sábado, 27 de octubre de 2012

El Ritual de los Condenados XVII

Reuniones de Media Noche 

Parte II

Aeropuerto Alexander Emperor , Himburgo 23:00 PM

La típica voz femenina que parece repetirse en todos los lugares donde se presta servicio de transporte anunciaba:
"Amerikan Airlines anuncia su partida de las 23hrs 30 minutos con destino a la ciudad de Freds Town por puerta 55"
"Himburgish Airways anuncia su llegada de las 23 Hrs proveniente de Salef del Norte por puerta 78"
"Luffthansa Airlaines anuncia su arribo de las 23 Hrs proveniente de Hellens por la puerta 66"

Una importante fila de personas aguardaba en  "Inmigraciones". Niños, viejos y adultos esperaban impacientes terminar con el horrendo papelerio que supone viajar fronteras afuera. La mayoría de ellos eran hellenianos que visitaban a parientes en Himburgo, la temporada turística de ese país se había acabado hace rato.

Las luces de tubo y todo el color "acero" del aeropuerto le daba un aspecto futurista muy especial al Alexander, los truenos y relámpagos fuera, frío y diabólico.  Entre toda su actividad de entradas y salidas, llamadas y atrasos, freeshops y bebes llorando en las bahías de espera el Padre Merrry aguardaba en inmigraciones luego de pasar por los rayos x del aeropuerto. Todavía sonreía luego del divertido encuentro con el policía  "Soy un coleccionista de Antigüedades  La espada sera mostrada en una exhibición en el museo nacional Himburgues"

Ese verso nunca fallaba, siempre y cuando fuera acompañado por el debido certificado falso. Aunque no era común en Merry salir armado a algún lugar, esta vez debía llevar la espada. Fue tan difícil sacarla de Hellens como pasarla por Himburgo. Pero Merry tenía sus trucos como cualquiera de su especie.

Una voz militar llegó desde algún lugar mientras Merry jugaba con su Zippo Plateado, adornado en su frente con una cruz tipo germana tallada sobre el metal. - ¡ Próximo!- Dijo la policía de lentes y marcado sobre peso. Merry puso sus papeles sobre la mesa y la luz de tubo sobre el mostrador le otorgó un aspecto angélico. Le sonrió amablemente y puso ambas manos juntas delante de su regazo.


- Nombre por favor. Pidió poco amable la mujer observando el monitor donde apuntaría la información.
- Merry.
El clack, clack del teclado vino acompañado del ingreso de su nombre en el casillero correspondiente, en muchos y negros pixeles.
- Apellido. Prosiguió la policía
Merry hablo en voz alta, aunque a si mismo encogiéndose de hombros.
- Escoja uno...(En Himburgues literalmente Merry contestó "Pick one really")- Tras un tronido, un relámpago inmenso cruzo muy cerca de la pista, los niños que observaban los aviones llegar y partir se emocionaron, algunos adultos, temerosos de volar, se persignaron.
- ¿Como dijo?- Pregunto la oficial sacando sus ojos de la pantalla.
- Ehm,- Merry miró hacia arriba pensando, no recordaba la última vez que alguien le había preguntado su apellido.- Elogios.- Dijo Finalmente.
El apellido fue ingresado en la computadora tras un rápido y despreocupado tecleo.
- ¿Motivo de su visita a Himburgo?
- Negocios y Turismo.

El tramite siguió normal y profesionalmente. La señora gorda, quien pensaba que Merry era el cura más hot que había visto en mucho tiempo le sonrió con sus dientes amarillos por el café 
- ¡Bienvenido a Himburgo! Que lo disfrute mucho.
- Seguro. Muchas gracias a usted señora. -Luego caminó desde allí hasta la banda de equipaje donde ya, separada del resto de las maletas como por arte de magia, aguardaba el bolso con la preciosa reliquia de la catedral de San Jorge. Solamente llevaba ese bolso, una biblia  y algunas cosas menores como cigarrillos marca "KRUP"-

Caminó por el amplio y colorido patio de comidas con su sotana cubierta por un largo abrigo de cuero  y los lentes redondos al estilo hombre letrado. Atrajó las miradas de las jóvenes cristianas de la congregación de Saint Peters que viajaban esa noche a Landesia, hubo  suspiros. Merry les devolvió las gentilezas a todas con una sonrisa de ganador.

Era un cura con mucho Swing para ser cura. Joven, aplicado, bello, intelectual y bondadoso. Todo el sueño de una monja, de una adolescente,  de un padre o una madre. Ese extraño cabello blanco que no era albino pero tampoco cano, los ojos grises grandes y la piel en su tonalidad perfecta de color. Sin contar su increíble sentido de la moda.

Merry salió del aeropuerto donde todo era un caos de Taxis y seres humanos a los empujones y puteadas. Encendió un cigarrillo "KRUP" y probó su dulce sabor a frescura. No eran mentolados, sino más bien parecidos a los "Gipsy" azules de Landesia. Pero Merry era un consumidor muy fiel, el tabaco Helleniano no había cambiado su sabor en los últimos 5000 años. De eso estaba seguro...tanto o más como que su apellido..., mejor dicho, su nombre era Elogios.

Mientras estaba allí parado, nada lejos de la ciudad de Blondres, podía ver los rascacielos y las enormes tiendas, todas  luminosas y coloridas en la noche tormentosa. Merry pensó que así como el gusto del tabaco helleniano no había sido modificado por los años, al parecer ese gusto de los hombres por vivir apiñados entre un montón de torres tampoco. Si hay algo que nunca pudo entender de esa especie era su gusto por la vida urbana. El los había visto, cientos de veces, matarse por la posecion de tal o cual terreno, levantar y arruinar imperios de un día para el otro, reinos que iban de costa a costa. Todo ese quilombo para terminar viviendo hacinados en ciudades apestosas. Ya era así en los tiempos de Notiel...sin duda el tiempo no mata los malos hábitos; como tampoco su gusto por el tabaco humano.

Cuando terminó su cigarrillo tomo el primer taxi que encontró en su camino.
- Buenos noches padre.- Dijo el Himburgues correcto y amistoso.
- Buenas noches amigo.
- ¿Hasta donde le llevo?
Vamos a Sieg Platz (Plaza de la Victoria en Helleniano, también mal llamado"Victory Platz" comunmente en Blondres")por favor.
- ¿Que no esta abandonado ese edificio?- Pregunto el taxista luego de encender el contador. 
- No por mucho...Mi empresa lo compró.
- Vamos a demorarnos un poco padre, el trafico esta atascado por la lluvia. Ademas es fin de semana y toda la gente sale en auto esta noche.
- No se preocupe...he esperado mil  años por hacer este viaje. No llevo apuro. - Contesto riendo. 



***
Llovía a cantaros, el cielo se estaba viniendo abajo, literalmente, había cuerpos en el suelo de la pequeña biblioteca, sangre a montones y casquillos. Sin embargo lo que provoco que Miranda sacara las dos Ballers no fue producto del sombrío espectáculo, sino más bien el hecho de que en las cercanías apestaba a Vlaind.  

La Jethi de Sigmund se movía en las sombras como por su propia casa. Iba por las calles y recovecos del poblado con una agilidad desconocida para cualquier Dracida de Ciudad. Porque en el Bosque de Hosmusilias se pueden hacer muy pocas cosas ademas de Comer, dormir, meditar y entrenar. Por lo que cuando uno de los Jethis del Bosque sale a la civilización moderna se cuida bastante de no ser visto. No sea cosa que la policía lo agarre sin papeles, armado y con una espada. 

Si bien Miranda ya conocía bastante las tradiciones de la vida moderna, pues al igual que Rise nació en un poblado (solo que al norte en un lugar llamado Vincent Town") no estaba con ánimos de hacer sociales con nadie. Su sentido de la percepción le indicaba que Rise estaba cerca, ella sabía bien que su olvidada casa era el único refugio que tenía el Jethi de Bilingord fuera de la ciudad y por suerte Oldbridge Town no era tan grande como para no toparse con él en poco tiempo.

Pero apestaba a Vlaind...

Cuando Dejo la motocicleta en la Gasolinera del pueblo anduvo entre los bellos jardines de los empresarios de Ciberdrone Sistems y por las calles menos transitadas. Evitó autos y patrullas policiales de mucha mejor forma que cualquier Agente del MI5 u organización de Inteligencia. Si bien los de Bilingord son quienes más han desarrollado el arte de pasar desapercibidos, los de Sigmund saben guiarse por el llamado "Instinto de Sigmund". Algo que a Rise le gustaba definir como "Sentido Arácnido"  para burlarse de su compañera. No analizaban datos, sino más bien sensaciones, lo que les susurrara la naturaleza, elijan ustedes....

Y el lugar apestaba a Vlaind, a Vlaind de Gerardie. Una impresión de una mente orgullosa y retorcida por el placer de serlo se movía en la noche al igual que ella buscando exactamente lo mismo. Un Jethi. Hasta Donde Miranda sabía no debía haber muchos en ese pueblo a parte de Rise. Aunque cuando llegó frente a "Los Cinco Gatos" pudo percibir a algo rudo y estricto durmiendo en algún lugar (Karl) esa sensación estaba apagada...lejos de sus sentidos. Probablemente porque para ese entonces Karl se dormía la siesta de su vida luego de una noche tan agitada .

Sin muchos resultados en las primeras dos horas de búsqueda  Miranda recordó que en su anterior visita al pueblo (junto con Rise, siete años atrás)  este le había mostrado el viejo y abandonado taller de maquinas de la compañía de ferrocarriles. Muchos años atrás allí se reparaban todo tipo de coches de trenes. Con la llegada de Ciberdrone se pensó en levantar allí una enorme tienda de Ciberdrone Sistems, un cine de 10 desproporcionadas salas y un patio de comidas. Aunque el proyecto nunca termino de hacerse pues el estudio de mercado indicaba que los pobladores del Oldbridge Town, aun aquellos que no habían participado de la rebelión contra la compañía,  no estaban interesados en que un misil capitalista de ese tamaño arruinara el aspecto tradicional del poblado. Sin muchas opciones (Y francamente sin ideas) Miranda se adentró en aquel viejo predio lleno de metal herrumbrado. 

***

Un Vlaind y Una Jethi


Desde el otro extremo del pueblo, agarrado por sus largas garras negras sobre el campanario del ayuntamiento (una bonita cúpula triangular)  Sarcant escrutaba la noche en busca de sus dos victimas. Karl le dijo, clara y taxativamente: "Anda a la iglesia y reventa lo que queda de ellos". Pero en la mente de un Vlaind (o al menos la mayoría de ellos)  un Jethi siempre habla boludeces. Si el Jethi es de Frigord habla boludeces religiosas, y si ademas de eso es tu odiado compañero obligado...

Sarcant era un Vlaind de Gerardie que, si no era tomado por sorpresa como por Crisald, era realmente mortal como cualquiera de su especie. Toda cosa capaz treparse por las paredes como si se tratara de una enorme y filosa cucaracha debe serlo. Llevaba dos horas aguardando en la oscuridad cuando escuchó el sonido de una motocicleta estacionar cerca de la iglesia. Luego su privilegiado oído pudo oír el sonido de botas en el norte, botas golpeando el agua sobrante en las calles. Por la forma de caminar y su cadencia adivinó que estaba intentando pasar desapercibido.  Sonrió malignamente y bajó desde el campanario con la lluvia cayendo sobre sus espaldas, como un lince que se prepara para la cacería se procuró hacer el menor ruido posible. Recorriendo rápidas distancias cuando un trueno golpeaba el silencio o un camión de transportes "Goodyes" (La más famosa  compañía de logística en el país) andaba por la avenida principal con todo su  estruendo. 


Tras andar así unos minutos, llegó a la antigua zona industrial de Oldbridge Town, por ende ingresó en el viejo terreno de la compañía de ferrocarriles.  El Vlaind de Gerardie trepó por sobre una grúa de carga siguiendo el rastro de aquellos pasos misteriosos. Desde la altura pudo divisar la silueta de una mujer vestida de negro entrando por la alambrada perimetral. Se sonrió .."Para tener 18 años esta bastante bien formada" Pensó a sus adentros, mientras, lenta y calculadamente acomodaba sus pies (o garras) para descender lentamente de la grúa sin ser detectado. 

La Jethi de Sigmund sintió  tan pronto como cruzo los portones de hierro de aquel lugar, la presencia de un Vlaind. Pero estaba muy oscuro como para adivinar su posición a través de métodos tradicionales. Sin embargo estaba segura de que fuera quien fuera ya la habría visto. Ella se encontraba en un área llena de escombros y metales en el suelo. Era muy difícil no ser escuchado si se deseaba entrar a los talleres. 

Sarcant, pegado al suelo sin embargo, se deslizaba con la gracia divina de su Orden, pensando cien veces cada paso que ya había analizado otras cien antes de que Miranda ingresara allí  La observaba desde una antigua heladera abierta y oxidada, a solo unos diez metros de su posición  "Esa no es una chica" Pensó mientras transformaba su lengua en negras serpientes que emergieron de su boca como flacos y largos monstruos de una pesadilla. "Eso es una Dracida...."

Miranda caminaba, a pesar del ruido inevitable sobre la basura, pero con una mano bien pegada a la cintura jugando a la victima desprevenida. Sarcant, por otra parte, se acercó un poquito más, sus largas serpientes se alargaron aun más sobre el terreno, escondiéndose entre restos de comida, electrodomésticos usados y ruedas de locomotora. A través  de ellas podía ver en la oscuridad de una forma amarillenta y ámbar  Una de sus criaturas llegó a estar a menos de un metro de la mujer. 

La Jethi de Sigmund sabía que algo de ese Vlaind estaba a centímetros de ella y pensó en la única forma de revelar su escondite, era una de las primeras lecciones de su maestra en el arte del combate contra Vlainds de Gerardie (tenía que ser de esa orden para estar tan bien escondido). Esa técnica consistía básicamente en encender un circulo de fuego a su alrededor  Si el enemigo estaba intentando espiarla o atacarla por medio de sus horrendas víboras las mismas se encenderían de inmediato mostradole, como en el camino amarillo de Dorothy, la exacta posición de su enemigo. 

Miranda chasqueó entonces los dedos y con su mano derecha dejo caer una llamita proveniente de sus manos que encendió el lugar como una bengala por un instante. Claro que para un tipo de Jethi que maneja los elementos, la lluvia no es problema. La flama cayó y de inmediato formo el circulo protector de unos 30 centímetros de altura. 
Sarcant no esperaba ese movimiento, habían pasado muchos años desde la ultima vez que lucho contra un Dracida. Las flamas tomaron en un santiamén la cabeza de su pequeña serpiente. Un dolor insoportable, agudo y calorico llegó desde ella hasta su boca. Una linea de fuego se abrió camino hacia la derecha de Miranda, quien ya preparada saltó a un costado y abrió fuego sin piedad sobre el lugar donde las llamas se dirigían.

Las Ballers arrasaron con la pequeña Heladera de cobertura que Sarcant había escogido, las chispas producidas por los proyectiles le hicieron recordar a las estrellitas de navidad con las que le gustaba jugar de niño en su casa. El sonido del acero agujerearse en la tormentosa noche era sórdido y potente.

El Vlaind de Gerardie cambió de posición en un segundo, usando sus garras para correr en dirección al norte y buscar un lugar desde donde asaltarle . Pero las Ballers de Miranda no dejaban de lanzar plomo muy cerca de él, una de las esquirlas se le clavó en la pierna. La Jethi, intentando verlo en toda esa oscuridad caminó hacia atrás hasta que se le acabaron ambos cartuchos y por ende la suerte.

Sarcant, rápido como el rayo aprovechó los pocos segundos de tiempo que tenía y dio un salto hacia su posición con las garras bien en alto, brillando en la oscuridad producto de su color similar al mármol negro brillante. Miranda solo vio una sombra caer sobre ella, pero fue muy tarde, tres franjas de nueve centímetros cada una le rasgaron el costado izquierdo. Pudo sentir por primera vez en muchos años el ardor de una herida Vlaind. 

La segunda garra subía desde abajo lista para despanzurralra ahí no mas. Miranda la pudo detener con sus propias manos y desviarla. Luego lanzó una patada para alejar a su contrincante. Sarcant dio una vuelta carnero hacia atrás, ya vistiendo sus colmillos en su boca y logro salir fuera del alcance de su golpe. 

Miranda no era como Rise, no se media mucho a la hora de luchar, mucho menos por su vida. Directamente decidió rostizar todo lo que encontrara a su paso hasta poder volver a tomar la iniciativa  En un abrir y cerrar de ojos sus dos manos se frotaron en un movimiento audaz y de ellas volvió a brotar fuego pero esta vez de ataque.

Como si de una manguera se tratase el candente chorro ardiente se le prendió en un brazo a su enemigo como puro Napalm . Sarcant Chillo de dolor y antes de que pudiera reacomodarse del golpe, Miranda tomó uno de sus amados Cuchillos de Sigmund (arma favorita de esta Orden) y se lo lanzó directo a la garganta. El acero límpido y sagrado fue eyectado,  girando sobre su propio eje y dio de llenó en el cuello de Sarcant. Miranda, aprovechando el tiempo ganado fue hacia atrás. 

- Por que siempre en la boca, ¡la puta madre!- Dijo Sarcant sacándose el cuchillo que le quemaba la piel como ácido  - Solo queremos a la piba...seas quien seas. Dijo luego, mientras su brazo, aun ardiendo caia al suelo como un chorizo lleno de grasa. Del hueco otro comenzo a crecer lentamente.

El Vlaind de Gerardie no iba a sacar muchas palabras de alguien como Miranda. Tan pronto como la muchacha se re acomodo en su pose de combate saco uno de sus cuchillos para luchar cuerpo a cuerpo y le lanzo un ataque al costado, certero y bien dirigido. Pero el Vlaind aun tenía mucho con que jugar.  Atrapó el acero entre sus garras a pesar del dolor y lanzó una dolorosa mordida al cuello como un vampiro. Antes de que los mismos pudieran llegar a penetrar del todo en su blanco cuello, Miranda le descargó todo el cartucho de las ballers a quemarropa. El costado derecho de Sarcant se transformo en un enorme queso gruyer, pedazos de carne y cuantiosa sangre emergieron por allí. Aprovechando la debilidad de su enemigo Miranda le dio un rodillazo en el estomago y un puñetazo callejero. Sarcant se tambaleo y resbaló sobre el barro producido por la lluvia.
- ¡Que te cojan! - Dijo Miranda indignada. Y antes de que su oponente pudiera reaccionar la Dracida de Sigmund demostró porque se había ganado el titulo de maestra en el bosque. En menos de dos segundos en su mano derecha se formo un electrizante y arrollador relámpago entre blanco y azulado que cruzó la distancia entre ambos como rayo tronador. Este impactó directo en el pecho de Sarcant chamuscando sus ropas y haciéndolo volar unos cuantos metros lejos de su posición, abatido y llenó de heridas debido a toda la basura con la cual su cuerpo había impactado el Vlaind se incorporó como pudo. 

- Bueno, se acabo puta de mierda- Dijo Sarcant notando que Miranda se las traía muy en serio. Mientras ella buscaba debajo de su chaqueta de cuero a Rassper, la espada que le fue consagrada al comenzar su entrenamiento (una espada bastante extraña de aires Elficos o Bultures con ligera forma de S en su filo plateado) El Vlaind de Gerardie dio una vuelta carnero hacia atrás e hizo algo muy desagradable, para variar...

A pesar que todos los Jethis lo saben, dificilmente se ve a un Vlaind hacer tal cosa. Esa Cosa es la forma en que ellos tienen de transformar la materia. Al tener imposibilitado hacerlo con cualquier cosa que no sea su cuerpo, por lo general los Gerardie tienden a morder la muñeca hasta dejar la carne y venas expuestas al exterior. Tiran de una vena o una arteria hasta que han conseguido un buen pedazo de las mismas. Finalmente la cortan con sus garras como si llevaran una pequeña navaja de boy scout y transforman aquella desagradable vena sanguinolienta en el arma que mejor les sirva a sus propósitos.  El tiempo que les lleva hacerlo suele ser compensado por el espanto que genera esta hermosa artesanía en sus enemigos.

Miranda también llevaba algún tiempo sin medir fuerzas con un Vlaind. Y este si que era de temer. Puede que Crisald lo hubiera humillado enfrente a su casa y eso probablemente provocó que Sarcant estuviera necesitado de probarse a si mismo en un combate  o al menos no tenía deseos de volver a Liavenna con la cara echa pedazos como la ultima vez.

Truenos y Relámpagos, rayos y centellas, un Vlaind y una Jethi. De esto se había tratado en los últimos mil años para ambos. Las razones eran todas validas, o no importaban en lo absoluto...siempre era bueno matarse el uno al otro de vez en cuando mientras los verdaderos problemas quedaban atrás. Mientras Miranda fingía que todo el universo le chupaba un huevo y Sarcant creía que todos sus crímenes estaban justificados.

El instinto asesino de ambos llegó a los más altos albores de su espíritu  La nueva y perfecta espada de mango negro que ahora sostenía Sarcant desafiaba el extraño y curvado acero de Miranda, forjado miles de años atrás por otra raza de tiempos inmemoriales, los Bultures.

Sobre una pila de basura y desperdicios ambos se atacaron el uno al otro sin miramientos y sin concesiones  Cuando las cosas no podían ser resueltas por medio de poderes por lo general las peleas acaban allí con  una limpia y hermosa decapitación y fin del asunto, como en los viejos tiempos.

Desde el banco de una plaza abandona el vagabundo que había pedido algunos centavos al derrotado Karl vertía su nuevo  Whisky barato comprado con esas monedas tras creer que estaba viendo ilusiones producidas por el alcohol.  En esa noche de tormenta espantosa había dos personas luchando con espadas, haciendo estruendo con sus aceros en todos los alrededores , yendo de aquí para allá,  saltando, estocando y golpeando a puño limpio donde las espadas no llegaban.

Las cosas fueron bien para ambos en los primeros minutos, pero Miranda entrenaba cada religioso miércoles su esgrima con sus alumnos, no por nada era maestra. Por lo que tan pronto como rompió la guardia de su enemigo logró a fuerza de golpes que su filo se escapara de sus cansadas manos para salir volando muchos metros lejos de él. La misma cayo de parada sobre un monticulo de chatarra. Sarcant la vio alejarse de él como diciendo "Adiós". En el preciso instante en que ella iba a rebanarle el cuello el Vlaind gritó:
- ¡PARA UN POCO LOCA DE MIERDA!-
Miranda dejo la filosa  espada en forma de s apretando su cuello y le echó una mirada extraña, como si no esperara que hubiera más por decir.
- ¿No me vas a preguntar ni siquiera quien soy?
- ¿Y porque tendría que hacer eso?-
- Porque ustedes siempre andan diciendo que los Jethis son los buenos y nosotros los malos. Por eso.  Mira, acepto mi derrota, me voy...listo. Suficiente para mi de esta mierda... quédense con la piba, me chupa un huevo...
- Ok, lo acepto. - contesto Miranda.- Fingiendo saber de que hablaba su enemigo.
Sarcant suspiró de alivio, cansado y herido como estaba.
- Pero..., todavía tengo que matarte.- Dijo Miranda con una sonrisa claramente oscura. Levantó la espada y le seccionó la cabeza en un movimiento rápido e indoloro, la misma giró como una pelota de fútbol y cayo desde la basura al suelo. Así terminaron los días de Sarcant, odiado Vlaind de la Orden de Gerardie quien siempre había velado solamente por sus propios intereses.
- La piedad es para quien la merece. - Dijo la Jethi de Sigmund luego de calcinar el cuerpo de su enemigo tras decir una oración a Heills.


***

La Sombra no es tan espesa 

Aclaraba. Rise sentía que era la primera vez en siglos que veía el amanecer. Los largos brazos dorados y plateados del sol matutino emergían desde el circulo fueguino como la corona de un rey. A pesar de que la lluvia se había detenido, el agua sobrante le caía en graciosas gotas sobre su cabeza. La sangre de sus heridas formaba graciosos canales entre las grietas del suelo y las baldosas.

Daniela estaba de regreso. Agachada a su lado, sucia y llena de coscorrones lo miraba como una niña que ha recuperado su osito de peluche, sus ojos hinchados por el llanto tenían la misma expresión serena y amable de siempre. Por suerte eran verdes. 
- Daniela.- Dijo Rise desde el suelo con una voz que sonaba a motor descompuesto. 
- ¿Rise?- Preguntó la muchacha agachada a su lado.
- ¿Cuanto tiempo llevas mirándome así?-
- Toda la noche. - Le dijo acariciándole los cabellos mientras intentaba contener otra ola de lagrimas.
- No tuve el valor para...matarme. Vas a tener que hacerlo por mi.
- Cuando me refería que no ibas a tirar del gatillo, me refería exactamente a eso. - Tosió producto del polvo de los alrededores y la sangre en la boca - Él no te lo permitiría jamas. 
- ¿Quien Rise?- Pregunto Daniela.
El Dracida de Bilingord señalo la pintura de San Jorge. - él.-
- Veni, ayúdame a levantarme.
- Sí.

Rise se paró con muchos quejidos, tanto de su voz como de su cuerpo, pero como quien dice, al parecer la muerte o seudo muerte le había sentado bien. Al observarlo Daniela veía que Rise estaba sonriendo genuinamente, la luz del sol le daba un destello muy particular en los ojos que hasta entonces no le conocía  A pesar de todo lo que pensó mientras tenía el cañón de su pistola en la cabeza, ahora a la luz del día, tuvo la ligera sensación de que aquello debía suceder.
Música
- Rise, realmente no quise...- Comenzó a excusarse Daniela mientras Rise se sentaba en uno de los bancos de la iglesia, notoriamente adolorido en el hombro aun.
- No te excuses. Si de algo sirvió esto es para que sepas que, a pesar de todo, pudiste controlar lo que sea que te agarra en esos momentos tan especiales.
- Rise...te baje un cargador...eso no pue...
- Shhh. Sí y ninguna de tus balas dio en un solo punto vital para un Dracida. Cualquier cosa que sea que trate de matarnos siempre va a apuntar a la cabeza o al corazon. Claro que, una buena cantidad de Plomo puede dejarnos en el suelo. Pero se necesita más que una Beretta para eso, por eso siempre andamos con espadas. ¿Entendes?.

Daniela se sentó también en  el banco. La luz del sol ya entraba por los vitros y vestía la capilla de dorado y blanco, como el día de su re inauguración.
- No entiendo. Creo que si hubiese tenido a mano una espada, probablemente la hubiera usado.
Rise se sonrió:
- La tuviste Dani, Aca en mi cintura....Ahora, a Karl se la pusiste derechito en la cabeza. Me parece Daniela que a pesar que de no tenga la menor idea de que sos, podemos sacar una buena conclusión:  No es incontrolable y se maneja a discreción.
La muchacha negó incrédula.
- Me han tratado de matar varias veces Dani, se como se siente. Si algo evitó que no me pusieras un tiro en la cabeza, debió haber sido que realmente, no deseabas hacerlo.
Daniela dejo las lagrimas por el alivio y lo abrazó con mucha fuerza. Rise hizo una exclamación de dolor.
- Lo único malo de ser un Jethi es que el dolor sigue un rato más de lo esperado.
- Perdón...
- Ahora, Dani, vas a tener que contarme todo lo que sabes sobre esto...cuando digo todo es todo...
- No se mucho más que vos, excepto que cada tanto tengo impulsos...bueno, cosas como esta.
- Bueno, entonces lo averiguamos juntos.

Ambos recogieron sus cosas y salieron fuera de la capilla. En verdad hacia un día hermoso en el norte de Blondres. Los campos y los arboles parecían re vigorizados luego de tantos días grises de lluvias y tormentas.  El pueblo se encontraba en una calma inquebrantable, algunos niños jugaban en las tumbas detrás de la capilla como Rise hacia de pequeño. Los miro de manera alegre aunque siempre se le erizaba la piel ante sincronías de ese tipo, cosas en las que no creia hasta que Miranda le enseño a hacerlo. A pesar de desconocer que la primer batalla de esta guerra había sido ganada, bajaron a la calle y por primera vez en mucho tiempo ambos sintieron que las cosas habían cambiado para bien...al fin

viernes, 19 de octubre de 2012

El Ritual de los Condenados XVI

Reuniones de Media Noche
Parte I

Lo Oculto en Movimiento 
War is just a Shoot Away...
Música
La motocicleta de Miranda se movía entre las sinuosas curvas de la carretera de forma natural y divertida. El sonido de aquel vehículo era lo único que podía escucharse por ese entonces en las afueras de Oldbridge Town. "La Niña", nombre con el que Rise había bautizado esa moto muchos años atrás atravesaba la noche como una bala de plata en medio de la oscuridad, la silueta de su jinete mostraba  dos grande ojos verdes sobre la nariz recta y perfecta. 

Arriba el cielo era una cosa con la cual valía la pena deleitarse, lleno de estrellas a lo largo y a lo ancho del Horizonte, solitarias en la ruralidad del paisaje apenas interrumpido por pequeños bosquecillos plantados a los lados. Miranda, inclinada sobre su amado vehículo trataba de no pensar que hacia allí,  cerca de la media noche, con dos pistolas ballers en su cintura con la figura de un dragón a lo largo del cañón tallados en sus asesinos cañones. 

A una orden de sus manos, "La Niña" dobló hacia la izquierda, los faroles de la carretera la hacían aparecer y desaparecer en pocos segundos mientras el agua sobrante de las lluvias en el asfalto saltaba a los costados de sus botas negras. 

Miranda no era la clase de mujer que da explicaciones de sus actos. Por más que fuera una maestra de la Orden de Sigmund, todos los libros leídos y parábolas aprendidas en los últimos 20 años no habían logrado hacerla menos fría que un tempano, más cálida que el motor de un frezzer y menos expresiva que una roca. A menudo, quienes notaban que Rise estaba evidentemente enamorado de ella se preguntaban que lo atraía de esa mujer (Mas allá de su indiscutible belleza)

Lo cierto con respecto a eso (pensaba Rise) era que todos en el bosque querían cojerse a Miranda, pero nadie se animaba a siquiera invitarla a pasear alrededor del bosque. No porque ella fuera a rechazarlos o porque impusiera una falsa mascarada de "Dura e insensible". No Miranda tampoco era de esas...Simplemente era una mujer que al parecer nunca había dejado correr sus hormonas hacia el Sexo...todo su lívido pasaba por la Orden de Sigmund, arreglar la moto, y la Orden de Sigmund. De vez en cuando había tiempo para los pocos amigos que tenía y para Rise; quien no era exactamente un amigo porque no entraba en ese casillero en el que ella ponía a las personas. Rise era...Rise.  ("y Miranda es Miranda, esos dos no en vano han llegado juntos" solía completar el viejo Mitril cuando eran niños)

Como hemos dicho antes, Rise siempre pensó que lo mejor sería llamar a su ex compañera del bosque para que analizara a Daniela, cosa que nunca terminó de hacer debido a que, principalmente, se negaba a aceptar que solo quería escuchar su voz y tener una buena razón para verla una vez más. Asi como no hizo falta que Karl muriera luego de que Daniela le atravesara un ojo de un balazo, tampoco fue necesario que Rise venciera miedos arrastrados desde la pubertad para que el Et-Zuloth, los Dioses, o quien sea pusiera las cosas en su lugar.

Algún tiempo atrás Miranda venía teniendo una serie de Sueños monotematicos con respecto a la infancia de ambos en el Bosque. Algo sobre una carrera que jugaron alguna vez que terminó en una represalia de Mitril por acercarse a la parte más vieja y Prohibida de Hosmusilias. Mientras la moto se elevaba como cometa en una colina del terreno, Miranda pensaba que, racionalmente, aquello no tenía la más mínima importancia. Sin embargo los Jethis de Sigmund no descartan sus sueños como la mayoría de los Jethis modernos hacen. Pues en su entrenamiento se les enseña que la mayoría de las cosas importantes en la vida de un Dracida de Sigmund se revela a través de sueños, al menos según decía el fundador de dicha orden en tiempos remotos. 

Por algunos días Miranda se dedicó a rastrear aquellas impresiones y sentimientos que le traían a su cabeza el recuerdo de la Torre del Norte. Aquella estructura solitaria y antigua a la que llegaron luego de la carrera. Un lugar demasiado cargado de supersticiones entre los Jethis del Bosque como para examinar de manera "científica" por ellos mismos. Desde entonces había regresado al lugar una y otra vez sin mayores resultados, siempre pensando en que Rise seguramente recordaría algo que ella no acerca de eso. Alguna cuestión que solo para la mente y personalidad de Rise hubiera sido importante en ese momento. Otro sueño recurrente en los últimos días había sido sobre unos pies descalzos, evidentemente femeninos, caminando sobre asfalto ardiente rodeados por altas llamas. Tanto el de la torre como este último aparejaban el mismo tipo de sensación: Lo oculto en movimiento. 

Fuera como fuera, cuando escuchó en la vieja radio marca Philkon que un tal Rise Thomas Kenneth estaba sospechado de secuestrar a una muchacha de 18 años tras un intenso tiroteo en blondres supo que su compañero se había metido en problemas, quizás todo fuera cuestión del "Diffenagen", (el augurio que se presenta en forma de Sueño a los Dracidas de su Orden) o no. O solo significara que estaba cansada de no tener con quien beber una cerveza en el pueblo más cercano al bosque y mirar Fútbol. 



Como hemos dicho, Miranda no necesitaba de muchas explicaciones para nada, ni siquiera para ella misma.  Ya entrando en las afueras del pueblo con la Motocicleta, tras cruzar un afiche carretero del gobierno nacional con la figura del primer ministro arremangándose bajo la leyenda "Todos Juntos trabajando por la nación"   hizo vibrar el caño de escape en la oscuridad  y se perdió entre los bosques precedentes al pueblo.
***


- Es ella Jefa...- Volvió a jadear producto de sus heridas. - Es ella Jefa...es la Enviada.
Los labios rosados de Liavenna hicieron una mueca que se asemejaba a temor.
- ¿La mataste entonces?
- No...con su perdón ...-Dijo Karl en la cabina del teléfono Publico -Ni se imagina como es estar frente a ella. - Estoy herido pero...- Gotitas de lluvia volvían a caer sobre la avenida principal,  los cristales de la cabina estaban picados por el acuoso contenido de la tormenta. - Creo poder manejarlo..., creo ser el indicado.

Clack. Liavenna cortó el teléfono;  eso significaba que libraba al azar la preciosa cabeza de Daniela. Él o su compañero (Sarcant, que dormía en el hotel tras una larga noche de alcohol) tenían que terminar el trabajo, siempre y cuando pudieran claro. Karl retiró el vuelto del pequeño y frío espacio de las monedas, todo iluminado por esa luz de nave espacial que tienen las cabinas del teléfono publico, abrió la puerta ante la mirada absorta de un vagabundo que observaba a este hombre lleno de orificios de bala salir de ella.

Karl caminó unos pasos en dirección al centro. Luego volvió donde el ciruja desconcertado:
- Quédese con el cambio...-Dijo Karl en tono solemne.
- Gracias hermano, brindare por ti.- contesto el hombre de la calle levantando su botella de tetrabrick marca "Crota".

En la mansión de los Enarmarr todo era silencio, Liavenna dejo el teléfono antiguo, del estilo de los 40 y observó la pintura de su estudio. En los alrededores, en los jardines y las estatuas que rodeaban esa enorme casona podía escuchar las voces de sus antepasados, los clamores de viejos fantasmas que retornaban en la noche. Sus ojos verdes, color esmeralda preciosos se fijaban en el centro de la aterradora pintura. Por una de las ventanas entraba el viento frío del próximo invierno sacundiendole la bata negra que usaba a veces de entre casa. Se sirvió un vaso de Whisky y caminó en dirección a la pintura como hizo 2000 años atrás.  Su alma se fundió con ella, se hizo una con el lienzo...se perdió en cada linea del núcleo amatista.

Pudo ver por el reflejo de su baso de cristal que Lauro ingresaba a la habitación como presintiendo lo sucedido. Ella se dio la media vuelta un segundo para mirarlo con una sonrisa autentica:
- Lauro.
- Maestra. ¿Quien ha llamado?
- Karl..- Dijo Liavenna volviendo el rostro a la pintura.
- ¿Y bien?
- Esta confirmado, es ella.- Se bebió el baso de un trago.
Lauro sintió un ligero resquemor en su interior, como si le hubiera gustado no tener nunca que vivir ese momento. Miró en dirección al jardín donde la noche arreciaba. - ¿Entonces?
- Entonces cumpliremos con nuestro Juramento, Lauro. Dijo Liavenna volviendo a su fiel sirviente.
 -Llama a los huéspedes  y diles que esta confirmado, luego prepara las armas de la casa y el salón de conferencias. Yo...tomare un baño y me encontrare con ellos.
- Si señora. Dijo Lauro con tono militar, se inclinó ante ella y se marchó en dirección a su oficina contigua a la de Liavenna.
La Señora del templo de Ungil volvió a su pintura y sirvió otro Whisky.

***
Música
Liavenna caminaba nerviosa por el amplio salón de reuniones. Como en toda gran casona Vlaind la pintura de Balabord observaba todo desde una altura privilegiada sobre la gran chimenea estilo francesa con dos cabezas de Leones en sus extremos. Los ojos del señor de los Vlaind eran duros como una filosa espada e infundían temor aun en gente como Liavenna. El suelo de cerámica estilo italiana de principios de siglo estaba brillante como siempre. Las luces cálidas de los veladores en diferente mesas de madera cara al costado de las tres puertas de acceso le recordaron a  las ánforas del templo milenios atrás  Puede que la arquitectura haya cambiado, pero no la imperiosa necesidad de Luz en Balbania, de un faro o un refugio que rechazara las sombras que rodeaban el mundo desde antes que ella naciera, desde el día "uno" de la existencia o aun antes de la misma. 

El Whisky, su único compañero, estaba comenzando a acabarse. Ya bañada y con sus cabellos aun mojados por el agua de los subsuelos (profundos, oscuros y misteriosos subsuelos del ex templo de la sacerdotisa) la hermosisima Liavenna escuchó que por detrás se abría la puerta. Casi por un segundo temió que se tratara de ese tal "Padre Merry" al que nunca había podido atrapar del todo. A menudo tenía pesadillas con aquel misterioso (¿Hombre?) aparentemente tan viejo como ella llegando en la oscuridad con una espada forjada en las fraguas del Otro Mundo. 

Oh sí, aun soñaba con estandartes blancos, ceñidos por cruces de color amatista profundo levantándose de entre el polvo en la batalla...aun soñaba con los gritos y la desesperación de esa última batalla frente a los muros de Urssgard...aun soñaba.

- Creo que necesitas más de eso mi amiga. Le dijo la voz de Arcard, uno de sus únicos amigos que había sobrevivido en los últimos cientos de años que provenía de Hellens, lugar que a diferencia de Liavenna se resistió a abandonar en ese amanecer rojo como la sangre, de cuervos y estandartes rotos. 

A pesar de sus años Liavenna no había perdido parte de su innata sensibilidad Vlaind, fue un alivio para ella volver a escuchar la voz del jefe de la Orden de Sixfrid en el país Vecino, y uno de los capitanes más importantes de la antigüedad en la guerra del sur. Liavenna se lanzó a sus brazos con un afecto que no conoce comparación  Arcard, de cabellos rubios bastante oscuros y cortos, de ojos verdes y sonrisa afable la apretó fuerte contra su pecho. 
- Han sido muchos años mi Sinerina....- Dijo el Vlaind. 
- En verdad mi querido amigo...- Dijo Liavenna decidida a llorar sobre el hombro del único hombre que merecía tal cosa. Y el único Vlaind que conocía tanto sobre estas cuestiones como ella. 
- ¿Llegue muy temprano?. Le dijo Arcard.
Era increíble , a ojos de Liavenna el joven Capitán no había cambiado nada en los últimos milenios. Ella por el contrario, a pesar de su gran belleza siempre se sentía cambiada y triste a comparación de los años dorados. 
- Demasiado tarde tal vez...
- ¿Liavenna Enarmar tiene miedo acaso? Contestó Arcard haciéndole una seña a Lauro (quien observaba desde la puerta) para que le llevara el equipaje arriba. Lauro hizo una mueca de disgusto, cerro la puerta y dejo solos a los dos. 
- Hoy todos deberíamos tener miedo Arcard.- Se separó de sus brazos y fue en busca de una nueva botella de Whisky en el mini bar.  Afuera la lluvia volvía a arremeter contra la tierra.

Arcard, vestido con un largo sobretodo de corte italiano color negro camino con su figura alta y caballeresca por el salón hasta la ventana que daba a los jardines. Liavenna fue detrás de él para alcanzarle su bebida. Ambos Bridaron:
- Por Balabord
- Por él.
Los dos se mandaron el liquido directo a sus gargantas y permanecieron un instante en silencio.

***

Quedaba una solo cartucho de Beretta en la mochila. Otra vez Daniela había matado a una persona a la que no había deseado hacer daño. Nuevamente un sujeto que se había acercado a ella debido al profundo magnetismo de su luz y pureza había caído bajo la trampa del ser que habitaba dentro de su cuerpo, si es que no era ella misma en otro estado. Si es que en verdad no era algún tipo de monstruoso ser sediento de sangre de Dracidas.


- Es ella Arcard, Karl acaba de confirmarlo. Han regresado como dije que lo harían  Mis esperanzas era que la mayoría de ellos hubiera muerto en las guerras que sucedieron en Hellens tras nuestra derrota. Les seguí la pista a través de mis contactos en el sur, pero nadie parecía recordarlos. Ni siquiera los Dracidas.- Decía Liavenna en su Mansión. 

Música

Inútilmente la muchacha se había aferrado a la esperanza de que esta vez, de despertar aquel instinto asesino Rise encontrara a tiempo la manera de detenerlo, pues él ya sabia que era un Jethi y estaba tan intrigado como la propia Daniela en saber que era y porque. Ademas a diferencia de otros, ella sentía un cariño muy profundo por el Dracida de Bilingord. Llegó a creer que, tal y como decía el Padre Merry los anteriores realmente necesitaran ser "liberados" de lo que fuera que los apresaba y que ella había encontrado al hombre correcto. Después de todo fue ella quien se acercó a él en primer lugar y no al revés como ocurrió con el Señor Doubts (quien ahora entendía que era un Jethi no despierto) y un ex novio de la adolescencia.


- Eso es porque tal era su propósito Liavenna. Ser olvidados y dormir en diferentes cuerpos mortales hasta el despertar definitivo. Hasta el final de este siglo.- Dijo Arcard encendiendo un cigarrillo observando las gotas de lluvia chocar contra los cristales de la mansión - Hasta que nuestras razas estén débiles y desangradas por años de conflictos. Ellos...

El mayor terror de Daniela ahora y siempre había sido la soledad. Pero no en la forma que la ven los adolescentes,  era una soledad mucho más inmensa la que sentía cada vez que entendía que su destino pasaba por asesinar a las personas por las cuales sentía un especial cariño. ("Liberarlos" diría Merry)

Su madre había terminado en un loquero luego de que su primer novio serio apareció con un cortaplumas en la nuca en el cuarto de su hija, su padre divorciado y perdido en la bebida en un pueblito del este cerca de la frontera con Brusia. Su hermano, quien tanto gustaba de coquetear con el oscurantismo nunca regresó del viaje de Egresados para ser reprendido por los Evangélicos padres, dos días después del asunto con el Señor Doubts. Falleció en el viaje de regreso tras un misterioso accidente de transito entre el bus de los estudiantes y el Himburgish Northline, la linea de ferrocarriles re abierta en los primeros años de Pallance.

Ellos fueron mucho más inteligentes que cualquiera de nosotros. No se quedaron en un mundo al que no pertenecían  simplemente elevaron sus almas hasta el Essea dejando los rastros de su esencia en los hombres de Hellenes. Así, por muchos años,  pasaron de abuelos a padres y de padres a hijos con solo una marca característica e imborrable: El color de sus ojos cuando se sienten en peligro. 

Mientras fue creciendo en este contexto se forzó a olvidar las palabras del Padre Merry, porque esa cadena de desgracias, según el único hombre que le dio confort a su alma en la niñez era "Sagrada" y eso no podía estar bien. Al igual que Rise no podía llegar a convencerse de que Dios era tan cruel...Pero el cuerpo de Rise en el suelo le indicaba que Merry estaba en lo correcto. Solo había que esperar a "La era del Sol" entonces, tal y como Karl, podría conformarse con la idea del Destino.

Pero matar a Rise había sido suficiente para su corta edad. Demasiado dolor y angustia como para un cuerpo tan pequeño y un alma tan sensible  "A la mierda el destino" Pensó una vez que cargó el ultimo cartucho en la Beretta cromada.


No hay rastros de quienes fueron en su pasado, solamente la marca que gente como nosotros, inveterados y pocos Vlainds  que hallan luchado en la olvidada guerra del sur podríamos descubrir, el fulgor amatista en sus ojos cada vez que se sienten amenazados o en éxtasis  Algo que podría confundirse con algún tipo de enfermedad congénita en la familia. ¿Comprendes?- Continuaba Arcard

- Los Dracidas se acercan a ellos en busca de ser liberados de sus penas. Sienten una especie de magnetismo muy especial que los obliga a acercarse porque ven en ellos la luz de Heills y de un paraíso al que, hasta ahora, no han tenido acceso. Esa sutil arma les asegura siempre pasar totalmente desapercibidos, hasta ahora. 

Daniela elevó el cañón del arma a su cabeza y cerró los ojos, pensando que sería la ultima vez que lo haría. Sin embargo, tal y como pronosticaba el sabio Arcard de Sinnue, aun faltaban muchas balas antes del final. No lejos de allí Rise empezaba a mover esporadicamente el ceño debido a una gotita de agua que le caía en la cabeza. Miranda desenfundaba sus dos Ballers luego de ver el reguero de cuerpos frente a la bibliteca del pueblo y Sarcant salia de la hostería enviado por Karl a "Terminar el trabajo"

En Hellens en la monumental y antigua catedral de San Jorge el Padre Merry fumaba un cigarrillo mientras observaba las nubes de Tormenta arremolinarse sobre el canal de Ches que separaba ambos países  Uno de sus monaguillos dejaba en su escritorio lo que había pedido. La reliquia más importante de su congregación.
- Aquí esta señor.-
- Gracias hijo, vuelve a tus tareas. Dijo amable como siempre el Padre Merry. - O mejor vete a descansar, lloverá como no ha llovido en siglos. Continuo de pronto con aires mesiánicos y un pequeñísimo destello amatista detrás de sus lentes.
El pequeño Helleniano caminó hacia su cuarto, poco antes de dejar al Padre Merry a solas en su cuarto pregunto:
- ¿Padre?
- ¿Si Hills?
El niño señalo el paquete dejado en el escritorio.
- ¿Es en verdad la espada de San Jorge Padre?
- El Padre Merry desenfundó el acero límpido y fatal de aquella espada forjada en años en que el cristianismo era solo una secta muy extraña en medio oriente. La miró de arriba a abajo, la luz del velador de su escritorio parecía imprimirle una suerte de fuego esquivo a su argenta hoja.
- Sí...aunque pronto tendrá nuevo dueño.- Cuando el muchacho se marcho de allí  Merry tomó el teléfono moderno y Helleniano del escritorio mientras los ventanales de la catedral recibían las primeras lluvias sobre la ciudad de Merlin.
- Luffthansa Airlaines habla Sheila ¿En que puedo ayudarlo?...- Dijo la voz de una operadora.
- Si, quisiera reservar un pasaje para Himburgo por favor.





















miércoles, 10 de octubre de 2012

El Ritual de los Condenados XV

Capítulo IX

Daniela Vounsheim

La Espada de los Dioses

Oldbridge Town 10 años atras

El atardecer estaba en su apogeo y la luz anaranjada del sol caía desde el oeste con mucha gracia sobre la fachada festiva de la capilla de Saint Couster al finalizar la misa de re inauguración.

Esmeralda Kenneth, una mujer de largos cabellos rubios y ojos muy verdes (imagen que luego Rise siempre asociaría con los Vlaind a pesar de que su madre era humana) salia con su pequeño hijo de la ceremonia. Ambos bajaban las escaleras, Rise se entretenía con un pan de sabor extraño que su madre había comprado a un hombre humilde durante la misa.
- ¿Te gustó venir a la iglesia? Le preguntó Esmeralda sosteniéndolo de la mano. 

Desde hace algunos años ella y su marido venían discutiendo en si era apropiado que Rise tuviera catecismo y se acercara a las creencias religiosas de su madre, una Católica "Profesional" como la llamaba Ben.  Para el padre de Rise Dios podía existir o no, eso no hacia la diferencia en sus vidas y si bien alguna vez acompañó a su esposa a la catedral de San Miguel (lugar de devoción para Esmeralda) no quería que su hijo, a tan temprana edad, ya estuviera creyendo en fantasías.  Bonitas y aleccionadoras fantasías como esas de la televisión y el cine, donde siempre ganan los buenos, la caridad hace la diferencia y  el capitalismo siempre funciona para todos.

- Más o menos mamá...- Dijo Rise cuando terminó de masticar aquel pan.
Esmeralda se asusto, había visto a Rise tan contento jugando con otros chicos en el pórtico de la iglesia y charlando animadamente con el padre Wittings sobre Jesús, Dios, Moisés y demás pandillas sandaliescas...
- ¿Por algún motivo en especial?
- No se... quizás vuelva con vos un día. Me gustaron las estatuas...


***

20 Años más tarde Rise tenía la respuesta a la pregunta. Difícilmente un chico de 10 años es capaz de expresar sus temores de una forma que los adultos puedan comprenderlo. Porque sus amigos habían llegado a entender porque Rise no quería jugar nunca más en la vieja capilla de Oldbridge Town, sin embargo su madre no.

Desde las ventanas de arcos amplios y los vitros se filtraba la luz blanca de las calles anegadas de lluvia. El Jethi de Bilingord se había cerciorado de que Daniela viviría;  lenta y dolorosamente su herida en el abdomen había comenzado a cerrar. Aunque de forma mucho más rápida y limpia que la ultima vez.

Aparentemente ningún veneno estaba dentro de su sangre por lo que pudo analizar al tener que probarla. Lo bueno de los venenos contra los Jethis era que se descubrían muy fácilmente debido a su hedor y gusto a lavandina. Se necesitaba un químico equivalente de una bomba atómica para dañar el sistema interno de un Dracida, por eso es muy difícil envenenarlos o enfermarlos. Sin embargo algunos tipos como Karl gustan de preparar sus armas con las pociones preparadas por Vlainds y Jethis a lo largo de décadas de guerra para cerciorarse al menos de dejarlos en el piso unos cuantos días.

Mientras esperaba que Daniela reaccionara Rise había estado pensando en algún curso de acción  Eventualmente iba a tener que enfrentar a su pequeña amiga para que esta contara de buenas a primeras todo lo que sabía sobre su origen e infancia, tema en donde Rise creía se encontraba la respuesta a su extrañisimo ser. Hasta el momento había aguardado a que ella se lo dijera por si sola, pero teniendo en cuenta las circunstancias ya era menester saberlo. Aquello de "No lo lograran" Dicho por Karl antes de caer le sonó a que evidentemente el Jethi de Frigord sabía mucho más sobre Daniela que él mismo.

Aquello lo hizo sentirse enojado con su compañera, pero al mismo tiempo no podía culparla. ¿Cuantos de sus amigos sabían en verdad que le pasaba por la cabeza en días como estos, llenos de lluvia y de un toque de angustia?

La sala del altar, ahora devenida en cama para Daniela estaba repleta de musgo y telarañas por donde se la mirara, Rise tuvo que usar algo de su propia sangre para limpiar todos los elementos con los que examinó a Daniela. El Rettem es un excelente  remedio que fulmina casi cualquier virus o bacteria con la que entra en contacto, lo que hace que no sea usual que los Dracidas mueran a causa de infecciones.

Mientras paseaba de un lado al otro del salón llegó al extremo opuesto, donde yacían las antiguas puertas de madera añeja. Luego dio la media vuelta y vio toda la bóveda del templo como la primera vez que ingresó a la misma a los 10 años. Si bien el panorama había cambiado mucho, pues ya no había viejas pidiendo donaciones para el orfanato a 2 kilómetros de la ciudad ni soldados vendiendo bonos de guerra (No recuerda con exactitud en que guerra estaba metido Himburgo en ese entonces, pero debió haber sido en algún país desértico como siempre)  algo permanecía igual y eso era el fresco sobre el altar con su cráter en la cabeza de un santo.

Entonces la frase de aquel joven párroco volvió a él nuevamente
"Acá adentro no ingresa ningún mal, de los hombres o de satanás"
Tal vez fuera cierto, después de todo Daniela se había curado sin una gran actuación de Rise como doctor...pero lo que le había provocado muchas pesadillas en su infancia era el contexto en que aquel cura (cuyo nombre no podía recordar ahora, aunque si lo había recordado muchas veces antes) había hecho tal declaración. 
***

Oldbridge Town Año 5979

Mientras su madre charlaba con la gente de la iglesia de las cosas del día y de la vida, Rise caminaba entre las estatuas de los santos que custodiaban las bancadas de la Capilla. Sobrecogido por el silencio que allí dentro se podía palpar casi con las manos no emitió sonido alguno y sus pasos eran cuidadosos. Lo primero que entendió Rise al ingresar en un templo católico era que el silencio allí era muy importante, como también debía serlo el sonido cuando sonara el antiguo órgano traído de Hellens según dijo el alcalde del pueblo en el breve discurso de inauguración.

La fiesta estaba afuera, dentro de esos muros de piedra tan bonitos había una atmósfera demasiado enorme, aun siendo una iglesia pequeña y pueblerina, todo en ella inspiraba respeto y sobre todo sumisión  Lo que sea que se hablara ahí todos los domingos era mucho más importante que lo se veía en la televisión  Y si los personajes de "Bonanza"  que miraba en la televisión al volver del colegio pensaban que los curas eran buenos...bueno, algo de bueno debían tener. 

Más allá de lo que pudiera comprender, en el pequeño mundo de Rise había dos cosas que no encajaban en esa gran pintura que formaba la capilla toda: La pintura central y el cura que acomodaba el altar. En el caso del fresco había un santo que al parecer había dejado las sandalias y las baritas con plantas para tomar una espada rutilante y una armadura centelleante. Rise pensó que ese santo tenía una historia mucho más divertida que cualquiera de los otros orates. Si le sumáramos al Dragón que emergía desde una cueva en el fondo de ese paisaje, todo indicaba que era un Santo muy distinto a los otros.  También había un castillo y una dama. Una señora alta con un cabello alocadamente ridículo  parecido al que usaban los personajes de las películas románticas que miraba su madre en la trasnoche. 

Mientras más se acercaba, con sus pasos cuidadosos, tratando de hacer el menor ruido posible, se percató de que la cara del santo había sido reemplazada por un hueco profundo en la piedra, un cráter ennegrecido y de medio metro de profundidad se había posado sobre su yelmo. A medida que observaba su pequeña figura ya se encontraba a unos pocos pasos del altar.

- ¿Buscas algo hijo?- Dijo una voz suave a su derecha. Rise casi se persigna del susto, había olvidado al nuevo y joven padre. Lo presentaron esa tarde como el futuro reemplazo del actual párroco  Cuando le miró, el joven de como mucho 30 años estaba parado del otro lado del altar sosteniendo una biblia . Tenía aspecto correcto e intelectual, cabellos raramente canos a pesar de su edad. 
Al ver que el jovencito no contestaba, el padre hablo:
- Veo que te llamó la atención el hueco en la pintura. Todos los que vienen acá hacen la misma pregunta. ¿Sabes quien es?- Le dijo el muchacho mientras se sentaba en uno de los escalones del altar como si no le importara en lo absoluto hacerlo.
- ¿El Rey Arod?- Pregunto Rise, cuyo padre le había contado la leyenda de un muy antiguo rey que había matado un dragón en el norte "hace muchos años en una tierra muy lejana" (Rise no lo sabia entonces pero La leyenda del Rey Arod es una de las más famosas en Himburgo aun hoy en día rivalizando con los Jethis y los Vlaind)
El cura se río alto y fuerte.
- Todos creen lo mismo. ¿Como es tu nombre muchacho?- 
"Mi mama dice que no hable con extraños" Pensó Rise. Pero algo en ese hombre lo hacia sentir seguro y muy tranquilo. Tenía un aspecto demasiado "Copado" para ser un cura. 
- Rise...
Música
- Bueno Rise, ese hombre que ves ahí es San Jorge. Un Santo Helleniano muy conocido, yo pertenezco a su Orden y en otro tiempo creo que esta iglesia también. 
- ¿Y que le paso a su cara?
- ¿Que no escuchaste el discurso que dio el alcalde?
Rise meneo con la cabeza, mientras todos escuchaban a ese tipo tan lento y aburrido para hablar él había estado jugando entra las tumbas del cementerio con sus amigos. 
- Bueno. Hoy abrimos de nuevo la iglesia por que se cumplen 50 años desde que este Fresco hizo un milagro. - Dijo el hombre levantándose para observar, desde la perspectiva de Rise la pintura. 
-Cuando en la segunda guerra mundial los Hellenianos invadieron este país un pequeño grupo de soldados Himburgueses terminó rodeado aquí  en la iglesia. ¿No viste las marcas de balas en las paredes de afuera y las tumbas?

Rise asintió  Un amigo suyo le había contado la historia de como los Nazis eran tan malos que ni siquiera respetaban la tierra santa de la iglesia y a menudo luchaban en ellas sin importarles nada.
- Sí las vi.
- Bueno, cuando los Hellenianos vieron que no podían sacarlos de aquí decidieron disparar directo a las puertas del templo con un cañón de 88 milimetros. - El pequeño podía no saber muchas cosas de la vida, pero su padre era un coleccionista de revistas y artículos sobre el tema, por lo que pudo imaginar a ese cañón anti tanque disparando contra la pobre iglesia. - La bala entro por las puertas y  dio de lleno en la cara de San Jorge.- Dijo El cura divertido, Rise se despacho en una carcajada. 
- Pero, la bala reboto en el fresco por obra de DIOS y salio disparada hacia el techo. ¿Ves el hueco?- el joven señalo con sus manos el buraco de salida en el techo. - Luego, por obra de San Jorge dio media vuelta hacia atrás y BOOM mato a todos los nazis. 
- ¿Como?- Pregunto Rise bastante incrédulo aun para su edad.
- Sí así es. 
- Yo leí en una revista de mi papá que eso es imposible, la iglesia tendría que haber estallado en pedazos como en "Acción y Combate" (N/A: Serie Bélica de televisión Himburguesa muy popular en su tiempo)
-Bueno...-Dijo el padre algo sorprendido por la respuesta. - El Señor y sus santos son invulnerables a cualquier arma humana. En el pórtico de esta iglesia esta escrito "Acá adentro no ingresa ningún mal, de los hombres o de satanás"
- ¿Pero Jesús es bueno no?- Pregunto Rise algo atontado.
- ¡Claro! ¿Por que lo preguntas hijo?
"Porque dijo que mato a todos los Nazis" pensó Rise
- Porque...mato a otros...osea...¿Matar no es malo?
- Obvio Rise, claro que sí. Pero Dios mato a gente mala ese día ..ellos invadieron muchos países y mataron a muchas personas inocentes también....

La charla siguió por unos minutos más, para cuando su madre le preguntó que pensaba de la Iglesia Rise tenía tanta confusión en su cabeza que apenas podía expresarla. ¿Osea que si uno era "malo" Dios te mataba de un cañonazo? Bueno eso podía tener bastante sentido si uno era malo al estilo Nazi. ¿Pero los Hellenianos no se habrían confesado antes de ir a la guerra como su padre le contó que hacían siempre los ejércitos "Todos te van a decir que lo hacen en el nombre de Dios".  ¿Y que pasaba si él un día hacia algo malo? ¿Y que pasaba si no sabía que estaba haciendo algo realmente malévolo como algunos de los Hellenianos en "Acción y Combate", en ese capitulo donde uno termina entendiendo que los buenos son los otros antes de que Littel Joe lo ametralle con la Thompsom por error.

Oh si, la religión es algo complicado y a Rise no le daba esperanzas, le daba miedo. Por que la pintura de esa iglesia había tenido la capacidad de matar de un plumazo a mucha gente. Esa noche, luego de leer algún que otro cómic de moda Rise llegó a la conclusión de que había una cosa segura: Dios Mata y por lo visto no avisa cuando lo hace. 


***

Desde el baño de la Biblioteca Karl podía escuchar a la policía llegar en su rutina actual. Las luces de sus linternas podían verse por debajo de la puerta. Afuera las sirenas de sus coches iluminaban toda la noche. Rise también podía verlas desde las ventanas rotas de la capilla. El hombre de Frigord tomó los dos últimos cargadores que le quedaban de su Colt 45 "Sagrada" y tirado contra la puerta del baño, ensangrentando todo el limpio blanco en rededor, hizo un esfuerzo por cargar su arma. 

Las comunicaciones de radio de la policía se acercaban a su posición  él conocía a las fuerzas de la ley en Blondres, normalmente lo detenían hasta que alguien de los Dragones Negros hacia un llamado. Pero las fuerzas de seguridad de Platino tenían muy poca relación con esa chusma. Seguramente lo iban a encerrar un largo tiempo, a interrogarlo y a humillarlo. Karl no había perdido un ojo para eso, sino por una razón mucho mayor y maravillosa.

La cuenta regresiva había comenzado, finalmente logró confirmar que Daniela Vounsheim era la Enviada del otro lado del Circulo. Los cálculos de su maestra eran correctos, sobre el final del siglo (en el año 5999), los Jethis y Vlaind comenzarían a ser historia. Ellos eran lo único que quedaba del antiguo orden, los últimos eslabones de una cadena que fue desapareciendo con el paso de los años. El orden natural de las cosas indicaba que debía llegar un punto en que a ellos también les tocara desaparecer para siempre. ¿Quien lo accionaria o como sucedería? eso era lo que los Guardianes del Umbral venían investigando en los últimos 1000 años. 

- Revisaremos el cuarto de Baño, ustedes vayan a la puerta trasera. Dijo la voz de un oficial.

Karl se puso de pie, hecho una porquería como estaba aun tenía fuerzas como para moverse. Aunque no estaba seguro de poder en ese estado contra varios humanos al mismo tiempo. Pero era justamente el tiempo lo que se estaba acabando para todos, y era aquello lo que mantenía desvelados tanto a Jethis como Vlainds de la organización de "Guardianes del umbral". Finalmente la espada de los Dioses había dejado la forja celeste para caer sobre ellos con todo el peso de su fuerza. Daniela Vounsheim era la prueba viviente de ello. Karl no tenía tantos años como Liavenna como para poder abordar el tema de una forma más exacta, pero sabía fehacientemente dos cosas:

La gente de Daniela, su "prole" no venía exactamente de los Dioses por más que parecieran  Dracidas, venían de un lugar mucho más oscuro y profundo; ella estaba hecha de una materia que se esconde detrás de los muros de la noche y sobre los tormentosos cielos de la Gran Sombra. Cruzando esas fronteras había algo o alguien que solo ciertos Notielienses de la Antiguedad conocían  Ese algo era lo suficientemente fuerte como para ser el secreto mejor guardado en los días sin sol.
Karl encendió un cigarrillo en la oscuridad de su escondite. El Zippo iluminó brevemente los azulejos y la sangre oscura en el suelo, aun chorreante de muchas de sus heridas. Por primera vez en su vida sentía el orgullo de los antepasados. Trabajar para Jhon Trimberg lo había mantenido vivo en este mundo tan horrible, lo había perfeccionado para este momento único en la existencia de su gente. No se arrepentía de ninguna de las cosas malas que hizo, todo tenía una razón  un propósito gigantesco y circular. Eso le dijo Alaisa muchas veces mientras el era otra persona. Era una buen excusa...el Destino. 

El Jethi de Frigord se arrancó parte de su camisa blanca para cubrir su ojo anulado por el disparo de Daniela. Era asombroso que estuviera aun con vida, siendo un Jethi tan fuerte era normal que pudiera resistir un balazo en la cabeza, lo que no era tan común, era que la bala le hubiera atravesado el cráneo y el siguiera allí. 

El Destino...

Tal y como el milagroso fresco de San Jorge, Karl tenía ahora la certeza de que el Bien lo necesitaba...el mismo no lo quería en sus filas, no era su caballero favorito, pero ahora lo necesitaba porque el Bien llevaba las de perder contra la fuerza que habita del otro lado del Círculo y que asomaba su cabeza en forma de estrella amatista sobre los cielos del mundo Mortal. 

Se agacho sobre sus rodillas y dijo en un susurro.
Con la palabra y
con la espada
llevo la luz de Heills
Ejecutó su sabia justicia.
Armado de Fe 
me inclino al alba
para soportar
la noche más larga. 

Con el sonido de sus zapatos chocando los azulejos del baño Karl abrió la puerta con una mirada gélida y fría  Vio las sombras de los policías en todo el lugar, entre cinco o siete, sus linternas eran como reflectores buscando un avión en el cielo nocturno. Besó su Colt 45 con el símbolo de la justicia Dracida:
- ¡Soy un caballero de la Orden del Dragón - Gritó en medio de la oscuridad para el susto y la sorpresa de los agentes. Dos de ellos, a pocos metros pensaron por su estado que era una victima y se acercaron lentamente con sus placas en alto -Tranquilo amigo, te vamos a sacar de acá.
- Yo soy el martillo de la santa justicia.
- Bien, bien, ven con nosotros para que podamos atenderte. Dijo una policía joven. Por el radio dijo en voz baja - Llamen a los paramedicos y a un psicólogo, tenemos un herido aquí. 
- ¡Fui escogido para enfrentar a las hordas sedientas de ambición que desean Balbania!- Saco de su cinturón la Colt-45. - ¡No dejare que mi pueblo sucumba!- Grito más fuerte. Tanto que Rise lo escucho desde la iglesia y Daniela se movió en sueños, como molesta por sus palabras. 

Tan pronto como la policía vio que el hombre estaba armado se prepararon para desarmarlo pero era muy tarde, El Et-Zuloth ya había cambiado, modificado todos los cálculos para desarrollar los últimos eventos del siglo.

Karl abrió fuego sobre la policía de manera precisa y profesional, inflado de orgullo y bríos románticos de caballeros de leyenda. Sus casacas azules fueron destrozadas una a una por las balas de la 45 plateada. Dos cayeron al suelo, el primero con un impacto en el estomago que lo doblo en dos, la mujer policía fue herida en el cuello y una de sus arterias dejo una preciosa fuente de sangre que empapo a su compañero. 

Karl seguía gritando mientras escogía uno a uno a sus objetivos, quienes corrían a cobertura y devolvían fuego apresuradamente iluminando la sala con súbitos destellos. -¡Se que estas cerca Rise!- Dijo luego de alcanzar en las espaldas a un policía que iba en busca de la radio del Patrullero.

 - ¡No es tu culpa!- Un disparó le rozó la cien. Karl respondió con dos a un agente escondido en el escritorio de la recepción  el mismo perdió dos dedos y parte de su boca en un doloroso segundo. Los casquillos marcaban el camino seguido por el Dracida. - Ella no es lo que parece. ¡Nos va a enviar a todos al VACÍO  Rise! Esa es su misión  su único objetivo en esta vida, aun cuando ella todavía no lo sepa. - Un balazo le dio en la pierna y vacilo en su equilibrio. Ya enfadado respondió con otros cinco. El cuerpo de su enemigo se hizo añicos por el plomo y cayo rodando escaleras abajo. Karl emergió de la Biblioteca como King Kong azotado por aviones de combate.

Los oficiales estacionados delante vieron no solo a un hombre grandote lleno de buracos por todos lados, vieron algo mucho más tenebroso y poderoso. Cuando se les hizo un examen psicológico tras el tiroteo dijeron haber escuchado el bramido poderoso de un Dragón  A pesar de que allí parado había un hombre en sus mentes solo podían concebir fuego, fuego como el de los inicios del tiempo bramando desde las fauces de una criatura enorme y llena de furia, despertada tras un largo sueño.

- ¡Tenes que entenderlo Rise!- Seguía gritando Karl mientras abría fuego con la escopeta de un policía sobre los patrulleros cargando cartuchos tan rápido que apenas si sus ocupantes podían moverse antes de que los cristales de sus autos estallaran y los perdigones les fracturaran costillas o les agujeraran el keblrar.

La última vaina colorada cayo a sus pies, humeando. - ¿Escuchaste Rise? Sos un Jethi de Bilingord sabes bien que es lo correcto y que no. Yo también  a pesar de todo lo se. - La lluvia le agregaba desgracia a su figura desesperada. Rise observaba y escuchaba desde el pórtico.

 - La chica no lo sabe aun, así como ninguno de los cuatro Jethis del comienzo sabían que sería de su destino o su misión  Pero tarde o temprano aquello que guarda en ella va a despertar y no reconocerá amigos entre los nuestros, porque es un ser creado y diseñado con el solo propósito de destruirnos-

***


Rise cerró la veta existente entre una puerta y otra luego de observar que Karl se marchaba. El sonido de los viejos portones clausurándose con los antiguos postigos de metal le pareció último y fatal. Como si el solo echo de accionar esos cerrojos hubiera sido su peor error en mucho tiempo. Detrás de sus espaldas podía palpar, sentir, el palpitar del Vació y de la inmensidad de algo, aquello que ni él ni Karl eran aun capaces de definir.

Dio la vuelta en dirección al altar. Con su cuerpo iluminado parcialmente por las luces de la calle Daniela se encontraba sentada sobre el mismo, los lentes de marco grueso aumentaban debido a sus cristales el color amatista de sus ojos, ahora dos teas encendidas, dos joyas preciosas; tan llenas de belleza como de misterio y oscuridad. A espaldas de la figura de la muchacha se levantaba el milagroso fresco de San Jorge, con su cara de cráter  y armadura Rutilante, escondido y esquivo entre las sombras y el polvo.

El sonido seguía siendo de lluvia, larga y lenta lluvia escurriéndose entre las numerosas filtraciones del techo y los marcos porosos de los vitros, donde los rostros de muchos santos (todos alzando sus compungidos ojos al cielo) iban y venían entre cada relámpago que caía en la desolación del afuera. Rise caminó en dirección a Daniela sintiendo un respeto (o temor) tan reverencial como el primer día que ingresó allí. Ahora mismo tenía un deja bu producto de aquella extraña y primera visita.

Daniela, aun silenciosa  saltó del altar al suelo con agilidad, como recuperada de todas sus heridas aunque infinitamente distinta y asceptica con respecto al entorno. Era una gélida espada de un metro setenta desprovista de cualquier humanidad de la que hubiera gozado minutos antes. El agua de la lluvia le estaba mojando los cabellos y el rostro pero sus ojos no parecían estar notándolo, tampoco su boca o sus cejas. Rise siguió acercándose a ella comprendiendo que lo que estaba allí no era su amiga, era otra cosa, algo nuevo y aterrador. Algo como lo que Karl venía persiguiendo. Algo como el padre Merry 20 años atrás.

Música
- ¿Dani?- Dijo mientras, por precaución llevaba una mano a la escopeta apoyada en uno de los bancos de la iglesia. No iba a matarla, pero...se sentía en peligro. Su más primitivo sentido dado por su humanidad le indicaba que....
- ¿Dani estas bien?

Algo paso volando a su costado, le rozó las espaldas con una caricia serena y se marchó. En su cabeza apareció  por solo un segundo la imagen de un cielo tormentoso que se alejaba en un campo de flores rosadas durante el amanecer. Su nariz percibió el perfume delicioso y profundo de un lugar que nunca había visitado y que sin embargo se le hacia familiar. Los ojos de Daniela estaban fijos en él, la muchacha se puso de perfil hacia él y llevó una mano a su cintura.

- ¿Daniela?
Nuevamente aquello lo rozó por el costado izquierdo, le beso los cabellos y el brazo cansado de tanto correr y disparar. Le erizó la nuca con una sensación tan profunda como un orgasmo que casi lo detuvo. La imagen de unos riscos yaciendo al costado de un enorme mar color esmeralda durante el fulgurante ocaso se filtro en su cabeza, en lontananza  una hermosa mujer desnuda lo saludaba, lo aguardaba con paciencia.

Un sonido extraño, como el batir de alas llego por detrás  A pesar de no quererlo los lagrimales se le hincharon hasta que derramó cristalinas lagrimas sin saber exactamente por que, pero se sentía bien...y era incapaz de ver el fulgor amatista que nacía a su alrededor sobre y al costado de los muros de la capilla, creciendo cada vez más.

La muchacha sacó de su cintura la Beretta que el mismo le había regalado, aun manchada en la propia sangre de la portadora, su argento cañón y negra recamara miro directo hacia él en un segundo. Aunque Rise pudo percibir que las manos y el brazo de Daniela estaban temblando no cabía ninguna duda de que iba a disparar.

Rise dijo con calma:
- Se que no vas a tirar del gatillo Dani. Te conozco.
Algo en el rostro blanco y bello de la chica cambio, se transformo en uno de profundisimo dolor, dolor y resignación ante la desagracia:
- No puedo detenerlo Rise, es más fuerte que yo.
La Mujer desnuda en el campo saludaba, reía y llamaba.
- Dani..vas a bajar el arma...
El brazo se puso más tenso y la mirada de Daniela volvió a tener aquel aspecto santo y asesino. Quitó el seguro con un click que hizo clack en toda la iglesia. Rise pensó en levantar la hitaca, pero sus brazos estaban rendidos a sus sentimientos o al destino.
- Vas a tener que dispararme, es la única forma Rise. Vas a tener que matarme porque sino...
- ¡No voy a...
- ¡Vas a tener que hacerlo! ya paso antes...con otros. ("Como el señor Doubts")
- Solo baja el arma y hablamos.- Decia Rise con sus ojos bien abiertos, sin importarle que no pudiera creer lo que fuera que estaba sucediendo.
- Dispara...te lo ruego, no quiero lastimarte Rise...no lo entenderías ni en un millón de años...
- Vos solamente...
Un relámpago que no venía de la tormenta ilumino el fresco de San Jorge, el tronido de la munición aturdió a Daniela producto de la acústica del lugar.El casquillo salio volando y choco contra un viejo cáliz  giro y giro dentro del mismo haciendo un sonido espantoso y ensordecedor. Cuando bajó la mira de la Beretta el cuerpo de Rise caía de rodillas delante suyo, tomándose el vientre.

Se mordió los labios con tanta fuerza intentando contener el dolor que se hirió y comenzó a sangrar.
 - Dani...- Dijo Rise
PUM otro mas, directo desde el cielo, otra bala le cruzó el hombro, perforándole la carne y rompiéndole los huesos. Daniela vió como Rise era empujado por el impacto atrás y hacia la derecha. El viento hizo estallar uno de los vitros cerca de ella. El dracida seguía en pie mirándola  resignado y desconcertado. Algo dentro de ella, esa cosa que no era incapaz de controlar comenzaba a preguntarse porque no oponía resistencia como el otro Dreglink. La Mujer desnuda en el campo quería que disparara, que se defendiera, que se sintiera traicionado, dolido, engrupido, pero no lo logró.

- Te quiero Rise... perdóname.-
Eso logro sacar de sus pulmones Daniela antes de que el poder que vive más allá de los muros de la noche tomara nuevamente el control. Luego lanzó un grito de espanto...

Los cuatro disparos restantes iluminaron desde dentro toda la iglesia, rápidos  certeros, siempre en el blanco exacto que deseaba golpear. Una ejecución perfecta de tiro hizo recular el cañón de la Beretta cuatro veces contra el cuerpo de su único y verdadero amigo. Siguió gatillando hasta incluso después de que se acabo el cargador.

Como en una vieja película de Western el cuerpo de Rise se desplomo sobre el suelo polvoroso, se levantaron las partículas de mugre todo a su alrededor y sus ojos se fijaron en el techo mientras percibía (más que escuchar) el llanto de su amiga, soltando el arma horrorizada y llevándose las manos homicidas a sus ojos.

La mirada perdida de Rise, quien ya no sentía ninguna de las partes de su cuerpo miraban al hueco milagroso dejado por el obús Helleniano. Fueron desde la alta cruz de madera en el altar hasta allí,  detrás de las tejas quebradas y la madera podrida del ático la tormenta pasaba, se deshacía con la misma rapidez que se había formado, las nubes abrían el camino a las estrellas, un buen lugar donde ir...o volver.




lunes, 1 de octubre de 2012

El Ritual de los Condenados XIV

Capítulo VIII
Alas, Santos y Templos 


Cubierta detrás de una estantería llena de viejos libros, Daniela vio a Rise sacar por debajo del piloto su hitaca y deslizare sobre el suelo encerado de la misma como si fuera un bailarín.  Su cuerpo alto e imagen desaliñada fue iluminado por la araña de cristal que colgaba sobre ellos, el negro acero de "Sisy" (nombre que dio Daniela a la escopeta de Rise) se erecto de una manera sexual y poderosa emergiendo detrás del piloto verde militar. Tras el inconfundible sonido de carga la boca de Sisy vomitó plomo con el trueno acostumbrado retumbando entre los muros del edificio, las chispas cayeron al suelo como estrellitas de navidad y dos cartuchos repiquetearon en el suelo. 

Tomas Upss, el idiota que se reía por haber matado al guardia de seguridad en el vestíbulo voló un metro hacia atrás y cayo del otro lado del mostrador donde se cubría la vieja amiga de Rise. La sangre le manchó los lentes y el suéter verde.

Karl reaccionó rápido y abrió fuego variadas veces sobre el Dracida, pero solo atino a darle a unos libros nuevos que habían llegado, algo sobre vampiros llamado "Atardecer" La Colt 45 dejo sus vainas humeantes en el suelo. - ¡Vayan a buscarlo mierda!- Ordenó Karl mientras cambiaba de posición para cubrirse. Daniela, cansada de huir o de que Rise tuviera que salvarla por décima vez, busco a tientas en la mochila algo de la dinamita que había armado en la casa del Dracida tiempo atrás.

Rise no estaba dispuesto a enfrentarse a Karl en inferioridad numérica  mucho menos si debía cuidar de Daniela mientras tanto; por lo que necesitaba una forma de dejarlos fuera de combate y huir hacia cualquier lugar relativamente seguro por un tiempo. La ventaja de Rise era que estaba en su pueblo natal y conocía muchas locaciones que visitó en su infancia. 

Tras hacer algunos pasos hacia la derecha caminó en dirección al cuarto de servicio de la biblioteca. Pero no podía llegar allí sin pasar previamente por el mostrador desde donde Karl dirigía a sus hombres a los gritos. Por un momento se preguntó porque el Dracida de Frigord no iba en persona a romperle la cabeza ¿Que retenía a un tipo tan grande como Karl?; sea lo que fuera no importaba, tenía que salir de allí primero y luego podría preguntarse todas las cosas que quisiera.

Daniela casi leyó los pensamientos de Rise y mientras este intentaba encontrar un camino al cuarto de maquinas (donde estaban los fusibles eléctricos que deseaba desconectar) tomó el zippo plateado del jethi de Bilingord y encendió la mecha de la dinamita. - ¡Rise!- Le gritó. Cuando este se volteó le lanzó el explosivo con su mecha ya chispeante. 

Rise la atajó en el aire y la miró sorprendido:
- ¿Que mierda hago con esto Dani?
- ¡Tirala! ¿Para algo la armamos no?

El Dracida casi se asusto debido a la actitud belicosa de Daniela, pero no era una mala idea. Vio que a unos buenos metros de la posición actual podría lanzar la bomba directamente en el cuarto sin necesidad de acercarse, al menos si sus habilidades de Bilingord estaban a la altura del reto. Pero con todos los coscorrones que venía sufriendo últimamente pensó que estaba apto para hacerlo.

Irónicamente lo mejor que le puede pasar a un Dracida como Rise, que ha pasado mucho tiempo sin luchar, es que lo caguen a palos un buen rato. El Rettem tiende a arder cada vez más fuerte luego de una buena pelea, se va perfeccionando y fortaleciendo como un musculo que necesita ser tonificado o una espada que es vuelta a forjar. Mientras Daniela se preocupaba por lo muy rápido que se consumía la mecha de la dinamita en la mano de Rise el Jethi intentaba hacer uso de su Rettem para que este lanzamiento estuviera a la altura de las circunstancias. Si tenemos en cuenta que las balas silbaban y mordían todos los estantes y libros alrededor, un lanzamiento preciso era algo que solo un Jethi o un campeón olímpico podría lograr.

Rise logró acallar su mente y en un instante pudo ver, sentir, palpar en su cabeza todos los obstáculos que se encontraban entre su posición y la pequeña puerta de servicio a donde iría dirigida la dinamita. Tanto Karl como Daniela percibieron una suerte de energía que se extendía de manera circular a modo de sonar. En menos de un segundo la información del Rettem llegó a Rise como el ultrasonido de un murciélago. - Dani, tan pronto como tire esto, pasate de mi lado del pasillo, sino los escombros te van a arrancar la cabeza. Haceme caso...
Daniela no tuvo tiempo de entenderlo, el destello de sus ojos verdes le dio a entender que fuera de lo que fuera que estaba hablando, era cierto. Asintió y se preparó para saltar a su lado. - Uno, dos, ¡tres! ¡Salta!-Gritó Rise.


La lanzó y Karl, junto a sus hombres la vieron volar hacia ellos. 

- ¡Tienen dinamita jefe!-
- Abajo pelotudos. Grito Karl cubriéndose en el mostrador junto a otros.
Daniela Saltó donde Rise, este la tomó en brazos y la puso a cubierto en la estantería donde él se cubría. 

El cilindro metálico ingresó dentro del cuarto de maquinas siseando como una avispa producto de la mecha encendida. - Le erraste idiota.- Dijo uno de los monos de Karl saliendo de su cobertura creyendo que la misma iba dirigida a ellos. 

Segundos después desde la pequeña puerta de servicio emergió un tremendo estallido que hizo conmoverse a toda la biblioteca  Libros, papeles, metales, fichas de la biblioteca y pisapapeles salieron volando en dirección a los Dragones Negros. La explosión arranco la cabeza de quien se había burlado de Rise, las luces se fueron y el lugar donde Daniela estaba parada anteriormente fue ametrallado por esquirlas de la explosión. Fue a partir de ahí que Daniela empezó a entender que significaba ser un Jethi, la asusto pero también la alivio. 

Rápido como el rayo Rise tomó a la muchacha  por un brazo y comenzó a correr con ella en dirección a la puerta de salida mientras Karl se sacaba de encima el cuerpo de otro de sus compañeros y el polvo del techo, parte del mismo se había desplomado cerca y estaba levantando una polvareda blanca como la nieve. 

En la oscuridad pudo sentir y oír a ambos fugitivos correr, se levantó de entre los escombros y comenzó a disparar alocadamente hacia los estantes, sabiendo que sus balas atravesarían tanto madera como papel sin mayor problema. -Entrega a la piba y te perdono la vida Rise- Grito Karl mientras vaciaba su cartucho en dirección a las sombras en la oscuridad.

Daniela recordó aquello de correr como Chitara y pensó que esta vez debía hacer igual o mejor. Pero mientras su compañero aguardaba a que se le acabaran las balas a Karl (para llegar a la puerta de salida mientras este recargaba) algo nuevo nació en la pequeña Daniela, si Rise la hubiera visto hubiese notado que sus ojos comenzaban a tomar un color amatista poderoso. Sin decir palabra, independizándose de Rise, sacó de su cinturón la beretta que el Jethi le había dado y cuando este se encontraba entre dos filas de estanterías tomando impulso para llegar a la puerta Daniela le soltó la mano. 

Por un segundo Rise tuvo la horrible idea de que una bala la había alcanzado, pero cuando volteó vio algo aun más impensado. La muchacha de 18 años estaba apuntando a Karl (quien terminaba de recargar). ¿Acaso eran alas lo que tenía en las espaldas? Parpadeó y la imagen volvió a la realidad, la segura y confortante realidad. Pero por un instante tan pequeño como un abrir y cerras de ojos vio alas, largas alas blancas y pesadas que proyectaban sombra ante la luz de luna. Karl también las vio...pero en su caso  no era la primera vez. 
 - No voy a volver a huir de vos, Drelgnik- Dijo antes de que Rise pudiera quitar el arma de sus manos.
El Jethi de Bilingord conocía esa palabra, significaba "Dragón Pagano" en lenguas antiguas de Hellens. Pero dudaba mucho que Daniela la conociera, a menos claro que ella lo hubiese engañado. 

Karl tuvo una sensación fiera, similar a la que le llegó la primera vez que esta muchacha lo dejo en el piso en Troncor Street. No tuvo demasiado tiempo pare cerciorarse de que efectivamente la chica tenía alas blancas como el papel, porque siete balas de la Beretta le hicieron añicos el pecho. Una a una fueron entrando. Surcaron el aire con sus cabezas color bronce y atravesaron el abrigo de cuero, la camisa y la carne. los ardientes proyectiles salieron por el otro lado chocando contra la pared, dejando tras de si cuantiosa sangre espesa que se desparramo en el suelo. 

Daniela caminó hacia Karl con una presencia y modos que hasta entonces no se le había visto. Y por lo que Rise notaba no lucia tan inconsciente como la última vez que lucharon con Karl en Troncor. Esta vez sus pasos tenían una seguridad muy arrolladora como para encontrarse en algún tipo de trance. Su mano se aferraba a la Beretta con sus venas hinchadas ansiosas por matar, los ojos detrás de sus lentes ardían como teas encendidas en la noche y si bien ya no podían verse alas en su cuerpo, la sombra de la muchacha proyectaba largas extremidades plumiferas a sus costados.

El Jethi de Frigord intentó volver a levantarse pero inmediatamente se desplomó sobre su propio peso, de rodillas ante Daniela. Los ojos marrones llenos de terror, o mejor dicho de Pavor, se movían en todas direcciones como si estuviera observando muchas cosas girando a su alrededor. Aun sosteniendo la 45 se tapaba los oídos  Rise pudo percibir gracias a su empatia que Karl estaba en shok y probablemente muchos kilometros o milenios fuera de este mundo.

Pero aun sostenía el arma, vacilaba sí, pero la sostenía  Dentro de su loca y trastornada cabeza se resistía a creer que Daniela Vounsheim, quien él y los suyos creían que era la llegada del Otro lado del Circulo tuviera semejante fuerza como para arrollarle el espíritu de un plumazo con solo echarle una mirada amatista. Esas cosas que volaban todo en torno a su figura, agitando el aire con sus alas blancas y balanceándose entre las tinieblas de la penumbra más allá de los muros de la noche estaban con la muchacha. Querían llevarlo algún lugar donde la felicidad y la dicha eran eternas. Sin embargo dicho espacio era una frontera de la cual no habría retorno...nunca.

- Que te diviertas en el infierno, hijo de puta. - Le dijo Daniela con una frialdad nunca antes vista por Rise.   Daba miedo y al mismo tiempo una suerte de calma. Algo en ella le recordó a Van Hellsing clavando su estaca en el corazón de Drácula. 

- ¡No lo lograran!- Dijo Karl escupiendo sangre mientras  levantaba lentamente la 45.
- Asur mirad, Drelgnik- Contesto Daniela, sin saber que aun había una bala en el arma de Karl. Pero Rise si lo sabía, porque él contaba, como buen Bilingord, cuantas rondas disparaba su enemigo. 

Lo que paso después fue muy rápido  aunque si lo miráramos desde el punto de vista de Rise tal vez duraría una eternidad. 

La 45 se levantó, débil y jadeante, pero lo hizo apuntando al pecho de Daniela. La mano derecha de Daniela tomó fuerza para apretar el gatillo, la luz de la luna ilumino ambas armas y sujetos. Se cruzaron sus miradas,la de ella era desafiante y segura, como la de un asesino profesional, con la calma de un cazador. Los ojos de Karl algo preocupados y asustados, como perdiendo toda esperanza de victoria, pero decididos a continuar hasta el final. 

Rise sabía que a pesar de los extraños arranques de Daniela ella no tenía la experiencia necesaria como para salir viva de ese desafió tasito. Cuando estaba por lanzarse al aire para sacar a Daniela del alcance de Karl, ambos dispararon casi al mismo tiempo. La cabeza de Karl quedo adornada por el rojo rubí de la sangre y un limpio hueco sobre su ceja derecha, su rostro pálido se volvió hacia atrás violentamente. Pero la 45 "Sagrada" como la llamaba el Jethi de Frigord alcanzó a Daniela en su blanco y bello vientre. El disparo salió por la espalda y dio en una ventana. Luego vino el negro silencio de la muerte, que rápidamente fue interrumpido por el de cuerpos cayendo al suelo. ¿A quien de los dos se había llevado la muerte? Rise no lo sabia...y eso lo desesperó. 

***

El Colorido mundo de Liena Larenthguer

Algunos Kilometros al sur, en la buena y vieja Blondres Liena estaba apresurándose a salir. Llevaba su abrigo de piel de oso sobre un traje de oficinista muy coqueto y sandalias de taco alto. Estaba bellisima, o al menos lo más bella que se puede estar a las 12 de la noche luego de escuchar cosas muy extrañas en la televisión y en el teléfono. 

Algunos minutos antes de la reposición de "Amores en Peligro", en el noticiero de las 12, habían dado la descripción de un hombre muy parecido a su Cris. Pero no podía ser cierto porque "Cris" estaba jugando al truco con sus amigos en su casa de campo, o trabajando con ese importante empresario petrolero de Landesia. Media hora más tarde, cuando apareció una foto tomada desde el celular de un Chono en las calles del bajo, de una camioneta encendida en llamas y el testimonio de un hombre diciendo que el culpable conducía un Zitroen c4 negro con patente HLE452, Liena pensó que debía ser otro error; Seguramente ese vándalo habría robado el auto de su esposo como casi sucede unas noches antes.

Por último, cuando llamo aquella mujer que veía en su infancia y le dijo que su esposo estaba haciendo cosas muy extrañas y peligrosas en el bajo Blondres, Liena pensó que debía ser una broma. 

"Cris esta en casa con sus amigos, tal vez hablando de deportes. ¿No hay un partido ahora? (Eran la 1 de la madrugada) Debe ser por eso que no contesta el teléfono  Y el celular seguramente esta sin batería ¡Hay mi Cris! Cuantas veces te dije que cargaras tu celular antes de salir..."

De todas formas, por muchas cosas que tratara de meterse en la cabeza y la cantidad importante de Prosac que había tomado en la última hora y media ella estaba allí  parada frente al espejo maquillándose para salir. "Seguramente es un chiste de Cris que quiere darme una sorpresa..no es de dar sorpresas" 

Eso era lo mejor de "Cris", no daba sorpresas como los otros Vlaind de Rolando, el era mentalmente estable, aun a pesar de lo que sucedió con su familia era normal...re normal...RECONTRA NORMAL ¿NO?. Más vale que así fuera, ella no había trabajado durante largos años adormeciendo sus ansias guerreras y homicidas. No lo había sacado de la botella y la cocaína en Hellens para que ahora echara todo por la borda. No había logrado que volviera a la sociedad Vlaind como el chico correcto que todos esperaban.

Cris es un chico Normal
Cris no da sorpresas
Cris no esta loco, solo un poco confundido a veces.

Esa noche Liena había recibido una llamada de alguien conocido. Ese alguien le dijo que su esposo estaba en problemas y que necesitaba a su buena esposa para reflexionar. Mientras se peinaba delante del espejo de su cuarto aun recordaba las palabras frías de esa mujer: "Crisald esta enloqueciendo Liena, ve fantasmas donde no los hay. Tu sabes muy bien que sucedió aquella noche, sabes que fue todo por su bien, por nuestro bien...no dejes que lo consuma la ira y hazlo volver a tus brazos como antes, cuando eran jóvenes  Ahora se dirige a un lugar llamado Red Dite´s Corner, pasa las noches allí con otra mujer Liena. Debes perdonarlo porque es tu esposo, pero no es bueno que se sepa...bueno ya sabes. "

Se puso los aros de perlas. 

"¿Cris con otra chica? No no creo Maestra, Cris es el hombre más bueno que conozco"
"Pero la naturaleza errante de su orden lo esta consumiendo...ha hecho muchas cosas malas"
"jajajaja por favor Maestra! Mi esposo es incapaz de matar un perro. Amaaa los perritos...una vez...
"Liena, no te engañes. Ve al lugar que te digo y encontraras a tu marido con otra mujer"
"¡Ay maestra! usted siempre tuvo ese sentido del humo..." Del otro lado cortaron la comunicación, 

El veneno de la bruja había sido suficiente como para sacar a Liena de la cama, vestirla, y llevarla al frió aparcamiento del subsuelo de su caro edificio. Porque Liena era una mujer realmente bondadosa, o al menos hacia las cosas según lo que ella entendía por bondad.  A pesar de tener muchos pretendientes dentro de la orden y no estar falta de admiradores en su Salón de Estética en la Rudenstorf Avenue, Liena entendía que lo mejor para la Orden era que ella fuera una buena esposa y que acompañara a Crisald en su duro trance tras el asesinato de sus padres. El pobre "Cris" era una victima de algo que ni siquiera ella tenía bien claro que era... según lo poco que sabia: una cuestión relacionada con Dioses, Brujas y Rituales del submundo. Todas esas cosas desagradables que hacen los Vlaind cuando están aburridos. ¿Que no podían ser felices y ya?

Tal y como le dijeron, ella tenía un papel muy importante en esa cuestión;  ayudar al Vlaind de destino Malhadado y alejarlo de todas esas cosas malas. Sobre todo de andar preguntando mucho por ahí acerca de la muerte de su familia... Según su maestra, Crisald era una especie de Sacrificio necesario o algo así  Para Liena Cris era un chico muy bueno y era mejor que las cosas siguieran su curso, de lo contrario él sufriría mucho.

Bueno, algo había salido mal evidentemente, pero no era cosa de alarmarse, no señor. Con unos buenos besos y abrazos Cris volvería a la normalidad. Con respecto a si estaba o no con otra mujer, insistía en que aquello era verdaderamente imposible. Sí, tal vez hubiera vuelto a beber y a hacer locuras en la noche Blondinense, pero nunca estaría con otra chica, porque el se lo había prometido y Cris siempre cumplía con sus promesas, como un buen presidente. Ella siempre le decía que debería ser Presidente...

***
Música
Rise salió al mejor estilo Kevin Costner en "El Guarda espaldas", sosteniendo a Daniela entre sus brazos y bajando apresuradamente los escalones de la biblioteca para ir a....¿Donde mierda iba a ir a esta hora? Sabía que las guardias de los Hospitales hacían muchas preguntas cuando uno llegaba herido de bala. Sin contar con la posibilidad de que otros Dragones Negros anduvieran por el pueblo. Tan pronto como estuviera en una camilla recibiría una cuantiosa dosis de plomo.

La lluvia estaba cayendo de los cielos sobre las dos únicas almas que estaban en las calles del pueblo. Rise la dejo en el suelo un instante y verifico la herida, era grave, lo suficiente como para matarla. Gente como Karl, acostumbrado a luchar con otros Jethis a menudo tenían balas con ciertos químicos y drogas que podían envenenar a uno.

Mientras trataba de mantenerse en calma y no rendirse a esa mezcla horrible de tristeza y pánico  un relámpago cayo cerca de ellos, alumbrando por un instante la penumbra de Oldbridge Town. Fue en ese súbito resplandor que diviso, a pocos metros de la biblioteca municipal la vieja capilla del pueblo. Una ruina que había sido perforada por un obus Helleniano en la segunda guerra mundial, llena de musgo, hongos y enredaderas cubriendo sus paredes. El vitro de las dos ventanas de la capilla mostraba imágenes de santos.

Rise solía jugar allí de chico con sus amigos. Pensó que al menos podría ir hasta la iglesia para poder trabajar sobre una mesa (encendiendo alguna luz de los candelabros) y examinar mejor la herida de Daniela. Si era realmente un disparo mortal tendría que correr el riesgo de operarla él mismo, esperaba no tener que llegar a ese punto. Confiaba, de todas maneras, en que su cuerpo Jethi o lo que fuera resistiera lo suficiente.

Mientras corría colina arriba sosteniendo a Daniela, totalmente empapado en sangre y en agua de lluvia recordó que no era la primera vez que tomaba esa ruta lleno de dolor y de tristeza. En ese instante casi desiste de ir dentro de la capilla. Pero no tenía otro lugar, tampoco una mejor idea, su cabeza ardía en llamas abrazadoras. Una parte de él estaba muy ocupada pensando en lo mucho que iban a pagar los Dragones Negros si Daniela se moría  la otra observaba su rostro pálido y bello caer cada vez más rápidamente en un sopor mortífero.
- Aguanta Daniela...
- ¿Viste? soy toda una...Dracida.

-No es hora de hablar como en un capitulo de Amores en Peligro. Dijo Rise

- Shhh no hables como si te fueras a Morir. Dijo Rise mientras subía las escalinatas de piedra que llevaban a la capilla, el monolito de piedra gris, sobre una pequeña colina, dejaba que el agua de la lluvia bañara los cabellos de Daniela. - Vas a estar bien..
- ¿Por que estamos en la iglesia otra vez mamá?- Preguntó de pronto su compañera.
Rise casi se quiebra en llanto, pero antes que eso prefirió darle una patada de frustración a la puerta para abrirla. Sentía que la tormenta era un reflejo de su propia alma, aparentemente destinada a la soledad y a la desgracia.
- Las iglesias siempre me hicieron sentir...segura. Dijo Daniela sin saber exactamente con quien hablaba. De pronto creía que era Rise, otras veces su madre o quizás el Padre Merry.
- Aca adentro...
"Aca adentro no ingresa ningún mal, de los hombres o de satanás" Pensó Rise en decir debido aun lejano y olvidado recuerdo mientras ponía a la muchacha sobre el altar y buscaba apresurado unas velas o la linterna que guardaban en la mochila azul.

Dentro la capilla aun contenía ciertos elementos por ser considerada "Patrimonio Histórico de Oldbridge Town" Se suponía que allí dentro había ocurrido un milagro durante la guerra. La ultima vez que el Jethi estuvo en ella, en la noche de los perros, siquiera el más tonto de los santos había asomado la cabeza. Sino más bien un hombre joven de cabellos blancos y atavíos de cura, persignándose ante cada féretro negro que dejo la "noche de los perros". Negro y solitario como el funeral que le esperaba si todos los santos en los vitros no salvaban a Daniela de las garras de la muerte.