguido trabajo como Cartero del pueblo. Al parecer el Padre Merry se dio cuenta que necesitaba un trabajo digno y lo recomendó para el puesto luego de que la Señora Miglad tuvo que dejarlo debido a un cáncer. Al parecer no es nada grave, pero le llevara tiempo recuperarse de la operación. 

No quiero ser mala, se que Doubts es un buen cristiano y ha echo mucho para enderezar su vida, pero cuando esta bebido es peligro e insoportable. Hoy llegó a mi casa, como dije, mientras lavaba los platos. Robert no estaba, y tan pronto como recibí la correspondencia de sus manos sentí un hedor a licor insoportable  Lo despedí lo más rápido posible a pesar de que deseaba darme charla, sus ojos verdes me miraban de una manera  pecaminosa. 

Le cerré la puerta en la cara casi, aunque en ningún momento se propasó conmigo lo escuche decir 
"Adiós Señora Vounsheim, es un gran placer volver a ver su trasero" Y se fue riendo medio tambaleante por el jardín delantero. 

Es horrible pensarlo, lo se. Pero a pesar de su comentario estúpido y guarro me hizo sentir...¿Atractiva? Cosas del demonio, seguro que si. Pero esa noche cuando llegó mi marido me pregunte si el, bueno.... si el pensaría lo mismo que el Señor Doubts ahora. 

Luego de tomarse su segunda taza de café  Lauro comenzó a comparar las anotaciones en la Biblia de Verónica junto a las que yacían en el diario personal. Estaban conectadas. Mientras la señora Vounsheim se debatía o se mortificaba por su redescubierto deseo sexual los sueños sobre pasajes bíblicos o del apocalipsis  aumentaban. Como también las menciones en sus entradas sobre el Padre Merry.

Con el paso de los meses las anotaciones sobre su hijo único hasta el momento o su esposo habían sido reemplazadas por cosas de la iglesia o del párroco.  Lauro, que al haber enseñado en escuelas historia, no podía evitar hacer la comparación de esas notas con las confesiones de muchas de sus estudiantes buscando consejo por estar enamoradas del "chico listo" de la clase o quienes se encontraban en años superiores.


El Vlaind cerró por un instante ambos objetos y se quedo mirando por la ventana, donde la noche era joven aun. A pesar de que conociera ya a Elogios, lo dicho por Arcard antes de su partida le volvió a la mente "Lo que Él Significa". Como buen guerrero que era en su momento, en un momento de lucha desesperada Lauro pudo adivinar sin falta de investigación que el Padre Merry, Elogios en ese entonces, era un espécimen muy raro que el no podría identificar. Un espíritu fuerte y antiguo como esos que los Jethis de Sigmund investigaban en el bosque de Hosmusilias. Han existido otros casos sobre cosas como estas que los Vlaind conocen por leyendas propias.

Sin embargo Elogios parecía tener, según el diario de la madre de Daniela, un muy especial cariño por la especie humana. Mas allá de las exageraciones de la enloquecida señora, se podía ver que era un espíritu bondadoso y noble, nada que encajara en el recuerdo que albergaba de la antigüedad, ni el miedo que le producía.

"Supongamos por un momento que el plan de Merry es como dice la Jefa y su intención es la de despertar a la muchacha para que ella luego junte en su entorno a otros Avistos o convierta a los Dracidas a su nueva "palabra de Heills"  ¿Porque lo haría con semejante secretismo? "

Como buen profesor de Historia Lauro había pasado muchos años investigando tanto la cultura Vlaind como la Dracida. Siempre, antes de que se produjera un cisma de ese tamaño a menudo el mensaje era llevado por algún mensajero Divino al estilo Ángel Gabriel. Una cosa extremadamente sobrenatural incapaz de ser tomada por una mentira o un engaño. ¿No era mejor que Elogios se mostrara de esa forma ante la muchacha mucho antes de que todo lo actual sucediera?

- Señor, lamento decirle que vamos a cerrar. - Dijo Selena con su marcado acento Bruso, con su voz apagada y tímida.
- Ah, perdón me emocione con mi lectura. ¿No me podría permitir tan solo un rato mas? No tengo habitación de hotel y tengo que hacer tiempo.  Te daré un cigarrillo más y te comprare otro pastel a cambio..
- mmm este...
- ¡Vamos!- Dijo Lauro sonriente.- ¡Tampoco es que tienen tantooos clientes!.
Selena volvió a reír. El hombre que bebía café dijo desde la barra:
- Deja que el hombre lea Selena, yo quiero saber como termina esto...- El anciano señalo la reposición de "Amores en Peligro"
- Es que...no se mi jefe me va a matar si me ve...
- Yo le explicare todo cuando llegue.

Ante la insistencia de Lauro y del otro cliente, Selena volvió a dejarle hacer lo que quería. Algo más apresurado volvió a la lectura:

1 De Enero del año 5981

Bueno llego el año nuevo y con el he hecho un nuevo amigo. Al parecer el Señor Doubts (su nombre es Clark) ha dejado la botella para siempre. Lo vi en la fiesta que organizó la iglesia por las festividades y solo bebía agua y gaseosa. Robert no quiso ir porque al parecer iba a pasarla junto a su tío Willi. Ese obeso engreído de Blondres finalmente ha tenido lo que merece, un enfisema pulmonar lo tiene al borde de la muerte. Robert tendrá que hacerle compañía ..mejor para mi. Nuestras fiestas en casa siempre terminan en discusiones cuando el se embriaga. 

Fue lindo pasar las fiestas junto a un hombre que en vez de balbucear puede decir cosas coherentes. Aunque se la pasó charlando con mi hijo sobre porquerías ocultistas sobre Dracidas y Vlainds. Creo que le regaló alguno de sus libros para navidad...no dije nada porque es de mala educación devolver los regalos, pero fui muy clara con él, nada bueno hay en esos libros. Más allá de sus gustos un tanto extraños Clark es un buen hombre y pasamos una linda noche.

19 de Enero del Año 5981
 A pesar de que el Padre Merry no se ha exaltado demasiado ante lo ocurrido ayer, ya me he tomado dos Prosac. Es vergonzoso, es...es del Demonio. Sí, Satan se aprovecho de mi momento de debilidad y... caí en su tentación  No lo puedo creer todavía pero caí en su tentación  Si Robert supiera...si alguien llega a saberlo puedo darme por muerte. Los Azotes con su cinturón no serán esta vez suficientes para castigarme. ¡Dios va a castigarme! lo se..

Lo siento Mi Señor Jesús  lo siento, lo siento...pero él...Clark me contagió su vicio y lascvidad lentamente acercándose como la serpiente sabiendo que estaba débil,  que me sentía desdichada. Mordí la manzana como una estúpida. No estaba en mis cabales, no se como paso. Seguramente puso algo en la limonada que me ofreció cuando fui a llevarle los libros que le presto a mi hijo....LO ODIO, LO ODIO POR LO QUE ME HIZO..Pero en el momento no lo odie...Dios me perdone pero en el momento estaba tan imbuida en el fuego que me deje llevar y pasó...fornicamos como bestias. Como bestias entregadas a la carne y al pecado más desvergonzado. Y ahora me siento sucia, me he bañado más de siete veces en lo que va de  las ultimas 24 horas y no se quita...(Una nota marginal borroneada preguntaba ¿Se puede quitar el deseo de todas formas Señor?)

El padre Merry dice que Cristo me perdonara si estoy arrepentida y que todos tropezamos alguna vez. "No, no eres la Ramera de Babilonia, solo eres una mujer que se siente muy sola. Dios sabe de tu pesar y perdonara tu tropiezo. De esta acción vendrá una bendición  ya veras" No se que cosa podría surgir de esto más que una maldición,  un hijo Homosexual o una Hija Ramera, tal vez un Cáncer que es una enfermedad de Satan o peor...SIDA.

Sí He soñado con el castigo que Dios me ha deparado...una niña, una niña loca y rebelde, llena de tatuajes y con gusto por las Drogas que destruirá a mi familia. Una Ramera amante de los hombres y gustosa de revolcarse en el pecado que habita en la ciudad. Lo se. Lo se, lo se....Pero como buena cristiana aceptare mi castigo y haré de ella una buena chica.

- Ahora entiendo porque estaba escondido el pequeño Diario.- Dijo Lauro sonriente. - Pobre mujer.

La ultima entrada en el Diario Cristiano  antes del nacimiento de Daniela estaba fechada 18 años atrás

7 de Julio del Año 5981
Bueno, hace mucho que no escribo porque temo que mi marido descubra el Diario y se ponga a leerlo. Robert creyó lo que le dije, que embriagado en Enero me hizo el amor. A decir verdad volvió bastante borracho de visitar al tío Willi, por lo que no recuerda nada de lo sucedido esa noche.  Pero tan pronto como supo que estaba embarazada decidió que abortaríamos al bebe. No pude convencerlo de lo contrario, leímos la Biblia juntos y rezamos mil noches porque se abortara naturalmente, pero no ha sucedido. Dios al parecer estaba dispuesto a castigarnos.

Robert es tan buen cristiano como yo y sabe que es un pecado espantoso, no le dijimos a nadie, ni siquiera el Padre Merry. A quien, como quien no quiera la cosa, le pregunte. Su reacción ..fue, fue terrorífica  Su amabilidad y tono conciliador desapareció de un segundo al punto que casi me echa a patadas de la capilla por tan solo pensarlo. Al día siguiente me pidió disculpas y las acepte. Aunque no recuerdo haber tenido tanto miedo ante la mirada de un hombre. 

Al ser Policía Robert conocía una clínica clandestina de abortos que funciona en Triton Parade. Al parecer en el viejo George Cross Hospital se practican abortos para las viudas de los soldados muertos en combate. El hospital es una ruina horrenda que se cerró después de la Segunda Guerra Mundial, pero se han puesto en funcionamiento algunas salas para atender a los heridos que vienen de los frentes.

Fuimos como nos dijo su contacto durante la madrugada a ese horrendo lugar en la camioneta de Robert, los dos compungidos por lo que íbamos a hacer. Pero lo cierto es que no veíamos otra salida, a ambos nos generaba la misma vergüenza. Robert no lo merece, lo se, pero yo sí. 

Cuando me acostaron en la cama de la sala, añeja y llena de basura producto del abandono del lugar sucedió un milagro. El Padre Merry llegó a la sala, cansado y sudado como si arribara con gran apremio. Nos obligo a detener todo el procedimiento y nos dio un buen sermón sobre lo mal que estábamos haciendo. Llovía y era de noche, nuestros rostros eran la viva imagen de la vergüenza. 
- Si les hace sentirse mejor yo mismo los ayudare con esta situación y seré el protector espiritual de la muchacha desde su nacimiento. Así con la palabra, su pecado se transformara en Virtud y Cristo habrá vencido con justicia. Pues el niño poca culpa tiene de que ustedes hallan actuado de manera pecaminosa. 

Ambos accedimos a esto desesperados y atribulados como estábamos, pero luego dijo:
- Cuando Cumpla 18 Años me la darán en adopción y le mostrare el camino de Cristo. 
Robert estuvo de acuerdo con esto, pero algo en mi, a pesar de que confió ciegamente en el Padre Merry, me dice que esa chica no debería ser adoptada o criada por él. Tengo aun los papeles listos para ser firmados, Robert ya puso la suya, pero no la mía. Teniendo en cuenta lo horrendo de la situación no me ha insistido con eso. De todas maneras falta mucho para que Daniela cumpla los  18, quizás las cosas cambien para entonces...Lo cierto es que viéndola en su cuna recién nacida no puedo imaginar que...no se.

El anciano que la vio en el Hospital cuando salí del embarazo  tiene razón. Su extraño color de ojos es en verdad hermoso.
***

¿Por que Elogios iría en busca de la madre? se preguntaba Lauro en el café mientras Selena ya limpiaba el local y cerraba las persianas para retirarse a su casa. ¿Que importancia tenía la madre de Daniela para él si era a la muchacha a quien quería?

Solo había una posibilidad, una que lo llenaba de esperanzas: Elogios no sabía donde estaba la chica, nunca lo había sabido en realidad luego de alejarse de Riggensport para volver a Hellens justo unos años después del nacimiento de la muchacha. Según el diario, el Padre Merry se haba cerciorado de que la muchacha naciera en buen estado y que se convirtiera al cristianismo por medio del bautismo en la Iglesia de San Jorge. Tenía, incluso, una buena relación con la chica en los seminarios de catequesis a los que Verónica la llevaba. De pronto se fue... desapareció de sus vidas para regresar ahora...y llegar hasta Triton Parade, donde Veronica había intentado abortar.

Fue entonces cuando Lauro dio con un posible fallo en los planes de Elogios, sea cuales fueran. Por alguna razón no tenía la menor idea de donde estaba Daniela, al igual que ellos en sus años de búsqueda  Era la primera vez que en muchos días que tenía deseos de consultar esto con Arcard, quien mejor conocía la historia de los Avistos y sus comportamientos.

Revisó el resto de las entradas. Antes de que Selena lo interrumpiera dejo un fajo de 1000 Balbans que hizo con las servilletas del café gracias a su poder de modificar la materia. Una imitación perfecta que se iría a los Ahorros de Selena para mudarse a Blondres y ser Cantante de música Pop. En pocos años seria una gran artista...

13 De Agosto de 5989

Han pasado ocho años desde el nacimiento de Daniela y mientras más pasamos tiempo juntas menos creo que sea un castigo de los Dioses. No solo es una chica Brillante para su edad, sino que tiene una sensibilidad muy especial para con las personas. Jasper y ella parecen llevarse muy bien, ella lo sigue a todos lados como si fuera una pequeña enana llena de energía.  Aquí  en las playas de Gumdiel, junto a las viejas ruinas hemos pasado un verano asombroso. Robert, para variar, decidió quedarse en casa trabajando pero utilice dinero para sacar a Daniela de la reclusión de Riggensport. 

Todo el mundo la mira como si fuera rara, en un principio actué como si fuera una bestia, un monstruo que era mejor esconder y a pesar de eso, a pesar de que en nuestros primeros años juntas la trate con cierto...desprecio, ella no ha dejado de mostrarme cariño. Por lo que después de algunas sesiones de psicología decidí redimirme y pagar una buenas vacaciones para ella y Jasper en Gumdiel.

La veo tan contenta fuera de ese pueblo de mie....de ese pueblo. Corre de un lado al otro a los cangrejos de la costa, se sube a los arboles como un monito y anda gastando todos los rollos de fotos que tiene nuestra cámara Minolta. - Lauro vio la Foto adjunta en la entrada atada con un clip. Allí estaba Veronica con un bikini de la época, se la veía sana y contenta junto a sus dos hijos.

Y sí...mientras la veo así me sigo preguntando que tantas ganas me quedan de entregársela al Padre Merry como si fuera algo que no quiero. Ahora, en el cuarto del hotel mientras ellos duermen envueltos en las cobijas y tapados de osos de peluche me sigo preguntando ¿Donde esta el Diablo en ella? ¿Que maldad puede haber en una niña como ella? 

Dicen que hay madres que enloquecen inmediatamente después de tener a su primer hijo. A veces pienso que a mi me sucedió al revés. Si hay mal en algún lugar, si Lucifer realmente tuvo algo que ver en esto entonces obro sobre mí y no sobre ella. Aunque el Padre Merry no este de acuerdo creo que en verdad esto fue una prueba del señor, Daniela en verdad es una Bendición  Nunca pensé que sería una madre tan feliz y lo cierto es que lo soy desde el día en que abrió sus ojitos.

Robert se horrorizo cuando se le pusieron amatistas como dos joyas, pero a mi me pareció el color más hermoso que he visto alguna vez en unas iris. Lloró ahora, porque hoy puede que este escribiendo así debido a los dos Baresto Libre que me tome en la barra del Hotel, mañana volveré a ser la madre pelotuda de siempre, volveré a Riggensport y Robert me convencerá de que Daniela es un demonio que ha llegado a destruir nuestro matrimonio. Yo le voy a decir que la pasamos genial, que Daniela es una muchacha hermosa y bondadosa. El me va a decir que cuando crezca se va transformar en un problema. Yo le voy....le voy a decir que si y Daniela, que ahora se ríe persiguiendo cangrejos se va a marchitar como una flor que no tuvo oportunidad de ver la luz del sol.

Después de eso voy a ir a la iglesia y el Padre Merry me va a decir que Robert no tiene razón  pero que lo mejor es que Daniela crezca con él a su lado para seguir el camino de Dios. Porque tiene un origen pecaminoso que la llevara por el camino del demonio. 
Voy a rezar quince Ave Marias
Siete Padre nuestros
Ocho Rosarios y a prenderle velas a nueve santos
y voy a seguir pensando que no tienen razón.... 

Cuando cumpla 18 años...me voy a divorciar de Robert y me la voy a llevar a la ciudad, le guste o no a Dios, Jesus, San Jorge...es lo que le debo por hacerla vivir en una casa donde no va a encontrar nunca amor. 

Si bien Lauro no sabía que opinión podía llegar a tener Daniela de su madre, se sintió algo conmovido por el relato de la señora Vounsheim. Tuvo que esconder sus actos de amor hacia su hija por culpa de un borracho y un cura. Se preguntó cuantas madres habrán pasado por lo mismo sin asuntos sobrenaturales de por medio.

Mientras la nieve saltaba de las nubes y los autos se deslizaban por las calles de Riggensport, Lauro pensó en un segundo en su propia madre a medida que fumaba y en su propia familia...en algún lado del mundo largo y redondo, horrible y descorazonado.

viernes, 4 de enero de 2013

El Ritual de los Condenados XXII

Capítulo XIII

La Bestia muestra los Dientes


Los Cuatro jinetes del apocalipsis a menudo la visitaban en sus sueños. Llegaban volando desde cielos encapotados de negro que escupían pestes y granizo. Venían desde un cumulo de vapores oscuros hacia ella  con sus rostros cadavéricos. Llegaban con sus risas al ritmo de los cascos de sus corceles, levantando guadañas y espadas al zon de la masacre. Debajo todo el mundo corría en todas direcciones con sus rostros curtidos en el espanto. Verónica no lo sabía, pero en su chifladura, esa imagen que tenía de la gente en el  apocalipisis era la tapa del disco "News of the World", de esa banda liderada por aquel lascivo homosexual que tocaba todavía cuando Daniela nació.


A menudo los cuatro Jockey  divinos de la destrucción  le gritaban "Mira lo que has hecho mujer sucia...mira lo que has provocado, eres la Ramera de Babilonia"  y ella lloraba aferrándose al crucifijo que estaba colgado sobre su cama en la habitación del Golden River, una institución mental modelo donde había ido a parar tras el divorcio. Verónica Vounseheim, decían en Riggensport había enloquecido luego de que su marido se separara de ella unos años después de que Daniela partió a la ciudad. Algunos pensaban que todos estaban locos en la familia Vounsheim, según los vecinos tras la muerte de Jasper, el hijo mayor del matrimonio en ese trágico accidente, nada había sido igual para ellos. Mucho menos con esa chica tan rara en la familia.

Desde hace algunas noches a sus usuales delirios y temores irracionales se había sumado la neblina que cubría los campos grises de Triton, una densa bruma que envolvía a todo el poblado y que era visible desde el ventanal enrejado de la sala de televisión del loquero.  Allí, mientras los demás internos babeaban, merodeaban, se reían o aullaban, ella se quedaba sólita mirando el bosque de los verderones que rodeaba el viejo George Cross Hospital esperando que de el emergiera la alta y correcta figura de Satan.

Andando de negro donde todo esta cubierto de blanco, con su usual mirada triunfalista y descontracturado caminar. Dando amables consejos a las señoritas que escondían oscuras intenciones, divirtiéndose haciendo el bien para que el mal fuera mayor luego.Sí, Lucifer iba a venir de allí  desde el añejo camino que iba hasta el Hospital abandonado del triste Triton Parade.

Música
Cruzando los barrotes, las puertas con muchos cerrojos y la seguridad de la casa de la risa, un hombre vestido de negro cruzaba el puente que cruzaba el río Palaras en un taxi tomado en la estación de trenes de la provincia de Saint Custer. La radio emitía canciones de rock and roll y el marcaba el ritmo con sus dedos sobre su maletín y su equipaje. Un estuche de guitarra que dentro contenía la espada de San Jorge. El padre se acomodaba los lentes y sonreía al escuchar la inimitable música humana. El rock era su genero preferido porque le recordaba a muchas cosas que había hecho en su juventud.

Según el reloj de la torre del pueblo eran las 5 de la mañana, aunque alguna luz ya se adivinaba en el este, la mayor parte del poblado estaba vestido por las sombras. Sus casas de techos a dos aguas y parecidas a las que se encuentran en los cuentos de hadas tenían chimeneas humeantes y autos caros en sus veredas. Sin embargo la poca actividad de aquel lugar había sido claramente detenida por la nevada.

Los arboles muertos del bosque de los verderones, a unos 300 metros de la institución mental rodeaban el viejo George Cross Hospital. Un gigante construido poco antes de la segunda guerra mundial que había quedado abandonado en los últimos 50 años. Su torre de agua añeja junto a sus cientos de ventanucos rectangulares y alargados esperaban del otro lado de la calle a pacientes que nunca volverían detrás de muchas vayas de seguridad y carteles que anunciaban su pronta demolición.

- ¿A la hostería no es así padre?- Dijo el correcto chofer al Padre Merry
- Si señor, déjeme en la hostería "El Olimpo".
- Ha, ese lugar es un clásico...¿Tiene guía turística para su viaje?
- No, ¿por que lo pregunta?- Inquirió Merry al ver a lo lejos el Golden River.
- Bueno por su acento me doy cuenta que es Helleniano, este lugar tiene mucha historia. Esta provincia ha sido siempre un lugar rural. Pero tiene desde castillos de la edad media hasta las trincheras de la primera y segunda guerra Mundial. Siempre las invasiones empiezan acá vio...es más, a su izquierda ¿Ve esos alambrados de ahí?- Señalo el Chofer a su derecha.
- Sí sí..- Dijo Merry
- Bueno ese era un campo de Concentración  Mi viejo trabajo mucho tiempo investigando toda la provincia en la comisión de la verdad, hay como diez o más.
En un extraño impulso de Merry este le contesto con fatiga.
- Son 30 en verdad, hay diez en esta zona y los otros veinte eran pequeños campos improvisados que se levantaron a medida que los Hellenianos fuimos..digo, fueron perdiendo terreno.
- ¡Ha es un gran conocedor de Historia!- Contesto el Chofer emocionado por tener una charla emocionante con un turista. ¿Pero no es muy joven para ser...algo?
- ¡Ja!, me se mantener en forma.
- ¿Que edad tiene?
- 35.
- ¿Y como hace para mantenerse? Pensé que era un estudiante del seminario de la iglesia...
- ¿Mi Secreto? bueno, la vejez es un estado mental....como dicen. Si uno disfruta lo que hace...bueno no se envejece tan rápido.
*** 

La peor parte de la nevada ya esta aquí  - Dijo Simon Towers, periodista local en la Triton Fm-Este frente frió proveniente de Hellens ha cruzado el Canal de Ches, donde se ha concentrado en los últimos días y ahora ya descarga todas sus fuerzas sobre el sur de Himburgo. Saint Custer, El Sur de Platino, Halsburry y la Ciudad de Blondres ya han comenzado las tareas de prevención  Todas las escuelas han sido cerradas hasta nuevo aviso y se ha dispuesto un 0800 de emergencia para las personas que se encuentran en situación de calle. La Iglesia Himburguesa ha ordenado también preparar chocolate caliente y repartirlo principalmente en las largas filas de las agencias de empleo, donde la concentración de personas es cada vez mayor debido a la crisis.  - Clack- El hombre anciano en el mostrador de la hostería El Olimpo apagó el receptor radial cuando la campanita de la puerta de entrada sonó en el vestíbulo.

Un hombre alto con un sombrero de ala corta y largo sobretodo llegó al hotel con la nieve en sus ropajes. El viento le había obligado a tomar su sombrero con la mano derecha. En la izquierda llevaba un pequeño maletín con una cruz de plata en su cierre. Hank, el anciano dueño del Olimpo pensó que se trataba de Timons, el  viejo cura del pueblo que a veces jugaba al ajedrez con él. Sin embargo este hombre religioso era mucho más joven y por lo visto menos dado a la sangre del señor Jesucristo a juzgar por su nariz. 

- Buenos días Señor. ¿En que lo puedo ayudar?- Dijo Hank.
- Necesito hospedaje solo por una o dos noches. ¿Tiene un cuarto disponible?- Preguntó amable.
- Si...tengo casi todo vació  La Crisis esta matando el turismo...y esta nevada hace que ni siquiera los Hellenianos ya quieran venir a pasear por acá - Comento el anciano moviéndose lentamente para escoger la llave que le daría a su primer huésped en la semana.
- Bueno, yo soy Helleniano.- Dijo el cura apoyando sus codos en el mostrador. - Aunque hace mucho no visitaba al viejo país del norte. ¿Le molestaría encenderla?- 
- Ha, claro buen hombre.- Encendió el radio - ¿Por cierto alguna habitación en particular?
- Usted dígame Jefe.
- La numero 8 da directamente a la capilla si le interesa. Si trabaja allí podrá tenerla vigilada je je je.
- De Acuerdo...- Dijo el hombre joven tomando la llave.
- Ahora con la crisis y la inseguridad...hasta se robaron las placas de bronce que puso el alcalde en la Capilla. Si fuera usted, pondría seguridad, algún tipo que vea, usted sabe como un sereno.
-No...Dios no necesita de seguridad privada. - Contesto el padre alegre. - Con Jesus sera suficiente. 
- A ese también se lo robaron...Pero perdón, soy un viejo charlatán je je ej. ¿Como es su nombre buen señor?
- Merry, Frederick Merry. 
- Muy bien, firme aquí por favor. 
- ¿Podría pedir un café caliente por favor señor?- Preguntó el cura apuntando con su lapicera a la cocina detrás- 
- Si, claro...¡Marta hacete un cortado para el cura! Siéntese en los sillones, ya se lo traigo- Dijo el hombre alejándose del mostrador.

Con disciplina Helleniana, osea mucha disciplina, Merry tomó el libro de visitas a la velocidad del rayo y comenzó a leer los últimos registrados en la hostería.  Había todo tipo de nombres allí  pero al parecer nadie que conociera se le había adelantado, ni los hombres de Liavenna ni otro apellido Vlaind. En verdad era el primero en llegar allí esa semana. A pesar de que Merry no le temía a ninguno de ellos (quizás tal vez un poco a Liavenna por su condición de sabia y sacerdotisa antigua) si podía sentir la mirada de la Vlaind fija en él desde que dejo sus cosas en Blondres. Si su intención era detenerlo estaba muy equivocada, pero si era Retrasarlo... ahí la cosa podía complicarse.

El Padre Merry había pasado muchos años en este subterfugio esperando el momento justo para actuar. Aguardo 18 años antes de acercarse a la muchacha, pero siempre estuvo cerca de su madre, Verónica. La cual, si sus sentidos no le fallaban estaba secretamente enamorada de él. Por suerte había escogido los hábitos y aquello lo mantenía en una posición de autoridad sobre la madre de Daniela. Aun en la locura que la acuciaba ella haría cualquier cosa que Merry le pidiera.

Pero había otra cosa que lo perturbaba, no esperaba que el Jethi de Bilingord sobreviviera a los siete Balazos que le imprimió el alma Avista de Daniela. ¿Como hizo el Dracida para sobrevivir? No era debido a sus poderes, de eso estaba seguro. Había dos opciones, o el cariño que ella sentía hacia él había sido suficiente como para conmover la semilla asesina que tenía dentro o...algo más estaba interfiriendo. Tal vez ambas.

Merry no es la clase de persona que anda desorientada, durante muchos miles de años había tenido las cosas bastante claras, aun en las situaciones más apremiantes de su especie. Una duda para un ser de su tamaño implicaba algo más que una incertidumbre dada por el pensamiento. Implicaba que otra fuerza probablemente estaba entrando en juego. Algo estaba interfiriendo y era eso lo único que a Merry le provocaba cierto temor.

- Aquí tiene Padre...- Dijo Hank llegando con su café a la mesita ratona del living.
- Gracias Señor. Dijo Merry volviendo a su papel. Bebió su café en silencio mientras el viento se envalentonaba contra la arboleda del camino donde descansaba la Hosteria.

Si alguien había llegado a la fiesta sin ser invitado era mejor saberlo de ante mano. Y claro que no estaba temeroso de que algún otro Vlaind o Jethi anduviera por allí haciendo de las suyas. Cuando alguien como Merry sentía que "algo" interfería se estaba refiriendo a fuerzas y poderes que solo criaturas como él pueden ver, o que han visto antes....

Fue hasta su habitación con la templanza acostumbrada y allí solamente se sentó a pensar y a observar, como quien se sienta en la cima de una montaña y vigila todo lo que se encuentra debajo de él. Busco...y Busco...

***

El invierno también había llegado a Riggesnport, el poblado natal de Daniela. Lauro caminaba entre sus calles caprichosas y casas maltratadas por el tiempo y la mala economía local, el Vlaind de Hatanst  desvió  el recorrido. Liavenna lo había enviado a Triton Parade, un poblado igual de triste y desolador que este a unos  dos kilómetros ruteros. Es decir con la nada entre uno y el otro. (excepto algunas rumiantes vacas)

Pero no en vano el fiel sirviente de la Dama de Allion tenía más de quinientos años de vida. Ir en busca de Elogios sin saber exactamente cual era su propósito en la añeja y desolada provincia sureña de Himburgo era adelantar un combate sin necesidad de hacerlo. Lauro pensaba que al tener muchas chancees de no regresar con vida  a la mansión de los Enarmarr al menos podría recabar algo más de información sobre el misterioso hombre de cabello blanco. Si tal cosa pudiera ser llamada hombre.
Los copos de nieve  caían con una lentitud grácil sobre el techo de la vieja casa de los Vounsheim. Una muy bonita construcción Himburguesa de mediados de los años 50. Con su amplio pórtico  cerca blanca y techo de tejas negras. Galería para que los niños tomen limonada en el verano cálido y chimenea para abrigarse en el invierno. 

Seguramente, pensaba Lauro, esa casa fue el sueño de un hombre o de una mujer. Ahora no era otra cosa que una ruina. El pórtico estaba deshecho, lleno de basura e inmundicia, las tejas colgaban producto del nulo mantenimiento y los yuyos casi que tapaban el jardín  Las ventanas estaban tapadas con cartones o maderas. El sonido del mosquitero delantero de la puerta era totalmente desolador en la noche fría y silenciosa de Riggensport. Lauro sabía mucho de sueños venidos abajo y a su forma de verlo se veían exactamente así. Uno se quedaba con las ruinas, las cosas lindas se perdían en el viento de la memoria.  

Al ver que no había moros en la costa, pues todas las demás casas del vecindario estaban en un estado similar o peor, el Vlaind siempre bien vestido con su traje a medida y zapatos caros entro a la vivienda de los Vounsheim solamente armado con una linterna, cuyo halo lumínico cálido iba descubriendo el manto de sombras que eran los alrededores. 

Pasó por  la cocina, llena de basura dejada por vagabundos y jeringas de los drogadictos que la utilizaban regularmente para tener sus ratos con el vicio. De hecho, escuchó un ligero murmullo proveniente de la sala de estar a solo unos metros de él. Al ser un Vlaind se quedo tranquilo sabiendo que no era un Jethi o Merry lo que se encontraba dentro, sino más bien un hombre. Probablemente un drogadicto. 

Ante la duda saco de su cintura la Walter PPK que llevaba siempre consigo  un arma pequeña pero efectiva ante los humanos, la pistola regular en el MI5, que si era cargada con balas especiales echas en los oscuros laboratorios de Ciberdrone Sistems podían dejar en el suelo a algunos como él. La luz de la calle cruzaba espadas blancas desde la ventana abierta y rota hacia la sala de estar, sus pies hicieron crujir una mezcla entre vidrios y hojas muertas que habían quedado del otoño. Había revistas pornográficas en el suelo y hasta algunos DVD de películas cómicas, en su mayoría de Jim Carrey y Ben Stiller.

Una sombra estaba en el suelo, sombra en el sentido que las menciona Dante en la Divina Comedia. Porque si bien era claramente un hombre vivo, nada en él parecía estar compuesto por tal cosa. Sucio y maltratado por alguna desafortunada experiencia se movía de un lado al otro. Lauro pasó junto a él bien al tanto de sus movimientos temiendo ser atacado, pero el sujeto solo gimoteaba algo inentendible mientras vomitaba una pasta amarilla. 

El Vlaind continuó su camino y subió por las escaleras al primer piso de la casa. Buscando más que nada el cuarto de la muchacha. Lo identifico por un póster de una banda de rock "Blue Oyster Cult" en la puerta. Mas cuando llegó a él se dio cuenta que alguien o ella misma había quitado todo del lugar. Era como ver una habitación en un departamento en venta. Desplazado de todo recuerdo, emoción o particularidad. - Quizás fue una tontería venir hasta acá- Pensó Lauro revisando el techo y las paredes con su linterna.  - O tal vez Elogios ya estuvo por acá hace algún tiempo.

Sin embargo no había marcas de pisadas ni ningún otro indicio que pudiera aclararle si Merry había pasado ya por allí  Aunque rememorando su último encuentro con el señor de la iglesia de San Jorge, seguramente no necesitaba ni pies ni manos para buscar algo.

Cuando estaba por marcharse a la planta baja escuchó el sonido de una puerta al final del corredor. La misma pareció abrirse por obra del viento, viento que afuera no corría todavía. Lauro dirigió sus pasos hacia ella esperando tener algo de suerte. A diferencia del anterior este se encontraba amoblado y a pesar de su estado paupérrimo  con el empapelado rajado y la humedad trepando por todos lados, sí quedaban aun muebles y cajones. 

Una cómoda antigua con un espejo ovalado descansaba frente a una cama de dos plazas. Sobre la misma Lauro dirigió su linterna para encontrar un majestuoso Crucifijo sobre la misma. Mientras afuera el silencio reinaba y la nieve caía el Vlaind buscó y buscó entre la pila da basura que encontró sobre, debajo y a los costados de la cama y los armarios.

Aparentemente todos los objetos de valor ya habían sido robados. De las pertenencias de los Vounsheim solo había quedado una gorda y negra Biblia sobre la mesa de luz. El Vlaind nuevamente sintió que estaba perdiendo el tiempo allí  Quería hacer algo importante ademas de decir "Miren me voy a morir, voy a ser el primero en morirme por esta causa" pero aparentemente esa suerte estaba dada solo a los héroes.  A gente entrenada por la vida y el destino para serlo, no para él. Apenas un sirviente "Joven" que estaba desafiando su propio destino, es decir quedarse al lado de Liavenna hasta que el Vacío se los tragara a todos. 

El Vlaind de Hatanst no era el tipo de sujeto que tuviera problemas de autoestima. Pero si de los que creían que cada uno tenía un rol muy claro en la vida, una linea ya escrita en el guion de los Dioses, de Dios cristiano o del que sea. Y que salirse de esa linea, tal y como en una tragedia Vlaind, implicaba una muerte, con suerte, honrosa. 

Justo cuando creía que su intentona de heroísmo había acabado en la perdida de tiempo, sus pies dieron con algo hueco en el suelo. Volvió a patear y ese sonido a hueco que por lo general tiene una fragancia mental a secreto volvió a aparecer.  Lauro puso su linterna en la boca y revisó las tablas. Volvió a cerciorarse de que sus oídos no lo engañaban y ya seguro de que debajo de esa madera alguien había escondido algo retiró la misma.

Una caja roja como la sangre, de Coca Loca, antigua y de metal con un Papá Noel en ella apareció iluminada por la luz mortecina de su linterna. Por un momento Lauro creyó que seguramente se tratara de Dinero. Los hombres a menudo guardaban algunos ahorros de esa manera desde tiempos inmemoriales (N/A: El concepto de "Ahorro" no es algo común entre los Vlaind). Pero cuando abrió el mecanismo de la pequeña caja se encontró con un Diario del tamaño de una palma de su mano. Una libreta oscura y anciana, dañada.

En su primera pagina estaba impreso con una letra muy bonita debajo de una cruz negra.
Mi primer Diario Cristiano
Iglesia De San Jorge.

Debajo de las letras impresas se leía en una letra clara y manual:
"Para que Dios te escuche y te Lea, con afecto Frederick Merry"
El Diario no era de Daniela para variar, sino de su madre Verónica. 

Lauro lo guardó en sus bolsillos satisfecho por el descubrimiento. Al juzgar en una primera mirada la madre de Daniela había escrito allí muchos de sus pensamientos. Con una letra pequeña, tímida,  sumisa y algo triste por cierto. El joven Vlaind sabía como descifrar la personalidad de una persona a través de su caligrafía  otra de las cosas que aprendió por mero aburrimiento en la sociedad Humana. 

Ya satisfecho por su pequeño tesoro iba a dirigirse al corredor cuando en el mismo apareció una sombra alta y desgarbada. Con la luz de la calle dando en las espaldas del sujeto Lauro solo podía ver una silueta negra y de una estatura similar a la suya. Inmediatamente sacó la Walter PPK casi convencido por una impresión malicienta de que el Padre Merry había venido a visitarlo. El redondel de su linterna solamente mostró la cara del vagabundo en la primera planta. Mucho de su vomito seguía entre su cuello y campera verde llena de marcas de vomito. 

Era un hombre de tez blanca con la mitad de su rostro poseado, del cabello solo albergaba la parte superior de su cráneo y sus ojos vacíos avanzaban junto a  sus pies hacia él. - ¿Que desea señor?- Pregunto Lauro bajando el arma. A diferencia de otros Vlaind de la Mansión de los Enarmarr, Lauro si tenía un especial cariño y admiración por el genero Humano, gran parte de sus últimos años se había dedicado a dar clases de historia al respecto en colegios secundarios. Tal vez Illagros ya lo hubiera baleado ante la posibilidad de una amenaza, pero Lauro era distinto y por eso mismo estaba allí. 

El vagabundo vomito y se ladeo a  un costado sin dejar de escupir inmundicia, haciendo siempre ese sonido tan particular, como pegajoso y denso. - Quiero...eso que tienes...- Balbuceo el linyera. 
En una acto que no sorprendería a cualquier Sociólogo, Lauro sacó de su billetera todo su dinero y se lo lanzó. - Tome amigo, comprese algo bonito. 

Como un zombie, el vagabundo seguía avanzando hacia el Vlaind intentando no caerse, por lo que se aferraba de las paredes del corredor tirando cuadros de mal gusto en su camino.  El viento afuera lanzó una bocanada tremebunda y la nieve invadió el cuarto de los padres de Daniela. Detrás de Lauro, sin que este lo supiese, el crucifijo se puso de cabeza. La biblia en la mesa de luz del padre de la muchacha se abrió por obra del céfiro violento. 

- Dámelo...- Dijo el hombre en el pasillo.
Lauro iba a responder pero sus sentidos comenzaron a alarmarse cuando un destello amatista apareció fugazmente en los ojos del sujeto.  El viejo y reverencial Temor que aquello le produjo la primera vez que vio a Elogios en un campo de batalla volvió a su ser como un fantasma que emerge del ático.  Quitó el seguro y preparo la pistola con disciplina.
- Aléjese de mi, señor. - Dijo con su voz  suave y acento Himburgues.
- ¿Señor?- Preguntó el drogadicto. Y luego comenzó a canturrear:
 Ave maría
El Señor es contigo...
Bendita tu eres entre todas las mujeres...

A pesar de que toda la situación le indicaba que era momento de Disparar (y si esto fuera un vídeo juego el vagabundo tendría un icono sobre su cabeza con la palabra "Objective 1: Kill the Yonki") Lauro no estaba seguro de que fuera de echo un drogadicto, más bien le parecía un muerto. 
La silueta negra seguía acercándose:
Y bendito es el fruto en tu vientre
Jesus. 

Como si se tratara de tentáculos invisibles, al menos en este plano terrenal, el Vlaind de Hatanst comenzó a sentir un miedo que crecía en él, en torno a sus fuertes músculos y que se arrastraba sobre su espalda como la serpiente del edén. La oscuridad de pronto era más oscura y la luna pareció brillar más. En algún lado escucho lobos aullar, pero no en las cercanías  sino más bien en su cabeza, en sus memorias más remotas del reino del sur. Recuerdos de altos pinos como torres de un castillo encantado, de cimas nubladas y nevadas de montañas tan ancianas como el mundo. Recuerdos de un templo en el corazón de las tinieblas.

Sacando de si una fe inexistente hasta ese preciso momento en el Cristianismo Lauro se afirmó sobre el suelo y apunto a la cabeza:
Santa maría, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte
Amen.

El amen fue seguido de un casquillo volando sobre su hombro y una bala perforando el cráneo del extravagante vagabundo. El Yonki cayo tambalenadose hacia adelante y soltó una navaja oxidada que rodó hasta los zapatos lustrosos de Lauro.

El Vlaind suspiró y echo un vistazo hacia atrás  pues podía sentir ya la presencia de otro en la casa, otro que no era precisamente el hombre al que acababa de volar los sesos. Allí pudo ver el Crucifijo de cabeza y la biblia abierta. Curioso y seguro que encontraría allí algún mensaje, Lauro fue hacia la mesa de luz e ilumino el libro sagrado con su linterna: 

El pasaje había sido subrayado con una birome color azul, de una forma bastante apresurada y Psicópata a juzgar por el daño que recibió el papel. Sin embargo identificó rápidamente que la letra era de la misma mujer que poseía el diario, pues junto al pasaje marcado se leía "Sueño 1"

Apocalipsis 9:1
"El quinto ángel toco su trompeta y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo"

Lauro iba a tomar la biblia para llevársela consigo si es que la Madre de su objetivo también había dejado muchas anotaciones en la misma. Sin embargo la mano sucia del vagabundo cerró la misma sobre sus manos haciendo una fuerza sobrehumana, que de ser Lauro otro le hubiera fracturado la mano.
- Boom Boom
Baam Baam
Al  Abismo
todos se VAN!

Gritó el hombre con un hueco de bala en sus sesos y sus ojos encendidos en el color que tantas pesadillas le había traído a Liavenna a los suyos.  Lauro quitó la mano y le dio un puñetazo fuerte con la otra al vagabundo, quien dio su cabeza contra la pared. Luego el Vlaind descargó otras cinco balas contra su pecho perforando el mismo y dejando los huecos de bala en la pared. 

El cuerpo del yonki se reincorporó con una mirada homicida y fueguina:
- Sus aceros no servirán de nada. - Dijo el extraño, y se lanzó a Lauro junto con la navaja oxidada. Lauro cayo al suelo producto de la sorpresa y el temor que le habían hecho flaquear las piernas. Pudo sentir su hedor a sudor y vomito, a vino barato y a mala vida al tenerlo sobre él tratando de clavar su aguja herrumbrada en su blanco cuello. Lauro se recompuso tan pronto como vio que podía dominarle y lo lanzó sobre la cama del cuarto. 

El arruinado espécimen de hombre comenzó a vomitar aquella extraña pasta amarilla como si recién la hubiera devorado, salia a grandes chorros pausados ligeramente.
Música
- ¿Quien Eres?- Preguntó  el Vlaind casi adivinando la respuesta, obtuvo la misma unos cientos de años atrás.
- Soy el guardián del Faro de Misínas, el centinela del abismo- Dicho esto la boca del vagabundo comenzó a abrirse y a desgarrarse como si estuviera tratando de regurgitar algo que no entraba ni en su garganta o boca. Los maxilares se separaron como si fueran las fauces de una bestia y desde la oscuridad que seguía a su paladar una energía color amatista emergió de forma brutal.

En su cabeza Lauro podía ver, de todas maneras otras cosas, vio cientos de pequeñas estrellas y galaxias todas girando en circunferencia del gran y viejo astro Amatista, con todos sus rayos como espadas aguardando en la oscuridad del infinito, con sus llamas revolviéndose dentro la una de la otra llenas de un poder embriagante que aniquilaba toda posibilidad de verdad o de mentira, una luz en la que no existía concepto de plenitud. Una luz malvada, hambrienta, devoradora...

De ella se disparó como un meteoro un halo del mismo color que hizo que Lauro viera otro tipo de estrellas. Su cabeza dio contra la pared y casi que atraviesa la misma debido al impacto. El Vagabundo se paró sobre la cama, pero su forma era ahora algo irreconocible, en los pocos segundos que tuvo esa forma, a Lauro le pareció ver algo similar a una especie de insecto o Monstruo sacado de sus pesadillas infantiles. Tenía ojos, tenía garras y sobre todo dientes.

Rugió... rugió y toda la casa tembló como si el lobizon estuviera soplando una de las chozas de los tres cerditos. Pero este lobo no preguntaba ni rogaba. Los vidrios estallaron en cientos de pedazos y los autos en la calle hicieron sonar sus alarmas estramboticas con sus parabrisas arañados por el impacto. El hálito mortal de aquella criatura llevaba en si el hálito de la muerte y del vació  Una larga cola filosa y dos alas podían adivinarse en la conmoción. Lauro sintió por un segundo que estaba cayendo a pesar de continuar en el suelo o que el mismo se estaba transformando lentamente en un embudo o espiral debajo de sus espaldas.

En Enarmarr Liavena también escucho su grito de guerra y envió uno en respuesta, mucho más hermoso, elevado y sutil que el anterior. El mismo llego a oídos de Lauro sin demora.

Sin dudarlo un instante Lauro invocó sus poderes de la Orden de Hatanst, pues no estaba armado. Un destello dorado como la lumbre de los Dioses en el Ramkkara se apareció en su mano, formando una llama dorada y de gran longitud. En un instante, antes de que el Yonqui pudiera moverse el mismo se transformó en una lanza dorada de punta plateada y rutilante. Los ojos claros del sirviente de Liavenna se llenaron de orgullo Vlaind y su rostro se ilumino de manera casi sagrada delante de la opresiva oscuridad de la casa. 

Por obra del don de Namidian, la lanza voló de sus manos hasta el pecho del vagabundo, en una curva asesina que lo llevo directamente hasta la ventana del cuarto y lo saco de allí  atravesando los vidrios rotos y cayendo en la acera de la calle con gran estruendo. La Sagrada Lanza de Hatanst, uno de sus poderes de ataque más temidos volvió a su mano y se desvaneció como una estrella que se apaga de repente. Al ser un caballero, Lauro solo se froto las manos para limpiar el polvo y la sangre de sus guantes oscuros. Tomó la Biblia y huyo de la casa, pero a paso firme sin mostrar ningún temor.

Nada lejos de allí el Padre Merry se encontraba en el balcón de su habitación que daba al cuarto, fumaba en silencio observaba al sur, a Riggensport. Se palmeo las manos y sonrió  - Buen Comienzo. Al querer volver a la habitación un dolor punzante le nació en el abdomen. Volvió a reír y se acostó.